Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Nicaragua, la aoranza de la revolucion sandinista
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-07-2004

Nicaragua... a 25 aos de la insurreccin sandinista
Un continente que tras Sandino recuper la esperanza

Sergio Ferrari
Rebelin

19 de julio de 1979. Luego de una corta ofensiva final desatada en mayo - y de una dcada de guerra de guerrillas- el Frente Sandinista de Liberacin Nacional (FSLN) derrota a la dictadura de la familia Somoza atornillada en el poder desde haca casi medio siglo. Haban pasado 20 aos desde la anterior victoria guerrillera del 1ro de julio de 1959 en Cuba. Amrica Latina, atormentada por dictaduras y represin, despertaba a un nuevo sueo de la revolucin posible


CONTINENTE MALTRATADO

Corran aos trgicos en Latinoamrica. Golpes y rgimenes militares en Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Bolivia... Dictaduras familiares genocidas en Paraguay, Nicaragua, Hait...

La doctrina de la Seguridad Nacional, concebida en Washington e implementada a la criolla, se impona en buena parte de la geografa continental, con varios objetivos. Entre ellos, frenar el auge del movimiento social de fines de los sesenta ; castigar a gobiernos y procesos populares, como los protagonizados por Salvador Allende (1970-1973) en Chile o Hctor Cmpora en Argentina (1973) y, sobre todo, asentar las bases de la aplicacin de la variante neo-liberal como modelo econmico hegemnico.

Adicionalmente, buscaba descabezar las organizaciones poltico-militares que a fines de los sesenta y comienzos de los aos setenta vivan un auge sin precedentes en la historia latinoamericana. Tupamaros en Uruguay; Montoneros y Ejrcito Revolucionario del Pueblo en Argentina; el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) en Chile;el MLN boliviano ; FARC y ELN en Colombia...por citar slo algunos nombres.

LA VALIDEZ DEL METODO

En el marco de un continente complejo y reprimido, la victoria sandinista de julio del 79 vino acompaada de simbologas y mensajes polticos significativos.

En primer lugar, comprobaba la validez y viabilidad de la lucha armada, como medio posible para aspirar al poder en circunstancias donde los espacios democrticos eran estrangulados o inexistentes.

Ratificaba, adems, la correccin de una poltica amplia de frente nacional a dos niveles diferentes. En lo interno, el FSLN, en tanto organizacin polifactica -ms que partido leninista- integraba en su seno tres tendencias discmiles que iban de la guerra prolongada rural a la visin insurreccional urbana, pasando por el sector obrerista-proletario. Las tres se unificaron finalmente pocos meses antes de la victoria de julio del 79, luego de un primer intento de insurreccin fallida.

En lo externo, el sandinismo apost a fortalecer una coalicin nacional, pluriclasista, con el objetivo de aislar a la dictadura somocista. Todos, menos Anastasio Somoza y su crculo ms cercano, fueron llamados a participar en esta alianza. El primer Gobierno de Reconstruccin nacido de la victoria de julio as lo expresaba. Aunque con hegemona sandinista inclua tambin a Violeta de Chamorro - quien luego, en el 90, vencera al FSLN en las elecciones- y a Alfonso Robelo, representante del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), es decir, la burguesa antisomocista.

UN PROGRAMA POTABLE Y TENTADOR

Si lucha armada y frente nacional definan la gnesis del sandinismo en el poder, la originalidad de sus postulados polticos terminaron de hacer de la revolucin un modelo referencial potencial para el resto de pases del continente (y del denominado Tercer Mundo).

EL FSLN apost a cuatro enunciados bsicos. El pluralismo poltico y sindical (en 1984 se convocaron a las primeras elecciones generales luego del triunfo insurreccional). La economa mixta que integr la coexistencia de la propiedad privada con la estatal sin excluir la combinacin de ambas. El no-alineamiento internacional, fortaleciendo el movimiento de los No-Alineados. Y la activa participacin popular directa, incluyendo a los cristianos socialmente comprometidos que haban jugado un papel muy activo en la lucha por la liberacin.

Sin definiciones socialistas , aunque con conceptos socializantes, este modelo de gestin revolucionaria atrajo significativamente la atencin de los ms diversos protagonistas latinoamericanos. Desde los gobiernos democrticos en ese momento existentes -Mxico, Per, Panam, Venezuela etc-; hasta los grupos restantes de las guerrillas sudamericanas en dispersin que se autoconvocaron solidariamente en Nicaragua.

La estrategia norteamericana de su doctrina reactualizada del Gran Garrote se vio, entonces, seriamente confrontada por los principios simples, didcticos, originales y novedosos del sandinismo. Que amenazaban convertirse en una tentacin real para un continente harto de intervenciones y dictados de Washington.

Fue, sin duda, esa originalidad programtica la que ms preocup a la administracin norteamericana -con Ronald Reagan a la cabeza- . Y lo que motiv a partir de 1983 la guerra contrarrevolucionaria que, a la postre, con sus secuelas de 17 mil millones de dlares en prdidas - el costo de 50 aos de exportaciones Nicaragua en ese momento- y ms de 50 mil vctimas, desgast al sandinismo y lo condujo a la derrota electoral once aos despus del triunfo.

UNA DERROTA DE TODOS

Las derrota electoral puso a prueba, una vez ms, al Frente Sandinista.

La originalidad de la experiencia nicaragense llev a que esta segunda revolucin armada triunfante del continente perdiera el poder a travs de comicios democrticos que ella misma haba instaurado.

Y que respet a rajatablas , aunque con dolor, devolviendo el poder.

Pag en las urnas un doble precio. El costo de la presin producto de la guerra militar norteamericana. El pueblo vot con una pistola en la cabeza, como bien se dijo en ese momento. Votar por el sandinismo hubiera representado la continuidad de una guerra que ya nadie soportaba.

El precio de los propios errores en la gestin del nuevo poder. Estos, de muy diverso tipo, fueron desde lo conceptual hasta lo prctico. Uno esencial: el tipo de reforma agraria impuesta en un primer momento de arriba hacia abajo sin tener en cuenta la idiosincracia del campesinado nicaragense y sus expectativas en torno a la revolucin y el sandinismo. Otro error posterior, no menos trascendente: el abuso de los bienes del Estado (la *piata*) en la transicin despus de la derrota.

A pesar de todo, para el resto del continente, para los movimientos sociales y las organizaciones populares, sandinismo rima todava hoy con cambio, con patriotismo y entrega, con soberana nacional y guerra desigual entre David y Goliat. Concuerda con ideales y utopa, con resistencia y consignas elocuentes: el amanecer dej de ser una tentacin ; entre cristianismo y revolucin no hay contradiccin ; la solidaridad es la ternura entre los pueblos ... Una experiencia nica, la Nicaragua tan violentamente dulce de la que hablaba Julio Cortzar.




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