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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-04-2016

Amianto frito

Francisco Bez Baquet
Rebelin


Dedicatoria

Me es grato dedicar el presente trabajo, a Juan Quirs Cabello, pionero partcipe en las luchas sindicales de nuestro pas contra al amianto y sus efectos nocivos, y en defensa de los trabajadores sometidos a ese mortal riesgo, en su calidad, que compartimos en su momento, de representante sindical de los trabajadores de la empresa Uralita, por el sindicato Comisiones Obreras. Nuestra pugna inici en Espaa el abordaje del problema, por la administracin pblica estatal, desembocando en la promulgacin de la primera legislacin especfica sobre asbesto, de nuestro pas.


Tres en uno

El ttulo del presente trabajo es evidentemente una licencia, dado que, como es sabido, el asbesto es incombustible. Alude meramente, por tanto, a la eventual presencia del mineral, en el aceite de oliva, como polizn de otro mineral: el talco. Llegar a dilucidar esa cuestin, requerir de nuestra atencin hacia varias circunstancias concurrentes.

Comenzaremos atendiendo al vnculo de otro mineral, el talco, con el susodicho lquido alimenticio. Para ello, acudiremos a lo manifestado en dos sentencias judiciales espaolas - STSJ AND 18728/2000 y STSJ AND 17235/2000-, en las cuales encontraremos reproducido el siguiente prrafo: Que las almazaras usan talco natural micronizado mezclado con la pasta de la aceituna para elaborarla en mejores condiciones, producindose alguna dispersin del polvo en el momento de aadirlo a la masa, y con posterioridad dicho polvo se une y se hace una sola cosa con dicha masa...

Ambas resoluciones judiciales tuvieron su origen en las patologas pulmonares padecidas por sus respectivos demandantes, y a las que stos atribuan un origen laboral, al vincularlo a las substancias pulverulentas inhaladas durante la extraccin del aceite. As, en ambas sentencias se afirmar:

Que el contacto de los operarios con el talco usado en fbrica y almazaras se produce exclusivamente en la operacin de carga de la tolva, en el momento de la molturacin, tareas consistente en el vertido del contenido de los sacos en la tolva de almacenamiento y dosificacin; una vez adicionado el talco a la pasta, ste queda emulsionado con la masa de aceitunas.

Lo manifestado en estas sentencias, respecto a la utilizacin del talco en la extraccin del aceite de oliva, lo veremos corroborado en la fuente:

http://aseconsa.es/noticias/talco-coadyuvante-tecnologico-en-la-elaboracion-de-aceite-de-oliva-virgen

...en la que encontraremos afirmado lo siguiente: El talco es un mineral lipoflico, que acta sobre la emulsin de aceite de oliva en agua, rompindola, con lo que se reduce el contenido de aceite en las aguas de vegetacin (recomendado en las conocidas como "pastas difciles"). La dosificacin vara en funcin del grado de humedad de la aceituna y del estado de emulsin de la pasta, utilizndose cantidades de talco comprendidas entre 0,5 y 3 % para los micronizados y 0,3 y 1 % para los supermicronizados.

El talco es uno de los coadyuvantes tecnolgicos ms empleado durante el proceso de extraccin del aceite de oliva virgen, autorizado por la legislacin alimentaria (Orden 13 de enero de 1986), de forma que no produzca alteraciones en las caractersticas fsicas y organolpticas del aceite.

Asimismo lo veremos corroborado en lo indicado en:

http://www.jatello.com/servicios/distribucion-de-talco

En el texto correspondiente a dicho enlace de acceso, podremos leer lo siguiente: Nuestro laboratorio proporciona a sus clientes un servicio de distribucin de Micro Talco Natural para su uso como coadyuvante, a fin de facilitar la extraccin de los aceites a lo largo del proceso de produccin. La adicin de este producto permite aumentar el rendimiento graso industrial de extraccin, sin afectar a las caractersticas fsico-qumicas de los aceites obtenidos. Con su utilizacin se obtienen aceites ms limpios, disminuye la proporcin de slidos finos y mejora el agotamiento de los subproductos.

MICRO TALC:

➢ ES UN TALCO DE ALTA PUREZA Y MICRONIZACIN CON UNA GRAN CAPACIDAD PARA MEJORAR EL PROCESO DE EXTRACCIN EN LAS ALMAZARAS.

➢ TRABAJA A DOSIS DE 0,2 0,3 %

➢ REDUCE DE MANERA CONSIDERABLE EL TRABAJO EN LA FBRICA, NO ENTORPECIENDO EL RESTO DE TAREAS Y FACILITANDO SU MANEJO : UN DECANTER DE 100.000 KGS / DA VA A NECESITAR SLO UNOS 8 KGS / HORA. SE PRESENTA EN SACOS DE SLO 20 KGS.

➢ CUMPLE CON TODAS LAS NORMAS SANITARIAS Y DE LA UNION EUROPEA PARA SU USO COMO COADYUVANTE EN LA EXTRACCIN DE ACEITE DE OLIVA VIRGEN, REGLAMENTO CE 1513/2001, INCLUSO EN ACEITE ECOLGICO, REGLAMENTO CE 780/2006. ADEMS SE AJUSTA A LA DIRECTIVA EUROPEA 2001/30/CE para uso como aditivo alimentario segn E553b.

El principio de actuacin del talco es mediante fenmenos de adsorcin fsica sobre la superficie, no tratndose de procesos qumicos (ajustndose a la definicin legal).

La susodicha fuente incluye, a su vez, dos dichas tcnicas. La primera, accesible a travs del enlace:

http://www.jatello.com/images/stories/pdf/coadyuvantesficha.pdf

...incluye el siguiente prrafo: Este producto no contiene fibras de amianto definidas por el US Occupational Safety and Health Administration (OSHA) y la Directiva 83/477/EEC europea, analizado por mtodos convencionales.

La segunda ficha tcnica, accesible mediante el enlace:

http://www.jatello.com/images/stories/pdf/coadyuvantesficha02.pdf

...incluye el siguiente prrafo: El lmite de deteccin del mtodo de anlisis aplicado es menor que 0,1% en peso

La mencionada Directiva Europea 83/477/EEC, est implementada para un propsito completamente diferente, cual es el de fijar las condiciones de exposicin laboral al amianto, en condiciones mnimas de seguridad. Su texto puede ser accedido a travs del enlace:

http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=CONSLEG:1983L0477:20070628:ES:PDF

En el mismo se encuentra comprendido el siguiente prrafo: Para la medicin del amianto en el aire contemplada en el primer prrafo se tendrn en cuenta nicamente las fibras con una longitud superior a cinco micrmetros y una anchura inferior a tres micrmetros y cuya relacin longitud/anchura sea superior a 3:1.

Esto ha de ser puesto en relacin con el contenido de la segunda ficha, INFORMACIN PRODUCTO, en la que se especifica el tamao medio de las partculas del talco (y, por consiguiente, de las eventuales fibras de amianto que lo contaminen desde origen geolgico), queda por debajo del convencional lmite de recuento fijado en la normativa europea, relativa al asbesto.

Desde el punto de vista del consumidor, y de la aplicabilidad del Principio de Precaucin, lo decisivo, evidentemente, no es la concentracin de fibras durante el proceso de extraccin, sino en el producto final, y ello depender de la elaiotecnia empleada, esto es, probablemente, del sistema de separacin de fases acuosas utilizado centrifugacin, decantacin, o el uso sucesivo de los dos sistemas-, y probablemente dependiendo tambin de la naturaleza de ese producto final, ya sea el aceite de orujo, o alguna de las calidades superiores.

En cualquier caso, para la seguridad alimentaria, lo importante es la frecuencia e idoneidad de los anlisis practicados, siendo la microscopa electrnica la tcnica de comprobacin ms fiable, por ser la ms exhaustiva en el recuento de fibras.

Talco, amianto y bebidas

El nexo de origen geolgico entre el talco, y su contaminante, el asbesto, queda evidenciado a travs de una copiosa bibliografa, de la cual solamente citaremos algunas referencias especialmente relevantes: 1

A travs de esa contaminacin de origen natural y geolgico, se ha llegado a generar otra contaminacin, esta vez antropgena, del arroz: Merliss (1971 2 refs. - ), Stemmermann & Kolonel (1978).

Haciendo abstraccin de cualquiera que sea la ruta causal a travs de la cual, al final, el asunto a considerar sea la presencia de asbesto en la ingesta humana, diremos que se trata de una cuestin, que asume, en realidad, un mbito ms amplio que el meramente referido al aceite de oliva, y as tendremos, por ejemplo, que en el artculo de Albright et al. (1979), titulado Mtodos para aislar e identificar fibras de amianto en las bebidas enriquecidas y en los alimentos, los autores informan de que en dicho trabajo Se discute el xito en el aislamiento de fibras de amianto crisotilo, de muestras de vino tinto y blanco, cervezas, mayonesa, salsa de tomate y carne de hgado. Y, aadimos por nuestra parte, tambin en el salami: Tomasini et al. (1988).

En un texto nuestro, que veremos introducido parcial o totalmente en nuestros trabajos Los ilotas de la gleba y Relacin causa-efecto, entre amianto blanco y mesotelioma (I), manifestamos: En bebidas, han sido medidas concentraciones de hasta 172.7 millones de fibras por litro: NIOSH (1986), citado en Lemen et al. (1987). La asociacin del mesotelioma con la exposicin laboral al crisotilo, en un trabajador de una industria dedicada a la fabricacin de filtros para la elaboracin de vinos, es descrita en: Scansetti et al. (1984).

Un caso de mesotelioma, desencadenado por una exposicin al crisotilo, exclusivamente, ha sido el descrito en Nemo & Silvestri (2014), correspondiente a un enlogo, que lo haba utilizado durante aos, para el filtrado de vinos. El registro oficial italiano de mesoteliomas, llevaba censados un total de otros ocho casos, correspondientes todos ellos a enlogos, que tambin haban estado expuestos en iguales circunstancias laborales, aunque en esos otros casos tambin haban concurrido otras situaciones de su trabajo, que asimismo podran haber jugado un rol etiolgico.

Un caso de afectacin benigna, en relacin con el uso de filtros de crisotilo en la elaboracin del sake, es descrito en: Horii et al. (1992). En Kune & Vitetta (1992), en un estudio que trata sobre la relacin entre el cncer colorectal y el consumo de alcohol, citan, entre los posibles factores etiolgicos a tomar en consideracin, la filtracin, con amianto, de las bebidas alcohlicas.

Microscopa miope y fibras super-enanas

Las dos cuestiones a considerar aqu por nuestra parte, sern, por un lado, las limitaciones derivadas del mtodo de deteccin de fibras de asbesto que se utiliza microscopa ptica-, y por otro, la exclusin en el contaje, de las llamadas fibras cortas, esto es, las de longitud inferior a las 5 micras.

Se da la circunstancia de que en el trabajo experimental de Sebastien et al. (1980), esos autores constatan que las fibras de asbesto de crisotilo y de crocidolita- ingeridas, consiguen atravesar la pared gastrointestinal, y que son precisamente las cortas, de menos de 4 micras de longitud, las que lo hacen en mayor proporcin.

En Ashcroft & Heppleston (1973), los autores afirman que las fibras pticamente visibles, constituyen entre el 12 y el 30% del total. Esto nos conduce a dos evidencias: que la mayora de las fibras realmente presentes, son indetectables con el microscopio ptico, y que, adems, la proporcin entre fibras totales y fibras as recontadas, no es invariable.

En una comparacin de resultados entre microscopa ptica de contraste de fases, y microscopa electrnica de transmisin, y para fibras de longitud igual o mayor a 5 micras, en Dement et al. (2009), los autores comprueban que en la primera slo quedan patentes en una proporcin que oscilaba entre el 2.9 y el 10.0%. En este estudio, por consiguiente, la desproporcin es incluso mayor, todava.

Similarmente, en Dement & Wallingford (1990), el rango constatado, es de entre el 5.0 y el 20.4%. Ciertamente, un amplio rango, dado que el mximo viene a cuadruplicar el valor del mnimo.

En Verma & Clark (1994), los autores constatan que las proporciones en los recuentos efectuados con microscopa electrnica o con microscopa ptica de contraste de fases, varan entre 1.4 a 3.2. Por consiguiente, con una amplia variabilidad.

En Pooley & Ranson (1986), los autores concluyen que aunque es posible, utilizando el microscopio electrnico, predecir el recuento de fibras de amianto que se obtendra por microscopa de luz, la prediccin inversa no puede hacerse.

Por lo que respecta a la comprobacin de la presencia de fibras de asbesto en el lquido que constituye el producto final que se ofrece para el consumo, veremos que, en el caso del vino (contaminado a travs de su filtrado con filtro constituido por el citado mineral), veremos, en Dufour et al. (1978), que la microscopa utilizada es la electrnica, sensiblemente ms cara que la ptica. Vase tambin: Gaudichet et al. (1979 - 2 refs. -), Cunningham & Pontefract (1971) & (1973), le Bouffant (1978) ,Wehman & Plantholt (1974).

En el artculo titulado Contribucin relativa de las fuentes de la dieta y del aire, a la exposicin por amianto ingerido Rowe (1983)-, los aceites vegetales son identificados como uno de los componentes de la dieta, que contribuyen a la susodicha exposicin al asbesto, por la va de la ingestin.

En Marconi et al. (1984), esos autores indican que para las fibras cortas (de menos de 5 micras de longitud), y las de 5 o ms micras de largo, la proporcin estaba entre 08 y 36, dependiendo del proceso de trabajo en el que hayan sido generadas. Otro factor de incertidumbre, por tanto, a la hora de evaluar la real presencia total de fibras de asbesto, si convencionalmente se est rehusando a contabilizar las llamadas fibras cortas.

La conclusin alcanzada en Dodson et al. (2003), trabajo titulado La longitud de la fibra de asbesto, relacionada con su potencial patogenicidad: una revisin crtica, es la siguiente: Los datos presentados sostienen que las fibras de amianto de todas las longitudes inducen respuestas patolgicas y que la precaucin debe ser ejercida cuando se trata de excluir a cualquier poblacin de fibras inhaladas, en funcin de su longitud, de ser colaboradoras con el potencial para el desarrollo de las enfermedades relacionadas con el amianto.

La omisin en el recuento, de las fibras cortas, es un asunto altamente polmico, que ha generado bastantes controversias, reflejadas en la bibliografa, y al que por nuestra parte, en el sub-captulo 1.3 de nuestro libro Amianto: un genocidio impune, le hemos dedicado nuestra atencin, en los siguientes prrafos: Nos ocupamos seguidamente de otro caso tpico de desinformacin, objeto del trabajo de Egilman & Roberts (2004), incluido en nuestra bibliografa, en el que se alude a lo que los autores llaman el mito de la fibra corta, promovido por la empresa Union Carbide Corporation (UCC), caracterizando como segura la fibra extrada de su mina Coalinga, en California, y comercializada bajo la marca registrada Calidria. Las evidencias de todo tipo, suministradas en dicho trabajo, apoyado, a su vez, por otros diversos, a cuyos resultados y conclusiones nos remiten los referidos autores, ponen de manifiesto que las fibras de marras, ni eran tan cortas, ni eran tan seguras, sino todo lo contrario. Al margen de las mencionadas evidencias, la literatura cientfica tambin aporta las derivadas de la experimentacin animal: Rittinghausen et al. (1992), Lezon-Geyda et al. (1996). En este ltimo trabajo, se evidencia la actividad mutgena de las fibras Calidria, al igual que ocurre para todo crisotilo, de cualquier origen.

Al margen del caso concreto del amianto Calidria, con carcter general existe una polmica sobre la supuesta menor nocividad de las fibras cortas, a la cual no son en modo alguno ajenos los intereses empresariales.

En el trabajo de Annie Thbaud-Mony (2010) sobre esta cuestin, la autora ya nos advierte de que la misma viene originada por una verdadera falsa controversia, suscitada a impulso, sostn y conveniencia de la industria automovilstica norteamericana, advirtiendo, al propio tiempo, de que la Agencia francesa de seguridad sanitaria del medio ambiente y del trabajo, AFSSET, en este asunto tambin ha estado ella misma dominada por el predicamento atribuido a las investigaciones controladas por los mencionados industriales. La accin de lobby ejercida en relacin con este tema, contaminando la literatura cientfica con trabajos sesgados y manipulados, se enmarca dentro de la estrategia general de la industria relacionada con el amianto, consistente en sembrar dudas a diestro y siniestro, a fin de propiciar la inactividad de las autoridades, frente a los riesgos ciertos del asbesto. No obstante lo antedicho, las recomendaciones del informe de la AFSSET (2009), optan decididamente por desaconsejar que se siga actuando, a todos los efectos, como si no existieran las fibras con dimensiones inferiores a lmites convencionalmente establecidos, tanto en longitud, como en dimetro.

En Adib et al. (2013), los autores, en su trabajo titulado Short, fine and WHO asbestos fibers in the lungs of Quebec workers with an asbestos-related disease, confirman que, de todo el conjunto de fibras de asbesto localizadas en los pulmones de los trabajadores del amianto, con una patologa asbesto-relacionada, slo un 20% satisfacen los parmetros dimensionales que se ajustan a la definicin de fibra, adoptada por la Organizacin Mundial de la Salud, incluyendo a una longitud igual o superior a las 5 micras. Podemos considerar que constituye todo un acto de fe, el asumir que sea precisamente ese 20%, y no, en todo o en parte, el 80% restante, el que quepa relacionarlo etiolgicamente, de forma exclusiva o concurrente, con la respectiva patologa del amianto, aflorada en cada uno de esos pacientes.

En Boulanger et al. (2014), los autores afirman que el valor de 5 micras como lmite para la longitud, no se basa en la evidencia cientfica, sino que es un lmite para ser usado en los anlisis comparativos, y concluyen que a partir de la revisin de la bibliografa publicada, que han realizado, es evidente que la patogenicidad de las fibras cortas no se puede descartar por completo.

En Goodglick & Kane (1990), los autores concluyen: Nuestros resultados sugieren que tanto las fibras de amianto crocidolita largas y cortas son txicas in vitro para los macrfagos, a travs de un mecanismo oxidante y dependiente del hierro. In vivo, las fibras cortas son citotxicas, cuando se impide la eliminacin de estas fibras.

Si bien es cierto que en el trabajo experimental de Davis & Jones (1988), los autores afirman que las ratas tratadas con crisotilo de fibra corta, desarrollaron seis veces ms fibrosis intersticial avanzada (asbestosis), que los animales tratados con crisotilo de fibra corta, y tres veces ms tumores pulmonares, eso no presupone que para esos ltimos la afectacin fuera nula, que sera lo nico que justificara que, para hacer una evaluacin del riesgo total, se prescinda de tomar en consideracin a las fibras cortas, que precisamente resultan ser siempre las ms numerosas.

Podemos, incluso, asistir a una inversin de roles, y as tendremos, que en Aalto & Heppleston (1984), los autores constatan que las fibras cortas de amosita demuestran ser ms activas que las ms largas, y en determinadas condiciones, eran tan potentes como el cuarzo.

En Suzuki et al. (2005), los autores, en su artculo titulado Short, thin asbestos fibers contribute to the development of human malignant mesothelioma: pathological evidence, presentan el siguiente resumen: Con base en estudios en animales, siempre, y fibras de amianto finas (> o = 8 micras de longitud y <o = 0,25 micras de ancho) se han postulado para ser fuertemente cancergenas e inducir mesotelioma pleural maligno, mientras que las ms cortas, y las fibras ms gruesas, se han postulado para plantear un menor riesgo (hiptesis Stanton). El objetivo de este estudio, es comprobar la validez de la hiptesis de Stanton, a travs del anlisis patolgico directo del tejido del mesotelioma humano. Las muestras de tejido, digeridas a granel, o incineradas a partir de secciones gruesas, de 25 micras, o mediante ambos mtodos, se prepararon a partir del pulmn y de los tejidos mesoteliales, tomados de 168 casos de mesotelioma maligno humano. En estos tejidos, 10.575 fibras de amianto (4820 en el pulmn y 5755 en los tejidos mesoteliales (1259 en serosa fibrtica y 4496 en el tejido mesoteliomatoso)) se identificaron mediante microscopa analtica de electrones, de alta resolucin. Las dimensiones de estas fibras de amianto se midieron en las micrografas electrnicas impresas. Los resultados fueron como sigue: (1), las fibras de amianto largas y delgadas, consistentes con la hiptesis de Stanton, comprendan slo el 2,3% de las fibras totales (247 / 10.575) en estos tejidos; (2) la mayora (89,4%) de las fibras en los tejidos examinados, eran ms cortas o igual a 5 micras de longitud (9.454 de 10.575) y, en general (92,7%) menor que, o igual a 0,25 micras de ancho (9,808 de 10.575). (3) Entre los tipos de amianto detectado en el pulmn y en los tejidos mesoteliales, el crisotilo era el tipo ms comn de asbesto para ser categorizado como de fibras de amianto cortas y delgadas. (4) En comparacin con la tcnica de la digestin del tejido, la tcnica de incineracin de la seccin de tejido fue ms eficaz para detectar fibras cortas y delgadas. Llegamos a la conclusin que, contrariamente a la hiptesis de Stanton, cortas, finas, fibras de amianto parecen contribuir a la causa de mesotelioma maligno humano. Estas fibras fueron el tipo de fibra predominantemente detectado en tejidos pulmonares y mesoteliales de pacientes humanos con mesotelioma. Estos hallazgos sugieren que no es prudente tomar la posicin de que las fibras cortas de amianto representan poco riesgo de la enfermedad.

En Egilman & Bird (2016), los autores, en un trabajo titulado Cohorte expuesta a fibras cortas de crisotilo, libre de tremolita, revel mesotelioma, llegan a la importante conclusin de que la exposicin exclusiva a las fibras cortas de crisotilo, estn en la etiologa de los mesoteliomas aflorados en la susodicha cohorte de trabajadores de una industria de moldeo de plsticos, perteneciente a la multinacional Union Carbide Corporation. Nada justifica, por tanto, que tales fibras, de longitud inferior a las 5 micras, queden excluidas de los recuentos destinados a una evaluacin del riesgo por exposicin al asbesto.

Tragando amianto: tuberas

Los indicios de efectos nocivos del amianto ingerido, son escasos, y contradictorios respecto de los resultados alcanzados en diversos estudios. No obstante, no son nulos, y adems existe cierta suspicacia respecto de los trabajos exculpatorios, habida cuenta, por una parte, de los ingentes intereses econmicos en juego, de la industria de fabricacin de tuberas de amianto-cemento (concernida, evidentemente, por esta cuestin -vase, por ejemplo: Webber et al. (1989), Harrington et al. (1978), McCullagh (1980), Millette (1981), Millette et al. (1983), Neuberger et al. (1996), Ramos (1990), Sadler et al. (1984), Saitoh et al. (1992), Toft & Meek (1983), Toft et al. (1981) -) y por otra parte, por el precedente que constituye la actitud mantenida por otras industrias, notoriamente en el caso de la industria automovilstica (otro sector tradicionalmente gran consumidor de asbesto), patrocinando, de forma ms o menos soterrada, pretendidas investigaciones experimentales o, ms frecuentemente, epidemiolgicas, que aparentemente vendran a corroborar una falsa inocuidad.

Como ejemplo de los escasos trabajos que vienen a postular una real morbilidad e incluso letalidad del amianto ingerido, vase: Van Kesteren et al. (2004), Delahunty & Hollander (1987), Sigurdson (1983), Saxena et al. (1982), Smith et al. (1980), Donham et al. (1980). Esta seleccin de trabajos, que podra considerarse sesgada, lo nico que pretende demostrar, es que no hay unanimidad en las conclusiones, puesto que existe tal minora de estudios discrepantes con la tnica general, y que, por consiguiente, es sta una de aquellas situaciones de algn grado de incertidumbre cientfica, en las que es procedente considerar aplicable el Principio de Precaucin.

Conforme a dicho Principio, otros estudios no descartan el riesgo, recomendando que la ingestin de asbesto debe ser evitada, siempre que sea posible: Annimo (varios autores, no censados) (1987), Cotruvo (1983). Vase tambin, al respecto, lo indicado en el apartado Amianto en nuestros grifos. El principio de precaucin, en nuestro trabajo:

Antonio Bernardo Reyes, Paco Bez Baquet, Paco Puche / Amianto por un tubo / Revistas Rebelin y El Observador. Diciembre 2014 / http://www.rebelion.org/docs/192613.pdf

En Eisele (1981), el autor manifiesta: Los peligros potenciales de la ingestin de amianto, crnica o aguda, no han sido adecuadamente evaluados y siguen sin resolverse y discutirse. Con la amplia difusin de amianto en el medio ambiente, el tracto gastrointestinal recibe no slo agresiones directas, sino tambin indirectas (exudado pulmonar). Dado que el perodo de latencia para la manifestacin de la toxicidad del amianto es de 20 a 40 aos en el hombre, el peligro potencial para la salud, desde la exposicin neonatal hasta la de la edad adulta, debe ser reconocida y evaluada. Vase tambin: Cook (1983). A da de hoy, treinta y cinco aos despus del trabajo de Eisele, la situacin de esta cuestin, sigue evocando al coro de doctores, de la zarzuela El rey que rabi.

En el estudio experimental de Amacher et al. (1974), los autores afirman que sus datos sugieren que el amianto penetra en la mucosa gastrointestinal e influye en la regulacin de la sntesis de ADN en el tracto gastrointestinal.

Adems, en Amacher et al. (1975), se constatan efectos dosis-dependientes para la sntesis de ADN en el tracto gastrointestinal, en el hgado y en el pncreas de las ratas sometidas a dieta que inclua asbesto.

En el resumen del trabajo de revisin de Marsh (1973), el autor informa de que Se revisaron trece estudios epidemiolgicos sobre el amianto ingerido, realizados en cinco reas de los Estados Unidos y Canad, y se evaluaron para la precisin y aplicabilidad en relacin con el desarrollo de normas de calidad del agua en el medio ambiente. En uno o ms estudios, se encontraron asociaciones, masculinas o femeninas, entre amianto en el abastecimiento de agua y la mortalidad por cncer (o incidencia) por neoplasias de esfago, estmago, intestino delgado, colon, recto, vescula biliar, pncreas, peritoneo, pulmones, pleura, prstata, riones, cerebro, y la tiroides, y tambin debido a la leucemia. Varias debilidades metodolgicas y limitaciones se encuentran en cada estudio, que conducen a la determinacin de la inexistencia de ningn estudio o la suma de los estudios que permitan establecer niveles de riesgo del amianto ingerido. Un anlisis de probabilidad binomial de los ocho estudios independientes, sugiere que, si bien el grado de concordancia entre hombres y mujeres fue en general baja, el nmero de asociaciones positivas observadas en los machos y las hembras, de los tumores de esfago, estmago, pncreas y prstata era poco probable que se hayan generado slo por factores aleatorios, y que por lo tanto, pueden tener una base biolgica relacionada con el amianto ingerido. Los cnceres de intestino delgado y leucemia estaban implicados en un grado menor en este anlisis. Los patrones de resultados integrados, para la mayora de los cnceres gastrointestinales, fueron algo consistentes con los patrones observados en los grupos ocupacionales expuestos al asbesto, mientras que los patrones encontrados para el cncer de pncreas, cncer de rin y leucemia, no fueron consistentes. El atento lector habr advertido una inconsistencia, y es que para el cncer de prstata, ah mencionado, no puede establecerse, evidentemente, una comparativa entre los grupos formados, respectivamente, por hombres y por mujeres, habida cuenta de que slo los primeros estn dotados del correspondiente rgano de asentamiento del tumor.

En el trabajo de Kanarek et al. (1980), los autores informaron de que, en su estudio epidemiolgico, la prueba t para coeficientes de regresin mltiple, y la prueba t para los coeficientes de correlacin, mostraron significativas relaciones (p ≪ 0,01), entre el contenido de amianto crisotilo del agua potable, y el cncer del tracto y en el cncer pulmonar de varn blanco, del cncer de vescula biliar en blanco, y del cncer de pncreas femenino, y del cncer peritoneal, en ambos sexos. De importancia ms dbil (0,01 ≤0.05) eran las del cncer de esfago en el sexo femenino, del de la pleura y del de rin, as como de los cnceres de estmago, en ambos sexos. Estas asociaciones parecan ser independientes de los ingresos, de la educacin, de la ocupacin asociada al uso del asbesto, del estado civil, del pas de origen y de la movilidad. Vase tambin: Kanarek (1983).

Adems, sorprendentemente, de la contaminacin del agua por las fibras de amianto, puede derivarse un riesgo de inhalacin, como demuestran las mediciones de concentraciones en atmsfera, realizadas en el trabajo de Webber et al. (1988), relativo a un caso de un altsimo nivel de fibras en suspensin en el agua conducida a los hogares.

En Kanarek (1989), el autor suministra el siguiente resumen de su artculo: Los estudios epidemiolgicos sobre las fibras de amianto ingeridas, llevados a cabo en todo el mundo, son revisados y evaluados. La mayora de los estudios se han realizado en los Estados Unidos y en Canad, y han involucrado a las exposiciones de la comunidad, a travs de la contaminacin natural de los suministros de agua potable. Uno o ms estudios, encontraron asociaciones entre las fibras de amianto en el abastecimiento de agua potable y la incidencia de cncer o la mortalidad asociadas con el cncer de muchos sitios del cuerpo, incluyendo el esfago, el estmago, el intestino delgado, el colon, el recto, la vescula biliar, los pulmones, el pncreas, el peritoneo, la pleura, la prstata, los riones, el cerebro y el tiroides. Cada estudio tiene limitaciones metodolgicas o debilidades, que limitan la capacidad para evaluar el riesgo del amianto ingerido. No hay acuerdo entre los resultados de los diversos estudios, pero una asociacin entre las fibras de amianto ingeridas y el cncer del estmago y del pncreas, se ha encontrado con algn grado de consistencia.

En las conclusiones del trabajo epidemiolgico de Kjrheim et al. (2005), titulado Cncer del tracto gastrointestinal y la exposicin al amianto en el agua potable entre encargados de faro (Noruega), los autores indican: Los resultados apoyan la hiptesis de una asociacin entre el amianto ingerido y el riesgo de cncer gastrointestinal, en el riesgo general, y especficamente para el cncer de estmago.

En el trabajo de Andersen et al. (1993), titulado La incidencia de cncer entre los fareros expuestos al amianto en el agua potable, los autores encuentran exceso para el cncer de estmago (11 casos observados vs 4,57 esperados, razn de incidencia estandarizada = 241, 95% intervalo de confianza 120-431). Vase: Webber & Covey (1991).

Nocividad del amianto ingerido

En Langer (1974), el autor, en un artculo titulado Las partculas inorgnicas en los tejidos humanos y su asociacin con la enfermedad neoplsica, manifiesta que la ingestin de fibras de amianto, en algunos casos puede aproximarse en magnitud a la cantidad resultante de la exposicin ocupacional.

En Corpet et al. (1993), los autores concluyen, que sus datos sugieren que el amianto ingerido sea carcingeno para el colon.

En Zaidi (1974), el autor seala el importante papel que juega la mucosa del tracto gastrointestinal en la impenetrabilidad frente a las fibras de asbesto ingeridas, resaltando la diversidad de dotacin por parte de diferentes especies animales, y entre humanos, en su asociacin con determinados grupos sanguneos y consecuente mayor o menor proclividad a padecer de lcera gstrica. Tales circunstancias son resaltadas, como clave explicativa de la diversidad de resultados en los estudios, tanto experimentales como epidemiolgicos, relativos a la nocividad del amianto ingerido.

En Kogan et al. (1987), los autores informan de que la posibilidad de cncer glandular de estmago, inducido, fue estudiada en 75 ratas blancas, criadas en laboratorio, y seleccionadas al azar, que fueron expuestas al amianto crisotilo. Una cpsula de polietileno perforado, que contena 100 mg de amianto y de un relleno formado por una mezcla de grasa de vaca y de cera natural, se introdujo en una bolsa artificial, colocada en la curvatura mayor del estmago. Un relleno de cpsula, que no contena amianto, se introdujo de forma similar en 40 ratas de control. En los siguientes 25 meses, se encontraron 18 tumores de la cavidad del estmago y abdominal, en las ratas tratadas con el amianto (ocho adenomas, dos adenocarcinomas, un carcinosarcoma, un cncer estomacal, un adenocarcinoma intestinal, dos mesoteliomas peritoneales, y tres reticulosarcomas linfticos abdominales). Entre las ratas de control, no se encontraron tales tumores. Este resultado experimental seala claramente que la va de la ingestin, vehiculando la exposicin al asbesto, puede ser determinante de neoplasias asentadas en estmago y/o cavidad abdominal.

Son resultados como estos los que justifican que en Hammons & Huff (1974), en un artculo titulado El amianto: preocupacin mundial, participacin y culpabilidad, esos autores manifiesten que: La ingestin de fibras de amianto puede aumentar el riesgo de cncer del tracto gastrointestinal.

En Hasanoglu et al. (2008), los autores concluyen, como resultado de su trabajo experimental, que el amianto ingerido viaj desde el sistema gastrointestinal a los pulmones, probablemente a travs de una ruta hematolinftica, dando lugar a proliferacin mesotelial, que puede conducir a la aparicin de tumores malignos.

En Hallenbeck & Hesse (1977), los autores manifiestan que: la ingestin animal y los estudios de autopsia humanos, sugieren que las fibras de amianto pueden penetrar en el tracto digestivo y migrar a otros lugares en el cuerpo. Vase tambin: Hallenbeck et al. (1979), (1981) & (1990), Hallenbeck (1983), Boatman (1983), Boatman et al. (1983), Finn & Hallenbeck (1984) & (1985), Cook & Olson (1979), Patel-Mandlik & Millette (1980) & (1983).

En este ltimo estudio, sus autores manifiestan: Sedimentos en la orina humana, examinados por microscopa electrnica de transmisin, contienen fibras de anfboles, que se originan por la ingestin de agua potable contaminada con estas fibras minerales. La ingestin de agua filtrada, tiene como resultado la eventual desaparicin de las fibras de anfboles en la orina. Estas observaciones proporcionan la primera evidencia directa para el paso de fibras minerales a travs de la mucosa gastro-intestinal humana en las condiciones normales del canal alimentario.

En Haque et al. (2001), en un artculo titulado Fibras de amianto crisotilo detectadas en las cras recin nacidas siguientes a alimentacin por sonda nasogstrica de ratones preados, los autores manifiestan: Para nuestro conocimiento, este es el primer estudio en animales para demostrar que la ingestin oral de amianto crisotilo durante el embarazo, resulta en la transferencia de las fibras de amianto a los fetos.

La deteccin de fibras cortas de amianto, en sangre (en ratas alimentadas con una dieta contaminada por fibras de asbesto), hallndolas en concentraciones netamente superiores a las del grupo de control, es el resultado obtenido en el estudio experimental de Weinzweig & Richards (1983).

En Carter & Taylor (1980), los autores, examinando mediante microscopa electrnica los tejidos de los pulmones, el hgado y el yeyuno de un grupo de 32 personas que haban estado oralmente expuestas al asbesto, de forma intensa y prolongada, encontraron en ellos, tanto crisotilo, como anfboles, y evidencindose, por consiguiente, que dicha va de acceso de las fibras puede ser determinante de su asentamiento en los susodichos tejidos, con evidente relevancia, por su potencial rol etiolgico respecto de las diversas patologas asbesto-relacionadas.

En el resumen del trabajo de Millette et al. (1981), titulado La necesidad de controlar las fibras de amianto en los sistemas de abastecimiento de agua potable, los autores incluyen los siguientes prrafos: Un nmero en el orden de 1 en 1.000 fibras de amianto ingeridas, penetran en el tracto digestivo, y fibras ingeridas se han recuperado en tejidos tales como el rin, el intestino, el hgado, y en la orina. Un estudio en animales demostr la produccin de tumores relacionados con la ingestin de materiales que contienen asbesto los resultados de los estudios de alimentacin de siete animales, han sido concluyentes. Una relacin estadsticamente significativa entre el cncer de pulmn y el cncer de estmago, peritoneal, de la vescula biliar y el cncer de esfago y los recuentos de amianto en el agua potable, se determin en un estudio de epidemiologa. El aumento de tasas de estmago y pulmn masculinos, y el cncer de pncreas femenino, relacionado con el amianto en el agua potable, fueron reportados en otro estudio, pero la posible exposicin ocupacional hizo difcil sacar conclusiones. Los datos sobre el exceso de cncer gastrointestinal entre los grupos ocupacionales, se han utilizado para estimar que el agua potable que contiene 300.000 fibras de amianto por litro, ingerida durante toda la vida, dar lugar a un cncer adicional, entre 100.000 personas. Vase tambin: Guillemin et al. (1989).

Resumen y conclusiones


Notas

1 Blount (1991), Blount & Vassiliou (1983), Dement & Brown (1982), Dement et al. (1980), Dunn (1984), Finkelstein (2012) & (2013), Fujiwara et al. (2005), Hull et al. (2002), Imazawa et al. (1988), Landgraf (1988), Marconi et al. (1986), Nielsen (1988), Paoletti et al. (1982) & (1984), Rohl (1974), Rohl & Langer (1974), Rose (1974), Schelz (1974), Szab et al. (2000), van Gosen et al. (2004), Waggoner (1979).

 

Bibliografa

Se facilita seguidamente direccin de enlace de acceso a fichero Dropbox, que la contiene: https://www.dropbox.com/s/3brtwd6pgk36axj/Bibliograf%C3%ADa%20de%20amianto%20frito.doc?dl=0


 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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