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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-04-2016

Cumbre climtica en Nueva York
Las lecciones de Kioto

Gerardo Honty
Alai


El pasado viernes 22 de abril la sede de Naciones Unidas en Nueva York recibi a los representantes de sus estados miembros para la ceremonia de apertura de la firma del Acuerdo de Pars. La ceremonia era ms simblica que otra cosa, en tanto inauguraba el perodo de un ao que los pases tienen como plazo para proceder a la firma formal de los acuerdos aprobados en la COP 21 de Pars en diciembre pasado.

Como acto simblico la ceremonia fue un xito ya que 175 pases estamparon su firma sobre el Acuerdo. Sin embargo como acto efectivo, el evento no reviste demasiado relieve. Lo importante de la nueva etapa del Acuerdo de Pars no es tanto la firma, sino la ratificacin, que es lo que podr posibilitar que ste entre en vigor. Para ello se requiere que al menos 55 pases que en su conjunto representen al menos el 55% de las emisiones globales, lo ratifiquen.

De los 175 pases que firmaron el acuerdo solo 15 pequeos pases en desarrollo presentaron sus instrumentos de ratificacin y que en su conjunto no representan un porcentaje significativo de emisiones [1].

La historia del Protocolo de Kioto ha dejado muchas enseanzas. Entre ellas, que el perodo que va desde la firma hasta la ratificacin del documento, es el perodo ms cruel y despiadado de la negociacin [2].

Entre los aos 1997 (firma del Protocolo de Kioto) y 2001 (aprobacin de los Acuerdos de Marrakech) hubo cuatro COPs y varias intersesionales y reuniones de los rganos subsidiarios para afinar los mecanismos y medios de implementacin del Protocolo. Aquellas discusiones fueron tan extensas y complejas que, en una decisin nica en la historia de la Convencin, la COP 6 del ao 2000 tuvo que realizarse en dos partes ya que los tiempos no alcanzaron: una en noviembre de 2000 y la otra en julio de 2001.

Al igual que ocurre ahora con el Acuerdo de Pars, el Protocolo de Kioto requera la ratificacin de al menos 55 pases que en su conjunto representaran al menos el 55% de las emisiones globales.

Rusia y Estados Unidos (sumado a alguno de sus aliados de entonces como Japn, Nueva Zelanda o Australia) sumaban ms del 45% de las emisiones globales lo que les daba, actuando en conjunto, un virtual poder de veto para intentar imponer sus condiciones. Estados Unidos termin saliendo del Protocolo de Kioto pero Rusia obtuvo una victoria trascendente al lograr que le duplicaran la cantidad de absorciones que podra justificar en sus bosques (de 17 a 33 MtCO2). Este enorme volumen de CO2 (parte de lo que se conoci como hot air ruso) termin siendo utilizado dentro del rgimen de Comercio de Emisiones del Protocolo para compensar las insuficientes reducciones de otros pases desarrollados. Esto termin debilitando los compromisos asumidos y haciendo que cumplir con el Protocolo de Kioto finalmente no significara nada [3].

Pero hubo otros asuntos que debilitaron el Protocolo de Kioto en aquellos acuerdos posteriores. Solo a modo de ejemplo en una lista no exhaustiva: el amplio uso de actividades de uso de la tierra y silvicultura para compensar emisiones en los pases industrializados, la introduccin del uso de la forestacin para obtener certificados de reduccin de emisiones en el Mecanismo de Desarrollo Limpio, el uso prcticamente ilimitado de los mercados de carbono, la ausencia de tope a la compraventa de "hot-air" de Rusia, entre otros. A todo esto se le llam en su momento los agujeros del Protocolo de Kioto.

El Acuerdo de Pars es un acuerdo laxo, que no contiene compromisos ni obligaciones respecto de las emisiones de cada pas. Existe una meta global 2 grados de aumento mximo de temperatura- pero la reduccin de emisiones necesaria para lograr este objetivo no est distribuida entre los pases. De manera que no hay forma de exigirle a ninguno de ellos la cuota parte de su responsabilidad. En este sentido el Acuerdo de Pars es ms dbil que el Protocolo de Kioto que al menos tena unas metas especficas para algunos pases.

Lo que veremos a lo largo de los prximos meses ser una cruel y despiadada negociacin para definir los instrumentos y medios de implementacin del Acuerdo de Pars. En este perodo, los pases que son mayores emisores tendrn un poder mayor de negociacin, en tanto su ausencia impedir la entrada en vigor del acuerdo.

La ceremonia que acabamos de ver en Nueva York es, en el mejor de los casos, un intento del Secretario General de Naciones Unidas de darle un impulso poltico al nuevo acuerdo climtico. Pero ms all del efecto propagandstico, esta reunin de Nueva York no tiene ninguna incidencia concreta en el tema central: la decisin de reducir las emisiones para evitar el cambio climtico.

El Acuerdo de Pars sigue siendo un texto irrelevante para detener las emisiones de gases efecto invernadero. Y muy probablemente el resultado final, luego de las negociaciones que hagan posible su ratificacin, sea un acuerdo mucho ms debilitado an, donde seguramente vayan a aparecer los futuros agujeros del Acuerdo de Pars.

Nada para celebrar y mucho para preocuparse tiene la Convencin tras esta ceremonia inaugural.


Notas

[1] Islas Marshall, Nauru, Palau, Somalia, Palestina, Barbados, Belice, Fiji, Grenada, Samoa, Tuvalu, Maldivas, Santa Luca, Mauricio y San Cristbal y Nieves.

[2] Un anlisis ms detallado puede verse en: http://energiasur.com/tras-la-cumbre-climatica-de-nueva-york/

[3] Para mayores detalles sobre este punto vase http://energiasur.com/cop-18-los-paises-desarrollados-cumplen-kioto-pero-no/


Gerardo Honty es analista de CLAES (Centro Latino Americano de Ecologa Social)

URL de este artculo: http://www.alainet.org/es/articulo/176983


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