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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-04-2016

Paraguay
Un nuevo umbral desde la lucha campesina

Carlos Vern De Astrada
ALAI


Sin mucha pompa, sin anuncios rimbombantes, como un tumulto venido de las sombras, una masa de campesinos se fue insertando en una Asuncin sumida en su magra rutina. La poblacin asuncena amaneci un lunes 4 de abril de 2016 con un ventarrn inesperado. Era un sorpresivo torrente que fue creciendo a medida que avanzaban las horas. Comenzaron a producirse los primeros atascos en el trnsito. Los asuncenos absortos sentan como que su espacio les fuera usurpado por quienes desde siempre deban estar invisibles. Tanto que su existencia no caba en la consideracin de su estrechsimo horizonte. La sorpresa de algunos era que ya estbamos en abril, y la acostumbrada marcha de marzo de todos los aos, no poda ser. De cualquier manera, a nadie se le ocurri que la nueva presencia campesina, tendra la dimensin y la tenacidad a la que fue llegando y a donde lleg.

Cuando el carcter de esta lucha iba dando cuenta de sus claros y precisos propsitos, sin consignas generales a las que nos tenan acostumbrados las anteriores inmediatas marchas, y sobre todo, cuando se iba confirmando la inequvoca intencin obstinada que se perciba en el espritu de sus componentes de aguantar el tiempo que sea necesario hasta lograr los resultados que le motivaron, los histricos perifoneros de la prensa empresarial paraguaya se hicieron sentir. Era un coro monocorde, recurrente, con la poqusima creatividad que les caracteriza. Le faltaban adjetivos que iban sacando de donde podan para descargar su amarillenta ponzoa para desdear y satanizar la presencia de quienes necesitaban hacerse or por fin. Pocas veces en nuestra vivencia ciudadana y sobre todo citadina, se habr podido sentir tanto racismo en nuestro pas. La experiencia estaba sirviendo para mostrar toda la miseria de que es capaz nuestra prensa empresarial criolla, expresada en la voz y la tinta de sus personeros.

No!, esto era intolerable! Cmo podan pretender estos haraganes, sinvergenzas, delincuentes, facinerosos, inadaptados, y sobre todo, irrespetuosos de los derechos de terceros, pretender impedir nuestra sana e impoluta cotidianeidad.

Pero quines son los tan mentados terceros. En virtud de qu principios se funda esa fantasiosa categora que pretende separarnos de una parte enorme de nuestra sociedad que est sumida en la miseria, y a la cual ms temprano que tarde habr que considerar si no queremos que esto explote inexorablemente, porque son parte de la sociedad en que vivimos y que supuestamente organizada polticamente, se constituye en Estado. Nada justifica la postergacin indefinida de los millones de compatriotas que vienen padeciendo la exclusin como consecuencia de los abusos de una oligarqua latifundista y financiera en una obscena y ancestral concentracin de las tierras.

Los terceros que instalan la matriz de opinin desde el dominio del oligopolio meditico, a los terceros, muchos incautos honestos empleados del crisol de clases que abarca, no tienen ms remedio que reproducir los eptetos generados por la usina meditica. Estos haraganes no nos dejan trabajar, las deudas que se contraen hay que pagar, a m me gustara que me condonen mis deudas. Versitos recurrentes de los mediocres perifoneos que se dicen periodistas. Pero estos servidores del gran capital meditico, no dicen, no porque no saben, sino por su incondicionalidad a sus patrones, que no todos pagan sus cuentas. No slo lo que tiene que ver con Azucarera Iturbe y el empresariado del transporte, de lo cual mucho se habl. Ellos no emiten sonido alguno acerca de cmo llegaron a acumular quienes hoy conforman la clase privilegiada que hoy sojuzga al campesinado. De cmo se hicieron de esas grandes extensiones de tierra destinadas al cultivo de soja, que desde su despiadada y contaminante expansin, expulsa campesinos que van configurando los cinturones de pobreza en la ciudad, tratando de sobrevivir con mltiples recursos, infestando el aire de los terceros.

Una lucha se justifica cuando logra resultados

Pero soportando todos los agravios, durmiendo en el piso de una plaza, marchando y tragando insultos, la lucha campesina aguant nada menos que 23 das. Una tenacidad no vista en dcadas en nuestro pas. Desde el insulto presidencial de sinvergenzas, pasando por la indiferencia y el desprecio de los altos funcionarios del gobierno, la obstinada tenacidad de los campesinos, logr llegar hasta la residencia presidencial, para negociar de igual a igual con los mismos. Ah tuvieron que estar, mal que les pes, en la mesa de negociacin, ministros, presidentes de la Banca Central y de Fomento, secretario del Indert y otros jerarcas del aparato gubernamental.

El motivo real de la lucha

Bien cabe aclarar para quienes quisieron y siguen queriendo buscar invalidar la lucha campesina, que lo que realmente motiv la lucha era la preservacin de las tierras de una gran cantidad de pequeos productores campesinos que estaban a punto de perderlas, porque tenan las deudas vencidas, por la imposibilidad de pagar dada la acumulacin de los intereses de los prstamos contrados. Si ese fue el propsito, al fin y al cabo, la condonacin pasa a ser una cuestin accesoria. Con el acuerdo alcanzado con la lucha, si el mismo se cumple, esta lucha campesina habr sido sin dudas, justificada. Simplemente porque fue una lucha con resultados. Y el resultado fundamental es, sin dudas, la preservacin de lo que para el pequeo productor rural es esencial: la tierra. Esa tierra que estaba en la mira de los voraces e histricos buitres de la tierra en nuestro pas. Esos que de esa forma vienen concentrando tierras para desgracia del campesinado pobre se quedaron con las ganas, al lograr la lucha la liberacin de los intereses de sus deudas y la financiacin a 10 aos a una tasa accesible, con dos aos de gracia.

Hoy los citadinos del rea metropolitana de Asuncin podemos decir, sin ambages, que esta marcha campesina fue un ejemplo para toda la ciudadana paraguaya. Fue una leccin de quienes al lmite de la sobrevivencia, llevados por su necesidad impostergable de vivir, superaron todas las barreras marcadas por el ignominioso cerco meditico que trata en lo posible de mantener el estado de cosas. Creo que bien cabe reconocer que, un sector importante de nuestra poblacin fue, sin embargo, salvado de ese cerco del oligopolio meditico, por la heroica y desigual lucha emprendida por los medios alternativos.

Hoy podemos decir que empezamos un nuevo captulo en nuestra historia. Podemos hablar de un antes y un despus de esta lucha.

Bienvenido sea este nuevo captulo que abrir el camino de las luchas que vendrn hacia un ordenamiento ms equitativo en el Paraguay.

* Carlos Vern De Astrada, abogado y economista, es miembro de la Secretara de Relaciones Internacionales del Frente Guasu.

http://www.alainet.org/


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