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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2016

De Lyndon Johnson a Barack Obama

Lilliam Oviedo
Rebelin


En el 51 aniversario de la ms aparatosa y abusiva accin estadounidense en la segunda mitad del siglo XX, la segunda intervencin militar en Repblica Dominicana, es preciso reconocer como urgente e inaplazable la tarea de derrotar el fascismo, que hoy intenta devolver a los sectores ms recalcitrantes de la derecha y de la ultraderecha la cuota de control poltico perdida en Amrica Latina con la instalacin de un conjunto de gobiernos progresistas.

Parafraseando a Barack Obama, se dira que el imperialismo reinventa una y otra vez sus tcticas y redisea su estrategia, pero mantiene constante el objetivo general de su poltica hacia este continente y el resto del mundo: impulsar el atraso poltico e impedir que los pueblos arrebaten el poder a los sectores explotadores.

El despliegue ordenado por Lyndon B. Johnson

En abril de 1965, Lyndon B. Johnson orden el desembarco en Santo Domingo de miles de marines para impedir el triunfo del bando constitucionalista en la contienda blica iniciada el 24 de abril, evitando que se materializara el propsito de reinstaurar el gobierno encabezado por Juan Bosch (derrocado por la ultraderecha en septiembre de 1963) y fuera puesta en vigencia la Constitucin de 1963.

Fue invadido el territorio de Repblica Dominicana, que ocupa menos del 0.22 por ciento del rea geogrfica reconocida como Amrica Latina, pero el brutal despliegue de fuerza dej bien claro que el poder estadounidense no tolerara la instauracin de otro gobierno revolucionario en el Hemisferio Occidental.

La accin poltica y diplomtica evidenci el control de Estados Unidos en los mal llamados organismos multilaterales y su decisin de hacer uso del mismo para preservar los regmenes nacionales amenazados por el aumento en el nivel de organizacin de los sectores populares.

El 28 de abril es, pues, herida abierta, ofensa imperdonable a esta Amrica y a los pueblos del resto del mundo.

Obama contra la Patria Grande

En un mundo que se ha reinventado una y otra vez, una constante ha sido el conflicto entre Estados Unidos y Cuba, dijo Barack Obama en La Habana en marzo pasado.

Dada la pretensin de presentar como intil la memoria histrica, no se ocup de describir fenmenos y mucho menos de enmarcar procesos en los 57 aos de reinvencin del mundo y de conflicto constante entre Estados Unidos y Cuba.

Intent, aunque lo logr solo parcialmente, mantener ocultas las prendas ntimas de la conspiracin imperialista contra Cuba y contra otros pases.

La constante tiene mayor incidencia y es de amplitud mucho mayor que la reconocida por Obama. Distorsiona su descripcin el presidente de Estados Unidos al particularizarla y localizarla.

El orden imperialista redisea su estrategia, pero no cambia su definicin esencial.

Se explica de ese modo el espaldarazo de Obama a Mauricio Macri, respaldando con ello el pago a los fondos buitre (holdouts), el despido de miles de trabajadores, el encarecimiento de los servicios bsicos a toda la poblacin y la disminucin del gasto social, revirtiendo conquistas de los sectores populares en materia de salud, educacin, vivienda y estabilidad laboral.

Es la definicin clasista de la poltica imperial.

Al hablar sobre la situacin poltica en Brasil, Barack Obama ha dicho, en ms de un escenario, que ese pas "saldr fortalecido" y que no guarda relacin alguna lo que ocurre all con la situacin en Venezuela.

Se expres como espectador y no como actor, que es su condicin real. No merece comentario el hecho de que Macri se manifestara de acuerdo, no tiene importancia, porque el presidente de Argentina est identificado como agente del retroceso poltico y consecuentemente como aliado y servidor del imperialismo.

Sin pretender santificar a Luiz Incio Lula da Silva o negar que haya en el Partido de los Trabajadores grupos aliados a empresarios con historial de saqueo, hay que decir que la situacin poltica creada en Brasil es parte de la conjura contra los gobiernos progresistas de Amrica Latina.

A la presidenta Dilma Rousseff, no se le acusa de gestionar ilegalmente recursos para enriquecerse, se dice que utiliz el dinero para cubrir dficits arriesgando la estabilidad econmica del pas.

No es sintomtico que acten como impenitentes acusadores legisladores ligados a actividades sucias? Afonso Hamm, por ejemplo, est acusado de recibir sobornos.

En el caso de Venezuela, la desaparicin de Hugo Chvez (acaso por la accin deliberada), ha allanado el camino para el avance de la derecha.

Elevar el nivel de enfrentamiento a los especuladores, guarimberos e involucrar efectivamente a las mayoras en la accin y en la teora, es tarea que debera estar mucho ms avanzada.

La confrontacin es inevitable, porque la ultraderecha tiene apoyo econmico y logstico del centro del poder imperialista, que no revisa su propsito, porque ese propsito lo dicta su definicin misma.

La conspiracin no es solo contra Dilma Rousseff, Nicols Maduro, Rafael Correa o Evo Morales, es contra la decisin de utilizar para el desarrollo regional los recursos naturales de Amrica Latina, contra el proyecto de fortalecer los mecanismos de integracin efectiva y de ejercicio de soberana plena, contra el proyecto de un banco regional y de una moneda nica que permita a Amrica Latina actuar como bloque en el orden econmico mundial.

Y es presente la memoria

Al presentarse como espectador siendo actor, Barack Obama sigue la tradicin de sus antecesores.

En abril de 1965, cuando Lyndon B. Johnson orden el desembarco de 42 mil marines en Santo Domingo, Joaqun Balaguer era un protegido del poder estadounidense, que lo haba escogido para dirigir el proceso de unificacin de la clase dominante en Repblica Dominicana.

Estn documentadas sus conversaciones con el director del FBI, J. Edgar Hoover. Result de una eleccin previa la decisin tomada por Johnson, Thomas Mann y Kenndy Crockett de crear las condiciones para entregarle la presidencia en 1966.

Hoy, en Venezuela, en Cuba, en Brasil o en Ecuador, hay lacayos protegidos del imperialismo, y para hacer la lista solo hay que buscar los discursos de Obama en las ceremonias a las cuales son invitados contrarrevolucionarios de toda laya.

Es la definicin de la accin imperialista.

La memoria histrica (no hay que cumplir la orden de Obama renunciando a sus enseanzas) lo pone en evidencia.

En mayo de 1895, Jos Mart (Barack Obama en Cuba lo cit, pero no dijo que fue un antiimperialista) escribi a su amigo mexicano Manuel Mercado: ya estoy todos los das en peligro de dar mi vida por mi pas, y por mi deber puesto que lo entiendo y tengo nimos con que realizarlo de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza ms, sobre nuestras tierras de Amrica. Cuanto hice hasta hoy, y har, es para eso.

El enfrentamiento al orden imperialista estuvo entre los objetivos de la lucha por la independencia de Cuba.

Hoy, el enfrentamiento al orden imperialista define a nivel mundial la lucha por el avance poltico y por la dignidad de los pueblos.

Y vale continuar, a propsito del aniversario 51 de la brutal intervencin contra Repblica Dominicana, citando a Mart: En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para logradas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantaran dificultades demasiado recias p alcanzar sobre ellas el fin. Las mismas obligaciones menores y pblicas de los pueblos, como ese de Vd. , y mo, ms vitalmente interesados en impedir que en Cuba se abra, por la anexin de los imperialistas de all y los espaoles, el camino, que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexin de los pueblos de nuestra Amrica al Norte revuelto y brutal q. los desprecia, les habran impedido la adhesin ostensible y ayuda patente a este sacrificio, que se hace en bien inmediato y de ellos. Viv en el monstruo, y le conozco las entraas; y mi honda es la de David. (Cita textual, de acuerdo con el original).

Habl el Mart visionario en el vocabulario en que hoy debe hablar todo revolucionario. Mart que muri 70 aos antes de la accin brutal ordenada por Johnson y 121 aos antes de que Obama pidiera descaradamente sepultar la memoria histrica.

Estos dos hechos se suman a las muestras de desprecio a nuestros pueblos por parte del Norte revuelto y brutal que en un momento auspicia invasiones y en otro momento golpes disfrazados, pero siempre auspicia el retroceso poltico.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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