Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2016

Primero de Mayo
La mirada de Parsons

Higinio Polo
Topoexpress


El 1 de mayo de 1886, decenas de miles de trabajadores norteamericanos se declararon en huelga para conseguir la jornada de ocho horas de trabajo. En Chicago, donde la patronal utilizaba esquiroles para mantener el trabajo en la fbrica McCormick, estallaron enfrentamientos entre los obreros y los rompehuelgas, que terminaron con disparos de la polica que causaron seis muertos. Por ello, los dirigentes anarquistas, con rigor, acusaron a la patronal y a la polica de haber fusilado a obreros ante las tapias de la fbrica, y convocaron una manifestacin en la plaza Haymarket de Chicago para el 4 de mayo. Ms de 25.000 obreros se congregaron, y, cuando finalizaba la protesta, la polica empez a reprimir a los asistentes: una pequea bomba que nunca se supo de dnde haba partido, mat a un agente. Despus, la polica dispar a quemarropa contra los manifestantes, matando a muchos obreros: nunca se supo a cuntos. En los das siguientes, la polica detuvo a centenares de trabajadores, que fueron torturados, y empez una feroz campaa contra el movimiento obrero que culmin con un juicio, en junio, a ocho anarquistas, acusados de ser los responsables de la protesta y de los enfrentamientos posteriores. Los portavoces de la patronal y la prensa no escatimaron esfuerzos para imponer un duro escarmiento, utilizando los ms duros calificativos contra los obreros detenidos, y recurriendo a la mentira, la xenofobia (de los ocho acusados, cinco eran alemanes; uno, ingls, y dos, norteamericanos) y el odio.

Qu mejores sospechosos que la plana mayor de los anarquistas. A la horca los brutos asesinos, rufianes rojos comunistas, monstruos sanguinarios, fabricantes de bombas, gentuza que no es otra cosa que el rezago de Europa que busc nuestras costas para abusar de nuestra hospitalidad y desafiar a la autoridad de nuestra nacin, clamaban los peridicos. El juicio fue una completa farsa, y no pudo probarse la menor implicacin de los anarquistas acusados (Parsons ni siquiera haba estado en la plaza de la manifestacin), pese a lo cual todos fueron condenados. El ingls Samuel Fielden y el alemn Michael Schwab, a cadena perpetua; el norteamericano Oscar Neebe, a quince aos de trabajos forzados; y otros cuatro alemanes (George Engel, Adolf Fischer, Louis Lingg y August Spies) y un norteamericano, Albert Parsons, fueron condenados a la horca, y asesinados.

Cuentan que Albert Parsons estuvo hablando durante ocho horas en el juicio que lo conden a muerte, mostrando la radical injusticia del capitalismo norteamericano y la inocencia de los acusados que con l se sentaban en el banquillo, a sabiendas de que sus palabras no le serviran de nada ante los jueces. En el patbulo, la rapidez del verdugo le impidi a Parsons emitir un ltimo grito en defensa de sus ideas y de los trabajadores norteamericanos, como haban hecho sus compaeros. No pudo articular una palabra: slo pudo lanzar una mirada, una breve y conmovida mirada. Aquella mirada tiene ya ms de un siglo, y contina estando entre nosotros.

Cuando la II Internacional decidi sealar 1890 como el primer ao en que se celebrara un da mundial de protestas en la fecha del 1 de mayo, estaba inaugurando una tradicin que llevara, junto a las demandas obreras, la memoria de los anarquistas asesinados en Chicago en 1886. En aquella primera manifestacin del Primero de Mayo, adems del recuerdo del asesinato de Parsons y sus compaeros en Chicago, todava estaba muy cercano el eco de la Comuna de Pars y la ferocidad del mariscal Mac-Mahon fusilando a 20.000 ciudadanos de Pars ante el gesto delicado y aprobatorio de la burguesa francesa; y no haca demasiado que las potencias coloniales europeas se haban reunido en Berln para repartirse el continente africano. Mientras el capitalismo europeo planificaba la rapia en otros continentes y el capitalismo norteamericano aplastaba a sus obreros y preparaba la conquista del planeta, las organizaciones obreras crecan y cultivaban el sueo del triunfo de la revolucin. La mirada de Parsons, guardada en la memoria y en los latidos proletarios del mundo, vera a la marina victoriana pasearse desde el Tmesis hasta Australia, y recalar en sus posesiones de Egipto, India, Canad o Nigeria, al tiempo que Francia y Alemania implantaban protectorados en Tnez o brindaban por concesiones ferroviarias en Turqua, y Estados Unidos iniciaba sus guerras y agresiones por el mundo.

El impulso hacia la jornada de ocho horas diarias de trabajo haba crecido, aunque una modista francesa trabajaba todava 15 horas cada jornada para ganar un franco al da, y no fuese raro que un obrero de Chicago trabajase 14 horas diarias. Pero en algunos estados norteamericanos ya se haba conseguido la jornada de 10 horas de trabajo. El inicio del nuevo siglo XX ser duro para la mirada de Parsons: la revolucin anunciada no se produjo, y los pases capitalistas culminaron su dominio del mundo. Aquella II Internacional que aglutinaba a las sociedades obreras se rompera con el estallido de la I Guerra Mundial, y la mirada de Parsons vera poco despus a los obreros alemanes desfilar con el fusil al hombro y a los obreros franceses dirigirse hacia el barro de las trincheras para luchar contra sus hermanos.

La guerra cambiara la faz de Europa, y, tras ella, el reflector del crucero Aurora iluminara las esperanzas de millones de proletarios desde una lejana ciudad del mar Bltico. La revolucin ya no sera un sueo, aunque la ola revolucionaria no llegara hasta el corazn de Europa. La mirada de Parsons seguira viendo interminables y luminosos cortejos obreros recorriendo las ciudades del mundo; viendo el asesinato de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg, aplastada la revolucin hngara de Bla Kun, y los pistoleros de la patronal catalana asesinando a centenares de anarquistas en las calles del Raval barcelons. Las marchas del Primero de Mayo estaban ya plenamente incorporadas a la tradicin obrera y seguiran producindose pese a las dificultades y la represin.

La Europa de entreguerras vera a los policas britnicos a caballo golpear con largos palos a los manifestantes de la huelga general de Londres en mayo de 1926, y disparar a matar contra obreros hindes, y vera tambin a las mujeres alemanas arrastrando carros con fajos de billetes de marcos que no valan nada; y organizar sopas populares para los parados durante la crisis del 29; y marchas del hambre y el incendio del Reichstag. Una nueva catstrofe se aproximaba; las organizaciones obreras, pese a su fortaleza, no podran evitar que Chamberlain trajese desde Mnich la guerra en su maleta, aunque crea llevar la paz.

La entristecida mirada de Parsons ver cmo, en 1939, la carretera de Ribas en Barcelona se llenara de gente que hua hacia Francia, con sus sueos obreros atados en un fardo o encerrado en una fotografa; y el horror de la guerra de Hitler. Cuando, aos despus, Europa empiece a curarse sus heridas, las primeras manifestaciones del Primero de Mayo recordarn Auschwitz, Hiroshima, Nagasaki, y 60 millones de cadveres del infierno nazi, tambin la alegra por la liberacin de Pars, y el despertar de un mundo nuevo oculto en las colonias, y las nuevas sonrisas de revoluciones en China y Cuba. Y mucho ms: revueltas triunfantes y revoluciones agotadas, matanzas sanguinarias en Corea, Indonesia, Vietnam y, despus, revoluciones arrasadas en el furor y la revancha capitalista de finales del siglo XX que vera la desaparicin de la Unin Sovitica; y nuevas guerras coloniales, dictaduras sangrientas y derrotas dolorosas, pero la mirada obrera de Parsons, heredada por millones de trabajadores, seguir fijando sus pupilas en la radical miseria moral del capitalismo, y creer saber que, pese a las dificultades, un nuevo impulso llevar a los trabajadores del mundo a seguir engrosando las marchas del Primero de Mayo, la larga marcha hacia la libertad y el socialismo. Porque la mirada de Parsons tiene ya ms de un siglo, pero sigue estando entre nosotros.

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/la-mirada-de-parsons/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter