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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2016

No mueras sin laberinto

Miguel Casado
Rebelin


A veces estoy tan solo, en una Playa Albina donde vivo, que casi es como si, en alguna ocasin, perdiera el sentido de la realidad. Me acuesto, inevitablemente tengo que acostarme, despus de regresar del supermercado donde trabajo: en estas primeras palabras de El oficio de perder se decanta la vida entera de Lorenzo Garca Vega (Jagey Grande, Cuba, 1926 Miami, 2012) y se esconden tambin las preguntas que dej sobre el sentido de la literatura y del arte. Sus ltimas dcadas transcurrieron en Miami, que l llamaba Playa Albina, combinando la escritura con el trabajo como bag boy, casi hasta sus 80 aos, en un supermercado Publix. Muy atrs, la huella de un temprano reconocimiento: el Premio Nacional de Literatura en Cuba a los 26 aos, su consideracin por Lezama como el mejor fruto de su escuela dlfica, los aos de Orgenes. Y al final, la edicin de su obra dispersa por Latinoamrica y Espaa, sus rarsimas apariciones en actos pblicos.

Garca Vega describe su condicin de escritor-no escritor: un sentirse fuera de la vida tal como la viven los dems, al modo en que Duchamp lo deca de Gertrud Stein: hay personas, en cada poca, que no estn al da; pero tambin como un no ser nunca oportuno, mostrar un desajuste de raz. Su escritura parece ajena a cualquier etiquetado: diario y poema, memoria y autoanlisis, crtica antropolgica y crtica cultural en cada uno de los textos; su ritmo es respiracin personal, forma inconfundible de una inteligencia. Yo tuve el gusto de propiciar el primer viaje de Garca Vega a Espaa despus de cuarenta aos, cuando dirig en Tenerife un congreso sobre la poesa de Luis Feria, en la primavera de 2008; recuerdo el momento extraordinario de su lectura en el solemne saln del Cabildo, cmo los asistentes se miraban sin saber qu actitud tomar, dudando si la risa era apropiada respuesta a su seriedad y concentracin, y acompaando luego, liberados, el humor corrosivo y poderosamente rtmico de lo que oan. O en Crdoba al ao siguiente, cuando en Cosmopotica debieron cambiar el programa para que ocupara su lugar entre los grandes nombres de la sesin de clausura, al ver cmo calaba su energa entre el pblico de los primeros actos. O en Madrid, en el enorme saln casi vaco de CaixaForum, mientras resonaba el estribillo de su pregunta: Yo tuve un maestro, pero qu se puede hacer con un maestro?

El oficio de perder es un libro hipnotizador y de feliz legibilidad, que, adems de ofrecer una implacable reflexin autobiogrfica, se asoma a los ttulos que lo precedieron, volviendo a recorrer en parte su itinerario, derramndose en lectura como un ir hacia dentro, sin lmite, que fuera a la vez laberinto de espejos. Laberinto es el nombre que el libro halla para s mismo; su lema, No mueras sin laberinto: contar la propia vida es como cruzar muchas puertas o como soar la construccin de mltiples pasillos, y estos a veces se desvanecen o se entrelazan o bloquean, o surgen en el sueo, se entra y sale. La realidad no es ni siquiera la ya vivida algo dado, est siempre por determinar. Cada poca pasada es tambin un lenguaje y ha de recuperarse su habla sin dejar la de ahora, y sin embargo, as superpuestos, en buena medida incomunicados entre s, todos los tiempos resultan simultneos. Para Garca Vega tampoco la forma viene dada, se busca tanteando, con incertidumbre, se encuentra cada vez, tiene la misma cara del mundo que hace existir.

Como el olvido no solo se traga la mayora de lo vivido, sino que mezcla los escasos restos, el constructor trabaja en aislar los que expresen un momento de la vida, en darles nombre e irlos luego disponiendo en cajitas: la referencia a Joseph Cornell es clara y confirma una voluntad de salir de los modelos literarios y del arte convencional, del texto que se reafirma en su retrica previa. En El oficio de perder las cajitas no son hermticas, se agitan, se intercambian las piezas. Garca Vega llama cristalitos de kaleidoscopio a esas piezas que luminosa y oscuramente contienen la vida.

Las imgenes depositadas en los estratos de la memoria se reducen as a cpsulas siempre materiales, materia subterrnea, como de fondo de pozo, que conservan inslita nitidez sensorial, capaces de impacto sensible y, al mismo tiempo, capaces de abstraccin, como materialidad pura que diera cuenta por un singular mecanismo de reiteraciones, casi mantras del curso de la vida en tanto curso. Los cristalitos evocan lo infraleve de la potica de Duchamp, con la que Garca Vega gusta de dialogar: Miro la luz, que bien puede ser ceniza. Cuando ya cay todo sin haberme acabado de caer. Si supiera hablar relatara, deslizndose una risa hmeda, hasta lo infinitesimal. Lo que casi no puede decirse por insignificante y, sin embargo, persiste tras todos los filtros: lo infraleve es la sustancia de la vida, el poso que la delata. Vuelve a Duchamp, del mismo modo que a Beckett y Bernhard, a Stein y Lispector, a Pessoa: por la conciencia de que el arte solo crece de un modo que hoy llamaramos anti-sistema, solo si radicaliza la forzosa oposicin entre arte y cultura.

Duchamp hablaba del deseo de hacer un libro redondo, cuyo principio y fin se confundieran, y propona soluciones tcnicas para ello. Garca Vega las encuentra en el relato corrosivo, divertido, tierno, crudo de su herida vital. En las peinetas con forma de mariposa que llevaban las nias a la escuela en Jagey Grande, la misma que llevaba su madre en Playa Albina al bajarla de la ambulancia en la puerta del hospital donde morira. El ltimo prrafo es el primero: As que irme quedando solo. Aprender que estoy solo. Escribir sabiendo que estoy solo. Como, asctico, quera Molinos el alma: sola y seca.

 

Lecturas:

Marcel Duchamp, Escritos. Edicin dirigida por Jos Jimnez. Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2012.

Lorenzo Garca Vega, No mueras sin laberinto. Seleccin y prlogo de Liliana Garca Carril. Buenos Aires, Bajo la luna, 2005.

, El oficio de perder (Memorias). Mxico, Universidad Autnoma de Puebla, 2004. Sevilla, Espuela de plata, 2005.

, Los aos de Orgenes (Ensayo autobiogrfico). Caracas, Monte vila, 1979. Buenos Aires, Bajo la luna, 2007.

, Jos Lezama Lima: Maestro por penltima vez, en Diario de Poesa, 79, Buenos Aires-Rosario, noviembre 2009.

, Palndromo en otra cerradura (Homenaje a Duchamp). Prlogo de Patricio Pron. Caracas, Pequea Venecia, 1999. Madrid, Barataria, 2011.

Miguel de Molinos, Gua espiritual. Edicin de Jos ngel Valente. Madrid, Alianza, 1989.

 

(Texto publicado en La sombra del ciprs, suplemento de El Norte de Castilla)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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