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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2016

La izquierda ante la nueva fase que se abrir con las elecciones de junio

Jess Snchez Rodrguez
Rebelin


Desde el punto de vista de la izquierda la nueva convocatoria de elecciones para el prximo 26 de junio no es simplemente un nuevo ensayo para intentar mejorar posiciones electorales. Se trata de un nuevo tiempo, y para poder descifrar en que pueda consistir es necesario mirar con perspectiva las fases de la crisis econmica y su correlato sociopoltico en Espaa.

Una perspectiva de ocho aos de crisis

Una primera fase se puede situar desde su inicio en septiembre de 2008 hasta mayo de 2010. Para ese momento la crisis lleva ya casi dos aos haciendo estragos, fundamentalmente sobre la clase trabajadora que se encontraba enfrentada ante una intensa destruccin de empleoii, y los trabajadores se situaban a la defensiva, como suele ser habitual en esas situaciones. El gobierno estaba en manos del PSOE quin en una poltica de avestruz negaba la gravedad de la crisis, aunque tampoco recortaba los instrumentos del Estado de Bienestar que an servan para contrarrestar parte del deterioro de la situacin social. La izquierda, cuyo monopolio estatal representaba IU, no tena expectativas de crecer electoralmente a pesar de la situacin. Ni poltica, ni socialmente haba una reaccin ante la gravedad de la situacin, posiblemente la explicacin se encuentre en que el discurso del gobierno rebajando esa gravedad y creando la expectativa de que se trataba de una crisis pasajera haba calado ampliamente, incluso entre los que ya sufran los rigores de dicha crisis

La segunda fase se puede situar entre mayo de 2010 y diciembre de 2011 y vino caracterizada por tres elementos, el giro neoliberal del gobierno Zapatero ese mes ante las presiones de Bruselas; la irrupcin del 15-M en las plazas y calles, disputando y desplazando el protagonismo de los trabajadores en los centros de trabajo, cuya reaccin estaba siendo muy tibia, y creando un onda de choque poltica y social que an tardara en concretarse en la prctica; y las victorias electorales absolutas del PP que le otorgaran al final del ciclo electoral de 2011 un enorme poder territorial y nacional. El PSOE iniciaba su declive electoral, despus de que el gobierno Zapatero sufriese una huelga general y la movilizacin indignada en la calle, sin embargo, IU no consegua despegar electoralmente, haba, como en la mayor parte de Europa, un divorcio entre el malestar social y las movilizaciones de un lado y la izquierda clsica de otro.

La derrota electoral inapelable del PSOE segua la estela de otros gobiernos de distintos colores en toda Europa, pero lo difcil de explicar es que el giro se hiciese tan brutalmente hacia la derecha, sin apenas beneficios para la izquierda. Era evidente que se segua en la vieja dinmica poltica de alternancia dentro del bipartidismo. La indignacin en la calle o bien rechazaba la poltica (no nos representan) o bien no se senta representada por la izquierda existente. Como apuntbamos, esto tampoco era una anomala espaola. Tras el intenso ciclo de huelgas en 2010 en Francia contra Sarkozy, por ejemplo, el beneficiado poltico fue Hollande no la izquierda. La anomala, en todo caso, la representaba Grecia con el ascenso de Syriza hasta alcanzar el gobierno.

La tercera fase corresponde a la del gobierno de mayora absoluta del PP entre 2011-2015. En esta fase se intensifican las medidas contra las clases populares ya iniciadas con el anterior gobierno Zapatero desde mayo de 2010, la derecha se encuentra con un enorme poder poltico para aplicar un programa de medidas que hagan recaer sin concesiones los costes de la crisis en la clase trabajadora y lo aplica drsticamente ante la debilidad poltica de la oposicin. Como consecuencia, la reaccin defensiva va a tener lugar en el plano social, se produce una fuerte movilizacin contra ese programa de la derecha que se plasma en dos huelgas generales y, sobretodo, en movimientos extralaborales como las movilizaciones contra los desahucios, la defensa de los servicios pblicos (las mareas) y la impugnacin de la representacin poltica (rodea el Congreso). Paralelamente crece el conflicto nacionalista en Catalua que es a la vez un producto de la propia crisis econmica y de la actitud prepotente de la derecha espaolista que representa el PP. El impacto del 15-M se extiende en el plano social, con las movilizaciones citadas, y en el plano poltico con la aparicin de Podemos y las candidaturas municipalistas, ambos fenmenos representan la canalizacin poltica de un malestar y movilizacin social que no terminaba de inclinarse por las organizaciones clsicas de la izquierda.

Esta fase se puede dividir en dos perodos casi temporalmente iguales, el primero concentr las medidas antipopulares del gobierno del PP y las movilizaciones ms intensas. En el segundo perodo ambos aspectos se moderan mucho y se consolidan las reacciones polticas en el campo popular, las candidaturas municipalistas obtienen relativamente importantes xitos en algunas de las principales ciudades de Espaa, y en torno a Podemos se crea la expectativa de ser capaz de llegar al gobierno para revertir las polticas del PP. El desalojo del PP del poder territorial y nacional, y la llegada al poder de representantes de los intereses de las clases populares pareci iniciarse con las elecciones municipales. Se vislumbraba un final del bipartidismo y la poltica de alternancia caracterstica de todo el perodo democrtico moderno en Espaa. La derecha poltica se encontraba en una grave crisis derivada de la intensa contestacin social a sus polticas y, sobretodo, de la intensa corrupcin que corroe al PP y, en esas condiciones, lanza una operacin con el doble objetivo de contener la sangra electoral del PP y contrarrestar el ascenso de Podemos, es la operacin Ciudadanos.

Podemos, por su parte, animado por los pronsticos de las encuestas se lanza a un triple objetivo complementario, terminar de hacer desaparecer a IU, sobrepasar al PSOE para convertirse en la alternativa real al PP, y alcanzar el gobierno. Estos objetivos se encuadraban en una perspectiva de regeneracionismo democrtico (contra la corrupcin poltica), apelacin ciudadana (absoluto desapego de cualquier referencia clasista) y programa reformista (recuperacin y blindaje del Estado del Bienestar). Estas eran las bases de la movilizacin de su electorado. Sin embargo, no consigue alcanzar ninguno de esos objetivos ni en las elecciones autonmicas ni en las generales del 20-D. Ni IU desaparece, aunque quede confinada a una representacin marginal; ni sobrepasa al PSOE, aunque por poco y; sobretodo, queda muy lejos de ser un factor clave para formar gobierno, como mucho poda haber aspirado a un papel importante aunque subordinado en un gobierno encabezado por el PSOE. Sin embargo, en esta situacin la operacin Ciudadanos empieza a rendir sus servicios a la burguesa y consigue que un PSOE anclado en el socialiberalismo pueda elegirle como socio de un imposible gobierno, rechazando cualquier acuerdo con Podemos y el resto de la izquierda. Se cierra as una etapa breve pero intensa y la que debe abrirse va a tener otras caractersticas.

En el segundo perodo de esta ltima fase, el desafo nacionalista en Catalua da un salto importante, pero insuficiente, al alcanzar un gobierno cuyo objetivo declarado es conducir un proceso hacia la independencia unilateral. La minora electoral que apoya ese objetivo y el carcter contradictorio de las fuerzas polticas que sostienen al gobierno nacionalista hacen dudar a la burguesa catalana y el proceso se ralentiza, disminuyendo la tensin poltica que generaba.

La naturaleza de la nueva fase a partir de las elecciones del 20-D

Resumiendo la correlacin de fuerzas en liza y su evolucin se pueden constatar los siguientes aspectos. La derecha espaola ha sufrido un desgaste menoriii en estos cuatro aos teniendo en cuenta las duras medidas sociales aplicadas durante el gobierno Rajoy, el ciclo de intensas movilizaciones en respuesta a ellas, y los inacabables casos de corrupcin del PP; con muchos menos motivos en los tres aspectos el gobierno de Zapatero sufri en 2011 un castigo ms severo. Sin embargo, en una muestra ms de la autonoma relativa de la poltica - de los partidos polticos - respecto a los intereses sociales que representan, la negativa del PP a aceptar un cambio de sus dirigentes para lavar su imagen de corrupcin ha bloqueado las dos primeras posibilidades de gobierno, una estable basada en una gran coalicin PP-PSOE-Ciudadanos, y otras ms inestable de derecha pura PP-Ciudadanos (163 escaos sobre 176 de la mayora absoluta).

La derecha ha optado en estos cuatro meses trascurridos desde el 20-D por una doble estrategia que la puede llevar a mantenerse en el poder en las elecciones de junio. De un lado, el PP ha optado por hacerse a un lado y evitar postularse a formar gobierno en el clculo de que mantendra la fidelidad de sus votantes en unas segundas elecciones, como vienen confirmando las encuestas. De otro, Ciudadanos opt por una alianza para un gobierno imposible con el PSOE (130 escaos) con el objetivo de evitar la alianza del PSOE con Podemos e IU y conseguir rentabilizar su actitud en las encuestas, dato tambin confirmado. De esta manera se abre la expectativa que tras las elecciones de junio se forme un gobierno de derecha pura PP-Ciudadanos.

El PSOE ha jugado un papel fundamental en la estrategia de la derecha al prestarse a su juego. Su alianza con Ciudadanos en el intento de formar gobierno ha significado en el corto plazo la renuncia a la tercera posibilidad de gobierno, uno progresista apoyado en el PSOE, Podemos y sus alianzas e IU y, a nivel estratgico, ha supuesto una ratificacin del giro neoliberal realizado por Zapatero en mayo de 2010. El socialiberalismo se ha consolidado con esta opcin de alianzas gubernamentales y ya no es posible concebir ninguna esperanza en que tras los resultados de las prximas elecciones el PSOE realice un giro a la izquierda. Su nica expectativa se centra en evitar ser sobrepasado electoralmente por la izquierda y esperar que con el tiempo vuelva a recuperar su posicin histrica.

En esta situacin, Podemos se ve obligado a replantearse su estrategia y su proyecto. Hemos visto ya que si bien sea acerc a su triple objetivo, especialmente a los dos primeros, no alcanz ninguno. Por otro lado, IU qued en una situacin muy marginal, debido a las caractersticas del sistema electoral espaol, pero mantuvo la fidelidad de cerca de un milln de votos a pesar de las adversas circunstancias. Finalmente, las alianzas que teji Podemos para las elecciones del 20-D se mostraron ms fuertes que cuando Podemos se present en solitario y reclaman un papel mayor en la nueva situacin que genera las nuevas elecciones. Todo ello impulsa a todos estos actores en la izquierda a replantearse sus estrategias, sus alianzas y sus proyectos.

La fase en que Podemos apareca como la estrella ascendente capaz de monopolizar todas la representacin poltica a la izquierda del PSOE y mantener en el papel de aliados subordinados a las organizaciones minoritarias supervivientes ha sido efmera y ha concluido definitivamente. Su discurso basado en la representacin de la mayora o el pueblo contra las lites o la casta se ha mostrado equivocado debido a su simplicidad, sus ms de 5 millones de votos se enfrentan a casi los 16 millones obtenidos por las fuerzas que le rechazan y que siguen apostando por lo que l mismo defini en algn momento como rgimen del 78: PP, PSOE y Ciudadanos. Por su parte, IU debe asumir que su papel de principal expresin poltica a la izquierda del PSOE se ha agotado, que con el perodo histrico que se abri con la aparicin de Podemos el proyecto que representaba debe redefinirse o de lo contrario arriesgarse a desaparecer o mantenerse como una opcin absolutamente marginal. Ambas situaciones deberan ser un incentivo para intentar llegar a un acuerdo en principio electoral de cara a las elecciones de junio y ms tarde de mayor profundidad. Tambin hay que reconocer los importantes obstculos que se oponen a esta confluencia, como son las distintas culturas polticas de las que parten, o las fuertes polticas identitarias existentes no solamente en IU o Podemos, tambin en las alianzas territoriales de este ltimo.

Por ltimo, es necesario referirse brevemente al entorno sociopoltico nacional e internacional que va a marcar la nueva fase que se abrir con las elecciones de junio. Econmicamente la fase ms aguda de la crisis ha quedado atrs pero tampoco hay seales de una recuperacin de los niveles anteriores a 2008, est situacin puede estabilizarse en torno a un crecimiento econmico dbil a pesar de las cifras de 2015-6. Socialmente la fase de movilizaciones intensas de 2012-3 dio paso a otra de reflujo que se mantendr salvo que ocurriese una nueva agudizacin de la crisis, seguramente un nuevo gobierno de derechas continuar aplicando medidas de recortes en el Estado de Bienestar y derechos sociales (pensiones especialmente) aunque de manera ms pausada, buscando ante todo confirmar su irreversibilidad. Polticamente el aspecto fundamental puede girar en torno a la consolidacin de los nuevos papeles derivados del fin del bipartidismo, quin detentar la hegemona en el bloque conservador y en el progresista-izquierda, as como en el desarrollo del desafo soberanista cataln.

A nivel internacional la fase apunta a una recuperacin de la hegemona neoliberal que se apoyara en los retrocesos sufridos por los gobiernos progresistas o de izquierdas como Syriza en Europa o los de Amrica Latina, la ofensiva de la nueva arquitectura de tratados delibre comercio (TTIP, TPP, TiSA), y la victoria en EEUU bien de Hillary Clinton (neoliberalismo de Wall Street) o de Trump (neoliberalismo de base populista y tendencias ultraderechistas). Solamente en Europa subsisten ncleos de resistencia dbiles como es el caso de Espaa, el gobierno socialista apoyado por la izquierda en Portugal, los rescoldos de la resistencia en Grecia, o el ascenso de Corbyn en Gran Bretaa.

Esta situacin nacional o internacional tambin debera ser un acicate para lograr la confluencia de la izquierda en Espaa de cara a las elecciones de junio como manera de conseguir al menos una oposicin de izquierda slida ante unas condiciones adversas.

Notas:

ii En el primer trimestre de la crisis se destruyeron 610.000 empleos y escalara durante los siguiente aos hasta alcanzar una cifra cercana a los 6 millones.

iii Los 10.866.566 votos del PP y los 1.143.225 votos de UPyD en 2011 se han transformado en 7.215.530 votos para el PP y 3.500.446 votos para Ciudadanos en 2015, lo que puede leerse como el mantenimiento de ms de 10 millones de votos por la representacin poltica de la burguesa haciendo desaparecer a la representacin de la pequea burguesa (UPyD); el precio de tener que acudir a esta divisin de la representacin poltica para retener la base electoral es que los mismos votos se transforman en 23 diputados menos.

Se pueden consultar otros artculos y libros del autor en el blog: http://miradacrtica.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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