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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2016

La Repblica en la gran pantalla
Para mucho ms que dos

Luis Toledo Sande
Cubarte

Intervencin del autor en las XIV Jornadas sobre Cultura de la Repblica [Espaola], que tuvieron lugar en la Universidad Autnoma de Madrid del 12 al 15 de abril y este ao trataron La Repblica en la gran pantalla.


A Juanita Ganzo, Mara Eugenia Muriel y Choni Pazos, republicanas


Del tema que nos convoca nada pasa inadvertido: ni para la querencia ni para la ojeriza. Los tiempos que corren, con no pocas izquierdas en repliegue y menguadas por divisiones internas a veces sera ms elocuente decir intestinas, parecen favorecer la hostilidad, incluyendo calumnias, contra la Repblica asesinada. Un escritor de oficio, prestigioso, con aureola acadmica y fundadamente, segn se dice acusado de plagio, capitaliza un relato en el cual las vctimas del fascismo quedan tan mal paradas como los terroristas victimarios, o ms. Si un joven honrado, pero con la culpa de tener vocacin marxista, le sale al paso, es blanco de comentarios saudos.

Dueas del mayor podero econmico, militar y meditico, las derechas se especializan en pasar por objetivas cuando intentan borrar sus crmenes y desautorizar todo lo que se les enfrente. Las izquierdas sobre todo si son verdaderas, no las que un amigo espaol define como sedicentes y hedonistas ni media palabra pueden decir sin que se les acuse de dogmticas, de retrgradas, de cuanto se pueda fabricar contra ellas.

Hace pocos das, en una reunin de personas buenas y consideradas de izquierdas, alguien cit la denuncia que otro escritor relevante ha hecho de supuestas o reales atrocidades atribuibles a verdaderos o presuntos marxistas, comunistas, entre las cuales tambin le ech los perros a la Repblica que estamos recordando. El grupo en pleno atenda, y uno de sus integrantes se permiti acotar: Ese autor se expresa desde el anticomunismo, y casi no pudo terminar de decirlo. Otro de aquellos amigos le reproch: No seas sectario. Si fueron atrocidades, lo fueron, y no hay que darles ms vueltas.

Al parecer, se cierra la posibilidad de defender algo que parezca verdaderamente de izquierda, mientras que la derecha no necesita ser defendida: sus actos, aun los ms genocidas, son propios de su naturaleza y hasta sirven, supuestamente, para salvar valores sagrados. Hasta cundo ser as? No depender, en buena medida, de la lucidez y la decisin con que las izquierdas asuman el papel que les corresponde, sin permitir que ni medios imperantes ni acomodamientos les tuerzan las ideas y las priven de voz propia?

La sociedad es un todo dentro del cual el cine ocupa un lugar no precisamente autnomo, y requiere su propio estudio. Pero esta ponencia no es ms que un saludo pensado desde Cuba. Trata sobre Una vida para dos (1984), documental patrocinado por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematogrficos, que se fund en 1959, pocos meses despus del triunfo revolucionario. La pelcula es una de las primeras realizadas por Gerardo Chijona, quien se haba entrenado como asistente de direccin.

Estos apuntes solo rozan algunos elementos bsicos de una obra sobre la cual no intentan hacer la valoracin concentrada que merece, ni pormenorizar los crditos correspondientes. Pronto conquist numerosos premios, desde el Tercer Coral reservado a los mejores documentales presentados en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, pasando por la mencin que en esa misma cita habanera le otorg la Organizacin Catlica Internacional del Cine y del Audiovisual, y lauros en concursos de la Unin de Periodistas y la Unin de Escritores y Artistas de Cuba y el Instituto Cubano de Radio y Televisin, hasta ser incluida por la crtica cinematogrfica entre los filmes ms significativos del ao en el pas.

Transcurre con el testimonio de dos ancianos que hablan de su vida. Empieza y termina en el Malecn de La Habana, no como escenario atractivo para turistas, sino como un componente visual y afectivo de identificacin. La atinada banda sonora sirve de fondo a lo dicho por los protagonistas: el espaol Miguel Amntegui, de Menorca, y la cubana Francisca Prez, Panchita, de La Habana probablemente. Desde la lealtad a la Historia con mayscula, se combinan la historia de amor entre ambos y la del contexto en que la han vivido.

El resultado es inseparable de la Segunda Repblica Espaola y, en el sentido ms profundo del trmino, de su cultura. Al recrear las trayectorias de dos seres humanos, rinde homenaje a quienes se aplicaron a construir y perfeccionar esa Repblica, democrtica, y la defendieron contra el bando fascista que tuvo la complicidad de fuerzas transnacionales afines a l. Rodado en Cuba, lejos del escenario de los acontecimientos centrales que trata, el documental constituye un homenaje permanente a los luchadores republicanos y antifascistas. Estas Jornadas se adelantan a otros encuentros espaoles que han anunciado su proyeccin al servicio de la buena memoria histrica.

Ilustrado en gran parte con imgenes de archivo, evidencia voluntad de sntesis, a tono con propsitos comunicacionales, estticos, y tal vez determinada por los recursos disponibles, entre ellos el tiempo de realizacin y el margen reservado al documental en las programaciones de los cines cubanos de la poca. Entonces el pblico, ms que esperar, antes de la pelcula principal exiga y disfrutaba los noticieros, dirigidos en general por Santiago lvarez, y otros cortometrajes, con frecuencia documentales.

La sobriedad de los protagonistas de Una vida para dos, que se alternan o coinciden en la pantalla la mayor parte del tiempo, favorece un discurso fluido, sin alegatos ajenos a sus voces, y legitima tanto el gesto heroico como la ternura cotidiana. El migrante espaol lleg en 1924 a Cuba, huyendo de la dictadura de Primo de Rivera: no dice por qu, pero la misma necesidad de huir y sus actos posteriores lo sugieren.

En La Habana se cas con una joven de familia pobre y que haba tenido que abandonar los estudios para ponerse a trabajar en una cigarrera cuyo nombre, as como las vitolas mostradas, recuerdan, aunque no hubiera sido esa la voluntad del realizador, al Federico Garca Lorca que en su Son de negros en Cuba menciona esa marca entre otras estampas comerciales de tabaco cubano: Y con la rosa de Romeo y Julieta / ir a Santiago.

En 1933, ao en que la lucha popular puso fin en Cuba a la tirana de Gerardo Machado, el matrimonio, ya con su unignito, viaja a Espaa. No es un viaje de reacomodo familiar sin ms. Manuel pensara que en Espaa, con la amnista decretada y, sobre todo, pudo haber dicho tambin, con la proclamacin de la Repblica el 14 de abril de 1931, se resolvan muchos problemas. Pero sus preocupaciones polticas, revolucionarias, perduraban y lo prepararan para hacer frente a lo que vendra o ya se gestaba en las sombras. De vuelta a su isla, junto a compaeros que permanecan en ella o haban regresado de Cuba como l, se entrega a organizar el partido comunista. No es casual que, al estallar la Guerra Civil, la Repblica tenga en l un soldado presto a defenderla, y su compaera lo sigue aunque deba hacerlo desde la retaguardia, tambin necesaria, til.

En la vejez lo aguijonea un solo remordimiento: el haberse visto empujado por las circunstancias a una rendicin que l personalmente como tantos otros se negaba a aceptar, y que le impidi ayudar a la salvacin de compaeros quedados en el frente. Las fuerzas fascistas, usando tropas mercenarias, haban derrocado a una Repblica llamada a dar frutos que hoy siguen convocando a su realizacin. Una de las tareas ser impedir que, desprestigiada como est la monarqua, la construccin republicana venga de manos de la peor derecha, heredera de la que hace ochenta aos pisote las leyes e impuso una cruenta guerra civil cuyas secuelas an estn vivas de distintos modos.

Como otros compaeros de lucha, los protagonistas de Una vida para dos no se resignaron. Llevados a Francia, sufrieron el conocido trato dado por el gobierno de ese pas no precisamente a la altura de lemas tan dignos como los fundacionales de la Repblica Francesa a los representantes del pueblo espaol forzados a exiliarse. Mantuvieron sus ideas y su voluntad de lucha, y, adems de sufrir las condiciones de los campos de concentracin en que se les separ, Manuel y Panchita continuaron siendo republicanos indoblegables. l, siempre apoyado por ella, luch contra los nazis.

La posibilidad de ver el documental libera al comentarista de la impertinencia de contarlo. Ello implicara detenerse en ncleos de la accin como los ya esbozados, y otros como las peripecias del protagonista para zafarse de su envo a Alemania aquello pareca una pelcula, dice al recordarlo y volver a encontrarse con la coprotagonista, quien ocupa su propio lugar en la trama. Bastara para ello su actitud ante los nazis que apresaron al marido y su pelea cuerpo a cuerpo con el traidor que contribuy a que lo apresaran.

Sucesos tales expresan el valor de quienes, con sobriedad conmovedora, protagonizan el documental. Sobresalen su condicin humana y la naturalidad con que dan testimonio de sus vidas. Acaso lo que ms se disfruta, lo que ms alecciona, sea la ternura que mutuamente se prodigan, y que se confirma en las imgenes que los muestran junto a la familia en Cuba y en plena incorporacin al proceso revolucionario. Manuel confiesa que no sabra vivir sin Panchita, y quisiera precederla en la muerte. Emociona ver cmo se miran.

Todo es saldo de vida, de luz. La delicadeza con que se tratan es, concentrado en ellos, un indicio de virtudes asociadas a una repblica que se vio forzada a defenderse. La violencia se la impusieron los terroristas anticonstitucionales que se alzaron para derrocarla e implantar una dictadura de consecuencias conocidas. All los equilibrados equidistantes que sostengan otra cosa!

Ante el ttulo del documental viene a la memoria una cancin que pudo haberse creado para los protagonistas: la compuesta en 1976 por Alberto Favero para la intrprete Nacha Guevara sobre el poema Te quiero, de Mario Benedetti: si te quiero es porque sos / mi amor mi cmplice y todo / y en la calle codo a codo / somos mucho ms que dos. Hoy, plantear ese nexo pudiera tildarse de cursi, pero la acusacin expresara un mrito ante tanto pragmatismo deshumanizado y propio de una ola neoliberal en cuyas races culturales, si as puede llamrseles, se halla una modernidad que el pensador francs Michel Leiris llam merdonit.

El documental no podra, ni en su naturaleza ni mucho menos en su tamao, lograr una representacin exhaustiva de la realidad, ni habra que exigrsela. Tal vez el mayor elogio se lo haya hecho Alfonso Garca Osuna en su libro The Cuban Filmography. 1897 through 2001 (2003), que cito por su edicin digital (http://www.amazon.com/Cuban-Filmography-1897-Through-2001/dp/0786427272): Mi nica objecin es que una historia como la de estos personajes mereca algo ms de dieciocho minutos. Nos deja pidiendo ms. Pero, mayor importancia que or o leer acerca de esta obra, tiene disfrutarla, conmoverse con ella, con los sentimientos y enseanzas que aporta para mucho ms que dos.

Es natural que un saludo cubano dirigido a estas Jornadas, y cuyo borrador se ha escrito parcialmente en Majadahonda cerca, pues, de donde el prximo 19 de diciembre har ochenta aos que Pablo de la Torriente Brau muri defendiendo la Repblica asesinada recuerde algunos hechos: mientras en Espaa un colectivo de personas entusiastas logra que se rinda homenaje a la Segunda Repblica por los ochenta y cinco aos de su proclamacin, en Cuba se celebran los cincuenta y cinco de sucesos que culminaron en Playa Girn con el aplastamiento de la invasin mercenaria.

A esa victoria y vale la alegra rememorarlo una vez ms se refiere Alejo Carpentier en La consagracin de la primavera. En esa novela, summa narrativa, un combatiente cubano que toma vida de uno de los brigadistas internacionales defensores de la Repblica Espaola, le dice a uno de sus compaeros: Esta nos desquita de otras que hemos perdido [...] En la guerra revolucionaria, que es una sola en el mundo, lo importante est en ganar batallas en cualquier parte.

Luis Toledo Sande. Licenciado en Estudios Cubanos y doctor en Ciencias Filolgicas por la Universidad de La Habana. Su blog es: http://luistoledosande.wordpress.com.

Fuente: http://www.cubarte.cult.cu/es/letraconfilo/para-mucho-m-s-que-dos/41619

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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