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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-05-2016

Los sindicatos y el trabajo

Isidoro Moreno
Diario de Sevilla


Como todos los aos, el Primero de Mayo se han realizado manifestaciones para celebrar el Da de los Trabajadores. Como todos los aos, en Andaluca, y en otros muchos lugares, ha habido dos cortejos: el de los sindicatos "mayoritarios" y el de los sindicatos "alternativos" o "radicales". Aquellos, desde la Transicin (cuando apoyaron los Pactos de la Moncloa), son piezas imprescindibles para la reproduccin del Sistema, al mismo nivel que las grandes organizaciones empresariales y los partidos socialdemcratas (ahora ms bien socioliberales). Forman parte del establishment, se han convertido casi en empresas de servicios, no se han librado de la corrupcin y han estado permanentemente dispuestos a legitimar la gobernanza poltico-econmica firmando pactos de concertacin o hacindose fotos con los polticos y empresarios de turno. Las puertas giratorias no les son ajenas; incluso ha habido secretarios generales que han pasado directamente del silln sindical a los consejos asesores de grandes corporaciones financieras o empresariales.

Los sindicatos "alternativos", por su parte, rechazan este colaboracionismo de los "grandes", denuncian los mecanismos del Sistema y repiten constantemente la palabra Lucha. Pero apenas analizan el por qu, cuando los "grandes" ven cada da reducidos el nmero de sus militantes y simpatizantes, ellos apenas crecen o lo hacen muy lentamente, a pesar de la gravsima situacin en que se encuentra una parte muy importante de la poblacin, ms an de las generaciones jvenes, y a pesar de la gran masa de indignados y discrepantes del Sistema hoy existentes. Pienso que lo fundamental sera preguntarse sobre los motivos del innegable distanciamiento entre la mayora de los ciudadanos y los sindicatos; distanciamiento que no es muy diferente al que existe respecto a los partidos y otras instituciones.

Pienso que tambin para ellos vendra a cuento el "No nos representan". Pero existen tambin motivos especficos. A diferencia de lo ocurrido en el tablero poltico, en el que han surgido partidos que han conseguido en poco tiempo un fuerte apoyo, no se han producido novedades o renovaciones en el campo sindical. Y ello tiene mucho que ver con la cultura sindical (y poltica) estrechamente obrerista de los sindicatos, sean estos reformistas o revolucionarios. Persisten en el error -hoy ms error que nunca- de hacer equivalente trabajo a empleo remunerado y de idealizar este hasta el punto de considerarlo como requisito para acceder a la dignidad humana y a la autorrealizacin personal, olvidando el carcter no slo explotador sino alienado de la gran mayora de los empleos. Con ello, los sindicatos reducen drsticamente su campo: adems de ser incapaces de dar respuesta a la enorme masa de los desempleados, dejan fuera a todos (aqu s valdra decir todas) quienes realizan trabajos no remunerados pero imprescindibles en el mbito familiar y social y a quienes, sin estar en el mercado de trabajo, trabajan para ellos mismos, sus familias o la comunidad (autnomos, jubilados, trabajadores voluntarios).

Al mantener la doctrina de que es la clase obrera (los trabajadores asalariados) el nico "verdadero" sujeto transformador, apenas si prestan atencin al precariado, esa fraccin de las clases trabajadoras de la que algunos escribimos, hace ya casi veinte aos, que iba a convertirse pronto en la mayoritaria. As, en Andaluca, apenas si han tenido en cuenta que aunque queden hoy pocos jornaleros del campo se ha producido un fenmeno de jornalerizacin general, por el que la mayora de los trabajadores, de todos los sectores, sufren de temporalidad, salarios muy bajos y condiciones de trabajo inaceptables. Tener un empleo no es ya garanta de no ser pobres, y sin embargo tampoco los sindicatos se plantean defender la Renta Bsica Universal como medio no slo de evitar la pobreza y redistribuir las rentas sino tambin de empoderar a quienes aspiran a un empleo frente a los empresarios, porque con ella no tendran que aceptar cualquier cosa mejor que nada. Continan, en cambio, aferrados a la reivindicacin de subsidios o a la quimera del trabajo garantizado.

Renovar sus anlisis, sus estrategias, su propio lenguaje y su dirigencia, remarcando su independencia respecto a partidos e instituciones, sera bsico para que los sindicatos puedan cumplir un papel importante en el avance necesario hacia una sociedad ms justa, igualitaria y democrtica. De otro modo, seguirn siendo muletas del Sistema (los "grandes") o productores de rituales coloristas sin apenas eficacia prctica (los "alternativos").

Isidoro Moreno es catedrtico emrito de Antropologa de la Universidad de Sevilla y miembro de Asamblea de Andaluca.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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