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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-05-2016

Frontex en el ghetto de Varsovia

Higinio Polo
Topoexpress


El barrio de Muranw, en Varsovia, es hoy una zona de la ciudad en plena transformacin. Por doquier, se ven nuevos edificios, gras de construccin y oficinas de organismos, que se mezclan con los viejos edificios que fueron levantados por la Polonia socialista sobre las ruinas del ghetto judo destruido por los nazis, tras el horror de la II Guerra Mundial. Cerca de la parada de metro de Rondo Daszyńskiego est el edificio Warsaw Spire. All se encuentra la sede de Frontex, la polica de fronteras de la Unin Europea, un polmico organismo cuya principal funcin, ms all de la propaganda oficial, es impedir que lleguen refugiados a Europa.

En el permetro del ghetto, que fue derruido a conciencia por los nazis, encerrados entre tapias vigiladas por las SS, hacinaron a cuatrocientas mil personas, la tercera parte de los habitantes de Varsovia, que fueron vctimas de las enfermedades, del hambre, y de la deportacin a los campos de exterminio. All donde los nazis utilizaban lanzallamas para abrasar a los resistentes que se ocultaban en edificios destruidos y en stanos, y para quemar los edificios, se ha instalado la polica de fronteras de la Unin Europea, Frontex, uno de esos organismos que no suelen ser fiscalizados por los gobiernos, ni por la mayora de los partidos polticos, ni por la prensa, y, ni mucho menos, por los ciudadanos.

No es raro que cuando derriban un edificio en Muranw, o cuando construyen nuevas canalizaciones o infraestructuras, surjan a la superficie, a veces a menos de dos palmos del suelo, objetos domsticos que fueron utilizados por los habitantes del ghetto en los aos del terror nazi. Un plato roto o un pedazo de mueca. Son el testimonio del sufrimiento y la muerte que padecieron centenares de miles de personas. Sobre los escombros del ghetto, en los duros aos de posguerra en que Varsovia era una montaa de ruinas, la Polonia socialista empez a construir edificios para aliviar el problema de la falta de viviendas.

Ahora, se cuentan historias terribles de la actividad de Frontex, corren por Varsovia relatos de aviones que despegan de aeropuertos polacos para viajar a otros pases europeos con una siniestra misin: deportar a inmigrantes que han sido detenidos por la polica de algn pas europeo, noticias de deportaciones violando la legalidad comunitaria e internacional, relatos de atropellos a los derechos humanos y a las obligaciones que debera cumplir la Unin Europea en aplicacin de los acuerdos internacionales y del deber de auxilio al refugiado que huye de la guerra.

Pero la versin oficial que fluye desde los organismos de la Unin Europea es otra. Al margen de la informacin que facilita Frontex, casi siempre destinada a poner de relieve los inmigrantes rescatados por barcos de distintos pases, de Suecia a Noruega, entre otros, o del envo de inmigrantes a Turqua, y de las rutas utilizadas para llegar a Europa, lo cierto es que su principal funcin, ms all de la investigacin y de la formacin de policas de fronteras de que hace gala, es la organizacin de operaciones de retorno y el envo de equipos de intervencin rpida a peticin de uno o varios pases miembros de la Unin Europea para detener la llegada de inmigrantes en cualquiera de las fronteras exteriores de la Unin, o, incluso, en otros lugares. El director ejecutivo de Frontex es el francs Fabrice Leggeri, cuya ltima aparicin pblica le sirvi para celebrar el indigno acuerdo de la Unin Europea con Turqua, para felicitarse por la mayor dureza de la polica del gobierno de Macedonia en su actuacin con los refugiados, y por la efectividad de las operaciones de la OTAN en el mar Egeo.

Centenares de personas han muerto en las aguas del Mediterrneo slo en los cuatro primeros meses de 2016, y es altamente probable que muchas otras hayan perecido sin que su tragedia se haya visto reflejada en los medios de comunicacin. Solamente en marzo, la polica intercept a ms de 26.000 personas que intentaban llegar a Europa. Ms de 50.000 refugiados permanecen en Grecia, atrapados en el barro y la miseria de campamentos inhumanos, mientras centenares de nios vagan sin rumbo, porque han perdido a sus padres o porque han muerto. Pese a las advertencias de las organizaciones humanitarias (que temen que el acuerdo de Ankara sirva para detener la llegada de inmigrantes a Grecia pero abra otras vas martimas todava mucho ms peligrosas), Frontex se felicita por las iniciativas de la Unin Europea. En marzo, por ejemplo, las llegadas de inmigrantes y refugiados a Italia se duplicaron, con los riesgos que conlleva, dado que, por mar, la distancia que deben recorrer es mucho mayor que en la ruta de las islas griegas. Una embarcacin que zarp de Egipto rumbo a Italia, y naufrag, a mediados de abril, fue dada por desaparecida por las autoridades italianas, y las cuatrocientas personas que se hacinaban en ella, tambin. Segn las propias estimaciones de Frontex, el 80% de los inmigrantes que llegan a Europa son potenciales refugiados. Es decir: huyen de las guerras desatadas por Estados Unidos en Oriente Medio y en el norte de frica, o de otros conflictos.

Frontex, adems, tiene tambin la pretensin de actuar sin el acuerdo previo de los gobiernos europeos, y una iniciativa para hacerlo posible se ha propuesto por la Comisin Europea. La evidente limitacin de las soberanas nacionales que ello supondra fue considerada una cuestin sin importancia por Fabrice Leggeri, el responsable de esa polica de fronteras. Barcos de la OTAN, policas de la Frontex, vallas interiores, gases lacrimgenos, infames prisiones (CIEs, en Espaa) para encarcelar, sin ningn derecho, a quienes no han cometido ningn delito, aunque hayan pasado una frontera, una lnea imaginaria, una vergenza de espino, el hecho es que la Unin Europea cada vez dedica ms esfuerzos y recursos no a aliviar el drama de los refugiados sino a mantenerlos lejos de Europa. En uno de los mayores centros de reclusin de Europa, el CARA (Centro di Accoglienza per Richiedenti Asilo) de Mineo, en Catania, Sicilia, se hacinan ms de cuatro mil personas, hombres y mujeres, que deben esperar ao y medio la resolucin de sus casos; a veces, padeciendo violencia y siendo, en ocasiones, forzadas a la prostitucin. Los nuevos lager de la vergenza de Europa van acompaados de la hipocresa de los gobiernos y de la propia Unin, que, mientras fingen lamentar las muertes de refugiados en el Mediterrneo, toman decisiones que agravan los peligros para ellos. Ninguna persona es ilegal. Urge la anulacin del reglamento de Dubln, y el establecimiento de vas legales y seguras para las personas que huyen de las guerras.

Sin embargo, Frontex sigue trabajando desde sus oficinas del viejo ghetto de Varsovia para cerrar la fortaleza Europa. En los aos del miedo, los ciudadanos europeos, las fuerzas de izquierda, los movimientos progresistas deben redoblar sus esfuerzos ante la vergenza de Europa, y el recuerdo del ghetto de Varsovia debera conmover a esos gobernantes, funcionarios, a esos policas que siempre cumplen rdenes, aunque sean las sucias rdenes de quienes estn pisoteando la dignidad de los ciudadanos europeos y dificultando la ms elemental obligacin humanitaria ante el sufrimiento de millones de personas.

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/frontex-en-el-ghetto-de-varsovia/



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