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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2016

El 15M en el presente

Guillermo Zapata
Diagonal


Mrs Landingham... What's next?
(El Ala Oeste de la Casa Blanca)
No puedo pensar el 15M desde un lugar distinto al que estoy habitando. Soy concejal de Ahora Madrid en el ayuntamiento. Si el 15M sigue vigente, no lo represento. Si no sigue vigente, lo estoy representando. Esta paradoja, ese camino que va de "no nos representan" a "ya nos representan", define una de las aristas del presente (no es la nica, claro). El ciclo electoral trastoc el escenario de las preguntas e introdujo una mutacin en el proceso.

El "buen gobierno" produce un confort que no est a la altura de las necesidades materiales. La realidad es ms vivible, es ms amable, o como me dijo una seora en la Junta de Fuencarral hace poco: "Ahora, al menos, me recibs para explicarme lo que no se puede hacer". No obstante, no se puede proveer a la velocidad necesaria. No vivimos mejor hoy. No hay menos precariedad. No hay menos miseria.

Hemos fracasado, por tanto? Dira que no, en absoluto. El gobierno municipal en algunas ciudades importantes est empezando, lenta pero consistentemente, a generar ciertos procesos materiales y a dar la posibilidad a que se vinculen las decisiones polticas (foros locales, espacios de autogestin ciudadana, presupuestos participativos).

A escala estatal, hoy por hoy se ha conseguido detener la forma de gobernabilidad instituida, el ejemplo de la potencia y el lmite de la situacin es la paralizacin de la LOMCE, no as la posibilidad real de una nueva ley educativa.

El problema que se abre no es qu hay del 15M, sino cmo se articula su actualizacin a esta nueva fase poltica, la que se abre tras el ciclo electoral.

Creo que se empiezan a identificar signos de decepcin necesarios para que haya un cierto distanciamiento del poder institucional.

Quizs hoy son decepciones preadas de pequeas tristezas, relacionadas con observar los lmites de lo institucional, sus tiempos incomprensibles, con una impotencia ante la inevitable distancia creada.

En todo el ciclo abierto por el 15M eso que llamamos poder nunca se ha sentido amenazado ante las llamadas a su control, pero ha entrado en pnico ante la fuerza social que consegua su desplazamiento (el ejemplo de las mareas o la PAH serian quizs los ms claros).

Se abre un desafo nuevo con la posibilidad de emergencia de nuevas alegras minoritarias con mayor capacidad de hacerse alegras mayoritarias. Digo alegras porque encierran el poder de las pasiones alegres para transformar el mundo.

Me refiero a un tipo de decepcin menos obsesiva, ms inteligente, que se relaciona con el poder institucional en trminos muy pragmticos, que lo usa para s y abre otra cosa. No una cadena de equivalencias, sino una cadena de potencias.

La potencia del 15M es su temporalidad. La capacidad que tuvieron las plazas de romper la fragmentacin del tiempo y el espacio, la capacidad de producir una continuidad y un nosotros: El 15M nos hizo irreversiblemente presentes.

La constitucin material de nuestro tiempo como sociedad pasa por construir rutinas alegres que desplacen el poder del poder hacia la ciudadana de la forma menos brusca posible. Hemos conquistado algunos territorios para que eso pase. "Una forma de revolucin que permita dormir la siesta" fue como lo defini un amigo.

Hay una responsabilidad, por tanto, en quienes estamos en puestos de poder institucional para recordar dos cosas. Una, hay poder aqu (porque hay recursos y algunas normas) pero se es todo el poder que hay aqu. Hay, adems, una microfsica de poderes, de rituales, de inercias polticas, que entorpecen la produccin de pequeas alegras desde lo institucional. Hay poder dentro, pero la belleza (y su poder) est fuera.

Qu queda, entonces? La certeza de que no hemos terminado y la celebracin de la paradoja de no ser ni anomala en los mrgenes, ni norma en el centro, sino un proceso vivo que puede conseguir mayores niveles de autonoma social, derechos, capacidad de gestin directa por parte de la ciudadana y que a la vez (o en relacin) puede producir experimentos institucionales inditos.

Tenemos tambin la certeza de que no es ni mucho menos suficiente. La certeza de que lo que hay, est en peligro.

Que peligra, entonces? Todo. La reaccin poltica, econmica, meditica, jurdica, tiene poder suficiente para cerrar lo abierto. El problema es enorme, porque la forma del conflicto tambin cambia. De qu se trata hoy? De seguir enfrentando ese poder reactivo a travs de movilizaciones? De confiarlo todo a la relacin de fuerzas institucional?

Personalmente tengo la sensacin de que la nica forma de defender lo poco conquistado es seguir construyendo.

Guillermo Zapata, concejal de Ahora Madrid.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/movimientos/30362-15m-presente.html



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