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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2016

Entrevista a Asef Bayat
A cinco aos de las revueltas rabes

zgr Gkmen
Jadaliyya

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn Hijs


Esta entrevista se realiz con motivo de la publicacin de las ediciones turcas de Making Islam Democratic y Life as Politics, obras ambas de Asaf Bayat (Stanford University Press, 2007 y 2013, respectivamente). Se public originalmente en Cumhuriyet Kitap 1366 (21 de abril de 2016): 14- 15. La entrevista continua nuestra primera correspondencia pblica 'Our Revolution Is Civil: An Interview with Asef Bayat on Revolt and Change in the Arab World, [Nuestra revolucin es civil': entrevista con Asef Bayat sobre revuelta y cambio en el mundo rabe], publicada en The Hedgehog Review hace cinco aos.

-zgr Gkmen (OG): En Life as Politics se refiere reiteradamente a los peligros de la intervencin extranjera. En 2011 no es que hubiera muchas expectativas pero an haba cierta esperanza para la regin. Hoy en da Libia y Yemen se han convertido en Estados fallidos y an peor ha sido el destino de Siria. Hace cinco aos la gente que reivindicaba el cambio lo haca al grito de silmiyah mu silahiya (pacfico, no por las armas). Entonces comenz una guerra por delegacin. Qu fue lo que pas?

-Asef Bayat (AB): Si miramos con atencin todas esas experiencias, todas las protestas, incluidas las de Libia, Siria y Yemen, en un principio fueron apreciablemente pacficas y ciudadanas. En Siria, al igual que en Libia, la reaccin de los regmenes fue tan brutal como inslita. A pesar de que se produjeron muchas bajas entre los manifestantes siguieron siendo no violentas hasta que intervinieron las fuerzas extranjeras: la OTAN y Qatar en Libia y una serie de pases que abarcan desde Arabia Saud, Turqua, y Estados Unidos a Irn, Hezbol, al Qaeda, y ms tarde a Rusia. Su intervencin militariz la mayor parte de los levantamientos convirtiendo a estos pases en un escenario trgico para ajustar cuentas geopolticas. Merece la pena destacar que a pesar de la brutalidad y la violencia del rgimen y de la oposicin armada, los sirios de a pie han demostrado que todava quieren protestar pacficamente cuando se les presenta la oportunidad, como hemos visto en episodios recientes.

-OG: Cmo pudo acabar la Revolucin del 25 de enero en Egipto en una autocracia pretoriana?

-AB: Esta es sin duda una triste historia de restauracin contrarrevolucionaria. Debemos tener en cuenta que toda revolucin contiene un germen contra-revolucionario aguardando una oportunidad para atacar. Pero la victoria de la contrarrevolucin depende de si la revolucin tiene suficientes mecanismos de defensa para neutralizar el sabotaje. En el caso de las revoluciones rabes, las fuerzas contrarrevolucionarias actuaron tanto a escala local como regional. La primavera rabe, sin duda, sacudi la arquitectura de las autocracias rabes de reyes y jeques firmemente opuestos a que las revoluciones triunfaran. La principal fuerza contrarrevolucionaria, Arabia Saud, y otras, estuvieron involucradas en actos de sabotaje cuyo propsito era instigar conflictos sectarios.

Sin embargo, la revolucin egipcia padeci sus propias limitaciones tambin porque no consigui transformar la antigua estructura de poder, de manera que qued vulnerablemente expuesta ante fuerzas contrarrevolucionarias anidadas en instituciones que, como el ejrcito, los servicios de inteligencia, el poder judicial, etc., permanecieron inalteradas. Al mismo tiempo, como el gobierno del ex presidente Mohamed Morsi fracas miserablemente por no actuar de manera inclusiva (como hizo Ennahda en Tnez), con la frustracin y disidencia que ello gener, el ejrcito aprovech la oportunidad para dar un paso e imponer su propio tutelaje. El peligro ya se intua desde mucho antes; yo mismo lo abord slo tres semanas despus de la cada de Mubarak en mi artculo Paradoxes of the Arab Refo-lutions a pesar de que intentaba ser optimista. Pero lo cierto es que el pesimismo del intelecto debera haberse subrayado con mayor rigor.

-OG: Hay mejores expectativas para Tnez?

-AB: S, en muchos aspectos las expectativas de Tnez son mejores. En Tnez el ejrcito ha sido mucho menos agresivo que en Egipto. Ennahda ha sido mucho ms inclusivo, tolerante y sabio en su perspectiva que los Hermanos Musulmanes egipcios; y en Tnez, ha existido una poderosa organizacin del movimiento laboral, la UGTT, que medi entre Ennahda y las fuerzas laicas y liberales. La Constitucin de Tnez es un logro notable. Pero la clase poltica (tanto laica como islamista) ha tragado con la economa neoliberal y la justicia social sigue siendo, como en Egipto, una insatisfecha reivindicacin medular de la revolucin. Siguen existiendo la desigualdad, el desempleo y la exclusin, y es probable que resurjan frente a los gobiernos post-revolucionarios.

-OG: Ennahda de Rachid al Ghanuchi fue una de las fuentes de inspiracin para el sector radical del islamismo en Turqua, incluyendo el ala dentro del Movimiento Perspectiva Nacional (Milli Grs). Luego, durante la dcada de 2000, los islamistas turcos se jactaron de que el Partido Justicia y Desarrollo (AKP) se hubiera convertido en fuente de inspiracin para Ghanuchi y sus seguidores. Cmo interpreta esta correlacin?

-AB: Tal vez tenga sentido. La Perspectiva Nacional vio en Ghanuchi una fuente de inspiracin por el perodo que pas en exilio de Londres desde donde actuaba como portavoz del islam en Europa, mientras se opona al rgimen del ex presidente de Tnez Zeinedine Ben Ali, cuyo laicismo intolerante tanto recordaba a los kemalistas turcos. Y s, en verdad, el AKP, que para entonces se haba convertido en un gobierno exitoso, se convirti tambin en un modelo para muchos movimientos islamistas y figuras musulmanas incluyendo posiblemente el propio Ghanuchi. Pero dado que Turqua ha experimentado recientemente un declive no slo econmico sino tambin en trminos de prcticas democrticas y de respeto a los derechos humanos, sera interesante saber qu piensa Ghanuchi en la actualidad sobre el AKP y especialmente sobre Erdogan, que an considera al AKP una fuente de inspiracin.

-OG: De acuerdo con una reciente fatua de la Direccin de Asuntos Religiosos de Turqua, hacer y escuchar msica que incite el deseo sexual es pecado. Suena familiar en trminos de lo que usted denomina poltica de la diversin?

-AB: Bueno, s, pero es un poco complicado. Hay que conocer las circunstancias empricas en las que se han declarado esas normas. Por ejemplo, a qu viene esta fatua ahora? es puramente doctrinal? En general, dichas resoluciones se justifican casi siempre por motivos doctrinales/morales/puritanos. As que la pregunta de la que hay que partir es a qu se debe ese puritanismo. Lo que vengo reflexionando desde hace algn tiempo me lleva a la conclusin de que sta y otras legislaciones tienen sus races en el ejercicio del poder. En este caso, entonces, s que estn relacionadas con la poltica de la diversin.

-OG: En los ltimos tiempos, los partidarios del poder poltico en Turqua se refieren con frecuencia al verso cornico: Misericordioso entre los suyos, severo con los incrdulos ( Al Fatiha 48: 29 ). Qu te dice eso a la luz de su visin de la democracia?

-AB: No estoy seguro del contexto en el que se apela a ese verso cornico pero si se refiere a los oponentes polticos del partido en el poder, entonces indica claramente una poltica de exclusin, una especie de tribalismo poltico en el que se insta a la amabilidad y a la tolerancia entre nosotros pero no ante los extraos. Esto sin duda opera en contra de la nocin de ciudadana, la idea de la igualdad de derechos y responsabilidades, y por lo tanto es anti-democrtico.

-OG: En Making Islam Democratic analiza comparativamente los islamismos iran y egipcio de la dcada de 1960 hasta mediados de la dcada de 2000. Cul era la diferencia esencial entre ambos?

-AB: La principal diferencia radica en que Egipto comenz a desarrollar una poderoso movimiento islamista desde la presidencia de Anwar Sadat, que hablaba de boquilla a las crecientes asociaciones islmicas de las universidades con la intencin de minar a los nacionalistas naseristas y a los comunistas mientras Sadat se desviaba hacia Occidente. Estas asociaciones islmicas crecieron y en el proceso se radicalizaron en la dcada de 1980 durante el rgimen de Mubarak, convirtindose en la insurgente Gama al islamiya y al Yihad . Junto con los poderosos Hermanos Musulmanes, que haban mantenido su estrategia no violenta, y otros grupos emergentes, Egipto experiment una fuerte modalidad islamista durante la dcada de 1990 y principios de los 2000. El islamismo de Egipto se desarroll bsicamente al margen e incluso en contra de al Azhar, la institucin de los ulemas.

La experiencia iran fue diferente. De hecho, en Irn prcticamente no existi un poderoso movimiento islamista justo hasta antes de la revolucin de 1979. Los grupos importantes de oposicin eran las organizaciones guerrilleras de izquierda, grupos muy debilitados de partidarios de Mosaddeq, y un amplio sector que giraba en torno al pensamiento del islamista de izquierdas Ali Shariati. En aquel momento, aunque el ayatol Jomeini estaba en el exilio, tena seguidores entre los ulemas de bajo rango del seminario de Qom. Durante la revolucin estos ulemas se las ingeniaron para usar sus redes en las mezquitas e instituciones religiosas ad-hoc con el fin de conectar a la oposicin popular con el ayatol Jomeini. Por lo tanto, en Irn la islamizacin se desarroll en gran medida despus de la revolucin, cuando los ulemas y los islamistas asumieron el poder gobernante.

-OG: Qu caus la aparicin de una trayectoria post-islamista en Irn? Por qu no triunfaron el gobierno reformista de 1997 a 2004 y el Movimiento Verde de 2009?

-AB: La aparicin del post-islamismo en Irn tuvo mucho que ver con que el nuevo rgimen dirigido por los islamistas impusiera la islamizacin desde arriba causando mucha disidencia entre quienes esperaban algo diferente de la revolucin. El establecimiento del Estado islmico fue acompaado por el aumento de las violaciones de los derechos democrticos, de las libertades individuales y de las reivindicaciones de gnero, y por el monopolio del poder. Ello produjo oposicin entre muchas mujeres, jvenes, intelectuales, inconformistas y opositores de izquierda.

El sector religioso, los ulemas y sus instituciones, perdieron su independencia tradicional. Los ulemas tradicionales y los grandes ayatols se opusieron a la idea de un Estado islmico en forma de velayats-e faqih . La guerra contra Iraq, el desmoronamiento de la economa, la represin y el deterioro de la vida urbana, contribuyeron a que ciertos sectores islamistas cuestionaran sus propias convicciones acerca del gobierno islmico: Esto es lo que se supona que iba a traer la revolucin islmica?, se preguntaban. As que estas personas comenzaron a imaginar un sistema de gobierno islmico diferente, uno ms tolerante, minimalista, y ms inclusivo. De hecho, esa nueva perspectiva asumi una fuerza poltica en forma de reformismo durante las elecciones de 1997 que llevaron a Mohammed Jatami al poder.

En el curso de 1997 a 2004 se desarroll un proceso de apertura una prensa bastante libre, movimientos sociales, grupos de mujeres, partidos polticos, y relaciones internacionales ms vibrantes. Todo esto supuso una amenaza real para los islamistas de lnea dura que estaban perdiendo legitimidad frente a los que llegaron desde dentro del sistema. As que despus, cuando el sistema de gobierno post-islamista regres a travs del Movimiento Verde, los islamistas de lnea dura respaldados por los militares estaban determinados a evitarlo. El gobierno reformista perdi las elecciones en 2004 porque en primer lugar, muchas de sus polticas fueron neutralizadas por el sector de la lnea dura, y en segundo lugar, porque no hizo lo suficiente para movilizar a las clases populares: los pobres y los trabajadores, que parecieron comprometerse con el ex presidente Mahmud Ahmadineyad y sus promesas populistas.

-OG: Ha vuelto el post-islamismo a Irn despus del acuerdo nuclear de julio de 2015 y tras las elecciones de febrero a la Asamblea de Expertos y el Majlis ? El clebre reformista y profesor de Ciencia Poltica, Sadegh Zibakalam dijo que los reformistas han tenido que elegir entre lo malo y lo peor en las elecciones. Qu supone la coalicin entre tres inclinaciones polticas diferentes, a saber, Hasan Ruhani, el ayatol Akbar Hashemi Rafsanyani y Mohammad Jatami?

-AB: Entiendo   que con retorno del post-islamismo te refieres a un gobierno post-islamista, porque la sociedad ya era post-islamista desde haca tiempo. El gobierno de Ruhani se sita en el sector ms conservador de la tendencia reformista a pesar de que su mandato haya abierto un espacio para la corriente reformista en la esfera pblica. La realidad poltica actual ha obligado a algunos reformistas a minimizar sus expectativas, aunque gente como el ayatol Rafsanjani se haya movido hacia los reformistas. Por lo tanto, existe una amplia coalicin que durante las recientes elecciones actu muy bien para ganarle la partida a las polticas de exclusin de los islamistas de lnea dura, como el Consejo de Guardianes, y as ha conseguido formar una amplia oposicin en el Parlamento.

-OG: Change in Iran apareci en la portada de Time (Vol. 186, No. 20) en noviembre de 2015. Aunque se aprecia que la teocracia consigue generar nuevos creyentes, la lnea dura insiste en que la revolucin se est ablandando. A las nias se les anima a rechazar a Sara , la mueca rplica de Barbie que promueve el sistema, porque el hiyab impide jugar con su pelo. Por cunto tiempo ms se puede seguir constriendo a la sociedad iran con el discurso oficial de la toxicidad occidental?

-AB: Lo cierto es que la lnea dura cuenta con sus bases. Pero en realidad son minora. Lo demuestran las elecciones libres y los votantes. El discurso oficial sobre la toxicidad occidental, incluyendo la laxitud sobre el hiyab, es la raison d'etre de la lnea dura y es probable que contine. Pero lo que hay que cuestionar es si ha funcionado. He visto una y otra vez jefes de polica admitiendo que no han podido hacer que las mujeres se pongan el hiyab. Creo que la lnea dura ha perdido la guerra cultural a pesar de que en efecto, hay un sctor conservador de la poblacin que todava es bastante firme. Lo que tenemos es una fragmentacin y polarizacin en el mbito social y cultural que van en aumento.

-OG: Qu significa todo esto para la gente comn, especialmente para los jvenes? El desempleo juvenil est alrededor del 25% en Irn, una de las naciones ms jvenes de la tierra.

-AB: En la actualidad la principal preocupacin de la gente comn es econmica: la vivienda, la caresta de la vida, y sobretodo el empleo. Esperan que una vez firmado el acuerdo nuclear las cosas con Occidente mejoren un poco. Pero no ser fcil. Irn ya ha experimentado una desigualdad sin precedentes en su historia posterior a la revolucin. Lo ms probable es que se mantenga porque todos estos gobiernos, islamistas y post-islamistas, dan por bueno el sistema econmico neoliberal. La juventud y las electores culturales en general tienen reivindicaciones adicionales. Los jvenes no slo quieren un futuro seguro, es decir un puesto de trabajo razonable, un lugar para vivir, casarse y formar una familia en el futuro, sino que tambin quieren recuperar su juventud, el deseo de vivir la vida como jvenes, perseguir sus intereses, su individualidad, libres de la mirada vigilante de sus mayores y de la autoridad moral y poltica. Esta dimensin de la vida de los jvenes se suma a las tensiones sociales que existen en Irn.


Asaf Bayat, iran, es profesor de Sociologa y Estudios Mediorientales en la Universidad de Illinois. Bayat ense Sociologa en la Universidad de El Cairo entre 1986 y 2003.

Fuente: http://www.jadaliyya.com/pages/index/24365/five-years-after-the-arab-uprisings_an-interview-w



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