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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2016

Entrevista a la periodista Teresa Aranguren, ponente en un acto del BDS-Pas Valenci
Los medios apenas informan de la vida cotidiana y la capacidad de resistencia de los palestinos

Enric Llopis
Rebelin


En la informacin que habitualmente se ofrece sobre Palestina hay vacos y realidades que no se insertan en la agenda meditica. Una de ellas es lo que sucede en los territorios ocupados por Israel cuando no hay grandes bombardeos ni masacres. Se informa muy escasamente de la vida cotidiana del pueblo palestino, de su hospitalidad, de su amabilidad y de la capacidad de resistencia frente al ejrcito invasor. La verdad importa y el periodista ha de buscarla, aunque hoy esa bsqueda se haya sustituido por el simple hecho de presentar las versiones de los actores, afirma la periodista Teresa Aranguren, quien ha participado en un acto organizado en Valencia por el BDS-Pas Valenci. A los palestinos slo los vemos como vctimas o verdugos, pero siempre en relacin con la violencia, agrega.

Teresa Aranguren inici su larga trayectoria periodstica en la seccin internacional del peridico Mundo Obrero", en 1981. Un ao despus cubri la invasin del Lbano por parte del ejrcito israel. Entre 1986 y 1989 trabaj en el diario El independiente, para el que inform desde Tehern de la guerra entre Iraq e Irn. En 1989 se incorpor a Telemadrid como corresponsal de guerra. Para el ente pblico cubri la guerra del golfo y el conflicto de Yugoslavia. Es autora de los libros Palestina: el hilo de la memoria, Olivo roto: escenas de la ocupacin y el ms reciente Contra el olvido, publicado junto a Sandra Barrilaro. Actualmente es miembro del Consejo de Administracin de RTVE a propuesta de Izquierda Unida.

-Como reportera especializada en el mundo rabe de amplia experiencia, qu carencias detectas en el cronista y el reportero que se acercan a la realidad palestina?

-Los periodistas no somos marcianos, sino productos de nuestra sociedad. Los periodistas reflejan por tanto los estereotipos, prejuicios y valores de la sociedad de la que proceden. Pero el periodista, especialmente el del rea de Internacional, es tambin el que informa sobre otros. A lo largo de mi carrera, he constatado el choque que representa para el informador occidental, que participa de nuestra visin del mundo, llegar a Palestina para contar lo que pasa. Ocurre que Israel somos nosotros, Occidente. Quien se desplaza a la zona lleva consigo el relato, la percepcin y el trasfondo cultural israel; aunque despus Israel no sea realmente tan Occidente como le gustara ser. Pero hay un profesional que llega con una mirada predispuesta Por eso, creo que lo primero que tiene que hacer un periodista es desprenderse de las anteojeras.

-Y de qu modo se quita el periodista los prejuicios?

 -Creo que hay que empezar por hacer un ejercicio de humildad, de saber que uno no sabe, que puede interpretar incorrectamente o al revs la realidad o los textos. Recuerdo mi primera inmersin en el mundo rabe, que fue muy traumtica: la invasin del Lbano por Israel en el verano de 1982. Antes del desplazamiento le unas crnicas en las que se contaba con irona, algo despectiva, aquello que el periodista hallaba en las calles de Beirut. Las crnicas hacan referencia a jvenes libaneses en las que todos estaban muy ufanos y le sonrean al periodista. El corresponsal transmita la idea de que se trataba de gente rabe inconsciente y contenta con la coyuntura de guerra. Pero cuando conoces un poco ms la sociedad libanesa o palestina, te das cuenta de que, por principio, todo rabe que se encuentra con alguien y ms si es un forastero- va a sonrerle. La sonrisa es el primer gesto con el que se comunican.

-Pero la objetividad no existe

-La obligacin de un periodista es contar lo que pasa, una vez se ha establecido como vlida la idea de que no es posible la objetividad. Pero tampoco existe la democracia, la libertad ni la justicia, aunque s el esfuerzo y la bsqueda de estos principios. La objetividad consiste en buscar la realidad, en intentar enterarse de lo que ocurre. Pero esto se ha sustituido por las versiones de la realidad, es decir, eres objetivo si le pones el micrfono a un joven palestino en una calle de Jerusaln y luego te trasladas a la calle Ben Yehuda para hablar con un israel. La realidad es compleja y las versiones forman parte de ella, pero no la explican ni la muestran. Hay que buscar hechos y datos. Sobre todo, porque hay versiones que se difunden precisamente para oscurecer la realidad. La versin israel, poderossima, contamina la percepcin de la mayor parte de los periodistas occidentales.

-Qu se deja de contar, en tu opinin?

-Por ejemplo, la vida de la gente palestina. Slo los vemos como vctimas o verdugos, pero siempre en relacin con la violencia. Somos incapaces de ver qu ocurre cuando no hay un gran bombardeo con 20 muertos. Cmo se desarrolla la vida de la poblacin palestina? Qu implica pasar todos los das por un check-point para llegar a tu casa? Tal vez la crnica que ms acertadamente reflejara la vida de la poblacin palestina, hoy, fuera plantarse en un check-point de los territorios ocupados y hablar con la gente. Con describir eso ya ests transmitiendo una parte significativa de la realidad.

-Qu otros asuntos aparecen raramente en las crnicas de los corresponsales radicados en Palestina?

-La capacidad de resistencia de la poblacin. Los que viajamos desde Europa, al menos en mi caso, pensamos que la situacin es cada vez peor, con ms asesinatos y asentamientos. Te indignas. Pero casi siempre la familia, el gua o el traductor palestino son quienes te sitan en la realidad; te aplacan. Es la capacidad que tienen de no volverse locos como elemento clave de su potencial para la resistencia, de continuar siendo personas que no se dejan destruir. De hecho, los ocupantes se centran en quebrar esta capacidad de aguante y los vnculos de solidaridad interna. El muro, aunque digan que se levanta para evitar atentados palestinos, lo que hace bsicamente es separar ciudades, por ejemplo Nablus de Calquilia. O hacer que te cueste varias horas, si el check-point de entrada a Beln est cerrado, recorrer los 12 kilmetros que separan Jerusaln de Beln. Cuando alejan a palestinos de palestinos, quiebran esa capacidad de resistencia.

-Ha cambiado la perspectiva en los ltimos aos?

-Creo que s, la situacin antes era peor. Pero ya deca que el periodista occidental no ve a la poblacin palestina a un mismo nivel, es como si perteneciera a otra categora humana. Los israeles visten como nosotros, se nos parecen. Es la incapacidad, en un contexto atroz, de ver al otro como a un ser humano que sigue esforzndose en eso, en ser humano. Siempre me he sentido defendida por la poblacin palestina. He tenido claro siempre que en caso de un tiroteo podra resguardarme en su casa, cosa que no tengo nada claro en el hogar de una familia israel. La hospitalidad, la afabilidad y el buen trato, que cualquiera que vaya a Palestina puede vivir, no se refleja en la transmisin de las noticias.

-Visto lo que no se cuenta sobre Palestina, cmo enfocabas tus crnicas?

-Considero que las mejores fueron las de 2002, cuando el ejrcito israel volvi a ocupar las ciudades de Cisjordania. Haba muchos periodistas en la zona, pero no podan entrar en las ciudades, que se hallaban bajo toque de queda. Tampoco pudo la Cruz Roja, los diplomticos o los delegados de Naciones Unidas. Pero en ese momento haba un acceso a la ciudad de Beln que te permita entrar caminando. Era Beln una ciudad muerta, con las calles vacas y las ventanas cerradas, donde oas el ruido de los tanques al pasar. De pronto asom una seora por una ventana y nos dio la bienvenida. Subimos a su casa, donde nos ofreci un t. Ella estaba a punto de parir, all, con su familia y sin poder acceder al hospital. Fue la crnica del Beln cercado, bajo toque de queda, la infusin que te tomas, el intento de entenderte en ingls y el abuelo, msico, que tocaba el lad. Precisamente la crnica termin con el abuelo tocando un pasodoble. Esto reflejaba la capacidad de seguir resistiendo en medio de una guerra atroz. Uno de los miembros de la familia haba muerto, unas calles abajo, por los disparos de un francotirador. El cadver llevaba una semana en la casa

-Cmo combatir los apagones informativos y defender la independencia del periodista de todo tipo de presiones?

-Es verdad que dos muertos palestinos no son noticia, hacen falta 20. Sin embargo, creo que hay algo que no podemos permitirnos: la excusa de que el periodista es un mandado. Ciertamente hemos de ser muy conscientes de las condiciones deplorables de la profesin y de la falta de medios (cada vez se enva a menos periodistas a la zona); pero el periodista tiene una voz que no tiene el ciudadano, ya que le ve, oye y lee mucha gente. Eso requiere una responsabilidad. Cuando se trata de una situacin de ocupacin y guerra, sabemos que los periodistas no matan pero pueden ayudar a que otro mate. No vale la excusa de que no se puede hacer nada, de que uno es un simple redactor. Al menos puede decir no, eso no lo hago o no lo firmo. Puede que no te renueven el contrato, pero es que hay gente que est muriendo

-Pensando en general, tienen sentido las corresponsalas internacionales en un formato como el que impone la televisin? No podran locutarse desde Madrid esas piezas de menos de un minuto sobre cumbres de jefes de estado y grandes anuncios o declaraciones?

-Creo que eso forma parte de la degradacin del oficio periodstico. Yo s considero fundamental la red de corresponsales de TVE. Pero es verdad que la labor de un enviado especial o de un corresponsal no consiste en contar el panorama general. Para eso est mejor en la redaccin, donde a uno le llegan los teletipos y cuenta con mayores comodidades. Ahora bien, el periodista que est en el lugar de los hechos puede aportar el detalle. La realidad o la verdad se hallan muchas veces en esos detalles. Es la bsqueda de algo que no est en los teletipos, y que te lo puede dar el reportaje en un barrio (no hace falta que sea en zona de guerra) por ejemplo de Berln, hablando con los vecinos; eso no te lo da el panorama general, y es una informacin sin la cual ests manco: te quedas en un lenguaje del tipo nuevos esfuerzos para retomar el proceso de paz. Muchas crnicas se han hecho as. Sin embargo, un reportaje sobre nuevos asentamientos en Cisjordania y lo que suponen para la vida de la gente, te da mucho ms. El problema de no tener periodistas en los sitios es que la informacin se queda vaca de realidad, y te quedas en el lenguaje poltico y diplomtico. Pero la vida no se reduce a eso.

-Cmo se busca la verdad?

-Antes en el periodismo se buscaba la realidad, pero ahora con los recortes empresariales se considera innecesario. Y se sustituye por un ciudadano que a travs del telfono mvil te enva unas imgenes. Me parece peligroso. Creo que es muy importante que el periodista se documente al mximo. La verdad importa, y hay que buscarla. Es lo que ms se parece a la realidad. Por ejemplo, el departamento israel que atiende a los periodistas y les concede la autorizacin para moverse por los territorios ocupados es muy eficaz. Llegas y desde el primer momento te ofrecen reportajes. Un hospital donde hay un psiquiatra que atiende a vctimas de atentados palestinos, una visita a un centro militar, a un Kibutz Y as, sin parar. Puedes no moverte del hotel de Jerusaln y esperar a que te llamen de la oficina de prensa israel. Yo nunca he ido a una de esas ofertas. Pero cuando he vuelto a Espaa, me han continuaban llegando mensajes al mvil ofrecindome reportajes. Son muy insistentes y eficaces, y ms si saben que no eres proclive.

-Por ltimo, qu aporta la veterana en el oficio periodstico?

-Al periodista que llega de nuevas, la administracin israel le da muchas felicidades para al da siguiente tener una crnica in situ. Hay que estar un poco avisado ante ello. Cuando uno no conoce nada, a veces sigue la corriente muchas veces sin tener siquiera mala fe. Pero el periodista un poco especializado es un incordio, una mosca cojonera. Cuando te llaman de la redaccin, diciendo que hay un teletipo que informa sobre una apertura de un nuevo frente de combate o que el Imn de Jerusaln llama a la Yihad, yo que llevo un tiempo y tengo una cierta edad, puedo decir que eso esa informacin es una tontera. Pero el periodista recin llegado y que no conoce la zona, est a merced de las exigencias del jefe de redaccin que slo busca un titular- y las ofertas de los gabinetes de comunicacin israeles.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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