Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2016

Entrevista a Jos Herrera Plaza sobre "Accidente nuclear en Palomares. Consecuencias (1966-2016)" (VI)
La relacin USA y Espaa es totalmente colonial, con un acentuado menoscabo de la soberana nacional que comienza en 1953 con los Pactos de Madrid

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Jos Herrera Plaza (Almera, 1955) curs estudios de Economa en la Universidad de Valencia. Tcnico Superior en Imagen y sonido, trabaja actualmente, como cmara operador, en Canal Sur TV. Desde 1985 ha seguido de cerca todo lo relacionado con el accidente nuclear de Palomares. En 2003 fue coautor y coorganizador del libro y exposicin en el Centro Andaluz de Fotografa Operacin Flecha Rota. Accidente nuclear en Palomares. Posteriormente dirigi el largometraje documental homnimo (2007).

***

-Estamos en el tercer captulo de tu libro. Se titula La contaminacin radiactiva. Nos habamos quedado en la prensa internacional. Hablaron del asunto? Informaron adecuadamente?

-JH.- Ya vimos en los anteriores captulos que 3 das despus del accidente el periodista de la UPI destacado en la zona, Andr del Amo, descubri la implicacin de armamento atmico y contaminacin radiactiva. Toda la prensa mundial, menos la espaola, publicara esa y cuanta evidencia fueron hallando. El problema es que por cuestiones de competencia turstica algunos peridicos de Italia cargaron las tintas con titulares sensacionalistas e informaciones txicas basadas en rumores. Otros, por vocacin editorial, como los tabloides britnicos (The Sun; The Mirror) se emplearon a fondo y seguramente incrementaron las ventas gracias a Palomares. Pero la onda corta, que no entiende de regmenes ni fronteras, consigui llevar algo de luz a los espaoles y en especial a los vecinos afectados, fundamentalmente Radio Espaa Independiente (La Pirenaica) y Radio Pars.

-Crees que hubo una voluntad manifiesta de minorar las consecuencias del accidente a costa de lo que fuera? Las autoridades usamericanas fueron ms veraces que las espaolas?

-JH.- La minoracin de lo sucedido y sus resultas es una constante en las declaraciones institucionales y organismos reguladores de ambos pases, que no distingue entre dictadura y democracia. Es una constante recurrente en los accidentes nucleares civiles y militares y si no repasemos las hemerotecas con las declaraciones oficiales de las primeras semanas en los desastres de Chernbil o Fukushima. Una actitud que ha durado 50 aos y que no parece remitir del todo. En 1966 cada uno justificaba sus posturas: Espaa con el dao al turismo; EEUU con la seguridad nacional en plena Guerra Fra. Como ejemplo recordemos que el Departamento de Estado tard 44 das en reconocer el secreto a voces de que se haba perdido una bomba. Eso s, lo fcil era echarle la culpa a la Dictadura para disculparse con su poblacin, como si en los anteriores accidentes nucleares hubiesen procedido de manera diferente.

-Una impresin: al leer con lo que vas explicando, uno tiene la sensacin de que la relacin USA-Espaa, cuanto menos en este caso, parece que fuera una relacin casi colonial. El Imperio manda y todo est dicho, slo caben las comas de las notas a pie de pgina. Me equivoco de mucho?

-JH.- Desde mi percepcin, la relacin entre ambos pases es totalmente colonial, con un acentuado menoscabo de la soberana nacional que comienza en 1953 con los Pactos de Madrid. Una percepcin que est en consenso con la mayora de los historiadores. Los detalles al respecto mostrados por los trabajos de ngel Vias son tan demoledores como tristes y nos vuelven a remitir a la teora bakuniana sobre la inmutable voluntad del poder, en cualquier mbito o escala, de crecer o cuanto menos permanecer a costa de lo que sea. Tampoco debemos de olvidar que Franco conoca muy bien lo que le haba ocurrido a cualquier dictador de Latinoamrica o frica cuando se opona a los intereses del Imperio. La historia de los ltimos 70 aos est repleta de ejemplos.

-Hubo momentos de pnico? Nos describes alguno si fue el caso?

-JH.- Un ejemplo de pnico o temor exacerbado que he podido documentar ha sido el de Pedro Snchez Gea, maestro nacional y practicante sanitario. Probablemente de los pocos que conoca lo que les sucedi a los afectados (hibakushas) en Hiroshima y Nagasaki. Cuando se percata del secretismo que rodea a todo lo sucedido, de las mentiras oficiales y especialmente, lo que ve cuando es monitoreada la escuela (junto a su casa familiar) y ha de ser lavada para bajar las lecturas radiolgicas, al igual que el patio interior de su vivienda, entonces decide, como medida de caucin, mandar durante tres meses a su esposa y dos hijos a otro pueblo de la provincia.

-Hablas de nuevo de la duquesa de Medina Sidonia, de la llamada duquesa roja, de Isabel lvarez de Toledo. Qu opinin tienes del papel jugado por ella en todo esto? Has ledo el libro que creo que public no hace mucho tiempo El Viejo Topo?

-JH.- Me he ledo el libro de la Duquesa, Palomares (Memoria), pero en su primera aparicin editado por la UNED. Respecto a la opinin de sus actividades en Palomares, estn condicionadas por el sacrificio de su tiempo, energa, hacienda y lo ms hermoso de todo al ser condenada a un ao y un da de crcel por el Tribunal de Orden Pblico: su libertad personal. Al ser algo inslito en nuestra historia, que escandaliz a la sociedad de su tiempo, le he dedicado un captulo del libro exclusivamente y de la que hablaremos extensamente en su momento. nicamente te adelantar que he solicitado de manera formal al Ayto. de Cuevas del Almanzora, en este ao del 50 Aniversario, le dedique una calle principal de la barriada y me he permitido sugerir un sencillo acto que cuente con aquella persona con la que comparti su vida en las ltimas dcadas, actual presidenta de la Fundacin Medina Sidonia, Liliane Dahlmann, Duquesa viuda de Medina Sidonia. Veremos.


El cientfico Eduard Rodrguez i Farr particip como experto y consultor de Greenpeace cuando esta ONG ayudaba y asesoraba a Palomares en el 20 Aniversarios del Accidente. De izda. a dcha. la alcaldesa Antonia Flores, Eduard y Jordi Bigas, rehidratndose en la Playa de Quitapellejos de Palomares el caluroso agosto de 1986. (Foto: La Voz de Almera).

 

-Citas a Eduard Rodrguez Farr. Te has entrevistado con l? Qu impresin has sacado? El tambin conoce bien el tema

-JH.- Te dir a ti y a quien lea estas lneas, que Eduard ha sido la nica persona formada en temas nucleares, junto con Francisco Castejn, responsable nacional de esta materia en Ecologistas en Accin, que ha hablado de manera independiente y crtica. Durante estas dcadas he hallado otros profesionales inmersos en la autocrtica del sector donde trabajaban, pero estaban condicionados por un ambiente que marca el lobby, donde la libertad de expresin no existe plenamente y que t y Eduard habis expuesto en vuestro libro. Toda crtica o informacin puede ser considerada una falta de lealtad que condicione su futuro profesional o el de futuros convenios de investigacin del departamento acadmico donde trabajen. Otra gran virtud de Eduard es que est especializado en toxicologa, lo que resulta fundamental para poder interpretar y evaluar los riesgos de los actnidos dejados en una zona poblada. Por ltimo, Eduard es docente tambin. Sabe transmitir y divulgar y posee, por si fuera poco, una personalidad en extremo afable que facilita la transferencia de conocimientos. En su da tuvimos la ventura de entrevistarle para el documental Operacin Flecha Rota.

Deseara recordar que Eduard particip junto a un equipo multidisciplinar, cuando se cumpli el vigsimo aniversario, en la elaboracin de un documento decisivo para la interpretacin de lo sucedido en esos 20 aos, del Centre de Anlisis i Programes Sanitaris, donde se describen las medidas de descontaminacin, segn la versin oficial. All se denunci sus contradicciones o puntos oscuros y la voluble sistemtica seguida en el estudio a largo plazo del comportamiento de los distintos istopos del plutonio en las personas y el medioambiente, llamado en clave: Proyecto Indalo. A pesar de que en aquellos aos no se haban an desclasificado muchas fuentes, sus conclusiones, dudas y reservas apuntaban a un comportamiento desleal y perverso con los vecinos y la opinin pblica, de una Historia Oficial llena de falsedades, que la luz de la documentacin primaria se ha encargado posteriormente de confirmar.

-Quin es, quin fue Mister Plutonium? Por qu ese nombre tan atmico? Qu papel jug en el caso de Palomares?

-JH.- Mr. Plutonium era el sobrenombre que se le haba dado al bioqumico de formacin, Wright H. Langham por su especializacin en esta sustancia. Posea un curriculum impresionante, pero no solo desde el punto de vista profesional, tambin del humano: haba participado en el Proyecto Manhatan en la construccin de las bombas de destruccin masiva e indiscriminada para la poblacin civil indefensa de Hiroshima y Nagasaki. Posteriormente se centr en los desconocidos efectos biolgicos del plutonio. Para ello comenz realizando experimentacin de todo tipo con esta sustancia a cientos de canes de raza beagle. Puesto que toda su investigacin se hizo en programas militares, aplic indiscriminadamente la consigna tan frecuente en esos mbitos y en la poltica: el fin justifica los medios. As que por el bien de la Ciencia, sin ningn tipo de reserva moral, sigui con los experimentos, pero esta vez en humanos, casualmente siempre en aquellos que pertenecan a minoras tnicas (italianos, afroamericanos e hispanos) o excluidos sociales. Por supuesto que saltndose todas las salvaguardas legales y bioticas, como pedirles permiso a sus cobayas humanas. Con todo ese trabajo de campo elabor la frmula de excrecin de plutonio en orina que se utilizara en Palomares para dilucidar si haban sufrido contaminacin interna.


Dr. Wright Haskell Langham, conocido como Mr. Plutonium, fue el dise la estrategias de descontaminacin y el que evalu la posibilidad de que quedara la zona como laboratorio vivo. Puesto que los protocolos analticos de entonces tenan unos mnimos detectables altos, fue preciso una descontaminacin parcial, que adems ahorr mucho dinero y esfuerzo al Gobierno norteamericano.

 

Esa persona lleg a Palomares con dos cometidos relacionados: evaluar la posibilidad de convertir el escenario en un laboratorio para seguimiento y experimentacin y ahorrar al contribuyente norteamericano el mayor dispendio posible. Una descontaminacin modlica, tal como se haban comprometido, hubiese impedido la experimentacin. l continu con la misma pauta de los EEUU: jams se consult a los habitantes sobre lo que se iba a quedar y sus riesgos, de la misma manera que el Gobierno espaol actual (PP) no ha consultado, ni consulta con los afectados los inaceptables niveles residuales detallados en el acuerdo Kerry-Margallo de 2015. La historia tiende a repetirse como deca Marx la primera vez como drama, la segunda como farsa.

-Hubo presin para que se hicieran experimentos con personas digo bien: con personas- para conocer las consecuencias del plutonio? De quin o quines partieron las rdenes? Se llegaron a realizar?

-JH.- No hubo presin alguna, ni hizo falta. Con la sagacidad de unos y la candidez de los otros, fue suficiente. El ofrecimiento oficial para iniciar el Proyecto Indalo, realizado por carta un mes y 8 das ms tarde del accidente es: realizar una investigacin sobre diversos aspectos en materia de salud y seguridad al liberarse materiales fisionables en un entorno rural y agrcola. Redactado de esta manera puede ser interpretado de varias maneras. Los espaoles de la Junta de Energa Nuclear lo tomaron como un sistema de control y salvaguarda de los residentes sobre una radiacin que amenazaba con perpetuarse en la zona. Tengamos en cuenta que los norteamericanos seguan presionando para obtener unas rebajas en los criterios de descontaminacin. Desde haca varias semanas se haban topado con la tenacidad del doctor coronel Eduardo Ramos. Las negociaciones estaban en va muerta. Para desbloquear a su favor los acuerdos, la resabiada Comisin de Energa Atmica (AEC) echa mano de dos carnadas: palabras de holgada semntica lxica (salud y seguridad) y el cebo principal consistente en promesas de una generosa dotacin anual en metlico y los equipos dosimtricos y analticos ms modernos. A partir de ah, las renuencias de la JEN y el Gobierno espaol terminan. Carta blanca para la voluntad y el antojo norteamericano.

-Te cito de nuevo: Repetir hasta la saciedad que no haba contaminacin en el aire es una manera muy efectiva de dotar a la impostura de un rango de veracidad. Hubo entonces contaminacin, no hay duda? Quin abon esa impostura? Hubo en todo este asunto la colaboracin falsaria de cientficos espaoles o usamericanos?

-JH.- La estructura de las falacias en la historia de la humanidad se levanta con dos tipos de pilares. Por un lado, la reiteracin permanente de su enunciado. Por otro, la destruccin u ocultacin de cualquier evidencia o prueba que la desmonte o contradiga. Si cada vez que haca viento superior a 17-20 km/h quedaba demostrado cientficamente que se generaba resuspensin de los actnidos presentes en el suelo - incluso 20 aos ms tarde - entonces era imposible que no sucediera lo mismo en los primeros 10-20 das, hasta que se pone en marcha la Operacin sin polvo, con el regado diario de algo ms de 100 ha. Al repasar los pocos anlisis disponibles de esos primeros das, en los que todos sin excepcin daban sospechosamente cero, me percat que siempre coincidan con das de calma. La deposicin del dixido de plutonio en la tierra es rpida, pues pesa 11 veces ms que el agua. Es asumible que en momentos de calma chicha el aire est totalmente limpio, incluso de la fraccin respirable de partculas (0-10 micras). Sin embargo, aquellas jornadas con vientos fuertes no haba registros de anlisis de aire. Del da siguiente al accidente, el18 de enero al 31 de ese mismo mes, existen 7 das con vientos superiores a 17 km/h, donde no consta ni un anlisis. Los nicos resultados disponibles son 17 anlisis negativos los das 24, 27 y 28, con brisas medias de 6 y 5 km/h. Los nicos 5 positivos del da 29 se calificaron de insignificantes. Soplaba un viento de 12 km/h. La misma pauta va a continuar en febrero.

-Son muchas preguntas. Si te parece lo dejamos aqu y continuamos por el apartado que nos queda, por el 3.3. Primer mapa radiomtrico.

-De acuerdo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter