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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-05-2016

La Ley del Suelo, factor de reconstruccin del aparato de dominacin de la oligarqua canaria

Julin Ayala Armas
Rebelin


Canarias, como todos los pueblos del Estado espaol, est afectada por lo que se ha dado en llamar una crisis de rgimen, que se produce cuando las instituciones polticas de un pas se muestran incapaces de resolver una crisis econmica; antes al contrario, sus esfuerzos se encaminan exclusivamente a favorecer a las lites detentadoras del poder econmico, principales causantes del problema. Esto origina el desprestigio social de las instituciones polticas y fuerza la prdida de legitimidad de quienes han gobernado y dirigido el pas durante los ltimos cuarenta aos.

Antes de la crisis, bajo la pauta de la especulacin y el pelotazo inmobiliario, los intereses de los grandes empresarios, unidos a los de una lite poltica corrupta y clientelar, gestaron una variante de crecimiento econmico que generaba empleo (siempre con un paro estructural superior al de los pases de nuestro entorno) y atraa rentas externas. El Estado y sus instituciones a escala autonmica permitan y promovan un modelo de crecimiento, cuyas principales caractersticas eran el endeudamiento privado, las burbujas especulativas y la desigualdad social. Pero la profundidad de la crisis ha desarticulado esa red de intereses en medio de un tsunami de casos de corrupcin que afecta a todo el territorio nacional (Canarias es la cuarta c omunidad autnoma en casos judicializados de extrema complejidad). El modelo se ha agotado y con l ha perdido sentido la configuracin misma del Estado, dando lugar a la citada crisis de rgimen.

MERCANTILIZACIN DEL SUELO.- Ante esto, los grandes empresarios cuyos beneficios estn en juego, exigen a los poderes pblicos nuevas reformas estructurales de carcter neoliberal, con el objetivo de recuperar la acumulacin de capital anterior. Concretamente en Canarias, junto a las exigencias generales de incremento de la explotacin laboral, recortes, prdida de derechos sociales y privatizacin de servicios pblicos, la lite empresarial aade una demanda particular, que constituye un atentado capital a los intereses comunitarios: la mercantilizacin del suelo. Es decir, que el territorio del Archipilago sea considerado no patrimonio de sus habitantes y sustentculo de necesidades colectivas de todo tipo, sino mero objeto de negocio privado.

Este y no otro es el objetivo de la nueva Ley del Suelo, cuyo anteproyecto ha sido redactado a instancias del presidente del Gobierno Autnomo, Fernando Clavijo, y al dictado de los intereses de CEOE-Tenerife y de la Confederacin Canaria de Empresarios, de Las Palmas.

"AGILIZAR LA NORMATIVA".- El presidente Clavijo y sus adlteres utilizan como excusa de su Ley la necesidad de simplificar la "maraa legislativa" existente, pero no dicen por qu se ha producido esa situacin. Como si las causas de dicha inflacin normativa y de su complejidad fueran estrictamente tcnico-jurdicas (y basadas en un desaforado afn de defender los intereses pblicos en detrimento de los privados), y no fueran debidas, como ha ocurrido en realidad, a la actuacin durante todos estos aos de los polticos que nos han gobernado (los mismos de ahora) y de los empresarios que han comprado sus voluntades para hacer negocio fcil (tambin los mismos). Los juzgados estn llenos de casos al respecto.

En realidad, para que empresarios y polticos poco escrupulosos no tengan que arriesgar la crcel por saltarse las leyes, lo que se hace es cambiarlas ("agilizar la normativa", en palabras del presidente de la CEOE tinerfea, Jos Carlos Francisco), desregular, quitar todo aquello que incomode o moleste a los inversores y, de paso, adelgazar la Administracin; concretamente, vaciar de competencias a la Comisin de Ordenacin del Territorio y Medio Ambiente de Canarias (COTMAC), nico organismo de control de la legalidad del planeamiento y verdadera bestia negra empresarial. En resumen, dar barra libre a las grandes empresas del ladrillo para que hagan y deshagan a su antojo en un territorio que es patrimonio de todas y todos los canarios, presentes y futuros.

RENOVACIN DEL PACTO.- Con esto Coalicin Canaria pretende renovar el pacto poltico-empresarial, que forma parte de su ADN desde la poca de sus partidos originarios: Agrupacin Tinerfea de Independientes (ATI) y Agrupaciones Independientes de Canarias (AIC); el centro-derecha canario, al que, a partir de 1993, se uni Iniciativa Canaria (ICAN), el centro-izquierda que, despus de la escisin de la mayora de su organizacin grancanaria en 2003 (origen de Nueva Canarias), ha acabado confundindose con los poderes econmicos en la misma amalgama clientelar que iniciaron las primitivas ATI/AIC.

As, se intenta volver a la poca dorada de sus primeros aos de hegemona poltica en las instituciones de gobierno del Archipilago primero, desde hace casi cuarenta aos, en ayuntamientos y cabildos de la provincia tinerfea, y luego, desde hace 23, en el propio ejecutivo autonmico. En maridaje con los sectores empresariales ms poderosos, CC planific y llev a cabo un proyecto poltico y econmico que, bajo la retrica del todo por Canarias, ha beneficiado exclusivamente a las capas dominantes de la sociedad. Sin atender a la desastrosa incidencia social de esta poltica, que ha arrinconado a las mayoras sociales en los ltimos lugares del ranking de crecimiento econmico, incrementando el desempleo (segn datos de la EPA de marzo de este ao, en Canarias hay 285.000 parados y paradas, el 26% de la poblacin activa, superior en un 56% a la media estatal) y el subdesarrollo social, con el aumento de la marginacin y la pobreza, la falta de atencin a las personas dependientes y el deterioro progresivo de la educacin, la sanidad pblica y el medio ambiente. Pero, eso s, con una red de carreteras envidiable, unos puertos y aeropuertos infrautilizados (que sin embargo, se quiere ampliar) y multitud de obras pblicas ostentosas y faranicas, cuya principal finalidad han sido las comisiones que han cobrado algunos gestores polticos de las mismas.

LA COLUMNA PRINCIPAL.- Esa poca es aorada por los grandes depredadores del territorio, cuyas ansias CC con la inestimable ayuda de PSOE y PP se dispone diligentemente a satisfacer. La Ley del Suelo es una de las principales columnas si no la ms importante sobre las que CC pretende reconstruir su deteriorado aparato de dominacin poltica (sus perspectivas electorales inmediatas son misrrimas). Y ello, a travs del fomento de una nueva burbuja inmobiliaria y siguiendo la tradicin de desarrollismo a ultranza, no sostenible, que tan buenos rditos polticos y econmicos le proporcion en el pasado y hasta el inicio de la crisis.

REFORMA O RUPTURA.- CC y la cpula del PSC/PSOE, apoyados por el PP, son hoy por hoy los garantes polticos de la reconstitucin del rgimen en Canarias. Pero el agotamiento de las formas utilizadas por la oligarqua para garantizar su acumulacin de capital se hace perceptible cada vez ms para un amplio sector de la poblacin, como se ha puesto de manifiesto en las pasadas citas electorales.

Esto nos lleva al dilema de las posibles salidas a la crisis orgnica o de rgimen que nos afecta: La disyuntiva entre una reforma que realice los cambios necesarios, para reajustar el Estado y sus autonomas a las nuevas necesidades de la acumulacin de capital, de acuerdo con los intereses de las grandes empresas, y una ruptura acorde con las necesidades objetivas de las clases populares, que plantee una alternativa al sistema poltico y al rgimen de acumulacin capitalista en recomposicin.

Este dilema es general del Estado y no se va a resolver en y desde Canarias, pero aqu podemos contribuir a ello. En primer lugar, aunando todas las fuerzas sociales y polticas contrarias al proyecto oligrquico, con el objetivo inmediato de una gran movilizacin popular que paralice la presente Ley del Suelo y proponga la elaboracin de otra con verdaderas garantas de participacin democrtica y sostenibilidad. En paralelo a ello y profundizando la alternativa rupturista, abriendo el necesario debate social y poltico que conduzca a una salida de la crisis favorable a los intereses de las mayoras.

A escala estatal, la unidad de las fuerzas populares y la cada del bipartidismo que desde hace cuarenta aos sustenta al rgimen caduco de dominacin, abre una brecha para la esperanza. En esa brecha, ahondndola, debemos encontrarnos todas y todos los que luchamos por un mundo mejor y ms justo, que hoy parece ms posible que nunca. Como deca un agitador social de otros tiempos, Mihail Bakunin, nuestros enemigos organizan sus fuerzas mediante la potencia del dinero y la autoridad del Estado. Nosotros slo podemos organizar las nuestras mediante la conviccin y la pasin.

Vamos a ello.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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