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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-05-2016

Qu principios gobiernan el mundo?
Un desafo al poder de Estados Unidos (y II)

Noam Chomsky
TomDispatch

Traducido del ingls para Rebelin por Carlos Riba Garca


El costo de la violencia - Los amos de la humanidad*

En resumen, los mazazos de la Guerra Global contra el Terror (GWOT, por sus siglas en ingls) han extendido el terror yihadista desde un remoto rincn de Afganistn a la mayor parte del planeta, desde frica y Levante hasta el sur y el sureste de Asia. Han provocado tambin ataques terroristas en Europa y Estados Unidos. La invasin de Iraq contribuy sustancialmente a este empeoramiento de las cosas, como muchas de las agencias de inteligencia lo haban pronosticado. Los especialistas en terrorismo Peter Bergen y Paul Cruickshank estiman que la Guerra de Iraq ha dado lugar a una asombrosa multiplicacin por siete de la tasa anual de ataques yihadistas con vctimas fatales, llegndose literalmente a cientos de nuevos ataques y miles de civiles muertos; aunque incluso se excluya el terrorismo en Iraq y Afganistn, los ataques mortales en el resto del mundo han aumentado en ms de un 33 por ciento. Otras expresiones del terrorismo han sido tan productivas como las mencionadas.

Un grupo de las mayores organizaciones de lucha por los derechos humanos Mdicos con Responsabilidad Social (de EEUU), Mdicos por la Supervivencia Global (de Canad) y Mdicos del Mundo por la Prevencin de la Guerra Nuclear (de Alemania) realiz un estudio que trataba de aportar un estimacin tan real como fuese posible del total de cadveres contados en las tres principales zonas de guerra [Iraq, Afganistn y Pakistn] durante los 12 aos de guerra contra el terrorismo, incluyendo un minucioso escrutinio de las principales publicaciones y datos aparecidos en relacin con el nmero de vctimas en esos pases, adems de informacin extra sobre acciones militares. La cautelosa estimacin de ese grupo es que 1,3 millones de personas murieron en esas guerras, un recuento que incluso podra superar los dos millones. Una base de datos examinada por el investigador independiente David Peterson unos das despus de la publicacin del informe comprob que prcticamente nadie haca mencin de l. A quin le importa?

Ms en general, unos estudios llevados adelante por el Instituto Oslo de Investigacin sobre la Paz muestran que dos tercios de las muertes en las zonas de conflicto se produjeron en diferendos de origen interno en los que la solucin fue impuesta por elementos ajenos al diferendo. En ese tipo de conflictos, el 98 por ciento de las muertes se produjeron solo despus de que algunos extraos entraran con su podero militar en la disputa local. En Siria, el nmero de muertes en conflictos ms que se triplic despus de que los occidentales iniciaran ataques areos contra el Daesh y la CIA empezara su velada interferencia militar en la guerra, una interferencia que parece haber atrado a los rusos cuando los avanzados misiles antitanque diezmaron a las fuerzas de su aliado Bashar al-Assad. Los primeros indicios sealan que los bombardeos rusos estn teniendo las acostumbradas consecuencias.

Las pruebas analizadas por el politlogo Tivo Kivimki sealan que las guerras de proteccin [combatidas por coaliciones de voluntades] se han convertido en la principal fuente de violencia en el mundo, contribuyendo ocasionalmente con ms de la mitad de las vctimas del conflicto. Incluso ms; en muchos de esos casos, entre ellos Siria, como l pudo comprobar, hubo posibilidades de arreglo diplomtico que fueron ignoradas; entre otras en los Balcanes a principios de los noventa, en la primera Guerra del Golfo y, por supuesto, en las guerras de Indochina, el peor crimen desde el final de la Segunda Guerra Mundial. En el caso de Iraq, esta cuestin ni siquiera se plantea. Con toda seguridad, aqu hay algunas lecciones.

Las consecuencias generales de recurrir al uso del mazazo contra sociedades vulnerables sorprende bien poco. El cuidadoso estudio de la insurgencias de William Polk, Violent Politics, debera ser una lectura obligatoria para quienes quieren entender los conflictos actuales; tambin, con toda seguridad, para quienes los planifican, suponiendo que les importa las consecuencias humanitarias y no solo el poder y la dominacin. Polk muestra una pauta de conducta que se ha repetido una y otra vez. Naturalmente, a los invasores animados quiz por los ms benvolos propsitos les desagrada que la poblacin no les obedezca, al principio moderadamente, provocando una respuesta ms contundente que a su vez aumenta la oposicin y el apoyo a la resistencia. El ciclo de violencia se intensifica hasta que el invasor se retira o consigue sus objetivos mediante algo que se aproxima al genocidio.

Jugando el juego que al-Qaeda propone

La campaa de asesinatos mediante drones de Obama, una notable innovacin del terrorismo global, muestra las mismas pautas. Para muchos observadores, esta campaa est creando terroristas ms rpidamente que los sospechosos que asesina, unos sospechosos de que un da intentarn hacernos dao. Es esta una extraordinaria contribucin realizada por un abogado constitucional en el 800 aniversario de la Magna Carta**, que estableca las bases del principio de presuncin de inocencia, piedra fundamental del derecho civilizado.

Otro rasgo caracterstico de estas intervenciones militares es la creencia de que la insurgencia ser vencida cuando se elimine a sus jefes. Pero lo habitual es que cuando una accin consigue ese xito, el jefe vilipendiado es reemplazado por alguien ms joven, ms resuelto, ms brutal y ms eficaz. Polk brinda muchos ejemplos. El historiador militar Andrew Cockburn ha estudiado las campaas estadounidenses para matar a figuras importantes del narcotrfico y del terrorismo realizadas durante un largo periodo. Plasm los resultados en su ensayo Kill Chain [Cadena mortal]; los resultados fueron similares. La expectativa es que este esquema contine.

No hay duda de que ahora mismo los estrategas de Estados Unidos estn tratando de encontrar la forma de asesinar al Califa del Daesh, Abu Bakr al-Baghdadi, implacable rival del lder de al-Qaeda, Ayman al-Zawahiri. El posible resultado de este logro es pronosticado por el destacado acadmico y estudioso del terrorismo Bruce Hoffman, integrante del Centro de Combate contra el Terrorismo de la Academia Militar de Estados Unidos (USMACTC, por sus siglas en ingls). l presagia que es probable que la muerte de al-Baghdadi allane el camino para un acercamiento [con al-Qaeda], dando lugar a una fuerza terrorista combinada sin precedentes en cuanto alcance, tamao, ambicin y recursos.

Polk menciona un tratado sobre la guerra escrito por Henry Jomini, que estaba influido por la derrota de Napolen a manos de la guerrilla espaola y que se convirti en un libro de texto para generaciones de cadetes de la academia militar de West Point. Jomini observ que es tpico que esas intervenciones llevadas a cabo por importantes potencias resulten en guerras de opinin y casi siempre en guerras nacionales; si no lo haban sido al principio, despus pasan a serlo en el curso de la lucha, por la dinmica descrita por Polk. Jomini llega a la conclusin de que los comandantes de los ejrcitos regulares estn mal asesorados cuando se implican en ese tipo de guerras y las pierden; incluso un aparente xito termina siendo de corta vida.

Minuciosos estudios de al-Qaeda y el Daesh han demostrado que Estados Unidos y sus aliados estn siguiendo sus planes con bastante precisin. El objetivo de esas organizaciones es arrastrar a Occidente a un atolladero tan profunda y activamente como se pueda e implicar a Estados Unidos y todo Occidente en una serie interminable de operaciones en el extranjero para debilitarlos y de ese modo desautorizarlos ante sus respectivas sociedades, obligarlos a dilapidar sus recursos y aumentar el nivel de violencia, poniendo en marcha la dinmica expuesta por Polk.

Scott Atran, uno de los investigadores ms perspicaces de los movimientos yihadistas, calcula que ejecutar los ataques del 11-S cost entre 400.000 y 500.000 dlares, mientras que la respuesta militar y de seguridad de Estados Unidos y sus aliados multiplic esos guarismos por 10 millones. Sobre la base de una estricta relacin costo/beneficio, esta accin violenta ha sido extremadamente exitosa, mucho ms all incluso de lo que Bin Laden pudo haber imaginado, y esto es cada vez ms as. Aqu se muestra en toda su dimensin el estilo jujitsu de la guerra asimtrica. Despus de todo, quin podra decir que estamos mejor que antes o que el peligro total est disminuyendo?

Si continuamos blandiendo la maza, siguiendo tcitamente el guin yihadista, las consecuencias probables son un yihadismo an ms violento y una atraccin todava ms amplia. Lo que sabemos, aconseja Atran, debera propiciar un cambio radical en nuestra estrategia contra el terror.

El conjunto Al-Qaeda/Daesh est ayudado por los estadounidenses que obedecen sus directivas: por ejemplo, Ted hagmoslo polvo Cruz, un importante candidato presidencial republicano. O, en el otro extremo del espectro dominante, el columnista estrella del New York Times en cuestiones de Oriente Medio e internacionales, Thomas Friedman, que en 2003 ofreci a Washington su asesoramiento para luchar en Iraq; fue en su show Charlie Rose: Aqu tenemos lo que yo llamara la burbuja del terrorismo... Lo que necesitamos hacer es ir a ese lugar del mundo y reventar esa burbuja. Es fundamental que vayamos all, al corazn de ese mundo, y... bueno... cojamos un garrote bien grande y reventemos esa burbuja. Y no hay ms que una forma de hacerlo... Lo que ellos necesitan ver es unos muchachos y muchachas estadounidenses yendo casa por casa desde Basra a Bagdad y preguntando sobre todo qu parte de esta frase no entienden? Vosotros pensis que no nos importa nuestra sociedad abierta, creis acaso que por esta fantasa de la burbuja nosotros nos vamos a marchar? Bueno, chpate esta. Muy bien. De eso, Charlie, se trata esta guerra.

Todo es un show.

Esperando el futuro

Generalmente, Atran y otros observadores cercanos estn de acuerdo en la receta. Deberamos empezar reconociendo lo que muestra irrefutablemente una cuidadosa investigacin: quienes son atrados por la yihad aoran algo en su historia, en sus tradiciones, algo relacionado con sus hroes y su moral; el Daesh, con todo lo brutal y repugnante que tiene para nosotros e incluso para la mayora de la gente del mundo arabo-musulmn, habla directamente de lo aorado por ellos... Lo que motiva a los ms letales agresores de este momento no es tanto el Corn sino una emocionante causa y un llamamiento a la accin que promete gloria y estima a los ojos de los amigos. De hecho, pocos si acaso alguno yihadistas conocen los textos cornicos o la teologa islmica.

La mejor estrategia, sugiere Polk, sera un programa multinacional orientado al bienestar social y psicolgicamente satisfactorio... que hara que el odiado Daesh confiara en algo menos virulento. Los aspectos de este programa ya han sido identificados por nosotros: necesidades comunitarias, compensaciones por trasgresiones pasadas y un llamamiento aun nuevo comienzo. Polk agrega, Un cuidadosamente formulado pedido de disculpas por las ofensas pasadas costara poco y hara mucho. Un proyecto como este debera ponerse en marcha en campos de refugiados o en los deprimentes conjuntos habitacionales de tugurios de las banlieues parisinas, donde, como escribe Atran, su equipo de investigacin encuentra una bastante difundida tolerancia o apoyo a los valores del Daesh. Incluso podra hacerse ms mediante una dedicacin autntica a la diplomacia y la negociacin en lugar del irreflexivo recurso a la violencia.

No menos significativo sera una respuesta honrosa a la crisis de los refugiados que, aunque se tom su tiempo para llegar, hasta 2015 no adquiri importancia en Europa. Eso significara, en ltima instancia, un aumento sustancial de la ayuda humanitaria en los campos de refugiados de Lbano, Jordania y Turqua, donde los desmoralizados refugiados llegados de Siria apenas logran sobrevivir. Pero la problemtica es todava mucho mayor, y proporciona una imagen de los que se llaman a s mismos estados progresistas que est muy lejos de ser atractiva y debera ser un estmulo para la accin.

Hay pases que debido a una vasta violencia interna producen refugiados, como Estados Unidos y, en segundo lugar, Gran Bretaa y Francia. Despus, hay pases que aceptan importantes nmeros de refugiados, incluyendo aquellos que escapan de la violencia, como Lbano (sin duda, el campen, si se cuenta la relacin per capita), Jordania y Siria antes de que colapsara, entre otros de Oriente Medio. Coincidiendo en parte con los mencionados, hay pases que al mismo tiempo que crean refugiados rechazan recibirlos, no solo los provenientes de Oriente Medio sino tambin los del patio trasero de Estados Unidos, al sur de su frontera. Un panorama extrao, cuya contemplacin resulta dolorosa.

Una imagen honesta hara el seguimiento de la produccin de refugiados retrocediendo lejos en la historia. El veterano corresponsal Robert Fisk informa de que uno de los primero vdeos filmados por el Daesh mostraba un bulldozer empujando la arena para deshacer un terrapln que haba marcado la frontera entre Iraq y Siria. Mientras la mquina destrua el talud, la cmara se movi para mostrar en cartel escrito a mano que estaba en el suelo de arena. Fin de Sykes-Picot, deca.

Para los pueblos de la regin, el arreglo Sykes-Picot es el paradigma del cinismo y la brutalidad del imperialismo occidental. Conspirando en secreto durante la Primera Guerra Mundial, Mark Sykes por Gran Bretaa y Georges Picot por Francia se repartieron la regin trazando las fronteras de unos pases artificiales que satisfaran sus propios objetivos imperiales, en el ms absoluto desprecio por los intereses de los pueblos que all vivan y en violacin de las promesas hechas durante la guerra, formuladas para inducir a que los rabes se unieran al esfuerzo blico aliado. El arreglo reflejaba las prcticas de los pases europeos que devastaron frica con procedimientos similares. Transform lo que haban sido provincias relativamente tranquilas del imperio otomano en algunos de los pases ms inestables y explosivos del mundo.

Desde entonces, reiteradas intervenciones occidentales en Oriente Medio y frica han agravado las tensiones, los conflictos y los trastornos que han hecho aicos las sociedades locales. El resultado final de todo ello es una crisis de refugiados que el inocente Occidente apenas puede soportar. Alemania se ha presentado como la conciencia de Europa, admitiendo al principio (pero no por mucho tiempo) a casi un milln de refugiados, en uno de los pases ms ricos del mundo y con una poblacin de 80 millones. En comparacin, Lbano, un pas pobre, absorbi un milln y medio de refugiados en estos momentos son la cuarta parte de su poblacin que se agregaron al medio milln de palestinos registrados por la oficina de los refugiados de Naciones Unidas (UNRWA, por sus siglas en ingls), en su mayor parte vctimas de las polticas de Israel.

Europa tambin se queja por la carga de los refugiados expulsados de los pases que ha devastado en frica; no sin la ayuda de Estados Unidos, como los congoleos y los angoleos, entre otros, pueden atestiguar. Ahora, Europa est tratando de sobornar a Turqua (que ha recibido a ms de dos millones de refugiados sirios) para alejar de las fronteras europeas a quienes escapan de los horrores de Siria, justamente como hace Obama, que presiona a Mxico para que mantenga la frontera de Estados Unidos libre de los infortunados que intentan escapar de las secuelas de la Guerra Global contra el Terror de Reagan y de aquellos que huyen de desastres ms recientes, entre ellos un golpe de Estado militar en Honduras que Obama fue casi el nico en legitimar, un golpe que ha creado una de las peores cmaras del horror de Amrica Central.

Es muy difcil encontrar las palabras apropiadas para describir la respuesta de Estados Unidos a la crisis de los refugiados sirios; yo, al menos no consigo pensar ninguna.

Regresando a la pregunta formulada al principio de este texto, Quin gobierna el mundo?, quisiramos plantear otra pregunta: Qu principios, qu valores gobiernan el mundo?. Esta pregunta debera ser la ms importante en la mente de los ciudadanos de los pases ms ricos y poderosos, quienes disfrutan de una extraordinaria herencia de libertad, privilegio y oportunidades gracias a las luchas de sus antecesores y que ahora se enfrentan a opciones aciagas respecto de cmo responder a desafos de gran trascendencia humana.

Notas:

* Esta es la segunda de dos notas de que consta el trabajo; una seleccin extrada del nuevo libro de Noam Chomsky, Who Rules the World? (Metropolitan Books, the American Empire Project, 2016). La Parte 1 (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=212351) se public en Rebelin el martes 17 de mayo de 2016. (N. del T.)

** El autor se refiere a la cdula que el rey Juan Sin Tierra de Inglaterra otorg a los nobles ingleses el 15 de junio de 1215. (N. del T.)

 

Noam Chomsky es profesor emrito en el Departamento de Lingstica y Filosofa del Instituto Tecnolgico de Massachusetts (MIT). Es colaborador habitual de TomDispatch; entre sus libros ms recientes estn Hegemony or Survival y Failed States. Su sitio web es www.chomsky.info.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/176138/tomgram%3A_noam_chomsky%2C_what_principles_rule_the_world/

Primera parte: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=212351

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelin como fuente de la misma.



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