Portada :: Colombia :: Dilogos de paz 2012-2015
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2016

Los dilogos de La Habana y el fin del conflicto armado en Colombia
Ha participado la sociedad civil?

Oto Higuita
Rebelin


El inicio de los dilogos para la terminacin del conflicto armado y la construccin de una paz estable y duradera en agosto del 2012 es, tal vez, el hecho histrico de mayor significado en Colombia en las ltimas dcadas. Y ello se debe a tres partes, no a dos (Estado y guerrillas) como se ha credo.

La tercera es la sociedad civil que reafirm mayoritariamente su compromiso con la paz en las elecciones presidenciales del 2014, por el carcter de plebiscito sobre la guerra o la paz que stas tuvieron, eligiendo a Juan Manuel Santos con 7.816.986 votos sobre el candidato de la extrema derecha. Sociedad civil que ser la responsable de aceptar o rechazar el Acuerdo, segn el mecanismo de refrendacin que se pacte.

Si bien es cierto el concepto de sociedad civil se presta para interpretaciones, aqu se entiende como la ciudadana organizada en un rico y variado movimiento social, poltico y cultural que ha creado mecanismos de participacin, hacindose sentir de diferentes maneras, como por ejemplo en el voto por la paz en las pasadas elecciones; pero tambin por otros medios como se explica ms adelante.

Algunos replicarn, con razn, que no es cierto que la sociedad civil entendida como movimiento de ciudadanos organizados, haya estado sentada en La Mesa de dilogos de La Habana y que tampoco lo estar en la que se pacte con el ELN. Argumento relativamente vlido, ya que es imposible sentar literalmente la sociedad, salvo sus expresiones organizadas, en una mesa a dialogar sobre los grandes problemas del pas.

Quirase o no, sta se ha expresado en favor de la paz, los dilogos y el cese bilateral de fuego definitivo desde los ms apartados rincones del pas, hasta en las grandes urbes, a travs de mltiples manifestaciones de apoyo, propuestas, foros, crticas, debate de ideas, movilizaciones populares, festivales culturales, de poesa, teatro, cancin y arte callejero.

Como los Foros sobre Participacin Poltica y Solucin al Problema de las Drogas ilcitas organizados por la ONU y la Universidad Nacional en Bogot y San Jos del Guaviare, respectivamente, en el 2013, que contaron con la participacin de miles de delegados de organizaciones de diferentes regiones del pas; la movilizacin nacional, un milln de voces por la paz, del 9 de abril del 2013 en Bogot; adems de los cientos de encuentros locales y comunitarios en favor de la paz que se registran a diario.

Todo este cmulo de acontecimientos en torno a los dilogos de paz, las inevitables contradicciones que ha suscitado y el dinmico y amplio debate que ha abierto, estn llevando a un sorprendente reacomodo de la poltica con sus tensiones y desarrollos. Como el que est provocando la extrema derecha en su empeo por sabotearlos, llamando a la resistencia civil, que en el fondo no es ms que la continuacin de la guerra civil.

A lo que aspira la extrema derecha, lo ha evidenciado, es a recuperar el poder del Estado, desconocer lo que se acuerde en la mesa de dilogos y recomponerse a partir de los intereses de clase de sectores econmicos contrarios al proceso de paz, buscando mantener el dominio y privilegios conquistados en una larga guerra a costa de millones de vctimas. Parece que les conviniera ms continuar con una guerra de desgaste, que hacer un alto en el camino en favor de una paz defectuosa. No sera preferible para Colombia pactar esta paz imperfecta, que sostener aquella guerra desastrosa?

El compromiso de blindar jurdicamente los acuerdos para dar seguridad y estabilidad jurdica al Acuerdo Final, asegurando su introduccin al ordenamiento jurdico colombiano y al bloque de constitucionalidad, busca garantizar que lo pactado sea cumplido por las partes con el respaldo de los tratados internacionales. Pero tambin, para garantizar que lo acordado sea asumido como una decisin de Estado y no de gobierno, e impedir que sean desconocidos, alterados o cambiados en el futuro por gobiernos contrarios a stos.

Este histrico acontecimiento permite hacer preguntas impensables hasta hace poco: Ser posible el fin del ms largo conflicto armado del continente? Significar el trnsito al debate de ideas y la disputa del poder por medios legales? Qu responsabilidad le compete a cada uno de los actores, la clase dominante, de un lado, y las fuerzas insurgentes, del otro, en la colosal tragedia humanitaria que ha causado el conflicto? Ser posible satisfacer a millones de vctimas en su derecho a la verdad, la justicia, la reparacin y la no repeticin? Qu ocurrir si los acuerdos no son refrendados? Sern invencibles las fuerzas polticas que se oponen a los dilogos? Se impondr la resistencia civil a los acuerdos de paz? Qu papel tendrn las organizaciones polticas y movimientos sociales, la ciudadana crtica, el constituyente primario, en un nuevo escenario de paz? Cul en un escenario de guerra?


Nota: el desarrollo de estas y otras reflexiones continuar en los prximos artculos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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