Portada :: N. Chomsky
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2016

Sin azcar: conversaciones con Noam Chomsky

Jorge Majfud
El Huffington Post


Antes de las 12:30 del medioda me encuentro en el piso octavo con un grupo de estudiantes japoneses que, con la excitacin propia de la juventud, preguntan por la oficina del profesor Noam Chomsky. Se acercan a la puerta y leen el pequeo cartelito con su nombre. Se sacan fotos, muchas fotos con rostros de alegra y sorpresa y luego del breve silencio de reconocimiento, casi mstico, se marchan.

A sus 88 aos, Noam Chomsky mantiene la misma lucidez que cualquiera puede advertir leyendo o mirando un vdeo de los aos setenta. Cuando pasa de su tono informal y humorstico a temas relevantes, se convierte en ese pensador grave y preciso que todos conocemos de las conferencias y de otras entrevistas. Su voz murmurante y el filo de su memoria son los mismos. No se trata slo del pensador vivo ms citado del mundo y entre Marx, Shakespeare, Aristteles, Platn, la Biblia, Freud, Hegel y Cicern, si consideramos a los muertos tambin, sino que, como Isaac Newton, Galileo Galilei o Albert Einstein, Noam Chosmky es uno de esos pocos individuos que la historia recordar por siglos.

En este encuentro, aos despus de haberlo conocido personalmente en Princeton University y de haber colaborado con l en la organizacin y traduccin de un libro en espaol (Ilusionistas, 2012) me interesaba ms rastrear los orgenes de su pensamiento social. As que comenc recordando uno de los tantos correos que hemos ido cruzando a lo largo de casi una dcada. En uno de ellos, yo le comentaba las peripecias de mi hijo en el proceso de adaptarse a una sociedad que es la suya por nacimiento pero con la nica particularidad de hablar ingls con un leve acento espaol. En una oportunidad, Chomsky me escribi:

"Cuando yo era nio, nosotros ramos la nica familia de judos en un barrio rabiosamente antisemita. Aquellas calles no eran nada divertidas para nosotros, pero mis padres nunca lo supieron. De alguna forma, uno evitaba contarle a los padres lo que nos pasaba por esos das".

Le record esta confesin de aos atrs para iniciar nuestro dilogo sobre el mundo de aquella poca y de sus implicaciones ms universales. Lo que sigue es una sntesis de una conversacin que se extendi ms de lo previsto.

NC: Yo crec en los aos treinta y cuarenta y s, el antisemitismo era galopante. No era como en la Alemania nazi, claro, pero s que era bastante serio. Era parte de la vida. Por ejemplo, cuando mi padre pudo finalmente comprar un auto usado a finales de los aos treinta, sola llevarnos al campo algn fin de semana, y si tenamos que buscar algn motel para quedarnos, primero tenamos que echar un vistazo adentro para ver si deca "admisin restringida". Eso claramente significaba "judos no". Por entonces, no era necesario especificar "negros no", porque era algo obvio. Esto era, de hecho, una poltica nacional, de la cual, como nio, yo no tena ni idea. En 1924 se haba pasado la mayor ley de inmigracin en este pas, la cual tena una clusula de exclusin de orientales. Hasta entonces, los inmigrantes europeos haban sido fcilmente admitidos, y por eso mis padres entraron sin grandes dificultades a principios del siglo XX. Pero en 1924 todo eso cambi. Aprobaron una ley que estaba dirigida contra judos e italianos.

J.M: Todo eso tena alguna conexin con el Temor Rojo?

NC: No, no estaba relacionado con el Temor Rojo... Bueno, tal vez en el fondo s. Fue justo despus de la seria represin que desencaden Woodrow Wilson en la primera posguerra, una de las ms serias de la historia estadounidense. Miles de personas fueron deportadas y prcticamente destruy sindicatos y diversos medios de prensa independientes. As que enseguida despus de todo eso se aprob una ley anti-inmigrantes. Esa ley estuvo vigente hasta los aos sesenta, y esa fue la razn por la cual muy poca gente, muy pocos judos que huan del fascismo en Europa, especialmente de Alemania, pudieron entrar a Estados Unidos. Hubo casos muy conocidos, como el del Saint Louis, un barco cargado de un millar de refugiados europeos, la mayora de ellos judos; la Administracin Roosevelt les neg asilo y fueron devueltos a Europa. Muchos de ellos terminaron muriendo en campos de concentracin.

JM: Esas polticas tuvieron muchas otras consecuencias a largo plazo, no?

NC: Por supuesto. El movimiento sionista de la poca, con su sede en Palestina, prcticamente se hizo cargo de los campos de concentracin. Ellos tenan la poltica de que todo judo y juda de entre 17 y 35 aos de edad no deba ser enviada a Occidente sino que deba ser redirigida a Palestina. De hecho, el primer estudio sobre este tema fue publicado en hebreo por un acadmico israel llamado Joseph Grodzinsky. La traduccin al ingls de este trabajo se titul Good Human Material (Material humano de calidad), que es precisamente lo que ellos queran que fuese enviado a Palestina para su colonizacin y para un eventual conflicto que efectivamente ocurri unos aos despus. Este trabajo no expresa otra cosa que un complemento de las polticas de Estados Unidos para presionar a Inglaterra a aceptar que los judos se fuesen para all, a Palestina, para que no vinieran aqu. El britnico Ernest Bevin fue muy duro y directo sobre este tema cuando pregunt: "Si realmente ustedes quieren salvar a los judos, por qu no los aceptan en su propia tierra y por el contrario los envan a Palestina?".

JM: De hecho, el mismo presidente Roosevelt, cuando por los aos veinte era miembro del directorio de Harvard University, segn algunos artculos, consideraba que haba demasiados estudiantes judos en la universidad.

NC: S. Y el presidente de Harvard, James Conant, bloque la llegada de judos a la universidad, sobre todo impidiendo que los inmigrantes europeos entraran al departamento de qumica, al mismo tiempo que mantena buenas relaciones con los nazis. Cuando los emisarios nazis vinieron a Estados Unidos, fueron muy bienvenidos a Harvard.

JM: Muchos se escandalizan de la permisividad de Pern con algunos nazis en Argentina, pero no se considera que era algo muy comn y ms extendido por la poca aqu en Estados Unidos; hoy en da nadie est dispuesto a reconocerlo, o simplemente no lo saben...

NC: Claro. Aqu, en general, la actitud hacia los nazis no era hostil. Si t echas una mirada a los informes del Departamento de Estado, vas a encontrarte con que en 1937 el mismo Gobierno describa a Hitler como "un moderado", alguien que estaba conteniendo las fuerzas de la izquierda y de la derecha. Para el Tratado de Mnich, a finales de 1938, Roosevelt envi su principal consejero, Sumner Wells, el cual regres a Estados Unidos con unas declaraciones muy favorables diciendo que Hitler era sin duda alguien con el cual podamos confiar y tener relaciones. Eso fue a finales de 1938. Bsicamente, los nazis eran considerados gente con las cuales podamos hacer negocios. Los britnicos tambin tenan sus negocios con los nazis. Ni qu decir con Mussolini, que era muy admirado en su poca.

JM: Aqu en Estados Unidos hubo figuras de relevancia nacional, hoy casi iconos, como Henry Ford y alguno de los gerentes de General Motors que fueron premiados con la Gran Cruz del guila Alemana, la mayor distincin del gobierno nazi.

N.C: S, Henry Ford apoy mucho a los nazis... Los hombres de negocios ayudaron mucho a los nazis, y muchos continuaron haciendo lo mismo a lo largo de la guerra. Incluso fue algo mucho ms generalizado que eso. El antisemitismo que uno poda ver a nivel de calle, ya fuera un nio como yo o en lugares como Harvard, no difera en mucho de la poltica que tena este pas por entonces.

JM: Tambin hubo racismo contra otros grupos marginados del poder.

N. C: Bueno, hubo una fuerte extradicin de indios ya desde el comienzo. Todo bajo la excusa de que "debemos protegernos", y eso nos viene ya desde la fundacin de este pas.

JM: Por qu ese patrn histrico?

NC: Se debe a un extrao mito anglosajn. Thomas Jefferson, por ejemplo, fund la Universidad de Virginia y en su Escuela de Leyes se estudiaba "Ley anglosajona", algo muy normal. Ese mito continu hasta principios del siglo XX, por lo cual cada nueva ola de inmigrantes fue igualmente maltratada hasta que todos nos integramos a la nueva sociedad y nos convertimos todos en anglosajones.

JM: Como fue el caso de los irlandeses hasta que fueron asimilados en lugar de ser simplemente integrados, como correspondera a una sociedad abierta.

NC: Los irlandeses fueron tratados de una forma horrible, incluso aqu en Boston. A finales del siglo XIX eran tratados casi tan mal como los negros. Uno poda encontrar letreros aqu, en restaurantes, diciendo: "No se admiten irlandeses ni perros". Pero finalmente, los irlandeses se asimilaron a la sociedad y se convirtieron en parte del sistema poltico, y as tuvimos a los Kennedy, por ejemplo. Por esa poca, el antisemitismo ya haba casi desaparecido en este pas.

JM: Es decir que podemos ver cambios en algunos casos y, sin embargo, siempre vemos algo que se repite constantemente. Por ejemplo, ahora los judos son los mexicanos y los musulmanes...

N. C: Claro, ahora son los musulmanes, los mexicanos o los centroamericanos. Mira lo que est pasando con los sirios. Hay una terrible crisis all y Estados Unidos prcticamente no ha recibido refugiados es esa zona. Un caso dramtico y ms cercano es el de los centroamericanos. Por qu la gente escapa de Amrica Central? En definitiva, se debe a las mismas atrocidades de Estados Unidos. Mira Boston, por ejemplo, que es donde estamos ahora; aqu hay un considerable nmero de poblacin maya. Esa gente escap de Guatemala, donde hubo un genocidio a principios de los aos ochenta y que fue apoyado por el presidente Ronald Reagan. Dejaron toda una regin devastada. La gente todava intenta irse de all, pero apenas son capturadas, las envan de regreso. Hace un par de semanas, la Administracin Obama, la cual ha roto todos los rcords de deportacin, detuvo guatemaltecos que estaban viviendo aqu... Creo que llevaban viviendo aqu veinticinco aos, con sus familias, trabajando en sus negocios... y los deportaron. Esa gente haba llegado huyendo del genocidio guatemalteco que nuestro Gobierno apoy.

JM: En el caso de Guatemala, la historia de intervenciones tiene uno de sus orgenes en el golpe de estado contra Jacobo Arbenz en 1954. Ernesto Che Guevara estaba en la ciudad cuando la CIA decidi destruir una de las pocas democracias de la regin.

N.C: Es cierto, bsicamente eso empez en 1954, y luego hubo otras atrocidades terribles, especialmente a finales de los sesenta. Pero lo peor ocurri a principios de los ochenta, un monstruoso genocidio del pueblo maya durante el gobierno de Ros Montt. No obstante, Estados Unidos deport a los refugiados de aquella poca. Recientemente, la Administracin Obama ha presionado al Gobierno de Mxico para mantener toda esa gente lejos de la frontera mexicana. Algo bastante parecido a lo que estn haciendo los europeos con Turqua, para que los sirios que buscan refugio no se acerquen demasiado.

JM: De hecho, segn las leyes internacionales, a los menores de un pas no se les debe impedir cruzar una frontera. Pero estas leyes han sido violadas muchas veces...

NC: Lamentablemente, muchas cosas se hacen violando las leyes internacionales. Mira lo que pas cuando la gente intentaba huir de Hait a principios de los noventa. Por entonces, hubo una eleccin libre y el presidente Jean-Bertrand Aristide gan. Unos pocos meses despus, fue derrocado por un golpe militar. Una corrupta junta militar se hizo cargo del poder y Estados Unidos la apoy, no de forma abierta, sino de forma pasiva. Entonces los haitianos comenzaron a huir del terror de su propio pas y las autoridades aqu las mandaron de regreso, y en algunos casos, los enviaron a Guantnamo. Claro que esto va contra las leyes internacionales, pero el Gobierno de Estados Unidos quera creer que se trataba de refugiados econmicos.

JM: Volvamos a los aos de su juventud y de su contacto con los anarquistas espaoles. Hablemos un poco de la importancia que tuvo de la Guerra civil espaola en su pensamiento y en su activismo.

NC: S, tuvo muchsima importancia... De hecho, escrib mi primer artculo sobe la Guerra Civil Espaola...

JM: Por entonces usted tena once aos.

NC: As es. En realidad, no fue sobre los anarquistas, sino sobre la cada de Barcelona y la expansin del fascismo en Europa, algo que realmente daba miedo. Pero un par de aos ms tarde comenc a interesarme en el movimiento anarquista. En Nueva York yo tena parientes...

JM: Tena algunos tos all, no? Entonces viajaba desde Filadelfia a Nueva York de vez en cuando.

NC: S, tena unos tos all y sola quedarme con ellos a veces. Por aquella poca, por el rea de la Union Square hacia la Cuarta avenida...

JM: La Cuarta Avenida y Broadway...

NC: Por esa rea haba muchos inmigrantes espaoles que haban huido de Franco. Tambin pasaba tiempo con la gente de Freie Arbeiter Stimme (La voz de los trabajadores libres), donde tambin se juntaban los anarquistas britnicos. Entonces yo pasaba muchsimo tiempo en las libreras con los inmigrantes, hablaba con ellos y me llevaba material de all. Todo eso fue para m como una escuela, sobre todo cuando escrib sobre la Guerra Civil espaola y sobre otros temas muchos aos despus. En mis artculos us muchos de los documentos que descubr all, cuando era todava un nio, la mayora de todo eso no haba sido publicado todava. Mucho ha sido publicado hoy en da, pero no lo era por esa poca. Por otra parte, fue de aquella prensa de izquierda de la poca que aprend acerca del apoyo de la Administracin del presidente Franklin Roosevelt al dictador Franco, todo lo cual fue ms tarde sabido por muchos.

JM: Empresas estadunidenses como ALCOA, General Motors y Texaco jugaron un papel importante en la derrota del Segunda Repblica, un excepcional experimento democrtico despus de siglos. Muchas grades compaas internacionales colaboraron con los nazis y con Franco mismo.

NC: Pero queran hacer creer que no tenan nada que ver ni estaban informadas. Por entonces hubo un informe en la prensa de izquierda, all por los aos treinta, sobre Texaco, compaa que estaba dirigida por un nazi llamado Torkild Rieber. Este empresario desvi barcos de petrleo de la Segunda Repblica, con la cual tena contratos, a la Falange de Franco. Eso fue informado por la prensa de izquierda aqu, pero el Departamento de Estado neg saber cualquier cosa sobre el hecho, hasta que termin admitindolo solo aos despus y ahora podemos leerlo en los libros de historia, de forma que as se suprime el hecho de que este pas lo toler. Por otro lado, la misma administracin condenaba estrepitosamente a algunas compaas mexicanas por enviar unas pocas armas a la Repblica espaola. Claro que no podan ver los barcos petroleros enviados desde aqu, y si te fijas en lo que pasaba antes, vers que el petrleo era, por entonces, uno de los recursos energticos que Franco no poda recibir ni de los alemanes ni de los italianos, lo cual es por dems significativo.

JM: Suena muy familiar en Amrica Latina...

NC: Bastante. En los noventa, durante la Administracin Clinton y durante el rgimen terrorista en Hait, la CIA haba informado al Congreso de Estados Unidos que se haba dispuesto un embargo de petrleo para el rgimen haitiano, lo cual fue simplemente mentira. Yo estaba ah. Cualquiera poda ver desde all las terminales petroleras que estaban siendo construidas mientras los barcos ingresaban a puerto. Luego result que el mismo presidente Clinton haba autorizado a la compaa Texaco (la misma compaa de la que hablbamos ahora) para enviar petrleo de manera ilegal a la junta militar, en un momento que se supona que se estaban oponiendo a los militares y promoviendo la democracia. La misma compaa, la misma historia.

JM: Crees que la experiencia histrica de los anarquistas espaoles, de no haber sido destruida por Franco, pudo haberse transformado, por ejemplo, en una tercera opcin al estalinismo y al capitalismo occidental? Cmo pudieron evitar la derrota?

NC: A ver... Los comunistas fueron uno de los principales responsables de la destruccin de los anarquistas espaoles. No solo en Catalua, sino en otras partes: los ejrcitos comunistas destruyeron muchas organizaciones colectivas.

JM: Cmo pudieron los anarquistas y la Republica evitar la derrota?

NC: Es una pregunta interesante. Hubo una propuesta de un profesor italiano, Camilo Bernari, un anarquista italiano que se encontraba en Espaa por esa poca, la cual, creo, no es para nada absurda. l se opona a una participacin con el Gobierno, estaba en contra de la formacin de un ejrcito, un gran ejrcito para luchar contra Franco. l pensaba que se deba reestablecer el recurso de la guerrilla, la cual tena una importante tradicin en Espaa.

JM: Sobre todo al principio del siglo XIX, durante la ocupacin francesa...

NC: Cuando la ocupacin de Napolen Bonaparte, s. Segn Bernari, lo mismo debi hacer para resistir la invasin franquista; se debi recurrir a una guerra de guerrillas adems de la guerra poltica. Por esa poca hubo una rebelin en Marruecos, liderada por Abd el-Krim (alguien que influenci en las tcticas de Ho Chi Minh y Ernesto Che Guevara). Bernari propuso que los anarquistas deban vincularse con los rebeldes marroques para destronar al Gobierno, promover una reforma agraria, atraer a la base del ejrcito moro de Marruecos y, de esa forma, tratar de combatir al ejrcito franquista a travs de una guerra poltica en el norte de frica y de la accin guerrillera en Espaa. Esta opcin pudo ser la nica efectiva para detener el fascismo.

JM: Hubo otros casos exitosos de resistencia a travs de la tctica guerrillera en el mundo.

NC: Hubo casos como, por ejemplo, el de Estados Unidos. Los revolucionarios americanos tenan un ejrcito, el de George Washington, pero Washington perdi todas las batallas. No podan ganarle a un ejrcito superior como el britnico. La guerra, la Revolucin americana se gan bsicamente gracias a las guerrillas. T sabes, ese tipo de gente que ahora llamamos "terroristas". George Washington odiaba estas guerrillas. l quera un ejrcito disciplinado con sombreros rojos, t sabes, peleando en la guerra como se supone que los caballeros deben pelear...

JM: Una de tus ltimas teoras fue la del Ensamble sintctico. Una paradoja, si me permites, consiste en que esta particularidad humana ha hecho posible que la gente comparta conocimiento, ficcin y emociones, pero por otro lado tambin ha hecho posible que la mentira, el engao y la negacin de la propia realidad alcanzasen altos niveles de sofisticacin y destruccin. Es sta, la habilidad intelectual ms importante de la especie humana, un peligro a su propia supervivencia como especie?

NC: La inteligencia humana tiene muchas facetas. Nuestras capacidades lingsticas son, sin duda, prominentes entre todas las dems. Se podra decir, lamentablemente, y sin ningn lugar a dudas, que los humanos hemos creado circunstancias que estn amenazando nuestra propia existencia bajo cualquier forma de organizacin posible, y ya estn destruyendo a otras especies un ritmo nunca visto en los ltimos 65 millones de aos, que fue cuando ocurri la Gran Extincin. Las dos mayores amenazas a una supervivencia decente son, actualmente, las armas atmicas y la catstrofe ambiental, dos amenazas que continan creciendo. Esta es la razn por la cual el Bulletin of Atomic Scientists ha adelantado dos minutos su famoso Reloj del Apocalipsis, lo que significa que estamos otra vez ms cerca de la medianoche.

JM: Aparte de lingstica, usted dio clases de humanidades en el MIT. Es la ideologa de los negocios o de los-beneficios-primero la que ha erosionando una educacin ms global y critica?

NC: La imposicin del modelo de los negocios sobre la educacin es, sin duda, una amenaza. De la misma forma, lo es el radical desfinanciamiento de todo lo dems, la privatizacin y otras prcticas propias del asalto neoliberal sobre la poblacin global, especialmente, en la ltima generacin.

Fuente: http://www.huffingtonpost.es/jorge-majfud/sin-azucar-conversaciones_b_10025878.html



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