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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2016

El posneoliberalismo, apuntes para una discusin

Pablo Dvalos
Rebelin


El concepto de posneoliberalismo ha sido utilizado para calificar a la ruptura con el neoliberalismo que provocaron en su momento los gobiernos autodenominados progresistas en Amrica Latina; sin embargo considero pertinente problematizar este concepto, porque ello quiz nos permita comprender el rol histrico que cumplieron esos gobiernos progresistas al interior de las dinmicas de la acumulacin del capitalismo. Para el efecto, quiz sea conveniente establecer una lnea terica demarcatoria con el concepto de neoliberalismo.

El concepto de neoliberalismo est relacionado con Friedrich Hayek, Milton Friedman, F. Knight, Ludwig Von Mises, entre otros, y la Sociedad del Monte Peregrino. Este concepto nace en Europa luego de la segunda guerra mundial como una necesidad de renovar al discurso del liberalismo clsico y ponerlo a tono en un contexto en el cual el Estado liberal asume el formato de Estado de Bienestar y la existencia de economas socialistas centralmente planificadas [1] . La discusin terica sobre el concepto neoliberalismo es abundante y se ha convertido, de hecho, en el mainstream del pensamiento econmico, poltico, ideolgico y social de la globalizacin. Las crticas al neoliberalismo son, asimismo, prolficas.

El concepto de posneoliberalismo, por el contrario y hasta el momento, solo tiene sentido y significacin en el debate poltico latinoamericano. En efecto, esta nocin nace desde Amrica Latina y como una necesidad de caracterizar el tiempo histrico de los gobiernos latinoamericanos que surgieron desde las luchas sociales en contra del neoliberalismo y que configuraron los denominados gobiernos progresistas en referencia a Hugo Chvez y la Revolucin Bolivariana en Venezuela; Evo Morales y el Movimiento Al Socialismo (MAS) en Bolivia; Rafael Correa y la Revolucin Ciudadana en Ecuador; Nstor y Cristina Kirchner en Argentina; Lula Da Silva y Dilma Roussef y el Partido de los Trabajadores, en Brasil; Tabar Vsquez y Jos Mujica y el Frente Amplio en Uruguay, principalmente.

Fue una expresin utilizada por Emir Sader, Atilio Born [2] , Carlos Figueroa Ibarra, entre otros [3] , para marcar una distancia con aquellos gobiernos neoliberales adscritos a la agenda del Consenso de Washington. Con el concepto de posneoliberalismo se trataba de ubicar en la nueva geopoltica a los regmenes latinoamericanos que surgan en disputa con EEUU y fuertemente crticos con el modelo neoliberal. Estos gobiernos cambiaron el sentido de las polticas pblicas hacia polticas ms inclusivas y con mayor sensibilidad social, preocupndose por la inversin social y la lucha contra la pobreza. En un inicio, algunos de estos gobiernos latinoamericanos incluso acudieron a la ideologa del socialismo para legitimarse [4] .

Sin embargo, las derivas extractivistas de estos gobiernos y su creciente separacin con los movimientos sociales hasta llegar al punto de la confrontacin abierta, entre otras seales, ameritan una reflexin adicional sobre la significacin real del posneoliberalismo. Se trata de una nueva categora ecnomica y poltica que rompe radicalmente con la tradicin del neoliberalismo en Amrica Latina o ms bien es una continuacin de este? y, adems, Por qu llamarlo posneoliberalismo? Qu sentido tiene aadir una preposicin a un prefijo?

Para Carlos Figueroa y Blanca Cordero, por ejemplo, en el posneoliberalismo, el Estado vuelve a adquirir la dimensin de agente rector de la vida social y lo pblico se coloca encima de lo privado (Figueroa Ibarra y Cordero, Blanca, 2011: 13) pero no se problematiza sobre el retorno del Estado ni tampoco sobre el sentido que tiene lo pblico. Es decir, se asume que toda recuperacin del Estado es ya una ruptura fuerte con el neoliberalismo. Se asumen las formas que asume la poltica como criterios determinantes para calificar el tiempo poltico de los gobiernos progresistas.

Empero, ms all de las formas que puede asumir el Estado, sobre todo con referencia a los gobiernos progresistas latinoamericanos, pienso que es necesario darle un mayor contenido analtico y espesor epistemolgico al concepto de posneoliberalismo, porque este concepto corre el riesgo de convertirse en un tpico ideolgico destinado a encubrir y legitimar prcticas gubernamentales que lesionan los derechos de los trabajadores, destruyen el tejido social, cooptan a las organizaciones sociales en el interior del aparato del gobierno, expanden la frontera extractiva, criminalizan las disidencias, entre otros fenmenos, y que son invisibilizados porque provienen desde los gobiernos progresistas. La discusin sobre el significado del posneoliberalismo no es acadmica sino poltica. La delimitacin y aclaracin de este concepto puede ayudar a visibilizar y comprender de mejor manera las resistencias de los movimientos sociales de la regin.

Para el efecto, es necesario comprender que Amrica Latina como regin ha sido integrada al sistema-mundo capitalista desde una relacin asimtrica y desigual que corresponde a las nociones de centro-periferia (Wallerstein, 2004) y que los discursos polticos e ideolgicos tambin forman parte de esa relacin centro-periferia. Los pases capitalistas ms avanzados conforman el centro del sistema-mundo e imponen sus condiciones a la periferia por medio de diferentes mecanismos, entre ellos, el intercambio desigual, o la colonizacin econmica y monetaria del cual fue garante y condicin el FMI, por la va de los programas de ajuste econmico (Dvalos, 2011), pero tambin crean las ideas, los conceptos y los marcos tericos que definen y estructuran la comprensin de Lo Real. Como en esos pases no consta entre sus prioridades el debate terico sobre el posneoliberalismo entonces este debate no existe. Es necesario, en consecuencia, visibilizar ese debate, descolonizarlo de las relaciones de poder/saber centro-periferia y vincularlo con los procesos recientes del capitalismo como sistema-mundo desde aquello que Boaventura de Souza Santos denomina las Epistemologas del Sur (De Souza Santos, 2013).

Posneoliberalismo, financiarizacin y gestin de riesgo en el sistema-mundo

Existen importantes mutaciones del capitalismo del siglo XXI que es necesario advertir y que marcan transiciones importantes en la regulacin del sistema capitalista. La emergencia del discurso del neoliberalismo, de hecho, est asociada a los cambios en los patrones de la acumulacin del sistema-mundo, desde la industrializacin hacia la financiarizacin y la especulacin. El discurso del neoliberalismo y su apelacin a la liberalizacin de los mercados de capitales y la flexibilizacin de los mercados de trabajo corresponda, precisamente, a esa transicin del capitalismo desde la industrializacin hacia la financiarizacin. El neoliberalismo era el discurso que encubra y legitimaba las formas de ganancia especulativa financiera y la desarticulacin del poder de los sindicatos por restablecer la capacidad adquisitiva de los salarios. Esa transicin est caracterizada por las nuevas formas de propiedad y de gestin de las grandes corporaciones transnacionales (Aglietta, M. y Rebrioux, A., 2004).

Empero, la cada del muro de Berln y la implosin de los pases socialistas signific la emergencia de un capitalismo global que no tena como lmites sino a s mismo. El capitalismo de financiarizacin, en esta coyuntura, produce un pliegue sobre s mismo y pasa a gestionar el riesgo de la especulacin y la financiarizacin como dinmica global en el sistema-mundo. Aquello que irrumpe es una situacin de riesgo sistmico asociado a la financiarizacin y centralizacin del capital a escala mundial en un contexto de debilidad poltica de los sindicatos, prdida de sentido emancipatorio para los partidos de izquierda y movimientos sociales en busca de marcos interpretativos ms amplios.

El capitalismo del siglo XXI apuesta al riesgo, lo produce, lo genera y lo establece como condicin de posibilidad de la economa mundial, porque la gestin de riesgo le permite crear niveles de rentabilidad jams imaginados y que superan incluso la rentabilidad de la especulacin financiera. Para que se tenga una idea, en el mes de diciembre del ao 2015 la especulacin en productos financieros derivados alcanz los 493 billones de USD, una cantidad casi ocho veces ms importante que toda la riqueza mundial medida en trminos de P.I.B. [5] . De estos instrumentos, aquellos dedicados especficamente a provocar las crisis financieras y monetarias, y que se conocen con el nombre de Credit Default Swaps (CDS), en junio de 2015 fueron de 24.47 billones de USD, el doble del P.I.B. de la Unin Europea en su conjunto para el mismo ao [6] .

Toda la poltica monetaria de EEUU, Canad, la Unin Europea y Japn, entre las economas ms importantes del sistema-mundo, estn condicionadas y definidas desde la dinmica de la especulacin financiera y la gestin del riesgo de esa misma especulacin. Los bancos centrales del mundo se han convertido en prestamistas de ltima instancia y garantes del juego de casino del capitalismo financiero en donde, paradjicamente y gracias a los instrumentos financieros complejos como los derivados, ahora es ms lucrativo provocar una crisis que resolverla.

En la gestin y administracin del riesgo financiero-especulativo ya no es la capacidad productiva de una sociedad la que se integra a los circuitos de la especulacin y financiarizacin sino el conjunto de la sociedad en cuanto sociedad. Aspectos que antes estaban por fuera del mercado y de la especulacin ahora pertenecen a l. El mercado financiero-especulativo integra en sus propios circuitos al conjunto de la sociedad ms all de cualquier referencia a la produccin, la distribucin o el consumo.

El marco terico del neoliberalismo clsico resulta insuficiente para comprender esa mercantilizacin e incorporacin de toda la vida social a los circuitos financiero-especulativos y de gestin del riesgo de esa especulacin, porque su episteme est acotada a los mecanismos monetarios y mercantiles de la circulacin y la produccin. Es un marco terico muy restringido para las derivas que asume la especulacin financiera internacional. Es necesario, por tanto, un marco terico ms comprehensivo, ms inter y transdisciplinario y que surja desde la misma episteme neoliberal, porque aquello que se integra a los circuitos especulativos del mercado mundial es el conjunto de la vida social.

El plexo social se pliega en los circuitos financieros y de gestin de riesgo especulativo en su totalidad y la forma por la cual el nuevo discurso econmico comprende este pliegue de la vida social en la financiarizacin es a partir de las instituciones. Las instituciones son la respuesta terica creada desde la episteme neoliberal para ampliar su propio marco terico, pero no por cuestiones acadmicas sino por razones pragmticas. No se trata de aquellas instituciones que fueron estudiadas por Castoriadis (2010), por poner un ejemplo, y en la cual subyace la complejidad de las sociedades; en absoluto, se trata de la visin liberal de las sociedades en las cuales las instituciones representan las reglas de juego de actores individuales que tienden a maximizar su egosmo. En consecuencia, el marco terico que emerge en la financiarizacin y administracin del riesgo es, precisamente, aquel que toma como referencia a las instituciones como conjunto de la vida social e histrica.

El neoliberalismo tradicional y monetarista se transforma en un neoliberalismo institucional. Es decir, en un discurso ms complejo, ms vasto, ms comprehensivo. Un discurso que incluso entra en contradiccin y conflicto con la misma teora tradicional del neoliberalismo. Es una transformacin provocada y exigida desde las formas especulativas y financieras de la acumulacin del capitalismo que integra a las instituciones de la vida social al juego de casino mundial.

Existe, por tanto, una presin desde los circuitos de la especulacin y la gestin de riesgo de esa especulacin, por involucrar a todas las instituciones sociales en su juego especulativo. Estas transformaciones en la regulacin del capitalismo alteran al sistema-mundo de forma importante porque generan presiones a la periferia que nacen desde la regulacin por financiarizacin y la privatizacin de las instituciones que sostienen y estructuran a la vida social.

Estas imposiciones producen en los pases de la periferia del sistema-mundo capitalista una dinmica de despojo de territorios, de saqueo de recursos, de destruccin de las solidaridades y reciprocidades existentes, de expoliacin a las sociedades y de uso estratgico de la violencia que, de cierta manera, repiten las formas primitivas de violencia que existieron durante la acumulacin originaria del capital de los siglos XVIII y XIX.

Es como si esa violencia originaria, y que constituy al capitalismo histricamente, fuese la condicin de posibilidad del capitalismo en su periferia pero en forma permanente y continua. A ms desarrollo capitalista en los pases del centro, ms violencia, ms saqueo, ms despojo en las regiones de la periferia. Es como si el capitalismo tuviese dos relojes: en el primer reloj las regiones del centro del sistema-mundo tienen un tiempo hacia delante, mientras que en la periferia ese mismo reloj las lleva al pasado. A este proceso que repite las formas primitivas y originarias de violencia de la acumulacin capitalista en las regiones de la periferia del sistema-mundo, la economa poltica lo ha denominado como acumulacin por desposesin [7] y estn asociadas a las nuevas formas de regulacin por financiarizacin y gestin de riesgo especulativo a escala global.

La trama institucional del posneoliberalismo: hacia el neoliberalismo institucional

Ahora bien, la acumulacin por desposesin se inscribe en el interior de una trama institucional que sirve de soporte a la financiarizacin y la gestin de riesgo del capitalismo especulativo. La trama institucional es clave para ese proceso especulativo porque a partir de ella se crean nuevas oportunidades y nuevas condiciones de posibilidad para la especulacin. El eje ms importante de esa trama institucional es, definitivamente, el Estado.

Sin el Estado no hay soporte para esa trama institucional y sin esa trama la especulacin financiera y la gestin de riesgo perderan una de sus principales bazas. Por ejemplo, el mercado de carbono que involucra a los principales bancos del mundo y que gener en el ao 2012 instrumentos derivados por cerca de 200 mil millones de USD ( Lohmann, 2012) , sera imposible sin la existencia del Estado y las regulaciones de cambio climtico. De igual manera con toda la industria de los servicios ambientales, sera imposible sin la regulacin que la codifica, estructura y establece. El neoliberalismo institucional necesita del Estado como actor fundamental de la economa global.

El retorno del Estado es una necesidad econmica de la globalizacin financiera y la privatizacin de las instituciones de la vida social. El retorno del Estado fue ya propuesto por el Banco Mundial en su Informe de Desarrollo Humano del ao 1997. Para el Banco Mundial, no se trataba de saber si el Estado tena que formar parte activa de la economa sino la medida de esa participacin. Ese informe del Banco Mundial, de hecho, tuvo como consultor principal a Douglass North, premio Nobel de economa y terico importante del neoliberalismo institucional.

El nuevo marco terico del neoliberalismo institucional articula conceptos y categoras que parecen alejadas del neoliberalismo tradicional pero que, en realidad, lo continan a otro nivel, como por ejemplo: elecciones y conducta no-racional, costos de transaccin, accin colectiva, economa de la informacin, derechos de propiedad, seguridad jurdica, inversin extranjera directa, externalidades, incertidumbre, contractualidad, organizacin econmica, principal y el agente etc., es decir, el discurso del neoinstitucionalismo econmico [8] .

El retorno del Estado a la economa no es una iniciativa de los gobiernos progresistas latinoamericanos sino una dinmica que se inscribe en el interior de la acumulacin del capitalismo y su necesidad de ampliar la mercantilizacin y la especulacin hacia la trama institucional de la sociedad. La recuperacin de la violencia legtima del Estado tena tambin por objeto garantizar la transferencia de la soberana poltica del Estado hacia las corporaciones transnacionales y hacia la finanza corporativa mundial en el formato de los Acuerdos Internacionales de Inversin que tienen en la Organizacin Mundial de Comercio (OMC) su instancia ms importante.

El neoliberalismo institucional tiene como centro de gravedad de sus preocupaciones tericas, precisamente, los derechos de propiedad, y la institucin que vigila y protege los derechos de propiedad en el mbito internacional es, justamente, la OMC. La mayor parte de los Estados-nacin en la globalizacin estn articulando y armonizando sus leyes internas en funcin de lo establecido desde la OMC, a este proceso lo denomino convergencia normativa.

El Estado y la violencia posneoliberal

La vinculacin de la trama institucional a los circuitos de especulacin y de gestin de riesgo financiero-especulativo desgarra el tejido social. Produce una violencia que se extiende por todo el sistema-mundo. Ya no se trata solamente de la violencia de la produccin mercantil sino la desestructuracin de instituciones ancestrales que haban servido de soporte para la vida de las sociedades desde su misma conformacin histrica. Un ejemplo de esa tensin provocada desde la especulacin y la gestin de riesgo especulativo es la incorporacin de los territorios a los circuitos financieros especulativos internacionales. Millones de seres humanos son desalojados de sus territorios ancestrales porque ahora estos territorios son fichas importantes en el juego de casino mundial, el extractivismo es una forma de esa violencia. Para procesar esa violencia el Estado no solo es fundamental sino tambin estratgico [9] .

Efectivamente, el rol del Estado es clave porque desde ah se fundamenta la legitimidad de la violencia de los modelos de dominacin poltica. Se trata, en consecuencia, de otorgar al Estado la suficiente fuerza poltica que permita absorber a su interior toda la energa social y permitir, de esta forma, la acumulacin por desposesin; con esa energa poltica el Estado puede disciplinar a sus sociedades desde una matriz de violencia sustentada en el discurso de la ley y el orden.

Pero la violencia de la desposesin se invisibiliza. El retorno del Estado se asume como un triunfo poltico en contra del neoliberalismo tradicional. El posneoliberalismo crea esa invisibilizacin de la violencia de la desposesin, porque utiliza mecanismos de control social que aparecen como medidas econmicas en beneficio de los ms pobres, como por ejemplo las polticas de inclusin social de las transferencias monetarias condicionadas, o la poltica fiscal en salud, educacin, o inclusin social como la llama el Banco Mundial. Mas, en realidad, son dispositivos estratgicos que encubren la violencia de la desposesin.

De todos esos dispositivos quiz el ms importante porque al tiempo que encubre la violencia la legitima, es aquel de la lucha contra la pobreza y su correlato del financiamiento al desarrollo. Los denominados gobiernos progresistas fueron los instrumentos, por as decirlo, ms idneos para encubrir la violencia de la desposesin. Su discurso de financiar la lucha contra la pobreza a travs del extractivismo fue el argumento legitimante de esa violencia y que se expres de mltiples formas. Por ello, muchos crticos con el neoliberalismo y que provenan de la izquierda fueron conniventes con la violencia de la desposesin que desplegaron los gobiernos progresistas latinoamericanos, porque nunca visibilizaron esa violencia y consideraron que el momento posneoliberal era una ruptura definitiva con la violencia del neoliberalismo [10] .

Ahora bien, la invisibilizacin de la violencia de la desposesin es un fenmeno ms complejo, porque apela a universos simblicos, imaginarios sociales y mecanismos de control y disciplina a la sociedad que dan cuenta de una estrategia de dominacin poltica con un alto contenido heurstico. Es decir, a medida que la sociedad resiste que su trama institucional sea privatizada y crea nuevas formas de resistencia, la estrategia de dominacin poltica trata de estar siempre un paso por delante de esas resistencias, trata de anticiparlas para anularlas, controlarlas y destruirlas. A esa capacidad poltica de controlar las resistencias que tienen ahora los Estados que emergen desde la transicin del neoliberalismo tradicional hacia el neoliberalismo institucional, la denomino modelo de dominacin poltica y son consustanciales del posneoliberalismo.

A todos estos procesos que configuran una nueva racionalidad poltica sustentada en mecanismos liberales de la poltica, como las elecciones, y que tienen como sustento cambios institucionales profundos con el objetivo de situar la trama institucional de la sociedad en el interior de los circuitos de financiarizacin y gestin de riesgo especulativo, con Estados fuertes y modelos de dominacin social y poltica que invisibilizan la violencia de la desposesin la denomino posneoliberalismo.

Acudo a esta denominacin para distinguir el neoliberalismo del Consenso de Washington y la imposicin colonial del Fondo Monetario Internacional, en especial durante la dcada de los aos ochenta, de aquellas formas diferentes que asume la poltica en las etapas posteriores al ajuste del FMI porque, aparentemente, propone una ruptura con las recomendaciones del Consenso de Washington, pero contina con los cambios institucionales y sociales imprescindibles para garantizar la acumulacin en el capitalismo tardo. En consecuencia, me desprendo de la interpretacin hecha, entre otros, por Emir Sader o Atilio Born, que ven en el posneoliberalismo una ruptura con el neoliberalismo clsico.

Ms bien al contrario, considero al posneoliberalismo como un proceso complejo y que integra varias dimensiones que continan, profundizan, consolidan y extienden la violencia neoliberal. Las dimensiones que configuran al posneoliberalismo, son las reformas estructurales de tercera generacin, la convergencia normativa, los modelos de dominacin poltica, etc.

La nocin de posneoliberalismo nos permite comprender esa aparente contradiccin entre los cambios polticos que se suscitaron en la regin, muchos de ellos de la mano de gobiernos crticos con el FMI, con las relaciones de poder que emergen desde la acumulacin por desposesin, con la consecuente tensin y conflictividad social que ahora utiliza el recurso de criminalizar a la sociedad para proteger el sentido y la dinmica de la acumulacin capitalista. El posneoliberalismo nos permite estar alertas de esa intencin de poner a la economa entre parntesis y provocar cambios polticos sin alterar un milmetro el sentido de la acumulacin y las relaciones de poder que le son correlativas.

La nocin de posneoliberalismo problematiza la tradicional topologa de la poltica entre partidos y organizaciones de izquierda, de derecha y de centro, porque las convierte en meros dispositivos ideolgicos de la acumulacin del capital en el interior de los modelos de dominacin poltica. En el momento posneoliberal, para la acumulacin por desposesin y la violencia que suscita, el hecho de que un gobierno sea de izquierda o de derecha es irrelevante. Su relevancia proviene de la forma por la cual administra la dialctica consenso/disenso en el interior de los modelos de dominacin poltica. Fuera de esta dialctica, su importancia es prcticamente nula.

Ahora se puede comprender, por ejemplo, que Alianza Pas en el Ecuador, o el Partido de los Trabajadores en Brasil, fueron la forma poltica que asumi la acumulacin capitalista en momentos del colapso de una variante del neoliberalismo, aquel del ajuste macrofiscal del FMI. El ajuste fondomonetarista, al menos en Amrica Latina, finalmente se agot, pero cedi sus posibilidades hacia una variante del neoliberalismo que tiene su inters en las instituciones de la vida social en el sentido ms amplio del trmino y en la disciplina y control a las sociedades. Aquello que est en disputa no es la colonizacin monetaria y fiscal que realiz el FMI sino la puesta en valor de las instituciones por la va del extractivismo minero, de las industrias de los servicios ambientales, transgnicos, agrocombustibles, ejes multimodales de transporte, etc. Esta puesta en valor de las instituciones de la vida social implica violencia y criminalizacin social [11] .

El posneoliberalismo permite comprender varias dinmicas bsicas, como por ejemplo, la acumulacin por desposesin, el cambio institucional del Estado y del mercado, y los modelos de dominacin poltica, en el interior de un solo proceso histrico signado por la mutacin del capitalismo desde la financiarizacin hacia la gestin del riesgo especulativo. Es cierto que este proceso comprende al Estado de forma diferente al neoliberalismo del Consenso de Washington, pero no significa que implique una ruptura con este.

Se llega a esta conclusin luego de analizar la forma que asumi la poltica y la economa durante el perodo de los gobiernos progresistas de la regin. Estos gobiernos nunca rompieron con los esquemas, dinmicas, procesos y el sentido mismo que impona la violencia de la acumulacin del capital, ms bien los consolidaron.

Bibliografa:

Aglietta, Michel y Rebrioux, Antoine (2004) Drives du capitalisme financier. Pars: Ed. Albin Michel.

Audier, Serge (2012) Noliberalisme(s) Une archologie intelectuelle. Paris: Grasset.

Dvalos, Pablo (2011) Hacia un nuevo modelo de dominacin poltica: violencia y poder en el posneoliberalismo. En Gutirrez, Raquel (Coord.): Palabras para tejernos, resistir y transformar en la poca que estamos viviendo. Oaxaca-Puebla Mxico: Ed. Pez en el Arbol

De Souza Santos, Boaventura (2013) Descolonizar el saber, reinventar el poder. Santiago de Chile: Ediciones Trilce

Figueroa Ibarra, Carlos y Cordero Daz, Blanca (Eds.) (2011) Posneoliberalismo en Amrica Latina? Los lmites de la hegemona neoliberal en la regin. Mxico: Universidad de Puebla, Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso Vlez Pliego

Lohmann, Larry (2012): Mercados de carbono. La neoliberalizacin del clima. Quito: Ed. Abya Yala.



* Este texto forma parte del primer captulo del libro: Alianza Pas o la reinvencin del poder. Siete ensayos sobre el posneoliberalismo en Ecuador. Pablo Dvalos, 2014, Ed. Desde Abajo, Bogot-Colombia.

[1] Puede verse: Dvalos, Pablo (2013) El proyecto poltico de la Sociedad del Monte Peregrino. Versin en internet: http://pablo-davalos.blogspot.com. Tambin: Cocket, Richard (1994) Thinking the Unthinkable. Tink Tanks and the Economic Counter Revolution 1931-1983. London: HarperCollins Publisher. Sobre una historia exhaustiva del neoliberalismo puede verse tambin: Audier, Serge (2012) Noliberalisme(s) Une archologie intelectuelle. Paris: Grasset.

[2] Boron, Atilio A..  El pos-neoliberalismo: un proyecto en construccin . En La trama del neoliberalismo. Mercado, crisis y exclusin social.  Emir Sader y Pablo Gentili (comp.) (2003) Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales ( 2 ed.) (192) Buenos Aires, CLACSO.

[3] Ver por ejemplo: Figueroa Ibarra, Carlos y Cordero Daz, Blanca (eds): Posneoliberalismo en Amrica Latina? Los lmites de la hegemona neoliberal en la regin. Universidad de Puebla, Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso Vlez Pliego (2011) Mxico. Sader, Emir (2008) Refundar el Estado. Posneoliberalismo en Amrica Latina. Buenos Aires: Instituto de Estudios y Formacin de la CTA. Existe una crtica a Emir Sader desde una posicin terica cercana a lo planteado en el presente texto, realizada por la politloga mexicana Beatriz Stolowicz Weinberger, ver Stolowicz, Beatriz (2011) El   posneoliberalismo no es ms que un manual tctico conservador para apuntalar al gran capital. Recuperado de Internet: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=120994

[4] Hans Dieterich acuara el trmino de socialismo del siglo XXI para caracterizarlos. Dieterich, Hans El socialismo del Siglo XXI, versin electrnica: http://www.rebelion.org/docs/121968.pdf . Visita de enero de 2014.

[5] Ver: Banco de Pagos Internacionales BIS (2013) Statistical release. OTC derivatives statistics at end-December 2015. Monetary and Economic Department. Disponible en Internet: www.bis.org

[6] BIS (2013) op. cit.

[7] La acumulacin por desposesin es una hiptesis originalmente propuesta por Rosa Luxemburg y que ha sido retomada por el gegrafo marxista David Harvey, quien recoge la afirmacin de Marx en la cual el denominado periodo de la acumulacin originaria del capitalismo estuvo conformada por momentos de explotacin, saqueo, violencia, como por ejemplo las Enclosure Acts, la sobreexplotacin salarial, o la conquista Europea a Amrica. Para David Harvey, ests dinmicas de saqueo y violencia an continan en el capitalismo de la periferia. Cfr. Harvey, David (2003) The New Imperialism. Nueva York: Oxford University Press.

[8] Sobre el neoinstitucionalismo ver: Dvalos, Pablo: Neoinstitucionalismo y Banco Mundial. Revista electrnica:www.alainet.org, disponible en internet: http://alainet.org/active/42669&lang=es Ver tambin el texto ya clsico de Douglas North (1993) Instituciones, cambio institucional y desempeo econmico. Mxico: FCE. Ver tambin el estudio clsico del institucionalismo poltico: March, James y Olsen, Johan (1997) El Redescubrimiento de las Instituciones. La base organizativa de la poltica. Mxico: FCE

[9] Por ejemplo, en la Ley de Aguas aprobada en el ao de 2014 por el gobierno de Alianza Pas, consta lo siguiente: Art. 52.- El Consejo Nacional de Recursos Hdricos determinar la disponibilidad de las aguas de los ros, lagos, lagunas, aguas corrientes o estancadas, aguas lluvias, superficiales o subterrneas y todas las dems que contemplan esta Ley, como aptas para los fines de riego. La regulacin incluso de la lluvia es el correlato de su privatizacin, porque esta regulacin se inscribe al interior de los procesos de convergencia normativa del posneoliberalismo.

[10] Ver por ejemplo, a este respecto, la posicin connivente de Marta Harnecker con respecto al proceso ecuatoriano y Alianza Pas , Harnecker (2011).

[11] Con relacin a las disputas sobre los territorios en Amrica Latina puede consultarse: Porto-Gonalves, Carlos Walter (2009) Territorialidades y lucha por el territorio en Amrica Latina. Geografa de los movimientos sociales en Amrica Latina. Caracas-Venezuela: Ediciones IVIC

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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