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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2016

Oteando el futuro
Apariencia y suplantacin como estrategia de una dcada desarrollista y extractivista

Arturo D. Villanueva Imaa
Rebelin


Aquejado por los mismos sntomas y fantasmas del asedio derechista y el descontento social que en pases limtrofes estn conduciendo al restablecimiento de gobiernos neoliberales de derecha, se cumple una dcada de un gobierno que se haba instalado para transformar la sociedad, el Estado y la economa.

Dicho contexto desfavorable a nivel latinoamericano (que muchos entienden como algo ms que un mal presagio), en Bolivia se expresa en la derrota sufrida por el gobierno en el referndum nacional convocado y propiciado por ellos mismos, y que buscaba modificar la Constitucin para habilitar un nueva eventual reeleccin de los actuales dos mandatarios.

De confirmarse esta tendencia derechizante y restauradora de antiguos y superados regmenes neoliberales (como es el caso de Argentina y Brasil), se confirmara aquella especie de regla histrica, por la cual no existen proyectos de izquierda y progresistas, que no hayan terminado traicionando o dando paso a regmenes conservadores y reaccionarios que restauraron viejas estructuras, prcticas y modos (de poder, sometimiento y explotacin), contra los que se haba luchado.

Sin embargo, dado que en la realidad las cosas no son como parecen, porque si as fuera la ciencia y el conocimiento no tendran nada que hacer (como sostena Carlos Marx), es oportuno escudriar las polticas y medidas adoptadas que hacen al meollo del modelo de gobierno adoptado en Bolivia, porque ello contribuir a esclarecer las perspectivas, las tareas y las luchas que quedan por abordar y enfrentar a futuro.

Para efectuar una tarea de este tipo con un mnimo de coherencia y consistencia; es decir, evitando horizontes de visibilidad imaginarios y subjetivos, o la alteracin indisimulada y explcita del proyecto popular (como sucede por ejemplo con la imposicin del llamado Plan Patritico 2025, que se encuentra en la antpoda de los objetivos, las luchas y el mandato que dieron curso al proceso de cambio y transformacin democrtico cultural que se transita en Bolivia); utilizar como referente comparativo la visin, los postulados y el ideario del nuevo tipo de sociedad/Estado/economa que se encuentran en la Constitucin Poltica del Estado (muy a pesar de las modificaciones y cambios que por acuerdos polticos con la derecha conservadora, se introdujeron al margen de lo decidido en la Asamblea Constituyente).

Recuento indispensable

Cunto ms puede fingir y aparentar el gobierno ser de izquierda, si (desde que se aprob la nueva Constitucin modificada en el ao 2009), ha venido aprobando y poniendo en ejecucin una sistemtica poltica desarrollista, extractivista y procapitalista?.

En qu qued la irreversibilidad del proceso de cambio que hace aos se contribuye a desestructurar? Acaso lo que se quiere dejar como legado (al insistir en identificarse como izquierdista), es ratificar aquella falsa conviccin de una derecha que nunca tuvo capacidad para constituirse en oposicin (pero que ahora podra beneficiarse sin ningn esfuerzo), de que el periodo de transformaciones que tantos sacrificios y luchas supuso, termine como una especie de lapsus, de irrupcin circunstancial, y que ahora retorna a la normalidad (derechista, conformista y reaccionaria) que se cort para dar paso a lo que entiende y quieren hacer ver como un berrinche inviable ms?

Las preguntas no son retricas y estn orientadas a desentraar las implicaciones y consecuencias de un modelo de gestin poltica que ha decidido utilizar la apariencia y la suplantacin como mtodo de gobierno. Si esta certeza no fuese cierta, entonces deberan explicar cules son las razones y el fundamento para que un gobierno autodenominado como izquierdista y anticolonial, haya decidido copiar y reproducir los mtodos y las prcticas que han servido precisamente para lograr nuestro sometimiento y dominacin por parte del capitalismo(?). Es el caso por ejemplo de la energa atmica, el desarrollismo, el extractivismo, la atraccin de inversiones transnacionales, etc., que adems constituyen las peores amenazas contra la Madre Tierra y el Vivir Bien en armona con la naturaleza.

Ha tenido que ser la conclusin del periodo de bonanza econmica, la que ha servido para poner en evidencia que ese ciclo favorable de ingresos extraordinarios, solo fue utilizado para el derroche y la construccin de megaobras (muchas de las cuales son intiles, innecesarias, o estn signadas por la corrupcin), pero que adems no ha dado lugar a la concrecin y profundizacin del proceso de transformaciones que se perfilaba a partir de la nacionalizacin de los hidrocarburos.

Cuando el periodo de bonanza termina, lo que se ha puesto en evidencia es que no se estaba construyendo una sociedad ms justa e igualitaria, liberada del dominio colonial y la explotacin capitalista; sino que se haba cado en el desarrollismo extractivista y el impulso a la realizacin de megaobras encargadas a corporaciones transnacionales, que se expresaron en la constitucin de nuevas lites dominantes y el establecimiento de nuevas desigualdades originadas en la mayor o menor capacidad para hacer contratos y desarrollar proyectos con el Estado.

Al respecto, no se agotan los millonarios y dispendiosos gastos comunicacionales y propagandsticos para hacer ver como si esas iniciativas fuesen parte de un proceso de cambio y de un gobierno de izquierda, cuando claramente estn en su antpoda. Un gobierno que se ufana de su desarrollismo, de su incansable labor para atraer y conseguir inversiones extranjeras, y permitir la instalacin en Bolivia de las transnacionales para agudizar las actividades extractivistas de los recursos naturales que son saqueados, puede identificarse como un rgimen post neoliberal (y de hecho lo es), pero bajo ninguna circunstancia (en razn de lo que hace y se ha sealado antes), puede constituirse como anticapitalista. Es decir, que los esfuerzos y pretensiones para mostrarse y vender su imagen como si fuese de izquierda anticapitalista, caen por su propia prctica entreguista y orgullosamente desarrollista que grita a los cuatro vientos.

Como lo ha demostrado la reciente experiencia Argentina (y ahora se dispone hacer lo mismo el gobierno transitorio de Brasil), la irreversibilidad de los procesos de cambio quedan en entredicho y se vuelven una quimera, por la sencilla razn de que muy a pesar de la propaganda, no se han producido los cambios de fondo. Es decir, que medidas como las de redistribucin social, o inclusive las ms osadas como las nacionalizaciones (que se presentan como el non plus ultra del proceso), son rpidamente anuladas y revertidas por los nuevos gobiernos de derecha que se establecen, porque la estructura econmica y productiva (especialmente las relaciones de produccin), no han cambiado, y solo basta reponer los antiguos y perversos modos neoliberales, para devolver e incrementar los privilegios de la ganancia, la concentracin de la riqueza y las privatizaciones.

En la esfera internacional y especficamente en lo que corresponde al establecimiento de mecanismos de solidaridad e integracin econmica de los pases latinoamericanos, con el propsito explcito de generar alternativas contrahegemnicas frente al dominio y la expansin capitalista en el mundo (como quiso ser el ALBA y en menor medida el Mercosur), resulta que tambin han sido traicionados por Bolivia. El propio Presidente Evo Morales, con auspicio del Financial Times, de forma unilateral y sorpresiva convoc y propici un Foro Internacional para la atraccin de inversiones en Nueva York. La intencin de captar inversin extranjera internacional y atraer a las grandes corporaciones transnacionales (que representan los intereses contra los que se dispona luchar el ALBA), es una prueba clara del desmarque y la adopcin de una lnea contraria a los sueos de construir la Patria Grande. Como si ello no hubiese sido suficiente, ya se ha anunciado que el mismo acto feln se repetir en Londres.

En el plano de la sociedad, aquel importante y masivo apoyo social surgido y sustentado en las luchas populares y la potencia de las movilizaciones que haban marcado un nuevo horizonte de posibilidad para el pas, pronto fue sustituida al calor de los intereses por reproducir el poder a como d lugar, por la cooptacin, el prebendalismo y el clientelismo poltico, que propici la alianza cada vez ms descarada con sectores, personajes y organizaciones declaradamente reaccionarios y derechistas. A la postre, las conveniencias y los clculos electorales orientados a conservar y asegurar una base social de respaldo, signific el desplazamiento y sustitucin de organizaciones populares comprometidas con el proceso y efectivamente portadoras de las iniciativas comunitarias de cambio, por lites dirigenciales cooptadas que se aduearon de la representacin, sobre la base de prcticas clientelares, prebendales y divisionistas. Es decir, que aquel impulso popular movilizado y masivo que haba originado y puesto en marcha las tareas de transformacin, fue sustituida por el clientelismo, la corrupcin y el divisionismo, que (al margen de los profundos daos causados como en el caso del Fondo Indgena, o la usurpacin y toma violenta de organizaciones indgenas nacionales como la CONAMAQ y la CIDOB), se implantaron por las conveniencias electorales y el inters de conservar el poder.

El hecho de que dirigentes de organizaciones sociales que respaldan al gobierno, no escuchen el descontento social y la crtica, y se empeen tercamente en buscar a toda costa una forma de reelegir al Presidente, inclusive forzando un nuevo intento por modificar (perforar han dicho) la Constitucin, no solo denota un rasgo totalmente antidemocrtico que raya con lo dictatorial, al intentar desconocer la voluntad nacional ya expresada en las urnas, sino que refleja una defensa corporativa de determinado tipo de intereses (econmicos y polticos), que no quieren ser afectados, pero que tampoco son compatibles con el inters nacional, y ni siquiera con la de amplios sectores empobrecidos que siguen luchando por elementales derechos.

Perspectivas a futuro

Como justificativo a la adopcin de este claro giro hacia polticas procapitalistas por parte del gobierno, se han dicho muchas cosas, inclusive contradictorias entre si; porque basta contrastar el discurso (principalmente en los foros internacionales donde se ha subrayado el carcter antiimperialista, anticolonial y defensor de la Madre Tierra por ejemplo), que contrasta diametralmente con la propaganda y el bombardeo cotidiano sobre los logros del extractivismo, la construccin de mega obras y el dispendioso uso de la inversin internacional.

El Vicepresidente inclusive ha sustentado la idea que el extractivismo sera algo as como una fase ineludible e indispensable de un largo proceso, que terminara sentando las bases para la construccin del socialismo comunitario (con lo cual tambin contribua a fijar un futuro totalmente indefinido y lejano para cumplir y realizar dicho propsito). Al respecto, antes se encarg de subrayar la necesidad de garantizar el progreso, el crecimiento y la inversin internacional como motores para constituirse en una potencia continental. Por ello se entienden, a rengln seguido, las medidas adoptadas y las normas aprobadas que permiten, por ejemplo, la conversin de las reas protegidas y los territorios indgenas en reas de exploracin y explotacin hidrocarburfera y minera; o la otorgacin de incentivos, facilidades, subvenciones y garantas de todo tipo, para extremar las condiciones de extractivismo y saqueo de la riqueza nacional.

En un escenario como este, lo que otros muestran como el fin de un ciclo progresista (que eventualmente devolvera las riendas al neoliberalismo expulsado), en realidad da cuenta de la continuidad de un modelo que, a pesar de su carcter post neoliberal, ha retomado con entusiasmo el perfil y las herramientas ms perversas del extractivismo salvaje y el desarrollismo basado en las inversiones extranjeras internacionales. Es decir, de los mecanismos de sometimiento, dominacin y explotacin contra los que se haba luchado a fines del siglo pasado, precisamente para combatir el neoliberalismo, cuyo fantasma se anuncia de nuevo.

Para revertir esta tendencia de continuidad disfrazada de izquierdismo, se plantea la necesidad de recuperar la memoria popular, retomar la iniciativa y las luchas para encarar las transformaciones pendientes, y poner en evidencia los retrocesos, la impostura y la traicin que amenazan con restaurar la derecha y el neoliberalismo, en sus expresiones ms duras. No hay nada que descubrir o inventar.

Sea por la incapacidad autocrtica del gobierno progresista, o sea por una clara e indisimulable adscripcin a los intereses capitalistas que han penetrado con las alianzas polticas establecidas con la derecha; no parece que ser suficiente continuar intentando blindarse (al concentrar ms poder en sus manos, o mandar que el Defensor del Pueblo los defienda, o volver a autorizar el uso de la dinamita para el mismo propsito de defensa del rgimen, por ejemplo), porque ello demuestra ms bien su debilidad, miedo e incertidumbre, que tiene el raro efecto de traducirse en represin (indeseable y repudiada), para el pueblo.


 

Arturo D. Villanueva Imaa, socilogo, boliviano.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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