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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2016

A las urnas, ciudadanos!

Manuel Ruiz Robles
Rebelin


En 1789 las transformaciones sociales impulsadas por la Revolucin francesa al grito de Aux armes citoyens no tuvieron un reflejo efectivo en la pennsula. En Espaa, una burguesa dbil, subalterna de la nobleza terrateniente y de la Iglesia, no fue capaz de continuar la revolucin iniciada en Francia. Las ideas de la Ilustracin y los intentos liberalizadores de las Cortes de Cdiz quedaron definitivamente postergados tras el regreso de los Borbones al trono.

Fernando VII (el deseado, rey feln) derog la Constitucin de Cdiz y persigui a los liberales, restableciendo la Santa Inquisicin abolida por Jos I, hermano mayor de Napolen Bonaparte.

Isabel II, hija de Fernando VII, rein en uno de los periodos ms corruptos de la Historia de Espaa. La Revolucin de 1868 -La Gloriosa- puso fin a esta situacin, obligando a la familia real a partir hacia el exilio. Fue el primer intento en Espaa de establecer un rgimen democrtico. Despus de un brevsimo reinado de Amadeo de Saboya, que renunci muy pronto a la corona, se proclam la I Repblica sobre la base de los ideales democrticos de La Gloriosa. El ensayo dur pocos meses. La inexistencia de una burguesa unida con conciencia de clase la hizo inviable. En enero de 1874 el general Pava disolva las Cortes a tiro limpio.

Restaurada la monarqua en la persona de Afonso XII, hijo de Isabel II, ste muri prematuramente vctima de la tuberculosis. Durante su breve reinado circul el rumor de que su verdadero padre no era el rey consorte, Francisco de Ass de Borbn, sino un capitn de ingenieros llamado Enrique Puigmolt.

Al morir Alfonso XII, la reina consorte que estaba embarazada- inici el periodo denominado La Regencia hasta la mayora de edad de su hijo Alfonso XIII. Durante aquellos aos se produjo la guerra con Estados Unidos y la desaparicin de los ltimos vestigios del imperio.

El reinado de Alfonso XIII trajo nuevas aventuras coloniales en el norte de frica. El desastre militar de Annual provoc un grave descontento popular. El rey, amedrentado por el ascenso de la lucha de clases, apoy la dictadura del general primo de Rivera. Esta actitud del monarca dio lugar finalmente a la proclamacin de la II Repblica y al exilio de la familia real. Alfonso XIII conspir para el desencadenamiento de la Guerra Civil desde la Italia de Mussolini. Hoy se sabe que negoci la compra de armamento de guerra.

Por ltimo, tras una cruenta guerra de 3 aos, 40 de dictadura y 40 del reinado ms corrupto de la historia de Espaa, Juan Carlos I (el campechano), abdic presionado por su entorno familiar. Su hijo Felipe VI (el preparao), encaramado al trono con la ayuda de la casta palaciega, ha comenzado a mostrar su preocupante torpeza.

Prueba de ello es la esperpntica situacin actual que pone en entredicho la capacidad del rey para ejercer la funcin moderadora que la Constitucin le atribuye. La repeticin de las elecciones el prximo 26 de junio es el resultado de la evidente carencia de aptitudes negociadoras del ciudadano Borbn, incapaz de facilitar la formacin de un gobierno de progreso tras las elecciones del 20 de diciembre pasado. Elecciones que dieron como resultado una mayora suficiente para ello en el Congreso de los Diputados.

Recapitulando, la Espaa del siglo XIX fue un continuo forcejeo entre gobiernos liberales y conservadores, producindose a menudo la irrupcin violenta de espadones en la vida pblica. Este antagonismo enfurecido entre progreso y reaccin se sald las ms de las veces con la victoria de los sectores ms oscurantistas y reaccionarios mediante el uso ilegtimo de la violencia.

Los conservadores, apoyados por la sempiterna alianza entre el trono y el altar, se alzaron a menudo con el poder. Esa rivalidad encolerizada entre conservadores y liberales propici en gran medida la debilidad de la metrpoli, lo que favoreci el desarrollo de cruentas guerras de independencia en las antiguas colonias del Reino de Espaa. La hermosa palabra Patria qued prostituida al servicio de los intereses de una casta dominante, representada por la monarqua y apoyada por la actitud extremadamente agresiva de una parte del clero y de la milicia.

En el siglo XX, la pugna entre progreso y reaccin alumbr la proclamacin de la II Repblica el 14 de abril de 1931. En ese gozoso da se inici el nico periodo de nuestra historia en el que la soberana popular se ejerci plenamente en las urnas. En aquel luminoso y revolucionario periodo, pleno de esperanza de una vida mejor para todos, onde por primera vez la nica bandera constitucional de la que hemos disfrutado: la honrosa bandera tricolor, smbolo legtimo de la soberana de nuestro pueblo. Esta fue y sigue siendo la bandera de Espaa ms respetada por todos los demcratas y progresistas en cualquier parte del mundo.

La esperanzadora fecha histrica del 16 de febrero de 1936, da de la victoria electoral del Frente Popular sobre la reaccin conservadora, fue arruinada por el fallido golpe militar el 18 julio de 1936, protagonizado por una cuadrilla de militares traidores. Ese golpe fascista deriv en tres aos de cruenta guerra civil, que marc el comienzo de la heroica resistencia de los pueblos europeos frente a la barbarie nazi. Finalmente, el 8 de mayo de 1945 se proclam la victoria de las fuerzas de la Libertad frente al nazismo. Dicha victoria sigue conmemorndose en toda Europa excepto en el reino de Espaa, trinchera de un fascismo que perdura camuflado en peligrosa simbiosis con las instituciones del Estado y de la Iglesia.

La ley de sucesin decretada por el general Franco entroniz nuevamente a la casta borbnica. A da de hoy la soberana popular sigue secuestrada por una Constitucin dictada bajo el pretexto de la amenaza militar. Nuestros pueblos y naciones histricas quedaron finalmente sometidos a un rgimen impuesto por la dictadura. Todo qued atado y bien atado.

Por primera vez, desde la victoria electoral del Frente Popular hace 80 aos, se abre una oportunidad histrica para la recuperacin de las libertades y valores republicanos arrollados por el golpe, la guerra civil, cuarenta aos de dictadura y cuarenta de interminable Transicin. Tan solo un proceso constituyente que erradique el franquismo y su monarqua har posible el avance hacia cotas de justicia social que hagan ms llevadera y humana la vida de la gente. La amenaza militar seguir existiendo en tanto se mantenga una aberrante autonoma de las fuerzas armadas respecto al poder civil (i).

En qu pas democrtico las fuerzas armadas tienen misiones especficas inscritas en la constitucin? Es aceptable que altos mandos militares amenacen a la poblacin con una intervencin violenta en virtud de la defensa del ordenamiento constitucional? Es aceptable que la Jefatura del Estado y de las Fuerzas Armadas recaigan en alguien no elegido democrticamente?

Podemos e Izquierda Unida han dado un paso al frente creando las condiciones para generar un polo de confluencia poltica de carcter histrico: Unidos Podemos. La declaracin solemne del Parlamento de Catalua (ii) publicada en el Bullet Oficial del Parlament de Catalunya el 9 de noviembre de 2015, as como la emergencia de otras fuerzas y movimientos sociales, hacen improbable una segunda transicin que deje las cosas como estn. Ello implicara un incremento inadmisible de la violencia represiva del Estado, lo que conducira irremediablemente a su descomposicin acelerada.

Por tanto, la nica salida pacfica para la aguda crisis social y poltica en la que se debate el rgimen es, lisa y llanamente, su disolucin. Es pues inaplazable el inicio de un proceso constituyente que devuelva al pueblo espaol su soberana, arrebatada en la segunda mitad de los aos 30 mediante la violencia de las armas. Los pueblos y naciones histricas de nuestra Patria han de poder decidir en libertad cual es su proyecto de convivencia en comn, proclamando la forma de Estado ms acorde con sus deseos y necesidades. (iii)

Acabemos de una vez por todas con la maldicin del atado y bien atado! Unidos y unidas podemos! A las urnas, ciudadanos!

Manuel Ruiz Robles es Capitn de Navo de la Armada (r), coordinador del Colectivo Anemoi.

Referencias:

  1. El trgala de la autonoma militar Jos Lus Pitarch

  2. An es posible el dilogo Manuel Ruiz Robles

  3. Es la repblica, estpidos! Enriqueta de la Cruz

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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