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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-05-2016

Europa en la encrucijada
Dictadura del capital o soberana de los pueblos

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin


 

Nota: Ponencia para la charla-debate en Askapena del pasado 21 de mayo de 2016
  1. Presentacin

  2. Gnesis de la Europa trabajadora

  3. Estados Unidos Soviticos de Europa

  4. Convulsa Europa capitalista

  5. Intensificacin de las crisis del capital

  6. Fracaso de planes b, q o z

  7. Deuda, racismo, Brexit y guerras

  8. Resumen

1. Presentacin

Lo primero que debemos hacer es aplicarnos cada cual, individual y colectivamente, la sana y dura exigencia de la autocrtica, consustancial al mtodo dialctico. La dialctica marxista es, a la par de revolucionaria por esencia, y por ello mismo, tambin ingrata y hasta vengativa para con quienes la desprecian. Pero eso mismo la hace imprescindible. Propongo que se relea o se lea el texto Europa bulle, del 15 de febrero de 2016 escrito para la revista Resistencia, a libre disposicin en internet, porque en l se desarrollan cuestiones necesarias para entender mejor la tesis que aqu se defiende y sobre todo, al final, se lanza el debate sobre la alternativa estratgica a la Europa capitalista: la Europa socialista.

La tesis que se defiende en esta ponencia sostiene que, como independentistas y por ello internacionalistas, debemos realizar una simultnea tarea poltica con respecto a la Unin Europea: luchar para salir del euro y de esta crcel de pueblos ampliada y modernizada que es la Unin Europea, comparada con la medieval mazmorra espaola; y, a la vez, luchar para que se extienda y se popularice la consigna de los Estados Unidos Socialistas de Europa, en la que los pueblos ahora oprimidos nacionalmente dispongamos de los mismos derechos y obligaciones que el resto, en un contexto de democracia socialista.

No son dos tareas diferentes pero complementarias: es una misma praxis revolucionaria orientada a un objetivo irrenunciable, la sociedad comunista, mediante una estrategia, los Estados socialistas transitorios, y varias tcticas, una de las cuales es salir de la Unin Europea y de la argolla del euro.

El debate que ahora realizamos ha adquirido una trascendencia enorme por la propia situacin europea y mundial, y por eso debe ser y va a ser un debate en aumento, un debate permanente. La larga lista de textos que contiene la ponencia tiene precisamente la funcin de facilitar a las y los participantes la mayor cantidad posible de informacin variada a partir de la cual defender las ideas que cada cual estime necesario. En los ltimos aos se nos ha querido imponer formas de debate teledirigido y troceado, sin perspectivas diferenciadas por no decir opuestas y hasta contrarias. Disponer de una visin histrica es imprescindible para cualquier debate y en especial para orientarnos correctamente entre la marabunta de acontecimientos aparentemente azarosos e inconexos.

2. Gnesis de la Europa trabajadora

De una u otra forma, con grandes o pequeas diferencias y ritmos, con alianzas que se pactaban y se traicionaban, las fuerzas medievales se enfrentaron al ascenso de la burguesa en Europa: una lucha entre dos formas contrarias de sociedad que corresponda a dos modos de produccin basados cada uno en diferentes relaciones de propiedad privada; cada una de las cuales pensaba el Estado y las relaciones interestatales en Europa de una forma contraria a la otra. El Congreso de Westfalia, en 1648, sancion la definitiva victoria de la burguesa tal cual entonces exista. Casi de inmediato, surgieron los conflictos y luchas interburguesas para decidir quin impona su hegemona interestatal para as asegurar una mayor acumulacin de capital: el Congreso de Viena, en 1815, impuso orden en la Europa destrozada por las guerras napolenicas.

En este perodo no se cuestionaron las relaciones de propiedad privada de las fuerzas productivas porque ya se haba impuesto la propiedad capitalista, por lo que cualquier planteamiento de las relaciones interestatales e internacionales se mova dentro del cuadro mental burgus. An no haban surgido las condiciones necesarias para plantear otra forma radicalmente contraria a la burguesa de relaciones internacionales en lo que ataa a lo fundamental: acumulacin mundial capitalista o socialista. Pero la tranquilidad burguesa dur poco porque solo treinta y tres aos despus, en 1848, se apuntaron en el Manifiesto del Partido Comunista las iniciales bases de relaciones internacionales e interestatales basadas en la identidad sustantiva de objetivos histricos comunes a todas las clases trabajadoras y pueblos explotados, como se aprecia al final sobre la actitud de los comunistas ante los diferentes partidos de oposicin1.

Desde entonces el fantasma del comunismo se ha ido corporizando tambin en las relaciones internacionales al proponer y materializar otra estructura interestatal adecuada a las necesidades de la transicin revolucionaria del capitalismo al comunismo. Un punto central de esta problemtica aparece expuesto con absoluta nitidez en el Manifiesto:

Mediante la explotacin del mercado mundial, la burguesa ha dado un carcter cosmopolita a la produccin y al consumo de todos los pases. Con gran sentimiento de los reaccionarios, ha quitado a la industria su base nacional. Las antiguas industrias nacionales han sido destruidas y estn destruyndose continuamente. Son suplantadas por nuevas industrias, cuya introduccin se convierte en cuestin vital para todas las naciones civilizadas, por industrias que ya no emplean materias primas indgenas, sino materias primas venidas de las ms lejanas regiones del mundo, y cuyos productos no slo se consumen en el propio pas, sino en todas las partes del globo. En lugar de las antiguas necesidades, satisfechas con productos nacionales, surgen necesidades nuevas, que reclaman para su satisfaccin productos de los pases ms apartados y de los climas ms diversos. En lugar del antiguo aislamiento y la amargura de las regiones y naciones, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones. Y esto se refiere tanto a la produccin material como a la intelectual2.

Aunque la riqueza terica marxista aumentara con el tiempo, este lenguaje de 1848 descubra las leyes absolutas que ya regan la evolucin capitalista al margen y por encima de la subjetividad de burguesas concretas. Centrndonos en Europa, la represin conjunta de la revolucin de 1848 por diversos Estados indicaba fehacientemente que, a diferencia de 1815, ahora ya estaban activos los elementos bsicos de dos modelos de Europa irreconciliables: el de las clases explotadas que queran dirigir la interdependencia universal de las naciones con criterios igualitarios y de justicia, y la de las clases explotadoras que queran hacerlo para su exclusivo enriquecimiento propio aunque ello multiplicase el empobrecimiento de la mayora.

La fundacin de la I Internacional o AIT en 1864 nos muestra el enorme avance realizado por el movimiento obrero internacional desde 1848 y, sobre todo, nos ofrece indicaciones mucho ms concretas3 sobre cmo puede avanzarse en un modelo interestatal a partir de un modelo de organizacin internacional, salvando todas las distancias.

Otra experiencia decisiva porque confirma la tendencia hacia el desarrollo de un modelo contrario al capitalista de relaciones interestatales e internacionales, fue la Comuna de Pars, en1871, durante la cual se abre un fase nueva: el proletariado ha descubierto por fin su forma estatal, comunal, necesaria para el avance al comunismo, y a la vez la burguesa europea ha reaccionado mejorando los mtodos represivos utilizados en 1848, porque, frente al capital, la Comuna era un gobierno internacional, en el pleno sentido de la palabra4. Desde esa fecha, la obsesin del capital es impedir que vuelvan a surgir otros gobiernos internacionales de la clase obrera y que se unan.

La Unin Europea responde a la dialctica de las leyes de concentracin y centralizacin de capitales operando a escala mundial y, dentro de ellas, a la necesidad ciega de la burguesa para impedir el triunfo de un gobierno internacional de los pueblos trabajadores que acelere la acumulacin socialista como fase previa al comunismo.

La fundacin de la II Internacional en 1889 es, en su inicio, un paso muy esperanzador. Uno de sus primeros frutos es el brillante estudio de Engels sobre el campesinado que entra de lleno a la necesidad de una poltica revolucionaria interestatal. Escrito en 1894 comienza retomando el hilo de lo expuesto en el Manifiesto en 1848 citado anteriormente: la produccin mundial de trigo, en Estados Unidos, Sudfrica y la India ha inundado el mercado europeo de trigo barato, tan barato que no hay productor indgena capaz de competir con l5.

A pesar de todos los cambios, ciento veinte aos despus vuelve a suceder lo mismo, pero ahora con el muy barato acero chino6 que rompe los precios europeos. Pero lo que nos interesa es que ya en 1894, en la II Internacional se debata un documento sobre el campesinado europeo que superaba las fronteras burguesas y planteaba, aun con limitaciones comprensibles desde la situacin actual, las tareas de un Estado obrero7 con respecto al campesinado, tambin desde la perspectiva europea, francesa, danesa

Faltaba tiempo todava para que el choque entre ambos modelos de Europa llegase a su punto crtico. La oleada revolucionaria de 1905 record y recuper los antiguos debates, pero tambin aadi una cuestin nueva: el papel de la huelga de masas como superadora de las limitaciones del parlamentarismo. En este contexto, la militarizacin, la expansin colonialista y las primeras reflexiones sobre el imperialismo forzaron el largo debate en la II Internacional sobre qu hacer ante una guerra europea, cmo abortarla incluso en sus primeros das: la II Internacional apareca oficialmente como un contrapoder europeo capaz de hacer fracasar las aventuras militaristas.

Sabemos que los hechos fueron en la direccin contraria y que, tras estallar en mil trozos, la II Internacional pas a ser un pilar de la guerra interimperalista desde agosto de 1914 hasta octubre de 1917 y desde ah hasta su final, un pilar de la guerra contra la joven URSS. Fue en los cortos y sangrientos meses cuando reapareci con mucha ms fuerza el nuevo Gobierno internacional de la clase trabajadora y una de las primeras reflexiones colectivas fue la que mantuvieron los revolucionarios rusos en verano de 1915, debate que ya vena precedido por la propuesta de Trotsky de 1914 sobre los Estados Unidos Republicanos de Europa8, escrita en el verano de 1914.

3. Estados Unidos Soviticos de Europa

Fue el inicio de un debate que tuvo que suspenderse por las difciles condiciones y porque no se haban tenido en cuenta los decisivos componentes econmicos del problema, sino solo los polticos. Aun as fue un debate premonitor. De entrada Lenin advierte de dos principios fundamentales: que la revolucin es un proceso largo en el que se suceden derrotas y victorias, y no es un estallido fulminante; y que ha de ser permanente la explicacin argumentativa y reivindicativa de la revolucin socialista como nica alternativa al capitalismo porque, entre otras cosas, es la nica forma de atraer a ella a la pequea burguesa y a las masas semiproletarias9. Carecemos de espacio para desarrollar estos dos principios en las condicionales actuales.

Luego Lenin sostiene que desde el punto de vista de las condiciones econmicas del imperialismo, es decir, de la exportacin de capitales y del reparto del mundo por las potencias coloniales avanzadas y civilizadas, los Estados Unidos de Europa, bajo el capitalismo son imposibles o son reaccionarios [] El capital se ha hecho internacional y monopolista. El mundo est ya repartido entre un puado de grandes potencias, es decir, de potencias que prosperan en el gran saqueo y opresin de las naciones 10. Un siglo y un ao le han dado la razn.

Pero Lenin tambin insista en la permanencia de lo esencial del capitalismo, en su continuidad bsica por debajo de nuevas realidades que a la vez expresan contradicciones internas nuevas, cualitativamente agudizadas con respecto a las antiguas, que no desaparecen pero quedan subsumidas en las nuevas:

El capitalismo es la propiedad privada de los medios de produccin y la anarqua de la produccin. Predicar una distribucin justa de la renta sobre semejante base es proudhonismo, necedad de pequeo burgus y de filisteo. No puede haber ms reparto que en proporcin a la fuerza. Y la fuerza cambia en el curso del desarrollo econmico. Despus de 1871, Alemania se ha fortalecido tres o cuatro veces ms rpidamente que Inglaterra y Francia. El Japn, unas diez veces ms rpidamente que Rusia. No hay ni puede haber otro medio que la guerra para comprobar la verdadera potencia de un Estado capitalista. La guerra no est en contradiccin con los fundamentos de la propiedad privada, sino que es el desarrollo directo e inevitable de tales fundamentos. Bajo el capitalismo es imposible el crecimiento econmico parejo de cada empresa y de cada Estado. Bajo el capitalismo, para restablecer de cuando en cuando el equilibrio roto, no hay otro medio posible ms que las crisis en la industria y las guerras en la poltica11.

Pese a que muchas cosas han cambiado desde 1915, como hemos dicho, ciertas tendencias presentadas por Lenin se han manifestado en lo fundamental:

Desde luego, son posibles acuerdos temporales entre los capitalistas y entre las potencias. En este sentido son tambin posibles los Estados Unidos de Europa, como un acuerdo de los capitalistas europeos sobre qu? Solo sobre el modo de aplastar en comn el socialismo en Europa, de defender juntos las colonias robadas contra Japn y Norteamrica, cuyos intereses estn muy lesionados por el actual reparto de las colonias, y que durante los ltimos cincuenta aos se han fortalecido de un modo inconmensurablemente ms rpido que la Europa atrasada, monrquica, que ha empezado a pudrirse de vieja. En comparacin con los Estados Unidos de Amrica, Europa, en conjunto, representa un estancamiento econmico. Sobre la actual base econmica, es decir, con el capitalismo, los Estados Unidos de Europa significaran la organizacin de la reaccin para detener el desarrollo ms rpido de Norteamrica. Los tiempos en que la causa de la democracia y del socialismo estaba ligada solo a Europa, han pasado para no volver12.

Lenin muri cuando se endureca la contraofensiva militarista y fascista en 1924, antes de la crisis de 1929 y de su estremecedor endurecimiento en 1933, antes de la Segunda Guerra Mundial y del definitivo triunfo del imperialismo yanqui. Pero acert en la continuidad del nudo gordiano: son posibles y se han realizado acuerdos temporales entre las potencias, entre los capitalistas europeos para, en primer lugar, aplastar en comn el socialismo en Europa. En agosto de 1915 no exista an ningn socialismo triunfante en Europa, al contrario: los socialistas y an ms los comunistas eran perseguidos por doquier.

Sin embargo, Lenin acert al advertir que esa alianza capitalista futura tendra como objetivo prioritario aplastar al socialismo, como ocurri y ocurre, como ocurrir, y tambin que defendera las colonias europeas contra las apetencias de Japn, como sucedi tras 1941 con la ayuda egosta de Estados Unidos, generando verdaderas masacres en Asia13. Acert al decir que Europa ya representaba un estancamiento econmico con respecto a Estados Unidos y que intentara defender sus colonias del expansionismo norteamericano, aunque esto se realiz sin guerras pero con pactos y negociaciones que fueron tensionndose hasta llegar a la situacin actual sobre el TTIP14.

Obviamente, Lenin careca de datos contrastados capaces de mostrarle que la supremaca yanqui sera tambin polticamente necesaria para la burguesa europea, dado que desconoca an que iba a triunfar la revolucin bolchevique en el decrpito imperio zarista a finales de 1917, generando una oleada revolucionaria que no pudo ser derrotada ni con la Segunda Guerra Mundial. Esta nueva realidad determin que el capitalismo europeo necesitara y siga necesitando la proteccin poltico-militar yanqui para sostenerse en el mundo. Ms an, en contra de la inagotable letana sobre el supuesto eurocentrismo de Lenin, ya avis en verano de 1915 que: Los tiempos en que la causa de la democracia y del socialismo estaba ligada solo a Europa han pasado para no volver, como hemos visto.

No hay que conceder todo el mrito a Lenin, otros marxistas ya haban descubierto esta mundializacin de la lucha de clases y del socialismo: sus razones estaba detenidamente explicadas por Rosa Luxemburg a finales de 1912, aunque la profeca estrictamente poltica de la mundializacin de la lucha socialista que se desplaza a Oriente aparece expuesta por Marx y Engels en la dcada de 1870.

Hasta donde se lo permita la experiencia y la teora acumulada, Lenin acert en el ncleo de la contradiccin tal cual se desarrollaba en esos aos:

La desigualdad del desarrollo econmico y poltico es una ley absoluta del capitalismo. De aqu se deduce que es posible que el socialismo triunfe primeramente en unos cuantos pases capitalistas, o incluso en un solo pas en forma aislada. El proletariado triunfante de este pas, despus de expropiar a los capitalistas y de organizar la produccin socialista dentro de sus fronteras, se enfrentara con el resto del mundo, con el mundo capitalista, atrayendo a su lado a las clases oprimidas de los dems pases, levantando en ellos la insurreccin contra los capitalistas, empleando, en caso necesario, incluso la fuerza de las armas contra las clases explotadoras y sus Estados. La forma poltica de la sociedad en que triunfe el proletariado, derrocando a la burguesa, ser la repblica democrtica, que centralizar cada vez ms las fuerzas del proletariado de dicha nacin o de dichas naciones en la lucha contra los Estados que an no hayan pasado al socialismo. Es imposible suprimir las clases sin una dictadura de la clase oprimida, del proletariado. La libre unin de las naciones en el socialismo es imposible sin una lucha tenaz, ms o menos prolongada, de las repblicas socialistas contra los Estados atrasados15.

La ley absoluta del capitalismo, la ley del desarrollo desigual, completada por otros marxistas como ley del desarrollo desigual y combinado16, bsica para entender la historia humana, se cumple con carcter de necesidad, aunque sus manifestaciones adquieran muchas formas diferentes segn las circunstancias. Lenin no volvi a plantear el debate sobre esta consigna aunque su referencia directa a las repblicas socialistas indica la orientacin de su pensamiento.

El socialismo triunf en la atrasada y a la vez muy desarrollada Rusia como Lenin ya intuy en 1902. Entre agosto de 1915 y marzo-abril de 1917 los hechos fueron enseando a Lenin que la ambigua consigna de repblica democrtica era obsoleta, superada definitivamente por la lucha de los contrarios, mientras que se reforzaba la necesidad de la dictadura del proletariado inseparable de la democracia obrera, como base de la repblica socialista. Al margen de matices sin importancia, ya no exista entonces diferencia seria17 entre l y Trotsky

Las famosas y decisivas Tesis de abril o Cartas desde lejos de 1917 expresan las lecciones extradas por Lenin de los profundos cambios sociales acaecidos por el advenimiento del imperialismo y plantean una cuestin crtica: se han agudizado tanto las contradicciones que la consigna de la repblica democrtica se ha vuelto obsoleta, siendo urgente organizar la insurreccin armada por conquistar la repblica socialista, o para ser ms exactos: hay que crear el Estado de los soviets de diputados obreros, soldados y campesinos que, siguiendo la ruta de la Comuna de 1871 y la revolucin de 1905, sea constituido por todo el pueblo en armas, que arme a todos los elementos pobre y explotados de la poblacin, a fin de que ellos mismos tomen directamente en sus manos los organismos del poder del Estado y formen ellos mismos las instituciones de ese poder18.

Lenin propone que ese Estado basado en el pueblo en armas aplique en el acto estas seis medidas: declarar que no est ligado con los gobiernos burgueses; hacer pblicos todos los tratados secretos de la burguesa con el imperialismo, invitar a todas las potencias a concertar sin dilacin un armisticio, hacer pblicas las condiciones de paz, liberacin de todas las colonias y de todos los pueblos dependientes, oprimidos o que no gozan de plenos derechos, proponer a los obreros de todos los pases que derroquen a sus burguesas e impongan Estados de soviets de diputados obreros, y declarar que la deuda la paguen los propios seores capitalistas, ya que los obreros y campesinos no reconocen esas deudas19.

Dejando de lado el desconcertante efecto que las Tesis causaron en la mayora de la direccin bolchevique, una parte lleg a descalificar personalmente a Lenin, hay que decir que la consigna de los Estados Unidos de Europa fue de nuevo defendida por Trotsky20 en verano de 1923, aunque desapareci del proyecto de programa de la III Internacional o Internacional Comunista, Komintern, de 1928 escrito por Bujarin y Stalin21. Sin embargo, la respuesta de Trotsky fue an ms precisa y clara ya que en 1929 plante la necesidad de los Estados Unidos Soviticos de Europa22, en un contexto en el que era urgente crear una alternativa contraria al proyecto militarista y reaccionario que empezar a tomar cuerpo en la extrema derecha europea.

Salvando todas las distancias, vaivenes, abandonos y recuperaciones que ha tenido esta consigna y con ella el programa expuesto en las Tesis, lo cierto es que ambos iluminan la estrategia actual hacia la Europa socialista: declararse independiente de los Estados burgueses; publicar todos los tratados actuales empezando por el TTIP y otros chantajes; invitar a los Estados a parar el autoritarismo y la reaccin neofascista al alza; publicar estas condiciones y otorgar la independencia a los pueblos oprimidos; proponer a los pueblos que derroquen a sus burguesas; y hacer que la deuda la pague el capital. Dos Europas antagnicas.

4. Convulsa Europa capitalista

Desde 1918 los pueblos de la URSS fueron obligados a resistir desesperadamente a la contrarrevolucin imperialista. El capital no toleraba que existiera en la prctica un modelo de sociedad antagnico al suyo, como no lo haba tolerado en 1905, en 1871, etc. El capital permita toda divagacin abstracta sobre inocuos planes b, q o z, pero siempre dentro de los parcos mrgenes de su ley y orden. Por esto, cuando la clase obrera alemana dio el salto a la revolucin, la socialdemocracia asesin en 1919 a Rosa Luxemburg y otros miles de revolucionarias y revolucionarios. Ahora mismo, el gobierno socialista de Hollande intensifica la represin de las luchas obreras y populares que avanzan organizando piquetes y huelgas prorrogables23 siguiendo las lecciones de la clase hermana alemana en 1919.

Entre aquel pasado y este presente, el capitalismo ha transitado por varias crisis profundas que no podemos exponer ahora. Para nuestro tema, s debemos decir que una de las consecuencias estructurales de larga duracin de la Primera Guerra Mundial, adems del surgimiento de la URSS y la oficializacin de la supremaca yanqui, fue el dramtico empeoramiento de la deuda internacional con la agudizacin de los problemas internos de las naciones deudoras24, generando una espiral destructiva a la que volveremos luego.

La deuda fue una de las razones, que no la nica, que explica el prestigio de la URSS y del socialismo, el desarrollo del fascismo y militarismo, el estallido de la Gran Depresin de 1929 y la victoria nazi, as como la agudizacin de las luchas de clases y de liberacin nacional antes de 1939, pero tambin ayuda a explicar por qu esta guerra mundial fue distinta25 a la de 1914-1918. La Europa posterior a 1945 se caracterizar entre otras cosas por sus sucesivas formas de dependencia hacia Estados Unidos, formas que variarn al son de los cambios mundiales y, consiguientemente, de las necesidades del imperialismo yanqui.

Tras 1945 se inicia una fase histrica magnificada propagandsticamente como la de los treinta gloriosos cuando en realidad fue una huida hacia adelante26 impuesta por la tpicaceguera del burro: creer que los problemas se resuelven por ellos mismos si los posponemos para un futuro indeterminando. Los aos de expansin y la relativa paz social existente en Europa se basaron en los ingentes esfuerzos productivos que se tuvieron que hacer para reconstruir lo destruido, en la aplicacin civil de la tecnociencia militar, en la fra consciencia del capital menos obtuso de que deba negociar mejoras sociales con el reformismo para evitar rebeliones populares que podran derivar en el socialismo, en los transitorios efectos del keynesianismo, en los pactos de la URSS con el imperialismo al finalizar la Segunda Guerra Mundial, etc.; pero tambin basada en el silenciamiento del terrorismo de la OTAN fuente de terror27 dentro de la Europa capitalista destinado a machacar a las fuerzas comunistas, y en el hecho que realmente los pases europeos eran a la vez soberanos pero intervenidos28 por Estados Unidos.

La interpretacin superficial de la fase de 1945-1975 y algunos aos posteriores de simple inercia, llev a intelectuales burgueses y reformistas a divagar sobre si, por fin, se haba realizado el milagro de la estabilidad permanente29. Durante un tiempo esta ficcin se mantuvo en la expectativa con el apoyo de la crisis interna de la URSS y en especial gracias al punto de inflexin de su desarrollo econmico en 1987-1988, cuando se empez a constatar su declive30. Sin embargo, en el plano ideolgico esta ficcin fue sostenida por la desintegracin intelectual del reformismo en todas sus versiones y por el casi fulminante hundimiento de las izquierdas educadas en la dogmtica oficial de la URSS desplomada en brevsimo tiempo. La Europa del desencanto31 asisti pasiva a la euforia imperialista y a los implacables ataques monetaristas y neoliberales.

Las leyes tendenciales y absolutas del modo de produccin capitalista funcionan a su ritmo desigual y combinado, horadando como un viejo topo los cimientos profundos de la acumulacin ampliada del capital, y con ella su reproduccin. En efecto, en el interior de la estabilidad permanente bullan las contradicciones capitalistas que emergieron al plano de la poltica econmica en la segunda mitad de la dcada de 1970 en lo que se ha denominado correctamente la vuelta a la normalidad del imperialismo32. Ahora bien, sabemos desde mediados del siglo XIX que debe transcurrir un tiempo para que las clases y naciones explotadas recuperen su conciencia y su confianza despus de derrotas sociales como las sufridas bajo las polticas burguesas actuales.

Mientras que, por ejemplo, en nuestra Amrica se inici la recuperacin de las masas desde finales de la dcada de 1980 con el heroico Caracazo venezolado, luego confirmada por la impresionante resistencia cubana en el duro perodo especial inmediato a la implosin de la URSS, siguiendo una larga lista que no podemos referencial. Pues bien, con mayor retraso tambin sucedi lo mismo en Europa, acelerndose desde comienzos del siglo XXI primero como malestar de fondo con estallidos puntuales, hasta ser innegable su recuperacin desde finales de la primera dcada de 2000, surgiendo hace poco la pregunta sobre si asistimos a una rebelin mundial33.

5. Intensificacin de las crisis del capital

Debemos iniciar nuestra reflexin desde el momento en que irrumpen definitivamente los cambios socioeconmicos que se gestaban en el subsuelo, para luego, a lo largo de la ponencia, analizar las contradicciones internas. En su riguroso seguimiento de la economa europea, D. H. Aldcroft, terminaba explicando con su ideologa progresista, pero no revolucionaria, la transformacin profunda del sistema capitalista mundial en las ltimas dcadas y su impacto sobre Europa:

Lo que haba acontecido hasta el momento era un cambio de oeste a este, que no muestra seales de disminuir y que parece va a acelerarse en los prximos diez aos ya que las economas occidentales, gravadas por la deuda, los salarios no competitivos, el alto desempleo y las caras redes de apoyo social, tienen dificultades para competir [] En 2001, la produccin mundial se situ alrededor de los 32 billones de dlares, y alcanz los 50 billones en el momento del colapso de Lehman Brothers. Para 2011 la cifra haba llegado a 70 billones de dlares, pero gran parte del crecimiento provena de fuera de las economas occidentales. De hecho, es evidente que la economa mundial tiene dos velocidades: las economas avanzadas de crecimiento lento (predominantemente Estados Unidos, Europa y Japn) y las economas en desarrollo de crecimiento rpido34.

J. Beinstein ha mostrado cmo la crisis iniciada a finales del 2007 no era un desinfle de la burbuja inmobiliaria norteamericana sino un salto cualitativo de un proceso global mucho ms complejo y de larga duracin:

En la superficie aparecan los crditos hipotecarios impagos pero por debajo se desarrollaba una inmensa maraa de deudas privadas y pblicas y toda clase de operaciones especulativas que se extendan al conjunto de los pases centrales y a los llamados emergentes de la periferia compensando negocios productivos bloqueados o desacelerados. En torno de ese fenmeno rondaban las crisis energtica y alimentaria, los procesos de deterioro institucional de grandes potencias como los de los Estados Unidos, Italia o Inglaterra (incluidos su dficits fiscales y sus legitimaciones polticas), el empantanamiento de las guerras de Irak y Afganistn, la crisis ambiental35.

Vemos perfectamente expuesta en esta cita la interrelacin sinrgica de las subcrisis concretas que minan al capitalismo y la tendencia a su sntesis en una crisis cualitativa superior que las subsume: la de declinacin del capitalismo. Pues bien, un problema cada vez ms agudo al que dedica especial atencin J. Beinstein es el del aumento imparable de la deuda global. Refirindose exclusivamente a la deuda del G7, ocurre que en 1990 su deuda global supona el 159% del PIB del G7, dividindose en 101% de pblica y 58% de privada; en 2000 haba subido al 177% del PIB del G7, con el 102% de pblica y 75% de privada, disparndose en 2010 nada menos que al 383% del PIB del G7, con el 273% de pblica y 110% de privada36. Y sigue en aumento.

La deuda global, mundial, que no solo del G7, se acerca en la actualidad a los 200 billones de dlares estadounidenses, un 286% del PIB mundial, intensificando el debate sobre el creciente riesgo de impago37. Para ceirnos a la Unin Europea, los activos txicos de su bando ms poderoso, el Deutsche Bank, ascienden a unos 75 billones de dlares unas 22 veces el PIB alemn y 4,6 veces el PIB de la Unin Europea en 201538. Pero leamos esta escalofriante constatacin y a la vez advertencia:

Vuelve el miedo: en 2020 vencen 9,5 trillones de dlares en deuda pblica y empresarial. En 2016 vencen cerca de 830.000 millones de dlares de deuda financiera y corporativa en Europa y casi 4 billones en 2020, un 40% de los 9,5 trillones de dlares de la deuda mundial. Vuelven a saltar en los mercados las alarmas ante el riesgo de impagos de compaas que se financiaron a precios baratos y sin las suficientes garantas bajo el paraguas de las polticas expansivas de los bancos centrales. Casi el 40% ha empeorado su capacidad de repago y los niveles estn por debajo del ao 200739.

Por su parte, la Reserva Federal de Estados Unidos no descarta aplicar tipos de inters negativos si la economa no se recupera40, teniendo en cuenta que el crecimiento del PIB en Estados Unidos mantiene, as, su tendencia a la baja, despus de incrementarse un 1,4% en el cuarto trimestre del ao pasado, lejos del 2% del tercer trimestre y, sobre todo, del 3,9% del segundo trimestre. La cifra del 0,5% es tambin ligeramente inferior al aumento del 0,6% que se registr en el primer trimestre de 201541. No cansaremos al auditorio citando anlisis, tesis e informes que vienen a coincidir en lo mismo: que es probable que Estados Unidos sea azotado por el vendaval de una nueva recesin42, dentro de un contexto mundial que se dirige hacia un agravamiento socioeconmico

En cuanto al Estado espaol, la alarma cunde en la banca porque las acciones de los siete del Ibex-35 caen entre un 17,67%, en el caso de BBVA, y un 3,94% Bankinter en las ltimas semanas Las principales entidades espaolas Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Sabadell y Popular han reducido en un 22,7% el beneficio del primer trimestre del ao, ya que de forma conjunta han ganado 3.198 millones de euros frente a los 4.138 millones de un ao antes [] El sector bancario no solo ha perdido en bolsa en el ao ms de un 26% de media, sino que sus activos siguen sin estar valorados por el mercado o contemplan ampliaciones de capital, ya que cotizan, de media, con un precio valor en libros de 0,75 veces43.

No debe extraarnos, por lo tanto, que la prensa refleje las inquietudes de muchos portavoces del capitalismo sobre las perspectivas poltico-econmicas de la Unin Europea44, y de las Bolsas internacionales reconociendo que los analistas aconsejan mxima prudencia ante la posibilidad de un verano caliente en el parqu45. Tambin observamos su desconcierto: En un artculo reciente, el economista en jefe del Fondo Monetario Internacional, Maurice Obstfeld, confiesa que el panorama econmico global le parece difcil de entender46. Incluso Weisbrot, al que volveremos luego, habla de la ceguera inexplicable47 de los economistas y analistas oficiales para comprender qu est sucediendo. O dicho en trminos marxistas:

Se estn desarrollando las condiciones para el inicio de lo que podra llamarse una segunda etapa o temporada de la crisis econmica mundial que trascurrir sobre un sustrato an ms crtico del que prevaleci durante los siete aos que siguieron a la cada de Lehman. Esta segunda etapa contiene en potencia la posibilidad del desarrollo de una nueva recesin mundial al estilo de la de 2008/2009 o an peor48.

6. Fracaso de planes b, q o z

La tendencia al estancamiento del capitalismo es innegable49, aunque ello no signifique asumir una visin catastrofista, mecnica, de su obligado derrumbe e implosin debida a una concepcin reduccionista50 de la dinmica de acumulacin de capital. Sumido en una larga depresin51 sera posible imaginar que pueden quedar posibilidades de recuperacin en base a nuevas tecnologas que permitan ahorrar trabajo, junto a una implacable destruccin de los derechos democrticos conquistados. Pero estas recuperaciones sern cada vez ms dbiles, cortas y fugaces, si es que se producen, porque en realidad el capitalismo ha entrado en un largo plazo52 de desaceleracin, violencia, financiarizacin y superesplotacin de los recursos.

A finales de 2012 un estudio del Consejo Nacional de Inteligencia53 yanqui reconoca que, de seguir as las cosas, Estados Unidos dejara de ser la potencia hegemnica hacia 2030, teniendo que competir de igual a igual con otras potencias competidoras. La nica forma que tienen los capitalismos que pierden fuelle, productividad y ganancia, es la de multiplicar la explotacin de sus clases trabajadoras y de los pueblos que oprimen. La patronal espaola lo ha dicho claramente: el trabajo estable y seguro tiene que desaparecer. Segn un diario salmn fiel representante del neoliberalismo ms duro: los empresarios quieren extender el empleo temporal y flexible54. En gobierno socialista francs ha impuesto por va decretazo55 de urgencia una drstica reforma antidemocrtica que lamina muchos derechos obreros y populares, a pesar de la masiva resistencia social, y el presidente espaol en funciones ha prometido a Bruselas56 que aplicar los recortes que esta le exige cuando gane las prximas elecciones.

Vemos que la burguesa est decidida a imponer a martillazos pura hiel y ricino sociales para debilitar a la clase trabajadora hasta tal punto que desista de toda resistencia. Hay sin embargo quienes sostiene que existe otra alternativa, la reformista, que se caracteriza por negar la dialctica del capital bien sosteniendo que la poltica no influye decisivamente en la economa, por lo que hay que esperar tranquilamente a que el capitalismo mute con pacfica parsimonia en socialismo, o por el lado opuesto, que la poltica rige la economa al margen de sus leyes endgenas, de modo que basta con aplicar medidas que incentiven el consumo, la inversin, etc., para salir de la crisis evitando la lucha de clases.

Nadie niega la importancia de la poltica socioeconmica para controlar y dirigir los problemas sociales, como plantea M. Weisbrot en su anlisis sobre Amrica Latina y la Unin Europea, pero dado que no profundiza hasta las contradicciones radicales y se limita a proponer alternativas que no cuestionan la realidad ltima de la explotacin y por tanto de la crisis57, debido a esa superficialidad, los hechos terminan contradiciendo la propuesta reformista. Semejante incapacidad se aprecia ntidamente en lo ambiguo de su planteamiento sobre la posible, conveniente o necesaria salida de la zona euro y/o de la Unin Europea, y lo limitado de su comparacin entre la desdolarizacin de Argentina58 y la situacin de Grecia.

Otra propuesta sobre las urgentes medidas poltico-monetarias a tomar para evitar el posible colapso59 del capitalismo es la de W. Streeck quien, desde posiciones basadas en una mezcla de Weber, Keynes, etc., con unas gotitas de un Marx domado, cree que el capitalismo democrtico entr en crisis angustiosa desde la dcada de 1970 tras sus aos de gloria desde 1945, aunque reconoca en 2011 que las clases propietarias podan asegurar la continuidad de su poder gracias a la fortaleza inexpugnable de las finanzas internacionales60.

El cambio de la situacin de relativa seguridad del capital en 2011 y al posible colapso actual radica en el fracaso del euro, como instrumento poltico-econmico que cimenta la Unin Europea. Defendiendo una teora del dinero muy cercana a Ingham, Weber, Parsons, Smelser, y que ignora la teora del dinero de Marx, a la que no cita en su largo artculo ni siquiera para ridiculizarla, el autor sostiene que debe aplicarse una poltica monetaria flexible que lograra que el futuro de la moneda comn europea podra pasar a ser un subtema en el marco de un debate mundial sobre un sistema monetario y de crdito para el capitalismo y quiz incluso para un orden poscapitalista del siglo XXI61.

Uno de los objetivos prioritarios del artculo Europa bulle era mostrar la incoherencia reformista del llamado Plan B para democratizar la Unin Europea desde su interior, utilizando fundamentalmente los restringidos medios institucionales y legales permitidos en la actualidad por la menguante democracia burguesa, recurriendo excepcionalmente a algunas movilizaciones pacficas y democrticas. Semejante idealismo reformista no solo es negado por el pasado y el presente, sino tambin por los recortes de los derechos de los pueblos que se van a imponer en un futuro inmediato con la excusa de la unin presupuestaria:

La Unin Presupuestaria intenta centralizar en Bruselas mayores recursos en detrimento de los presupuestos nacionales. Plantea, asimismo, un mayor control presupuestario de los pases miembros. Si alguien estuvo tentado de reducir los dficits pblicos por la va de incrementar los ingresos pblicos mediante un esquema progresivo, se ver frustrado. Se impedir un incremento de la progresividad y cualquier presin fiscal redistributiva, que solo podr aprobarse desde el Consejo, a tal punto que el eje central para minorar los dficits pblicos se focalizar en el lado del gasto. Este control supone restar competencias a los parlamentos y gobiernos nacionales, centralizando paulatinamente en Bruselas la determinacin de la poltica fiscal y presupuestaria62.

La tendencia a la concentracin de poder en la burocracia forma parte de la ley de la concentracin y centralizacin del capital, y es necesaria para facilitar y dirigir en lo posible la ley de la perecuacin de capitales en beneficio de los Estados-cuna de las grandes corporaciones transnacionales, en este caso la Unin Europea. El reforzamiento del poder burocrtico solo puede ser combatido mediante masivas movilizaciones en defensa de los derechos de los pueblos, y aunque es cierto que en algunos paneles realizados durante el debate en Madrid del Plan B se analizaron y debatieron nuevas63 formas de lucha y movilizacin, incluso de autoorganizacin, de las clases y colectivos explotados, sirviendo as muy positivamente como punto de arranque en la mejora de la lucha de clases; pero estas vlidas reflexiones no anulaban el mensaje oficial del evento.

Tres meses despus de aquellas piadosas intenciones, el gobierno francs reprime con dura contundencia las protestas de la juventud trabajadora64 siguiendo la estela abierta con anterioridad en Lyon65, segunda capital del Estado francs, cuando permiti la intervencin represiva conjunta entre su polica y la derecha neofascista contra una potente manifestacin obrera. Las tcticas provocadoras66 de la polica francesa buscan generar situaciones que justifiquen sus cargas violentas. Por estas y por otras razones, como el odio que el pueblo explotado siente hacia ella, sindicatos policiales han pasado a la protesta activa contra el gobierno67: uno de los sntomas ms claros de crisis del poder burgus es el de la desmoralizacin, malestar e irritacin progresiva de sus fuerzas represivas.

Dudamos mucho que el Plan B para la Unin Europea haya decidido organizar y practicar la clsica y recurrente tctica obrera de ocupacin de locales, sedes, oficinas, instituciones como forma lcita y justa de lucha, como ha ocurrido en Grecia durante el segundo da de la huelga general del 6 y 7 de abril de 2016 contra la austeridad impuesta por el gobierno de Syriza. Huelga en la que uno de los momentos ms relevantes de las protestas de hoy ha sido el llevado a cabo por una delegacin de sindicalistas de la polica, guardacostas y bomberos griegos que irrumpieron en la sede del partido gobernante Syriza y ocuparon durante varias horas la entrada68. Sin retroceder mucho, a comienzos de abril Syriza vendi dos tercios del puerto del Pireo a la empresa China Cosco, mientras que su polica reprima las manifestaciones obreras de protesta69.

Nos hemos centrado fundamentalmente en la experiencia francesa y griega para mostrar la unidad del sistema capitalista al margen de las diferencias de desarrollo en Estados particulares. Sin duda, huelgas, actos y movilizaciones variadas que se estn viviendo en Europa inquietan cada vez ms a gobiernos, fuerzas represivas e instituciones de poder. Las acciones de protesta cada vez ms masiva contra la impunidad de las transnacionales, los llamados engranajes del sistema70, contra los efectos desastrosos del TTIP71, la gran respuesta de masas contra el autoritarismo del derechista gobierno polaco72 con manifestaciones de tristeza y clera73, o la huelga en seis aeropuertos alemanes para aumentar los salarios74, por citar algunos casos actuales sin duda tienen tambin el efecto de fortalecer los sistemas de control, vigilancia y represin preventiva o activa, sistemas que se han extendido a la sociedad capitalista en su conjunto, penetrando en los recovecos ms ntimos de las personas mediante los sutiles e invisibles75 sistemas empresariales.

La preocupacin y el desasosiego por la tendencia al alza de las movilizaciones populares se expresa en el aumento de amenazas y sobre todo de castigos. Dejando de lado la represin contra las militancias independentistas y limitndonos a muy pocos ejemplos, en la actualidad la fiscala espaola pide una condena de ms de 8 aos de prisin y una multa de 6.400 euros por participar en luchas y marchas mineras en 201276. Estos castigos personalizados se amplan masivamente mediante los procesos de identificacin de las personas acusadas de participar en los actos pblicos y pacficos de conmemoracin del 15-M de 2011, actos multados con 600 euros77 segn la Ley Mordaza78, hecha e impuesta rpidamente en previsin del aumento de la concienciacin popular.

Exactamente lo mismo est sucediendo en Estados Unidos, en donde casi se da permiso absoluto al FBI para hackear79 ordenadores privados destruyendo derechos vitales. La razn del avasallamiento es idntica a la del resto del capitalismo: la burguesa yanqui necesita cortar de raz el ascenso de la concienciacin popular. Nada menos que Stiglitz ha reconocido que la gente tiene motivos para estar furiosa80, mientras que poco tiempo despus L. Fink justifica la ira de la llamada clase media ya que ha sido totalmente aplastada81.

Comentando la presente campaa electoral en Estados Unidos, Petras habla de la sublevacin de las masas82 indicando sus fuerzas y sus debilidades. Recurriendo a la lectura que P. Anderson hace de W. R. Mead, podemos decir que tambin en Estados Unidos se est debilitando el poder dulce83, alienador, mientras se fortalece el poder brusco, militar y represivo, y entra en crisis el poder pegajoso, el socioeconmico.

La experiencia mundial de la lucha de clases ensea que la burguesa diversifica y endurece sus represiones conforme es desbordada por la clase obrera. Los ataques de la patronal de la empresa norteamericana Verizon contra las y los sindicalistas que coordinan la prolongada huelga en defensa de condiciones salariales y laborales84 son un ejemplo de lo dicho, que en Europa se muestra, por ahora, en la coordinacin entre polica y extrema derecha en Lyon, como hemos visto. Esta dinmica, an inicial, puede llegar a tener muchas similitudes con lo peor de los aos 3085, o dicho ms crudamente Qu olor a los aos 30!86.

7. Deuda, racismo, Brexit y guerras

Las incoherencias del reformismo tambin aparecen claramente en el momento en el que hay que afrontar el pago de la deuda, como fue la triste y desmoralizadora claudicacin de Syriza87. La deuda como instrumento de dominacin y saqueo de un pueblo es tan vieja como el capitalismo, si no anterior a l. Podemos encontrar las primeras crisis poltico-econmicas serias en el siglo XVI cuando el todopoderoso emperador Carlos V no pudo cancelar sus deudas imperiales con los banqueros alemanes y holandeses88.

D. Harvey explica que: Un pas endeudado tiene que cargar con el coste de cualquier devaluacin subsiguiente de capital, mientras que el pas acreedor queda protegido. Se pueden entonces saquear los recursos de los pases endeudados bajo las reglas draconianas del pago de la deuda. El caso actual de Grecia es un ejemplo horrible de este proceso llevado hasta el extremo. Los bonistas estn dispuestos a despedazar y alimentarse de pases enteros que han sido lo bastante ingenuos como para caer en sus garras89.

La deuda es tambin un arma poltica y militar que incide en el devenir econmico. No podemos exponer ahora siquiera de forma sinttica la dialctica del capital y sus formas concretas en el presente, pero ms o menos todas y todos entendemos que, por ejemplo, la reaparicin del racismo y el fortalecimiento de la extrema derecha europea90 tienen mucho que ver con la manipulacin de los miedos irracionales ante la llegada masiva de refugiados, migracin creada por las consecuencias inhumanas de la poltica imperialista que luego veremos. Miedos irracionales fundamentalmente machistas, masculinos, ante el fantasma de la superioridad sexual y su agresividad animal de los machos migrantes cargados de testosterona91. Que el miedo a la superioridad sexual del otro es una de las bases irracionales ms profundas del racismo ya fue demostrado en los estudios crticos realizados en Estados Unidos.

Siendo cierto que el racismo en auge tiene mucho que ver con el conflicto en Oriente Medio y Siria92, y que, a la vez, exige de una visin y accin poltica93, contundente y directa tanto contra el cinismo oficial como a favor de la integracin de esas poblaciones, no lo es menos que tambin tiene sus causas estrictamente europeas que nos remontan a los efectos ideolgicos de la inicial expansin imperialista reforzando el nacionalismo burgus, contaminando a las clases trabajadoras de modo que la era del nuevo imperialismo fue tambin la poca en la que el racismo alcanz su cnit. Los europeos, en otro tiempo respetuosos con algunos pueblos no occidentales especialmente los chinos empezaron a confundir niveles tecnolgicos con niveles culturales en general y, por ltimo, con capacidad biolgica94.

Han cambiado muchas cosas desde el inicial imperialismo al actual, pero es muy ilustrativo ver cmo los Estados europeos ms poderosos reconocan desde hace muchos aos que necesitaban tecnobraceros95 dciles y explotables96 y que, desde entonces y cada vez ms, se guan sobre todo en la actualidad por el sistema de dosificacin planificada de la inmigracin97 desarrollado por Estados Unidos desde finales del siglo XIX. Quiere esto decir que es la ley de la acumulacin capitalista la que, internamente, orienta a grandes rasgo los altibajos del racismo y de los sentimientos de inseguridad, miedo y odio a lo nuevo, al otro98 como amenaza desconocida, que, sin duda, florecen de nuevo en franjas sociales de Europa.

La deuda es una parte de la totalidad del proceso de explotacin y acumulacin. La estructura legal de la Unin Europea est diseada no solo para el saqueo implacable de los Estados deudores, sino sobre todo para la extraccin de plusvala al conjunto de la clase obrera europea en beneficio del capital financiero, de la burguesa estadounidense y europea, por este orden, siendo el euro el punto de bveda99. Romper esta trituradora es la nica alternativa de los pueblos, aunque la tarea sea larga, difcil y problemtica.

Adems de la leccin de Grecia, tambin tenemos la de Islandia100 sometida al silencio de plomo para que no aprendamos de sus errores. La Unin Europea aplica un doble rasero a la importancia del pago de la deuda: mientras que asfixia a Grecia y presiona mucho a otros Estados como la ya estrujada Portugal101, por otro lado a Ucrania le condon casi el 20% de la deuda102 en verano de 2015, porque le interesa mantener en el poder al podrido gobierno derechista fiel a la OTAN; tambin al derechista gobierno espaol le han dado unos meses de gracia para renegociar el pago del dficit, por recomendacin de Estados Unidos103.

La poltica hacia Gran Bretaa que amenaza con el Brexit104 tambin muestra la flexibilidad de euroalemania105 y de una parte de Estados Unidos cuando hay que asegurar el desarrollo de la Unin Europea: en el fondo se trata de acelerar mediante medidas polticas la ley tendencial de la concentracin y centralizacin de capitales que en el nivel financiero y burstil ha dado el salto ms importante en los ltimos diecisis aos anunciarse la fusin de las bolsas de Alemania y Londres106 para 2017. La posible salida de Gran Bretaa de la Unin Europea, o de algunas de sus reas, refleja el conjunto de tensiones que surgen entre las burguesas menos poderosas107 britnicas aorantes de las viejas glorias, de sectores populares cansados por tantos recortes y el ascenso del racismo.

Al igual que con Grecia o con cualquier otro pueblo, lo decisivo del Brexit es que presenta al desnudo la cuestin histrica que nos remite a los debates de la izquierda revolucionaria habidos en 1917, 1915, 1905, 1894, 1871: Bajo el capitalismo global, ningn pas puede proteger a sus ciudadanos de la contaminacin, el cambio climtico, las depresiones econmicas y las guerras mundiales. Todo ello exige cooperacin global y accin poltica de gobiernos socialistas, que no tenemos. Evitar las dainas consecuencias de la prxima gran crisis mundial, que ahora est en el horizonte, voten como voten los britnicos en el referndum de junio, es mucho ms importante108. Volvemos a encontrarnos, tras este recorrido, con la cuestin de la otra Europa, la formada por gobiernos socialistas que an no existen y que deben integrarse en el gobierno internacional de la clase obrera del que hablaba Marx.

La cooperacin global de los gobiernos socialistas que asumen la interrelacin universal de las naciones en base a las premonitorias medidas planteadas en las Tesis de abril de 1917, por dar una referencia, es la nica alternativa viable para luchar contra la contaminacin, el cambio climtico, las depresiones econmicas y las guerras mundiales, contra las dainas consecuencias de la prxima gran crisis. Mientras se agudizan las contradicciones y las leyes absolutas y relativas, tendenciales, del capitalismo actan al margen de la inconsciencia de la mayora de la poblacin, a la vez de esto, se debilita uno de los pilares histricos de la propiedad burguesa. Segn el clebre y temible diario The Economist, portavoz oficial del imperialismo, la socialdemocracia europea va perdiendo influencia en el seno de la clase obrera mundial: se trata del debilitamiento de las reservas polticas del capitalismo, que han cado a los niveles de hace setenta aos109

Tal retroceso plantea crecientes problemas de gobernanza al sistema que no ve por ahora llegado el momento de lanzarse a una nueva aventura neonazi y belicista, aunque se incrementan las dinmicas en esa direccin, encontrndonos en una de sus fases previas: una nueva guerra fra110. Desde algunas indicaciones tericas de Marx y Engels sobre el papel de lo militar en la historia, sobre todo desde Rosa Luxemburg y en menor medida Lenin y otros marxistas, sabemos el crucial papel del militarismo en la dictadura del capital, y no solo como fuerza de represin a secas, sino tambin de destruccin creativa, sin entrar ahora a anlisis de este concepto de Sombart, como negocio poltico-econmico que mueve, como mnimo, el 2,4% del PIB mundial111 y que no entiende de austeridad112 alguna porque sigue creciendo de forma imparable. La remilitarizacin, que se expresa tambin en su gigantesco poder propagandstico113, es una necesidad estructural del capitalismo contemporneo que est siendo investigada y debatida con sofisticado rigor114.

El militarismo es inseparable de la imposicin de la lex mercatoria115 por la que los Estados medianos y pequeos perdern definitivamente sus escasas soberanas socioeconmicas y polticas en beneficio de las grandes corporaciones y sus Estados-cuna imperialistas. Ahora mismo, las burguesas europeas ms duras quieren imponer una lex mercatoria interna116 idntica a la que negocian en secreto con Estados Unidos. El impacto global de la filosofa inserta en los TTIP, TLC, etc., o sea en la recuperacin burguesa de la impunidad mercantil de la lex mercatoria sobre la vida en su sentido absoluto, ha sido descrito brillantemente por Silvia Federici117. Se trata de un nuevo modelo totalitario de capitalismo ultramilitarizado y patriarcal.

Alemania ya est aceptando las presiones norteamericanas y de los sectores duros de su burguesa para rearmarse. Primero se intensific la campaa de lloros y lamentos de la prensa derechista sobre las carencias inquietantes del ejrcito alemn118, en el contexto de debilidad ante las supuestas amenazas rusas, del terrorismo yihadista, etc., y al poco tiempo se reconoce que Alemania no solo incrementar su ejrcito, por primera vez desde 1945, sino que enviar tropas a la frontera con Rusia119. Tambin conviene saber que existen lazos irrompibles entre el orden interno, el rearme, la expansin al Este y al Sur de la OTAN120 y el TTIP.

Cuando se dice que desciende el gasto militar defensivo y aumenta el gasto en seguridad121, ocurre que primero se ignora u oculta que los presupuestos generales de los Estados diversifican los verdaderos gastos militares globales entre infinidad de apartados, secciones, captulos, etc., que aparentemente no tienen nada que ver con el gasto militar estricto y definido oficialmente. Muchas inversiones estn disimuladas en I+D+I, en educacin superior, en seguridad civil, en prensa y cultura, etc., de modo que la cifra oficial siempre es inferior a la real. Y segundo, no se dice que en las doctrinas actuales de contrainsurgencia, en las sistemas represivos vigentes existe una unidad operativa entre seguridad policial y seguridad militar: se militariza la polica y se policializa el ejrcito.

La llamada izquierda europea122 lleva mucho tiempo atrapada mentalmente por el cepo de los derechos humanos burgueses123, incapaz de criticar en la prctica la terrible efectividad del imperialismo humanitario ya denunciada hace ocho aos por J. Bricmont con su demoledora crtica a los ni-ni124. En realidad, lo que est ocurriendo es la puesta en marcha de la estrategia imperialista para lograr cuanto antes el dominio del pivote del mundo es decir, de los recursos inmensos de la gigantesca Eurasia, empezando por Rusia.

Lo esencial de esta estrategia ya fue anunciada en 2007: El General Wesley Clark lo explic con toda claridad en 2007: Vamos a invadir siete pases en cinco aos. Empezaremos por Irak y despus seguiremos con Siria, Lbano, Libia, Sudn, Somalia y terminaremos con Irn125. Proyecto de largo plazo del que forma parte la extensin de la OTAN hacia el Este y Sureste europeo126, y la crueldad del oscuro legado de Obama que durante su rgimen orden bombardear siete pases: Afganistn, Irak, Paquistn, Somalia, Yemen, Libia y Siria, superando la hazaa de Bush127. Premio Nobel de la Paz felicitado por una parte de la izquierda abertzale128 cuando fue elegido presidente de Estados Unidos en 2008 aun cuando ya se conoca desde 2007 la brutal estrategia militar descrita.

La Unin Europea es militarista por su misma naturaleza e identidad de clase. Cualquier idealismo reformista choca inevitablemente con ese militarismo en general y en concreto con el endurecimiento represivo tal como el que se est imponiendo ahora mismo en el Estado francs129. Antes de que empezasen los primeros vientos del huracn de la crisis entre finales de 2006 y 2007, G. Kolko public su estudio sobre las relaciones entre las guerras y el capitalismo desde 1914. Al final del texto escribe:

Para el capitalismo, la guerra no es ms que la continuacin del mercado por otros medios. En esta medida, las guerras pueden provocar un aumento de la produccin de armamento, pero el aumento de la produccin de armamento tambin puede provocar la guerra [] La objecin de que el capitalismo no necesita la guerra para poder existir podr ser pertinente en el mbito de lo ideal, pero desde luego no en el de lo emprico. Las injusticias econmicas y sociales no se borrarn de la faz de la tierra por arte de magia, pero tampoco lo har la oposicin radical a la miseria y a la necesidad. De aqu que la resurreccin del socialismo siga siendo un proyecto digno desde el punto de vista moral130.

8. Resumen

Carece de sentido la creencia de que la Unin Europea es reformable desde dentro. No lo es ni desde fuera ni desde dentro porque ya antes de existir oficialmente como Unin Europea, su finalidad ltima fue concretndose en sucesivas fases reforzando siempre un mismo objetivo inicial. Brevemente expuestas, estas son las fases: desde 1945-1948 garantizar a Estados Unidos una cabeza de playa de cara a su estrategia de aplastar militar y econmicamente a la URSS, derrotando a la vez a las fuerzas comunistas y abriendo mercados para el capital yanqui excedentario. Desde finales de los aos setenta y comienzos de los ochenta, multiplicar la presin contra la URSS y luego contra Rusia con la fase reaganiana de la guerra fra, derrotar el movimiento de protesta iniciado a finales de los aos sesenta mediante la represin y el neoliberalismo, e imponer la desregulacin financiera en la Europa capitalista. Y desde 2007 estrechar las dependencias de la Unin Europea hacia la estrategia yanqui en todos los sentidos.

Durante estas fases el reformismo siempre ha gemido sobre el mismo fracaso agravado a diario, como hemos visto: est debilitndose el ideal democrtico, el humanismo fundacional de la Unin Europea, porque no hacemos la suficiente fuerza legal e institucional, parlamentarista y electoral, como para desplazar al autoritarismo de la derecha instaurando la democracia de la ciudadana europea. El reformismo cree que cuando sea mayora en el Parlamento de Bruselas reconducir la poltica hacia los valores que Europa representa en el mundo. Ilusin vana que pudo mantener en ficcin meditica mientras el austericidio no se hizo an patente.

De cualquier modo, nosotras y nosotros no podemos caer en el ilusionismo contrario: creer que la devastacin social produce conciencia rebelde automticamente. Desde la segunda mitad del siglo XIX y conforme aumentaba la productividad del trabajo mundial, la opresin nacional y el saqueo colonialista e imperialista, Marx y Engels advirtieron con creciente insistencia del aburguesamiento progresivo las clases trabajadoras en los pases ms desarrollados. Advirtieron que por esas y otras razones el fetichismo de la mercanca y la alienacin la revolucin se desplazaba a lo que ahora se llama semiperiferia y periferia. Lenin era consciente de esa dinmica. La III Internacional advirti empero que la revolucin era mucho ms difcil de iniciarse en el centro imperialista que en los pases empobrecidos, aunque luego sera ms fcil avanzar al socialismo en los primeros y ms difcil en los segundos

Queremos decir que no debemos olvidar las lecciones de la historia porque nos explican las razones de las grandes capacidades de la burguesa para alienar al proletariado, tenerlo sumiso, ensimismado, flotando en el consumismo de mala calidad, resignado al dicho cobarde de que ms vale malo conocido que bueno por conocer, o peor an, entregado fervorosamente al revanchismo neofascista.

Frente a tamaa crcel mental y fsica, solo queda la visin histrica de la lucha tenaz por objetivos precisos, claros y comprensibles mediante la organizada pedagoga prctica del ejemplo, del logro de conquistas parciales que prefiguren esos objetivos, que no se detengan en ellos como si se hubiera terminando el camino, renunciando al avance inmediato hacia victorias definitivas: esta es una de las insalvables diferencias entre la reforma y la revolucin.

Hoy la consigna es redoblar la lucha contra la Unin Euroepa, romper con ella y con la dictadura del euro, mientras multiplicamos la pedagoga prctica y terica por los Estados Unidos Soviticos de Europa, que hoy es ms necesaria que nunca antes.


Notas

1 K. Marx y F. Engels: Manifiesto del Partido Comunista, Obras escogidas, Progreso, Mosc 1978, tomo I, pp. 139-140.

2 K. Marx y F. Engels: Manifiesto del Partido Comunista, Obras escogidas, Progreso, Mosc 1978, tomo I, p.114.

3 K. Marx: Estatutos generales de la Asociacin Internacional de Trabajadores, Obras escogidas. Progreso, Mosc 1978, tomo II, pp. 14-17.

4 K. Marx: La guerra civil en Francia, Obras escogidas, Progreso, Mosc 1978, tomo II, pp. 240.

5 F. Engels: El problema campesino en Francia y Alemania, Obras escogidas, Progreso, Mosc 1978, tomo III, pp. 483.

6 El drama de acero europeo ante el dumping de China, 15 de febrero de 2016 (www.gurusblog.com).

7 F. Engels: El problema campesino en Francia y Alemania, Obras escogidas, Progreso, Mosc 1978, tomo III, pp. 495.

8 L. Trotsky: La guerra y la Internacional (www.marxists.org).

9 V. I. Lenin: La consigna de los Estados Unidos de Europa, Obras completas, Progreso, Mosc 1984, tomo 26, pp. 374-375.

10 V. I. Lenin: La consigna de los Estados Unidos de Europa, Obras completas, Progreso, Mosc 1984, tomo 26, p. 375.

11 V. I. Lenin: La consigna de los Estados Unidos de Europa, Obras completas, Progreso, Mosc 1984, tomo 26, pp. 376-377.

12 V. I. Lenin: La consigna de los Estados Unidos de Europa, Obras completas, Progreso, Mosc 1984, tomo 26, p. 377.

13 Donny Gluckstein: La otra historia de la segunda guerra mundial. Resistencia contra el imperio, Ariel, Barcelona 2013, pp. 189-237; Chris Bambery: Historia marxista de la segunda guerra mundial, Pasado&Presente, Barcelona 2015, pp. 329-343.

14 Ignacio Garca Bercero: Europa no sacrificar su posicin para cumplir el calendario del TTIP, 12 mayo de 2016 (www.cincodias.com); Alejandro Lpez Miguel: Bruselas reconoce en privado que el TTIP est entrando en va muerta, 4 de abril de 2016 (www.publico.es).

15 V. I. Lenin: La consigna de los Estados Unidos de Europa, Obras completas, Progreso, Mosc 1984, tomo 26, p. 378.

16 Claudio Katz: El subdesarrollo en los marxistas clsicos, 25 de abril de 2017 (www.lahaine.org).

17 Freddy Ypez: Lenin y Trotsky vs Estados Unidos de Europa, 29 de octubre de 2009 (www.aporrea.org).

18 V. I. Lenin: Cartas desde lejos, Obras completas, Progreso, Mosc 1984, tomo 31, pp. 44-45.

19 V. I. Lenin: Cartas desde lejos, Obras completas, Progreso, Mosc 1984, tomo 31, p. 58.

20 L. Trosky: Es apropiado el momento para la consigna: los Estados Unidos de Europa? (www.ceip.org.ar).

21 Jack Conrad: Trotsky y los Estados Unidos de Europa, 19de mayo de 2016 (www.sinpermiso.info).

22 L. Trotsky: El desarme y los Estados Unidos de Europa (www.ceip.org.ar).

23 Damien Bernard: Impongamos nuestros mtodos de lucha: la huelga prorrogable y los piquetes, 17 de mayo de 2016 (www.izquierdadiario.es).

24 Derek H. Aldcroft: La economa europea -1914-2012-, Crtica, Barcelona 2013, pp. 97-102.

25 Chris Bambery: Historia marxista de la segunda guerra mundial, Pasado&Presente, Barcelona 2015, pp. 15-24.

26 Xabier Arrizabalo: Capitalismo y economa mundial, IME, Madrid 2014, pp. 277 y ss.

27 Daniele Ganser: Los ejrcitos secretos de la OTAN, El Viejo Topo, Barcelona 2010, p. 336.

28 Joan E. Garcs: Soberanos e intervenidos, Siglo XXI, Madrid 2012, pp. 24-74.

29 Derek H. Aldcroft: La economa europea -1914-2012-, Crtica, Barcelona 2013, pp. 383-385.

30 Roger Keeran/Thomas Kenny: El socialismo traicionado, El Viejo Topo, Barcelona 2014, pp. 143 y ss.

31 Josep Fontana: Por el bien del imperio, Pasado&Presente, Barcelona 2013, pp. 653-657.

32 Xabier Arrizabalo: Capitalismo y economa mundial, IME, Madrid 2014, pp. 369 y ss.

33 Vim Dierckxsens: Poblacin, fuerza de trabajo y rebelin en el siglo XXI. De las revueltas populares de 1848 en Europa a la rebelin mundial actual?, El Colapso de la Globalizacin, El Viejo Topo, Barcelona 2011, pp. 131-206.

34 Derek H. Aldcroft: La economa europea -1914-2012-, Crtica, Barcelona 2013, pp. 481-482.

35 Jorge Beinstein: Comunismo o nada, Trinchera, Caracas 2014, p. 68.

36 Jorge Beinstein: Comunismo o nada, Trinchera, Caracas 2014, p. 71.

37 Jos Antonio Vega: 28 de marzo de 2016 (www.cincodias.com).

38 Jorge Beinstein: Origen y auge de las lumpenburguesas latinoamericanas, 4 de mayo de 2016 (www.lahaine.org).

39 5 de marzo de 2016 (www.elnuevolunes.es) y 11 de marzo de 2016 (www.invertia.es).

40 13 de mayo de 2016 (www.publico.es).

41 C. Ruiz de Gauna: EEUU estanca su crecimiento en el 0,5% en el primer trimestre, 28 de abril de 2016 (www.expansion.com).

42 Ariel Noyola Rodrguez: Los vientos de una nueva recesin soplan con fuerza en Estados Unidos, 29 de marzo de 2016 (www.voltairenet.org).

43 M. Tortajada: Alarma en la cotizacin de los bancos, 16 al 22 de mayo de 2016 (www.elnuevolunes.es).

44 Amador G. Ayora: Va la economa europea a la Deriva?, 14 de mayo de 2016 (www.eleconomista.es).

45 Enrique Utrera: Bolsa: Hay sntomas reales de que viene la tormenta?, 15 de mayo de 2016 (www.expansion.com).

46 Alejandro Nadal: Races de la crisis y de la gran recesin, 6 de abril de 2016 (www.lahaine.org).

47 Mark Weisbrot: Fracaso. Lo que los expertos no entendieron de la crisis global, Akal, Madrid 2016, p. 211.

48 Paula Bach: Pensando la crisis econmica mundial, 7 de mayo de 2016 (www.izquierdadiario.es).

49 Iaki Gil de San Vicente: Borrador sobre tendencias del capitalismo, 13 de octubre de 2015 (www.matxingunea.org).

50 Resolucin sobre la situacin internacional, 31 de marzo de 2016 (www.internacionalism.org).

51 Michael Roberts: La larga depresin y el futuro del capitalismo, 8 de mayo de 2016 (www.izquierdadiario.es).

52 Jorge Beinstein: Crisis petrolera y declinacin sistmica mundial, 26 de mayo de 2015 (www.lahaine.org).

53 E. J. Blasco: Estados Unidos admite que dejar de ser la potencia hegemnica en 2030, 13 de diciembre de 2012 (www.abc.es).

54 M. Valverde: 19 de mayo de 2016 (www.expansion.com).

55 Carlos Yrnoz: Valls aprueba por decreto la mayor y ms contestada reforma de la legislatura, 10 de mayo de 2016 (www.elpais.com).

56 Claudi Prez: Rajoy promete a Bruselas ms ajustes si gana las elecciones, 23 de mayo de 2017 (www.elpais.com).

57 Mark Weisbrot: Fracaso. Lo que los expertos no entendieron de la crisis global, Akal, Madrid 2016, pp. 211-218.

58 Mark Weisbrot: Fracaso. Lo que los expertos no entendieron de la crisis global, Akal, Madrid 2016, pp. 76-86.

59 Andrea Aguilar: Entrevista a Wolfgang Streeck, El capitalismo puede colapsar, 22 de mayo de 2016 (www.elpais.com).

60 Wolfgang Streeck: La crisis del capitalismo democrtico, New Left Review, Ecuador, n 71, diciembre 2011, p. 26.

61 Wolfgang Streeck: Por qu el euro divide a Europa?, New Left Review, Ecuador, n 95, noviembre-diciembre 2015, p. 29.

62 Daniel Albarracin: La refundacin de Europa? El informe de los cinco presidentes, Viento Sur. Barcelona, n 44, febrero 2016, p. 71.

63 Enric Llopis: Nuevas luchas sindicales en la vieja Europa, 25 de febrero de 2016 (www.rebelion.org).

64 Prohben marcha contra violencia policial en Francia, 14 de mayo de 2016 (www.lahaine.org).

65 La extrema derecha y la Polica actan juntas contra los manifestantes en Lyon, 28 de abril de 2016 (www.izquierdadiario.es).

66 Martn Noda: Provocaciones policiales y represin en las marchas contra la reforma laboral en Pars, 29 de abril de 2016 (www.izquierdadiario.es).

67 Juan Pedro Quionero: Las fuerzas antidisturbios se suman a las protestas en Francia, 18 de mayo de 2016 (www.abc.es).

68 Grecia vive su segundo da de huelga general contra la reforma de las pensiones, 7 de abril de 2016 (www.expansion.como).

69 Josefina L. Martnez: Alexis Tsipras privatiza el puerto del Pireo con represin, 9 de abril de 2016 (www.izquierdadiario.es).

70 Jilia Mart Comas, Lucha contra los engranajes del sistema, 7 de mayo de 2016 (www.vientosur.info)

71 Owen Jones: Manifestarse nunca sirve para nada? El TTIP ha descarrilado por las protestas, 5 de mayo de 2016 (www.publico.es).

72 Mara R. Sahuquillo: Decenas de miles de polacos salen a la calle en Varsovia contra la deriva autoritaria del Gobierno, 7 de mayo de 2916 (www.elpas.com).

73 Jean Yves Potel: Polonia: Las manifestaciones de tristeza y clera, 13 de mayo de 2016 (www.sinperniso.info).

74 Huelga en seis aeropuertos alemanes por aumentar los salarios, 27 de abril de 2016 (www.izquierdadiario.es).

75 Izaskun Snchez Aroca: Entrevista a Ignacio Ramonet. Las empresas nos vigilan mejor que los Estados, 14 de abril de 2016 (www.rebelion.org).

76 Diana Cordero: Fiscala pide 8 aos y medio de prisin y 6400 euros de multa por participan en movilizacin minera, 18 de mayo de 2016 (www.lahaine.org).

77 La Delegacin de Gobierno multar con 600 euros a personas identificadas en el aniversario del 15M, 18 de mayo de 2016 (www.eldiario.es).

78 Iaki Gil de San Vicente: Contra el endurecimiento de la Ley Mordaza, 15 de julio de 2015, a libre disposicin en internet.

79 El Tribunal Supremo de EEUU ampla el poder del FBI para hackear millones de ordenadores, 30 de abril de 2016 (www.eldiario.es).

80 Pablo Pardo: 14 de marzo de 2016 (www.elmundo.es).

81 18 de mayo de 2016 (www.eleconomista.es).

82 James Petras: La sublevacin de las masas, 1 de marzo de 2016 (www.rebelion.org).

83 P. Anderson: Imperium et consilium. La poltica exterior norteamericana y sus tericos, Akal, Madrid 2014, p. 178.

84 Kathy Durkin: Combaten lxs trabajadorxs de Verizon. Patronos atacan a trabajadorxs sindicalizadxs, 29 de abril de 2016 (www.lahaine.org).

85 Mario Hernndez: Entrevista a Guillermo Almeyra: En Europa todo recuerda lo peor de los aos 30, 8 de abril de 2016 (www.rebelion.org).

86 Guillermo Almeyra: Fracia, qu olor a los aos 30!, 8 de mayo de 2016 (www.sinpermiso.info).

87 Dossier: Grecia, un momento crucial en la crisis capitalista mundial, En defensa del marxismo, n 45, julio de 2015 (www.po.org.ar).

88 Ernest Mandel: El poder y el dinero, Siglo XXI, Mxico 1994, p. 274.

89 David Harvey: Diecisiete contradicciones y el fin del capitalismo, IAEN-Traficantes de sueos, Madrid 2014, p. 155.

90 Empate tcnico en las elecciones presidenciales de Austria, 22 de mayo de 2016 (www.publico.es).

91 Joan Cantarero: La lder de Pegida, en Tarragona: Los musulmanes son una peligrosa invasin cargada de testosterona, 24 de abril de 2016 (www.publico.es).

92 Conflicto en Siria y Medio Oriente, marzo de 2016 (www.askapena.org).

93 Guillermo Paniagua: Internacionalismo y crisis de los refugiados, 23 de abril de 2016 (www.askapena.org).

94 Daniel R. Headrick: Los instrumentos del imperio. Tecnologa e imperialismo europeo en el siglo XIX, Altaya, Barcelona 1998, p. 183.

95 Mar Serrano Segura: Tecnobraceros, los nuevos emigrantes, Scripta Nova. Revista Electrnica de Geografa y Ciencias Sociales, Universidad de Barcelona, n 94, 1 de agosto de 2001.

96 Polonia quiere inmigrantes a la carta: cristianos, ucranianos y trabajadores, 25 de febrero de 2016 (www.eldiario.es).

97 Stephan L. Chorover: Del Gnesis al genocidio. La sociobiologa en cuestin, ORBIS, Barcelona 1989, pp. 83-106.

98 Iaki Urdanibia: El Otro como enemigo, 29 de diciembre de 2015 (www.kaosenlared.net).

99 Sebastian Budgen: Entrevista a Costas Lapavitsas: El punto central de la poltica de clases es el euro, 19 de septiembre de 2015 (www.salirdeleuro.wordpress.com).

100 Iaki Estvaliz: El espejismo islands, la revolucin traicionada, 15 de diciembre de 2015 (www.rebelion.org).

101 La CE cree que Portugal necesitar medidas adicionales para cumplir con el dficit, 21 de mayo de 2016 (www.eleconomista.es).

102 Condonan el 20% de la deuda de Ucrania, mientras sigue el conflicto armado, 28 de agosto de 2015 (www.izquierdadiario.es).

103 Claudi Prez: La Casa Blanca sugiere a Bruselas que d flexibilidad fiscal a Espaa, 14 de mayo de 2016 (www.elpais.com).

104 Germn Gorriz Lpez: El Brexit y la implosin de la Unin Europea, 14 de mayo de 2016 (www.kaosenlared.net).

105 Alemania se moviliza contra la salida britnica de la UE, 6 de marzo de 2016 (www.eldiario.es).

106 Las bolsas de Alemania y Londres confirman acuerdo de fusin, 17 de marzo de 2016 (www.izquierdadiario.es).

107 George Parker. Las grandes empresas britnicas, con Cameron contra el Brexit, 22 de febrero de 2016 (www.expansion.com); Xavier Fontdeglria: El G20 ve en el Brexit uno de los mayores riesgos para el crecimiento, 27 de febrero de 2016 (www.elpais.com).

108 Michael Roberts: Brexits: quedarse o irse de la UE?, 6 de abril de 2016 (www.sinpermiso.info).

109 Ben Peck: El agotamiento de las reservas del capitalismo, 26 de abril de 2016 (www.luchadeclases.org).

110 John Saxe-Fernndez: EEUU: clima de guerra fra, 23 de febrero de 2016 (www.lahaine.org).

111 Jos Bautista: La industria blica, un negocio seguro, 22 de marzo de 2016 (www.kaosenlared.net).

112 Youssef Ouled: El gasto militar no entiende de austeridad, 22 de abril de 2016 (www.diagonalperiodico.net).

113 Thierry Meyssan: Las tcnicas de la propaganda militar moderna, 16 de mayo de 2016 (www.voltairenet.net)

114 Reinaldo Carcanholo: Interpretaciones sobre el capitalismo actual, crisis econmica y gastos militares, El Colapso de la Globalizacin, El Viejo Topo, Barcelona 2011, pp. 71-114.

115 Propuestas y resistencias al poder de las empresas transnacionales, Lan Harremanak, Revista de Relaciones Laborales n 33 (2016), UPV (www.ehu.eus), y mircoles 11 de mayo de 2016 (www.omal.info).

116 Alejandro Lpez de Miguel: El ncleo duro de la UE quiere extender a los 28 un blindaje de las corporaciones como el del TTIP, 18 de mayo de 2016 (www.publico.es).

117 Silvia Feredici: Los tratados como el TTIP intentan establecer el dominio del capital sobre la vida cotidiana, 18 de mayo de 2016 (www.boltxe.eus).

118 Guillermo D. Olmo: Bundeswehr, el mediocre ejrcito de la gran potencia europea, 27 de marzo de 2016 (www.abc.es).

119 11 de mayo de 2916 (www.actualidad.rt.com).

120 Manlio Dinuci: TTIP, la OTAN econmica, 9 de mayo de 2016 (www.boltxe.eus).

121 Patricia R. Blanco: Europa recorta en defensa mientras gasta ms en seguridad, 27 de febrero de 2016 (www.elpais.com).

122 Iaki Urrestarazu: La izquierda europea cmplice del acoso terrorista del imperialismo a Siria, 23 de mayo de 2016; Gara al son de la estrategia imperialista en Siria y Oriente Medio, 26 de abril de 2016 (www.lahaine.org).

123 Concepcin Cruz Rojo e Iaki Gil de San Vicente: Derechos Humanos como arma de destruccin masiva, Boltxe Liburuak, Bilbo 2015, pp. 13-19.

124 Jean Bricmont: Imperialismo humanitario, El Viejo Topo, Barcelona 2008, pp. 190 y ss.

125 Nines Maestro: Controlar el pivote del mundo, 31 de marzo de 2016 (www.lahaine.org).

126 Manlio Dinucci: Misiles estadounidenses en Rumania, 17 de mayo de 2016 (www.voltairenet.net).

127 Vicky Pelez: El legado oscuro de Barak Obama, 7 de mayo de 2016 (www.lahaine.org).

128 Izquierda abertzale felicita a Obama y espera que trabaje por una solucin pacfica a los conflictos del planeta, 7 de noviembre de 2008 (www.ecodiario.es).

129 Jean Claude Paye: Francia, instauracin de un Estado policial (I), 23 de mayo de 2016 (www.lahaine.org).

130 Gabriel Kolko: El siglo de las guerras. Poltica, conflictos y sociedad desde 1914, Paids, Barcelona 2005, pp. 343-344.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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