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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2005

Jean Paul Sartre que ests en los infiernos

Alfonso Sastre
La Jiribilla


Inopidamente una compaa de teatro decide, en Madrid, sacar a Jean Paul Sartre de los Infiernos, y por cierto con una de sus obras ms infernales, A puerta cerrada (Huisclos). Y ello por qu? Aunque tambin podramos preguntarnos por qu fue conducido all, a su muerte, por sus enterradores. En realidad fue un signo de lo que estaba ocurriendo -y sigui durante los aos siguientes, hasta hoy- en el campo de la cultura. Desde los nuevos puntos de vista -que se nombraron posmodernos y que asumieron formas de un "pensamiento dbil", al parecer gozoso de su debilidad mental- era lgico que Sartre fuera objeto de un "ninguneo" descarado, que ya haba comenzado antes de su acabamiento fsico. Algunos nuevos filosofillos fueron los encargados de declarar acabado y olvidado un proceso intelectual de tal envergadura que, desde l, no era posible estimar seriamente el mundo literario poblado de pequeos personajes meneando el rabo, como ahora siguen hacindolo, ante el Poder. Se trataba de un trabajo terico-prctico que, partiendo del existencialismo se propuso la existencializacin del marxismo: se propugnaba, pues, una va ajena al socialismo burocrtico: al sistema de grandes nmeros (la herencia hegeliana) a travs de los cuales el individuo era invisible y los seres humanos concretos no eran entonces ms que seres errticos y flotantes, ignorados salvo para ser organizados en funcin de necesidades productivas abstractas.

PROYECTO PENDIENTE

Este proyecto, del que slo fue una caricatura y una falsificacin aquel "socialismo de rostro humano" -que llevaba en su vientre el monstruo de la restauracin del capitalismo que, por fin, han dado a luz las repblicas del "socialismo real", gran responsable histrico del fracaso del gran sueo de octubre-, sigue siendo el gran proyecto pendiente de la especie humana, que lo retomar a su debido tiempo en formas y por medios de combate hoy imprevisibles. Para entonces, obras de pensamiento como la de Sartre sern reencendidas y ayudarn con sus luces en la iluminacin de los nuevos caminos. Tambin estarn en esos momentos, y volvern a ser ledas con nueva pasin, las obras de los maestros del pensamiento libertario: as pues, la lnea que fue abandonada y que, en la guerra de Espaa, dio an algunos luminosos frutos, tambin ser una fuerte referencia del nuevo pensamiento militante.

PENSAMIENTO DEBIL

Es sta una herencia que, hoy por hoy, se encuentra desmantelada y recluida en zonas infernales de oscuridad, ignorancia y desprecio, por un sistema que exalta como valor supremo las glorias y las delicias, los beneficios
-Para quin?- del mercado. Esta herencia permanece, pues, oculta, y custodiada por los canes cerberos del hedonismo y del pensamiento dbil, de una presunta posmodernidad en el marco ideolgico de un, tambin presunto, final de la Historia, nociones que yo estimo que ya fueron antiguallas desde su propio origen y manipulado, y que slo se mantienen en pie, con estas u otras palabras, por la fuerza bruta de las exigencias del neoliberalismo econmico reinante, sobre una base de lacerante miseria y de tragedias sociales en cantidad y calidad aterradoras.

La ancdota de un Sartre emergente a las luces de un escenario nos hace pensar en la posibilidad de la emergencia, desde los infiernos, rompiendo las barreras de las actuales represiones, de las bases de un pensamiento nuevo que acompaara las nuevas prcticas sociales y polticas contra el capitalismo. El teatro es poca cosa desde un punto de vista poltico, pero a veces anuncia y profetiza, en los azares y zozobras de su vida, situaciones que han de venir, y, por ejemplo, trae a Sartre desde el infierno, y nos lo coloca ah para contarnos, precisamente, la verdadera sustancia del infierno. Porque A puerta cerrada es precisamente eso: una imagen de la vida humana en un mundo en el que la solidaridad es, a lo ms, un viejo sueo olvidado, o ni siquiera eso: entonces los dems son el infierno. Parecera que Jean Paul Sartre escribi su obra sobre y para el mundo de hoy. O ser que no ha pasado el tiempo?

UN CLSICO

Estas son las grandes virtualidades que nos hacen decir de una obra que es "un clsico". No hace falta que transcurra un tiempo -y cunto?- para que una obra adquiera esa naturaleza (o esa condicin que la libera de la fugacidad propia del consumo). Hay obras que ya se nos imponen como clsicas desde el primer da de su presencia en el mundo. A Miguel Narros -que me pidi mi versin de este texto insigne- le sobran razones para responder a mi pregunta: Por qu? Porque es un clsico, y los clsicos dicen cosas para todos los tiempos. Pero adems, en este caso, la proximidad del texto y la precisin de su forma -es difcil imaginar una mayor intensidad con menos medios retricos- hacen indeseable cualquier tipo de tratamiento "dramatrgico" (que sin embargo reclaman grandes autores como Strindberg, pariente mayor de este Sartre de A puerta cerrada). He aqu, pues, a Sartre "desnudo como un gusano", y he aqu una batalla humana inolvidable.

Todo eso est bien. Es teatro y es hablar de teatro. Pero el teatro se hace tambin -y quiz sobre todo- para hablar de otras cosas que el teatro, con sus propios medios (que no son los de la filosofa ni los de la ciencia), ilumina. Y el Sartre que ahora va a salir, en un teatro de Madrid, de los infiernos del olvido, va a ejercer de nuevo, su accin contra la banalidad y la trivializacin en que, en general, se mueve el mundo del espectculo. Estos otros -o, yo prefiero decir: estos "dems"- que son el infierno en una sociedad que ha perdido sus ejes morales y sus proyectos utpicos, se constituyen hoy en una "puerta cerrada" para la esperanza. Sartre parti en su momento de esta misma realidad inmisericorde y emprendi, con coraje sin fin, el camino de la solidaridad con los condenados de la tierra. Hoy nos encontramos de nuevo en un comienzo de camino. Es otra vez el momento de la nusea que nos asalta ante el sinsentido de la vida. Habr que repetir con aquel primer Sartre que el hombre est "dems" -o de sobra- en el mundo?

LOS ROSTROS DE LA IRA

No; habr que tener cuidado con esa fotografa del vaco, y tantear los siguientes pasos; para ello, el Sartre que anduvo hacia adelante nos puede servir de ayuda. Habr que estar atentos a lo que puede suceder cuando ese mundo de los condenados de la tierra vuelva a mostrarnos los rostros de su ira.

Hay regresos de los infiernos que se producen como un vendaval de furia. la tragedia griega (Eurpides) nos cuenta la aventura posinfernal, e infernal ella misma, del regreso de Herakles desde las tinieblas, sus momentos de ciega e insensata clera. En realidad, aquella furia es un castigo ms de los dioses por no haber obedecido el hroe la orden de estar muerto.

A puerta cerrada no es un recuerdo del pasado. Nos ensea Sartre el mundo de hoy y pone el ejemplo de su vida y de su obra para prohibirnos una sola cosa: que nos recostemos a morir en la resignacin.



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