Portada :: Colombia :: Dilogos de paz 2012-2015
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2016

El Acuerdo Final no resuelve todos los grandes problemas del pas

Oto Higuita
Rebelin


Salvo el fin de la confrontacin armada, el Acuerdo Final no puede ser entendido como la panacea que curar todos los males del pas. ste busca, principalmente, establecer un acuerdo poltico que ponga fin al largo ciclo de lucha armada que se remonta a los aos 50, tras el asesinato del lder popular liberal Jorge Elicer Gaitn el 9 de abril de 1948; magnicidio que desat la ira contenida del pueblo liberal, al tiempo que enardeci el discurso sectario, dogmtico y clerical de la faccin conservadora llevando a un extremo las diferencias polticas entre liberales y conservadores, que se conoci como poca de la Violencia poltica entre 1946 y 1956. Violencia que provoc 300.000 muertos, en su mayora gentes humildes del campo y la ciudad, que pagaron con sus vidas el fracaso histrico de los partidos tradicionales en la conduccin del Estado colombiano hacia su modernizacin en derechos, libertades y democracia.

Comprender los orgenes y causas del conflicto armado y su historia, es fundamental si lo que se busca es la reconciliacin y normalizacin de la vida poltica. De ah la importancia mayscula de rescatar y vivenciar la memoria y el pasado ante la generacin actual y las futuras. Porque un pueblo sin memoria, jams podr superar su principal trauma histrico, que en este caso es la violencia poltica crnica, y es como si quedara condenado a vivir dentro de una espiral de violencia sin fin.

Si por medio del dilogo se logra el fin del conflicto armado, y con ello una paz estable y duradera hacia la reconciliacin nacional, se estara tomando una decisin de profundo significado, hacia un futuro de esperanza, que reclama a grito silencioso, la inmensa mayora sacrificada de Colombia.

Planteadas as las cosas, lo acordado en la mesa no tendra por qu generar ms confusin de la que se ha generado hasta ahora. Por ejemplo, no solucionarn problemas estructurales como el modelo econmico, la poltica extractivista o locomotora minera que, en realidad, obedecen a los intereses de una clase que detenta el poder desde que se fund la Repblica; que incluso, eleva a categora de norma constitucional el neoliberalismo y las privatizaciones de los bienes y la riqueza nacional, al establecer ste como poltica de Estado, tal y como lo estipula la Constitucin Poltica del 91.

Nada de eso est en discusin en la mesa. Tampoco los TLCs que han impactado negativamente en la vida y economa de los campesinos, y en la produccin agropecuaria nacional. Y as sucesivamente una serie de problemas estructurales como la pobreza extrema en que viven millones de familias; o la injusticia e impunidad que reina en millones de casos y que se ha impuesto en el pas desde instituciones como la Fiscala, la Procuradura, las Cortes, el Ministerio de Justicia; mucho menos el modelo de Estado y el rgimen poltico; o las relaciones internacionales y la soberana nacional; ninguno de stos temas estn en discusin ni en La Habana, ni lo estarn en cualquier otra mesa de dilogo que se instaure.

Hay una razn de fondo por la cual no se discuten estas cuestiones gruesas en La Habana: si bien es cierto el conflicto armado termina sin vencidos ni vencedores, tambin lo es que el poder sigue en manos de la clase dominante y la guerra no modific sustancialmente las relaciones de poder. Es decir, a pesar de la oposicin armada y poltica que le han hecho por dcadas los alzados en armas, sta sigue ejerciendo el poder a travs del Estado y las instituciones que regulan y controlan la vida de la mayora de la ciudadana. Pero no olvidemos, adems, que cuenta con un aliado como los Estados Unidos.

Ejercicio del poder en que han cumplido una funcin especial la educacin, la cultura, la iglesia y los medios de comunicacin (que sera pertinente tratar en otro ensayo). As las cosas, los dilogos no tienen con qu poner en discusin el poder - correlacin de fuerzas- de quien no lo perdi en la guerra, quien en ltima instancia defiende a su manera el rgimen poltico vigente y el modelo econmico neoliberal.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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