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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-05-2016

TTIP: en torno a cultura e internet

Ramn Zallo
Rebelin


Las opacas negociaciones entre la Unin Europea (UE) y Estados Unidos (EEUU) en relacin a la Asociacin Transatlntica sobre Comercio e Inversin (TTIP en ingls) han levantado las alarmas. Aunque el proyecto de acuerdo tambin trata sobre el desmantelamiento de algunos aranceles, su contenido preferente reza al fondo sobre intangibles de gran importancia: la seguridad alimentaria; la desregulacin de la competencia; la soberana popular, legislativa y de los sistemas nacionales de justicia frente a tribunales internacionales de arbitraje; los derechos de los internautas; o los derechos nacionales para velar por el inters general mediante polticas pblicas.

La naturaleza del acuerdo -una entente desreguladora facilitada por las instituciones pblicas negociadoras en beneficio de multinacionales de uno y otro lado del Atlntico de modo que extiendan sus dominios ms all de sus mercados tradicionales (Taibo 2016)- augura beneficios para pocos y perjuicios para las inmensas mayoras. Desigualdad disfrazada de libre comercio, nos dice Ekaitz Cancela (2015).

Aunque la posicin negociadora de la UE parece ser ms consistente que la de los pases del Pacfico que suscribieron con EEUU el 4-2-2016 el Acuerdo Transpacfico de Cooperacin Econmica (TTP en ingls), ste marca un precedente y un camino de pretensiones notoriamente favorables a los intereses de las multinacionales de EEUU.

El borrador filtrado por Greenpeace nos aclara las materias en discusin: Comercio de mercancas; Aranceles y acceso al mercado; Contratacin pblica; Comercio de servicios e inversin; Normas de origen; Coherencia reglamentaria; Obstculos tcnicos al comercio; Cuestiones sanitarias y fitosanitarias; Sectores (productos farmacuticos
, cosmticos, textiles, automocin, dispositivos mdicos, tecnologas de la informacin y la comunicacin, Ingeniera, productos qumicos, pesticidas). Y por ultimo sobre normas: Desarrollo sostenible; Comercio de energa y materias primas; Pequeas y medianas empresas; Aduanas y facilitacin del comercio; Derechos de propiedad intelectual, incluidas las indicaciones geogrficas; Competencia; Proteccin de la inversin; Solucin de diferencias entre Estados (TTIP Leaks, 2016).

El desarrollo de las negociaciones en cada uno de estos campos es muy desigual y, en este momento, la opinin publica europea -que mayoritariamente ve con extrema prevencin los contenidos que han aflorado tras la filtracin de Greenpeace de Holanda- no favorece su expansin temtica.

Los temas culturales, por el momento, no se abordan sino colateralmente. Seala la compatibilidad de normas de propiedad intelectual a uno y otro lado del Atlntico pero a desarrollar; por el momento apuesta por una interpretacin restrictiva de la circulacin de contenidos digitales que podran extenderse a futuro a los servicios audiovisuales, musicales y editoriales on line; y, eso s, contiene detalladas regulaciones de comercio electrnico y de telecomunicaciones y que afectan a los derechos de acceso de los internautas y a la proteccin de datos, en general, favoreciendo a los monopolios en la red en la que hay hegemona norteamericana (y sin mas impedimento que unas obligaciones de acceso del proveedor principal preponderante para no impedir la competencia).

El impacto de esas tres cuestiones en la cultura y comunicaciones no es poca cosa. Y. adems, salvo reaccin ciudadana, nada impide que en el futuro se incluya directamente la temtica cultural revisando cuestiones que son doctrina en Europa como la excepcin cultural, la legitimidad de las polticas pblicas culturales y comunicativas nacionales y los servicios pblicos culturales y de RTV.

Propiedad intelectual y polticas culturales

En torno a la propiedad intelectual ya se cuida el texto de excluirlo explcitamente de la regulacin de monopolios para que no sea perseguible, y no oculta la pretensin americana de extender su validez a campos que en Europa solo estn sujetos a propiedad industrial. Se reitera su concepto en muchas pginas del borrador con la idea de lograr un paso ms all del texto estndar sobre derechos de proteccin intelectual(pg. 266) al que llegaron en el Acuerdo Transpacfico.

En efecto , hay una interesada obsesin estadounidense por extender los derechos de propiedad intelectual (ms propios de la cultura) sobre lo que ya estaba protegido por las patentes industriales (de menor plazo y fuerza de proteccin). Ello alcanza a las patentes farmacuticas lo que dificultara, por ejemplo, el desarrollo de medicamentos genricos en las economas suscriptoras del tratado con sus consiguientes efectos en los precios, las economas domsticas y el gasto pblico sanitario. Adase las patentes sobre cdigos genticos en detrimento de la soberana alimentaria o de la reproduccin de la vida. O sea el tratado no estara pensado para mejorar la economa sino, en muchos conceptos, para cerrar el cerco de las grandes marcas en clave oligoplica sobre ms campos.

Ah la Comisin negociadora tiene un problema y quizs un lmite. Tal y como sostena el Comit de Cultura y Educacin del Consejo de la UE, hay desconfianza sobre la seguridad jurdica que ese tratado podra traer consigo para las polticas pblicas y las ayudas nacionales a la cultura, o para el funcionamiento de museos y bibliotecas pblicas (Informe de Delegacin de Euskadi para la UE. Accin Exterior del Gobierno Vasco, 2016) con criterios sociales y no comerciales, propios de la tradicin europea de servicio pblico. Asimismo como el proyecto de tratado no pone problemas a la concentracin empresarial, por ejemplo, facilitara tambin la concentracin editorial en perjuicio de los an significativos sectores editoriales nacionales vinculados a culturas e idiomas. Seran impugnables las polticas culturales ante tribunales de arbitraje si se entienden contradictorios con la libre operacin de las empresas transnacionales?. Por el momento no parece que vaya a poder ser as.

Comercio electrnico, vigilancia y derechos de los internautas

En el relato de las negociaciones (pg 251) EEUU dice estar muy interesado en la no discriminacin de los servicios digitales y por el momento admite excluir los servicios audiovisuales de este apartado. Se entienden como servicios audiovisuales tambin los on line?. Querr decir que no se descarta abrir otro apartado sobre el tema o que esperar a otra fase para plantearlo con crudeza? .

El TTIP pretende el abordaje de estos planos como un captulo ms de comercio electrnico. Y, sin embargo, en el alcance de los derechos digitales se juegan temas sensibles como la diversidad del audiovisual, la proteccin del almacenamiento y, sobre todo, la transferencia de datos personales tan permisiva en EEUU ya que es tenida como un derecho fundamental en la UE segn el artculo 8 de la Carta de Derechos Fundamentales pero que slo tiene categora de derecho del consumidor en USA (ver Telos 97, 2014)-, la privacidad, las obligaciones de los proveedores de servicios o el bloqueo o no de contenidos por razones de copyright. Sus efectos seran la restriccin del acceso al conocimiento y un obstculo aadido a la innovacin.

Dada la primaca de la red en los intercambios culturales y comunicacionales y tras el fracaso en 2012 de ACTA -Acuerdo comercial anti-falsificacin y penalizador de descargas en Internet- en el Parlamento Europeo, el TTIP aparece como una nueva oportunidad, por elevacin, para volver a plantear la misma problemtica -endurecer la persecucin del streaming y descargas gratuitas de contenidos- e incluso ms all, lo que significara un grave retroceso en lo relativo a derechos de los internautas.

La proteccin preferente de los derechos de propiedad intelectual de las transnacionales productoras y distribuidoras de contenidos en internet incluira que los proveedores de internet puedan entregar datos a gobiernos y transnacionales vulnerndose los derechos de la ciudadana internauta y facilitando la vigilancia individualizada. Sin embargo , tras la denuncia del austraco Schrems sobre seguridad de datos, contra Facebook, el Tribunal de Justicia de la Unin Europea le da la razn y declar invlida el 6 de octubre de 2015 la Decisin de la Comisin cuando sostena que Estados Unidos garantiza un nivel de proteccin adecuado de los datos personales transferidos por Facebook a USA (Comunicado de prensa n117/15). Ello ha obligado a suspender la negociacin a este respecto en la TTIP hasta que las obligaciones comunitarias sean respetadas mediante un acuerdo previo relativo a seguridad de datos (Privacy Shield).

La neutralidad de red que significa que no hay prioridades ni restricciones por razn de contenidos, sitios, plataformas, agentes o pagos y es el fundamento de Internet y del acceso online, est en peligro porque la definicin de neutralidad tecnolgica del borrador de Tratado es muy restrictiva. Hace tiempo que comenz su cepillado mediante limitaciones de ancho de banda, inversiones en infraestructuras por debajo de las necesarias, intervencin de los proveedores de servicios en el trfico, acuerdos entre proveedores y plataformas online para dar prioridades si media pago, la discriminacin de precios, el acceso canalizado a servicios predeterminados... La propia UE empieza a introducir excepciones en caso de congestin o ciber-ataques. El TTIP animara, lamentablemente, a profundizar en esa direccin cuando se la interpreta solo como la capacidad de elegir la tecnologa que considere ms adecuada para la prestacin de sus servicios (pg 58).

La excepcin audiovisual europea

Por de pronto, Amazon, Netflix, Apple o Google, pretenden que no se aplique la excepcin audiovisual a los servicios audiovisuales on line (Badillo 2014) que son una parte exponencialmente creciente de los intercambios audiovisuales. Si ya de por si esos intercambios han sido muy desiguales en los formatos analgicos y que justificaron aquella excepcin en aras a la diversidad en el mundo, ahora los seores de la red presionan para que el audiovisual, el multimedia, videojuegos, msica y todo tipo de descargas sean concebidos como servicios indistintos de las redes acaparadas por empresas de telecomunicaciones, buscadores, plataformas de servicios, grandes productoras de contenidos y servidores.

De ah a que se disuelva el concepto de cultura y a que sta se gestione slo desde el mercado, como un tem ms, solo hay un paso. Se desandaran tanto el camino que la UE abri con la excepcin audiovisual -para proteger las producciones europeas-como la autopista cultural que la Convencin de la Unesco abri en 2005 para todo el mundo en aras a la diversidad, y que EEUU nunca suscribi.

Incluso aunque se conjurara este riesgo y parece que hay ah una lnea roja para la UE- sin duda el TTIP beneficiara a las grandes productoras y distribuidoras off line y on line. Si ya de por si acaparan las pantallas del mundo, polarizaran an ms las demandas mundiales acrecentando el desmantelamiento por ahogo de la diversidad que an encarnan los miles de creadores y pequeas empresas de toda la UE y del mundo. Ni qu decir tiene que ello afectara an ms a creadores y empresas de culturas minoritarias.

Conclusiones

Hay que abogar porque no se suscriba un macroacuerdo como este TTIP por su naturaleza y efectos previsibles. Pero en el caso de que contine su andadura se trata de exigir que no roce siquiera, que queden excluidos, temas de derechos de autora, propiedad intelectual, derechos de internautas, neutralidad tecnolgica o la excepcin y diversidad cultural.

Todo lo relativo a los derechos de autora debe quedar excluido directa e indirectamente del TTIP para evitar que el sistema de copyright anglosajn (que pretende proteger marcas registrada, incluso sobre la naturaleza, o limitar su almacenamiento electrnico por el usuario y clonarse) sustituya al, tambin homologado por la OMPI, modelo europeo continental y regulado en cada pas, eso s desde la orientacin armonizadora y cada vez ms privatizadora de la UE.

Igualmente todo lo que roce los campos de la neutralidad de la red, obligaciones de proveedores, derechos de los internautas debe quedar reservado a una regulacin mundial al ms alto nivel, con base en la ONU y la UIT, a la altura de la globalidad de las comunicaciones y donde se juegan temas mucho ms sensibles que el del comercio electrnico.

Por ltimo, la aplicacin de los derechos y polticas que conlleva la Convencin sobre la promocin y proteccin de la diversidad de las expresiones culturales de 2005 como norma superior, suscrita por la mayora de pases de mundo, debera, en todos los casos, quedar salvaguardada.

Sera bueno que las gentes de la cultura y los internautas se dieran por enterados de esta amenaza.

Bibliografa

-Badillo ngel /2014): El TTIP y la cultura: algunas notas provisionales Documento de Trabajo 7/2014 Real Instituto Elcano. Madrid.

-Cancela Ekaitz (2015) TTIP: desigualdad disfrazada de libre comercio? El diario.es 30/08/2015

-Comisin de Cultura y Educacin. Opinin para la Comisin de Comercio Internacional y sobre las recomendaciones para la Comisin Europea en negociaciones ATIC Parlamento Europeo 2015 (17-4-2015) http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef=-%2f%2fEP%2f%2fNONSGML%2bCOMPARL%2bPE-549.127%2b02%2bDOC%2bPDF%2bV0%2f%2fES

-CE (2016) Tratado de Libre Comercio entre la UE y EE. UU. Las rondas de negociacin TTIP http://ec.europa.eu/spain/sobre-la-ue/ttip/negociacion/index_es.htm

-Dossier Privacidad y seguridad en Internet Estados Unidos y Europa (2014) Telos n 97 - Fundacin Telefnica Madrid

-Font Silvia (2015) Qu derechos digitales estn en juego con el TTIP El diario.es 07/07/2015

-Gobierno Vasco. Delegacin de Euskadi para la UE (2016) Cultura y TTIP http://www.euskadi.eus/contenidos/informe_estudio/inf_cultura_ttip/es_def/adjuntos/2.%20TTIP%20Y%20CULTURA.pdf

-Taibo Carlos (2016): Para entender el TTIP. Una visin critica del acuerdo Transatlntico de comercio e inversiones. Los libros de la Catarata- Madrid -TTIPleaks (2016): Documentos secretos del TTIP. Editado por Green Peace Holanda. http://www.greenpeace.org/espana/Global/espana/2016/report/TTIP/leaks%20TTIP%20castellano.pdf

Ramn Zallo. Catedrtico de comunicacin de la UPV-EHU

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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