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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2016

Francia
Una fuerte resistencia sindical sin referente poltico slido en la izquierda

Jess Snchez Rodrguez
Rebelin


Se han producido diferentes formas de resistencia desde la izquierda en Europa al asalto neoliberal contra el Estado de Bienestar y los derechos laborales a partir del desencadenamiento de la crisis econmica en 2008 y la agudizacin en Europa de la crisis de las deudas soberanas en 2010. Los tres modelos principales de esta resistencia lo han representado Grecia, que desemboc en el gobierno izquierdista de Syriza y su claudicacin final ante la troika; Espaa, dnde la contestacin en la calle origin el partido Podemos que, en coalicin ahora con IU, intenta conseguir la hegemona de la izquierda y el acceso al gobierno en las elecciones del prximo 26 de junio; y Francia, cuya caracterstica principal es que la lucha contra el programa austericida neoliberal no la encabeza la izquierda poltica y sus partidos, debido a la debilidad de estos, sino directamente los sindicatos. Este artculo se va a ocupar ahora del caso francs.

Las actuales movilizaciones y huelgas, encabezadas por los sindicatos, especialmente la CGT, contra el proyecto de reforma laboral del gobierno Hollande-Valls representan el segundo acto de resistencia masiva de los sindicatos, y un ejemplo de que una primera derrota no es definitiva. Por ello, antes de ocuparnos de la situacin actual es necesario recordar cmo fue la primera resistencia sindical en 2010.

Primera batalla de los sindicatos franceses en 2010 contra la reforma de las pensiones de Sarkozy

En un artculo de 2011 [i] , escrito para analizar los modelos de resistencia sindical que se estaban dando en Europa, encuadraba el caso francs, junto con el griego, en lo que denominaba modelo de enfrentamiento sindical abierto.

El segundo pas de Europa donde se haba aplicado este modelo de enfrentamiento sindical abierto era Francia. Bajo un gobierno conservador presidido por Sarkozy, el menor impacto de la crisis econmica respecto a otros pases europeos haba supuesto que las medidas de ajuste aplicadas fuesen de menor intensidad que en otros pases del sur de Europa. El cierre de empresas haba dado lugar a conflictos puntuales y el primer acto de las movilizaciones se produjo en enero de 2009 en Guadalupe, con una huelga general contra la caresta de la vida. Pocos das despus tendra lugar la primera huelga general francesa, acompaada de manifestaciones, que abrira un ciclo de movilizaciones que ira creciendo hasta alcanzar su clmax en octubre de 2010. Aunque en marzo tuvo lugar la segunda huelga de 2009, a partir de ese momento las movilizaciones decayeron durante ms de un ao, pudindose decir que Francia se situaba tambin dentro del primer modelo de resistencia sindical, el de contestacin social difusa o discontinua. Sin embargo en la primavera de 2010, el proyecto de reforma de las pensiones del gobierno del presidente Sarkozy reactiv las movilizaciones con una intensidad que superaron durante algunos meses a las de los sindicatos griegos. Este ataque a las pensiones - dentro de una poltica general europea de endurecer las condiciones para acceder a las mismas y rebajar su cuanta, y que ya haba sido aplicado en Alemania o Espaa entre otros pases sin resistencia - no es comparable, ni de lejos, al plan de austeridad aplicado a los griegos, sin embargo los sindicatos franceses siguieron el mismo modelo de enfrentamiento abierto.

Para explicar esta decisin habra que fijarse en las condiciones especiales del movimiento obrero en Francia. Estas condiciones son contradictorias. De un lado la sindicacin francesa es una de las ms bajas de Europa, con un porcentaje cercano al 10%. Por otro lado, el sindicalismo francs ha mantenido el nivel de combatividad ms alto de Europa, estando situado el sindicato mayoritario, la CGT, en las posiciones ms a la izquierda, aunque ya no sea tan estrecha la antigua relacin con el PCF. Una situacin nada habitual en Europa, dnde no suelen ser los sindicatos con posiciones ms izquierdistas los mayoritarios. La debilidad en tasas de sindicacin es compensada por su nivel militante; y esta tradicin de organizacin y lucha - tanto entre la clase obrera como entre los jvenes - haba conseguido algunos xitos importantes en los ltimos aos (en 1995 Alain Jupp tuvo que retirar su proyecto de pensiones, en 2006 Chirac y Villepin tuvieron que retirar su proyecto de contrato de primer empleo), lo que seguramente les llev a calcular que tambin en 2010 podran hacer retroceder el proyecto de pensiones de Sarkozy.

En consecuencia, en mayo de 2010 arranc un ciclo de intensas movilizaciones sindicales con tres caractersticas principales, las huelgas generales eran acompaadas con numerosas manifestaciones por todo el pas, en realidad el seguimiento de las huelgas no fue muy intenso ms all de los transportes y algunos servicios pblicos, pero los sindicatos consiguieron sostener en esos meses unas fuertes movilizaciones en las calles en torno a los tres millones y medio de manifestantes; en segundo lugar los sindicatos consiguieron mantener un elevado apoyo de la opinin pblica, a pesar de las incomodidades que las manifestaciones y las huelgas producan, especialmente cuando, en la fase final, intentaron bloquear el pas cortando el suministro de combustible; y, finalmente, mantuvieron la unidad sindical, consiguieron el apoyo de toda la izquierda y sumaron al movimiento estudiantil en la misma lucha. Todo un ejemplo de estrategia que, junto a su tradicin de luchas, compens con creces su debilidad de afiliacin.

En mayo y junio se produjeron dos huelgas generales, y tras el parntesis del verano, los sindicatos echaron todo el peso entre septiembre y noviembre, antes de que el proyecto de pensiones de Sarkozy se convirtiese en una ley aprobada por el Parlamento. En octubre se realizaron siete huelgas generales, algo inslito en las ltimas dcadas en Europa. En sectores importantes, sobretodo el relacionado con los combustibles se dio un salto cualitativo con el sistema de huelgas renovables - es decir, que cada 24 horas se decida su continuacin - y el bloqueo de los depsitos de combustibles con el objeto de paralizar el pas. Prcticamente se alcanz el lmite donde pueden llegar las movilizaciones obreras dentro de la legalidad democrtico-burguesa sin entrar en una fase insurreccional. Las comparaciones con el mayo del 68 se hicieron inevitables en ese intenso mes de octubre, porque alcanzados esos niveles de movilizacin la situacin empieza a ser en cierto modo incontrolable y cualquier acontecimiento imprevisto poda romper la estrategia de apuesta elevada pero controlada de ambas partes. Pero el tiempo jugaba en contra de los sindicatos, como bien saban stos y el propio Sarkozy. La conversin en ley del proyecto por el Parlamento supona una barrera que los sindicatos no iban a traspasar. Por ello forzaron las movilizaciones en octubre al mximo, y por eso mismo el gobierno conservador aguant ese mes absolutamente inflexible. La ley de pensiones fue votada por el Parlamento a finales de octubre y ratificada a primeros de noviembre. Las movilizaciones fueron desconvocadas sbitamente y los sindicatos fueron derrotados en la batalla ms importante en Europa a causa de las consecuencias de la crisis, al menos hasta ese momento.

 

Derrota de la lucha sindical, victorias electorales de las socialdemocracia en Francia, hundimiento de la izquierda poltica.

Tras las intensas protestas del otoo de 2010, interrumpidas con la aprobacin de la ley que modificaba las pensiones por el Parlamento francs, se volvi a la calma social. Ni de lejos es comparable la agresin sufrida por las clases populares francesas y griegas. Pero Francia tiene una viva conciencia de izquierdas que, por ejemplo, hizo caer el proyecto de Constitucin neoliberal europea en un referndum. Ambos hechos, las movilizaciones del otoo del 2010 y esa viva conciencia de izquierdas, impulsaron el ascenso del Frente de Izquierdas con Jean-Luc Mlenchon a la cabeza. Durante la campaa presidencial de 2012 sus mtines ensombrecieron por su capacidad de convocatoria al resto de los partidos. Pero, finalmente, las urnas tienen una dinmica distinta, y efectos como el voto til hacen que los sectores menos dinmicos de la sociedad hagan bascular la representacin final. Los resultados de las presidenciales francesas dieron la victoria a Hollande, pero en la primera vuelta Mlenchon obtuvo el 11,1% y casi cuatro millones de votos. Los resultados electorales del Frente de Izquierda en Francia no respondieron a las expectativas que se haban levantado, pero no por ello sus resultados fueron despreciables. Sus apoyos electorales representaban una buena base para continuar.

Hollande representaba una segunda oportunidad para la socialdemocracia europea durante la crisis. En la primera parte de sta, el seguidismo de las polticas neoliberales por la socialdemocracia la llev a la marginalidad poltica. Gran Bretaa, Portugal, Espaa y Grecia representaban hitos importantes en esa debacle. La victoria de Hollande, revalidada posteriormente en las legislativas de junio, no era la primera victoria socialdemcrata. Le haban precedido Eslovaquia en marzo de este ao y Eslovenia y Croacia en diciembre de 2011.

La victoria de Hollande volvi a crear en Francia la ilusin con el reformismo socialdemcrata - poco importaba que su comportamiento histrico, y ms en concreto durante la crisis, estuviese demostrando la falsedad de esa ilusin que unos meses ms tarde se tradujo en un tsunami en las elecciones legislativas de junio de 2012 en las que el PS, con 300 escaos, aneg al frente de Izquierdas, que solo obtuvo 13 escaos y perdi ms de la mitad de los votos obtenidos unos meses antes.

El hundimiento electoral de la izquierda francesa continuara en los siguientes aos. En marzo de 2014 se celebraron elecciones municipales. Globalmente y presentado en forma de bloques - lo cual es un tanto reduccionista y engaoso - la reparticin de votos fue de 45,9% para la derecha (UMP, UDI y MoDEM, y sus alianzas entre ellos), 40,5% para la izquierda (PS, PCF, FdG, EELV y otros, y sus alianzas entre ellos) y un 6,8% para el Frente Nacional de Le Pen (FN). La traduccin en concejales para cada bloque fue de 103.529 para la derecha, 70.318 para la izquierda y 1.381 para el FN.

El FdG (Frente de Izquierdas) era una coalicin de partidos polticos de izquierda nacida a raz de las elecciones europeas de 2009, sus dos principales pilares eran el PCF y el PG (Partido de Izquierdas), junto a otras organizaciones menores, algunas de las cuales se reagruparon a finales de 2013 bajo las siglas de Ensemble. No obstante, el peso del PCF y los recursos aportados al FdG era muy superior al de los otros aliados. Las relaciones entre los dos principales componentes del FdG, el PCF y el PG eran tensas y ello dio lugar a la falta de acuerdo para las elecciones municipales de 2014. As, mientras el PCF prioriz la formacin de candidaturas conjuntas con el PS, el FdG sostuvo a sus propios candidatos sin el PCF. El resultado fue el desastre electoral. En tanto el FdG no alcanz el 2% de los votos, el PCF perdi 52 de las 185 ciudades de ms de 3.500 habitantes que controlaba, es decir, cerca del 30%. En cuanto a los resultados del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) fueron totalmente irrelevantes, 0,6% en la primera vuelta.

En unas condiciones econmicas diferentes de las de Grecia o Espaa, el gobierno socialista francs, sin embargo, inici en enero de 2014 la misma deriva neoliberal que, por ejemplo, siguieron el PASOK o el PSOE con anterioridad. Hollande lleg a un acuerdo con la patronal francesa - el denominado pacto de responsabilidad- por el cual se comprometa a rebajar las cotizaciones sociales a las empresas y a recortar el gasto pblico en 50.000 millones en los tres prximos aos. Pero tambin en otros aspectos el gobierno socialista presidido por Hollande haba seguido una poltica deudora de los planteamientos de la derecha, tanto en su poltica exterior, de corte neocolonial (por ejemplo, la intervencin en Mal), como en la interior (la poltica contra los inmigrantes del ministro del interior Manuel Valls), lo cual le haba alejado del electorado situado ms claramente a la izquierdas.

La reaccin de Hollande ante el castigo electoral en las elecciones municipales fue intensificar su giro a la derecha, nombrando primer ministro al anterior titular de interior Manuel Valls, un hombre que se sita en el espectro ms derechista del PS y cuya fama viene asentada en su poltica anti-inmigracin deudora de los planteamientos del Frente Nacional.

En diciembre de 2015 tuvieron lugar elecciones regionales en Francia. En la primera vuelta los resultados cortaron la respiracin en Europa, las candidaturas ms votadas fueron las del ultraderechista Frente Nacional con un 27,73% de los votos. Los resultados para las candidaturas de izquierda, que se presentaba muy dividida, fueron un nuevo desastre, los mejores posicionados fueron el FdG con un 2,51% y el PCF con un 1,55%. En la segunda vuelta el PS, cuya alianza haba quedado en tercer lugar despus del FN y la Unin de la Derecha, opt por retirar sus candidatos en las regiones sin posibilidades para evitar la victoria del FN. El resultado final fue que este partido no logr el gobierno de ninguna regin, la derecha 7 y 5 el PS.

Estos resultados parecen dar la razn a la tesis de que el desencanto con Hollande se est transformando en apoyos para Le Pen, Los votantes desilusionados con los fracasos econmicos de Hollande y las continuas reformas del mercado laboral miran cada vez ms hacia el Front National en lugar de al PG. [ii]

Ante esta situacin, y como explica muy bien Petitjean, la nueva estrategia adoptada por Mlenchon y el PG fue la de revolucin ciudadana y la asamblea constituyente copiada del proceso ecuatoriano liderado por Rafael Correa, igualmente Mlenchon ha empezado a adoptar el lenguaje populista que se puso de moda no solamente en Amrica Latina, sino tambin en Espaa con Podemos.

 

 

La segunda batalla de los sindicatos franceses y la situacin poltica francesa.

En este contexto de giro neoliberal del gobierno del PS, alinendose con la posicin dominante de la socialdemocracia europea, de profunda debilidad de la izquierda francesa y del giro populista de Mlenchon, tiene lugar el segundo episodio de resistencia de los sindicatos franceses, esta vez contra la reforma laboral de corte neoliberal que pretende aprobar el gobierno socialista de Valls-Hollande.

Nuevamente se produce una alianza sindical-estudiantil y en marzo de 2016 se multiplican las manifestaciones que a finales de marzo logran movilizar a 1,2 millones de manifestantes. En el calor de estos hechos, y con la vista puesta en Espaa y el movimiento 15-M, se produce un intento de reproducir este fenmeno en Francia con la acampada permanente en la Plaza de la Repblica, es lo que se conoce como #NuitDebout que, a pesar de sus esfuerzos, no logra cuajar con la intensidad que lo hizo en Espaa cinco aos atrs. En Francia la resistencia sigue recayendo en el mundo obrero y sus organizaciones sindicales ms combativas. Las protestas, huelgas y manifestaciones vienen sostenindose con intensidad desde marzo, diversos sectores laborales han venido sumndose a las huelgas - como el transporte por mercancas, ferrocarriles, estibadores, refineras, petroqumica, etc. -, se producen cortes de carreteras y bloqueos de distribuidores de carburante por todo el pas, pero el movimiento an no ha llegado a alcanzar la intensidad del enfrentamiento del otoo de 2010.

Ante la oposicin que el proyecto de reforma laboral est encontrando en la calle y en el propio parlamento - haba presentadas ms de 5000 enmiendas en la Asamblea Nacional - el gobierno francs opt por no someterle a votacin en la Asamblea y le aprob por decreto, aunque eso no la exime de su discusin en el Senado en junio y su vuelta a la Asamblea en julio. La razn ltima de la utilizacin de los poderes de emergencia por parte del gobierno para aprobar la ley por decreto y evitar el proceso reglamentario para la aprobacin en la Asamblea es el temor a una rebelin en el seno del grupo parlamentario socialista, donde 24 diputados rebeldes se sumaron a la peticin de mocin de censura contra Valls.

Nuevamente los sindicatos se enfrentan a dos dilemas, uno es el de la estrategia de accin y el otro es poltico. El de la estrategia se resume en la capacidad de mantener la unidad sindical-estudiantil actual y el apoyo de la opinin pblica a pesar de las incomodidades cotidianas que provoca el mantenimiento de las huelgas por un largo perodo y el impacto que tendrn en la celebracin de la Eurocopa durante el mes de junio.

El dilema poltico es un problema ms serio y en el largo plazo. Tal y como hemos reseado anteriormente la combatividad social de los sindicatos no tiene un reflejo en la esfera poltica. Despus de las movilizaciones de 2010 - que finalmente los sindicatos perdieron con la aprobacin de la ley de pensiones - es cierto que hubo una consecuencia poltica, Sarkozy perdi las elecciones presidenciales dos aos ms tarde, pero fue insuficiente, fue la socialdemocracia y no la izquierda quin sali beneficiada, y esa socialdemocracia segua siendo social-liberal como demostr con las medidas al poco de alcanzar el poder, y como ratifica ahora con este proyecto de reforma laboral, incomprensible adems porque no figuraba en su programa electoral y por llevarla a cabo un ao antes de las elecciones presidenciales y con el rechazo mayoritario de la izquierda y la opinin pblica.

De cara a esas elecciones presidenciales de 2017 se presenta un panorama nada alentador para la izquierda. El PS va a salir derrotado de esta batalla, tanto si derrota a los sindicatos como si finalmente cede y retira la reforma laboral; la izquierda ya hemos visto la situacin de debilidad y divisin en que se encuentra; y la principal fuerza que est sacando un rdito, segn las encuestas, de esta dura batalla - cuya responsabilidad exclusiva es del gobierno Hollande-Valls - es el Frente Nacional.

El drama francs es, pues, la inexistencia de una izquierda poltica fuerte como referente electoral de la combatividad sindical y social capaz de atraer a los descontentos con las polticas neoliberales del PS y evitar que basculen en apoyo del FN.

En Grecia, el proceso poltico durante la crisis pas por las sucesivas etapas de gobierno conservador, socialista, coalicin conservadora-socialista y, finalmente, Syriza. En Espaa ese proceso fue primero un gobierno socialista, luego uno conservador, y ahora se est pendiente de las elecciones del 26-J dnde se espera un mayor avance de la izquierda Unidos Podemos, pero tambin la posibilidad de otro gobierno conservador. Francia se parece ms a Grecia, pero falta una coalicin de izquierda como Syriza. Tanto en Grecia como en Espaa el ciclo de movilizaciones gener una alternativa poltica de izquierdas fuerte, en Francia an no. Adems en Francia aparece el peligro de una victoria presidencial ultraderechista como en Austria

Si, en la hiptesis ms optimista para la izquierda, los sindicatos salen victoriosos de esta batalla y consiguen que el gobierno retire la reforma laboral, la incgnita es si la izquierda poltica ser capaz en menos de un ao de levantar una candidatura presidencial con posibilidad de rentabilizar esa victoria sindical y de atraer a los descontentos con las polticas neoliberales del PS, presentndose como una alternativa a la vez de los conservadores y del FN. Si los sindicatos son derrotados, el panorama ser an ms negro. Entonces puede ser que en 2017 de nuevo la izquierda tenga que votar en la segunda vuelta al candidato conservador para evitar el triunfo del FN, repitiendo la situacin del voto a Chirac frente a Le Pen cuando Jospin fue eliminado en mayo de 2002 en la primera vuelta presidencial.

Notas:

[i] Jess Snchez Rodrguez, Balance provisional de la contestacin europea contra las consecuencias sociales de la crisis. 2008-11, http://miradacrtica.blogspot.com.es/2011/01/balance-provisional-de-la-contestacion.html

[ii] Clment Petitjean, Qu le ha pasado a la izquierda francesa? Mlenchon, ascenso y crisis del Parti de gauche. Sin Permiso, 13/11/2015

Se pueden consultar otros artculos y libros del autor en el blog: http://miradacrtica.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


 


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