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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2016

La ideologa nuclear dominante es la confiada, desmemoriada, falsaria e irresponsable ideologa de la clase (atmica) dominante

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Desde tierras devastadas por el Imperio, Barack Obama ha apelado a la obligacin moral -no habl de obligacin poltica- de luchar por un mundo sin armas nucleares. Lo hizo en Hiroshima, despus de abrazar a Shigeaki Mori, uno de los supervivientes de aquella primera devastacin nuclear atmica. Sin pedir perdn y sin ninguna mirada crtica y autocrtica sobre lo que signific -y sigue significando- el Proyecto Manhattan, aquel programa cientfico-militar que cont con la colaboracin (con disidencias destacables que no deben ser olvidadas) de una gran parte de los mejores cientficos naturales de los aos treinta y cuarenta del pasado siglo.

De hecho, ni obligacin moral ni siquiera cuentos o narraciones morales escritas por asesores. Gestos vacos de cara a la galera, a la opinin pblica internacional cada vez menos crdula o, supuestamente, un mero bla-bla-bla para abonar su papel en la Historia con maysculas (la peor, siempre, de las historias posibles(.

Empero, el marco general y real de la historia de la apuesta atmico-militar no es se. Es ste, sigue siendo ste. Obama es el primer presidente estadounidense que ha visitado Hiroshima. Noam Chomsky, entrevistado por el canal Democracy Now, [1] habl del da ms siniestro que recuerdo". El ms siniestro, vale la pena insistir. Ante la negativa anunciada por Obama y su gobierno de pedir disculpas al pueblo japons por la destruccin de Hiroshima y Nagasaki, el gran lingista norteamericano ha sealado que "aquellos eventos requieren reconsideracin seria, s, disculpas, y principalmente la reconsideracin de qu somos capaces en este mundo". Adems, evaluando el papel de Obama en la continuacin de la era nuclear, calific su plan de modernizar el arsenal atmico (dnde est entonces la obligacin moral de lucha antiatmica?) de un "paso muy malo". Obama debera recordar que tenemos una obligacin legal de reducir y, finalmente, eliminar las armas nucleares. Pero adems, esta intencin de desarrollar pequeas armas nucleares suena a algo 'bueno'. Son pequeas, no grandes. Pero es ms bien lo contrario, sostiene Chomsky. Las armas pequeas crean la tentacin de usarlas, haciendo pensar pues, es un arma pequea, no puede destruir una ciudad entera. Esto significa, puede significar, que muy pronto estaremos en una situacin de un verdadero intercambio nuclear que llevara a un invierno nuclear, que hara la vida efectivamente imposible". Se ha anunciado muchas veces, pensarn, pero no es un imposible histrico ni antropolgico.

Veamos otra derivada (volveremos al tema militar al final de la nota), volemos hacia temas civiles, en torno a los en su da llamado tomos para la paz, movindonos, eso s, en el interior del mismo libro atmico. La pera sigue siendo trgica -y tambin alegre y supuestamente confiada- en este segundo acto.

Juan Carlos Lentijo [JCL] es -nada menos!- el responsable, desde 2012, del rea de Seguridad de la Organizacin Internacional de la Energa Atmica (OIEA). Por si fuera poco, dentro de la OIEA, se ha encargado del anlisis del seguimiento del accidente de la central de Fukushima de 2011, una gran hecatombe industrial, un Chernbil a cmara lenta como seal inmediatamente despus del accidente el cientfico antinuclear franco-barcelons Eduard Rodrguez Farr. Vale la pena recoger algunas de las recientes reflexiones de JCL sobre nudos bsicos de la industria y apuesta nucleares (de una entrevista con Manuel Planelles [2]).

 Tiene sentido seguir utilizando la energa nuclear, se le pregunt inicialmente. No hay un neto y excesivo factor de riesgo en la apuesta? Lo del factor de riesgo elevado, respondi JCL, hay que ponerlo en comparacin con otros riesgos. Es opinable seal. Opinable? Qu significa aqu opinable? Hay muchas ms industrias con el alto factor de riesgo de la industria atmica? Por ejemplo, seal para argumentar su posicin, el cambio climtico tambin comporta asumir unos riesgos globales. Los Gobiernos de cada pas en el cctel de informacin que tienen que analizar para tomar esa decisin tienen muchos elementos. Y? Qu podemos inferir de esta comparacin? No sera, por ejemplo, que ni cambio climtico ni alocadas apuestas atmicas, que el cuidado de nuestra Planeta y de nuestro existir sin hybris en este mundo, el nuestro, deben moverse en otras direcciones de prudencia y cuidados muy alejadas?

Adems de los riesgos, aade JCL, tambin estn los beneficios. En cualquier actividad humana no existe el riesgo cero. Pero... no hay riesgos y riesgos?, no habamos alcanzado ya este punto en el debate desde hace dcadas? Lo que s tenemos, afirm, son mecanismos y metodologas suficientes como para asegurar que los usos de las tcnicas nucleares se pueden desarrollar en condiciones de seguridad suficientes. Seguridad suficiente? Cundo es suficiente? Quin establece esas seguridades? Qu metodologas y mecanismos son esos? Qu garantas tenemos de su eficacia? No ha habido claras y prcticas falsaciones de esas seguridades, mecanismos y metodologas? Es acaso Fukushima el primer accidente de la historia nuclear? Nos queremos olvidar acaso de una larga historia?

 Qu se ha aprendido de Fukushima se le pregunt. El aprendizaje de JCL no tiene desperdicio: Japn no haba desarrollado un sistema en el que hubiera una percepcin de que la seguridad era un proceso y que haba que plantearse de forma continua qu se est haciendo. Esto se llama cultura de seguridad, afirma. En aquel momento, en Japn haba una idea contraria, como se seala en el informe de la OIEA. Japn tena una estructura en sus operadores, en el regulador y en la sociedad en la que se pensaba que las instalaciones nucleares eran tan robustas que era impensable un riesgo de esta naturaleza. Fue una equivocacin. Equivocacin... y ya est? Una confianza a lo tonto y a lo loco? Es eso y pasamos pginas?

Qu aprendizaje entonces? Ninguno como es evidente. Defensa cerrada de la infalible e incuestionable industria nuclear y sus prcticas. Japn, no se cita a TEPCO, la corporacin propietaria de Fukushima por su nombre, tuvo la culpa. No hicieron bien sus deberes, se confiaron en exceso y ya est, que no vuelva a ocurrir. Ya est y a seguir adelante, siempre adelante, mirando hacia nuevos horizontes atmicos? No hay aqu necesidad de frenos de emergencia como apunt Benjamin? Por lo dems, si Japn, como se afirma, no haba desarrollado una adecuada cultura de seguridad, qu haca la OIEA sin ponerse manos en la obra? No es la organizacin internacional de la energa atmica? Es asunto de seguridad o es otra cosa? No tendr que ver esa cultura de la inseguridad con los balances y beneficios empresariales? Todo ahorro en costes es poco, esa es la divisa! Sigue rigiendo, incluso en temas atmicos, el todo por la pasta. Axioma central.

  En la misma lnea, c uando se le pregunta si se puede descartar otra catstrofe como Fukushima, JCL responde de nuevo con la misma idea: La seguridad en todos los mbitos y sectores humanos al 100% no existe. Quin ha afirmado o pensado lo contrario? Pero, se trata de eso? Lo que hay son unas previsiones que garanticen niveles de seguridad muy altos y que hacen muy improbable que un accidente as pueda ocurrir. En la situacin actual, aade confiado, en la que todos los pases han incorporado esa leccin, no es probable que un accidente como el de Fukushima pueda volver a ocurrir. No es probable? No es lo que pens y publicit cuando Chernbil? Publicidad, propaganda? Nos lo creemos como palabra de experto informado y ya est?

Los residuos son una asignatura pendiente; se est caminando hacia una solucin definitiva? se le pregunta. Pueden imaginarse la respuesta: Para los de alta actividad, los que se derivan del combustible nuclear gastado, hay soluciones transitorias para mantenerlos en situaciones de seguridad durante plazos cortos, medios e incluso largos. Habla de piscinas abarrotadas, al lmite. Y se est trabajando en formular una solucin definitiva, que pasa por el almacenamiento geolgico profundo. Profundo? Dnde, cunto de profundo? Y a olvidarnos de todo y para siempre? Hay bastantes proyectos en el mundo iniciados hace varias dcadas para analizar cuales son las mejores formaciones geolgicas. Y cules son los ejemplos de estos proyectos? A partir de estos muchos proyectos, por ejemplo en Europa o Estados Unidos, hay varios que estn en proceso de licenciamiento y construccin.

Hubo algn ejemplo previo que no explica, en EE UU y ah se aprendi mucho. Pero hay tres pases, asegura, con proyectos muy ambiciosos y slidos: Finlandia, Suecia y Francia. En todos estos casos, por descontado, se ha avanzado mucho desde el punto de vista tecnolgico y en los aspectos polticos y sociales, que son esenciales en todo el uso de la energa nuclear. El consenso social, asegura, es punto clave, es fundamental. Este es el punto! Y todava ms cuando se habla de almacenamientos definitivos de residuos radiactivos. Almacenes, ubicaciones definitivas? Dnde esos almacenes definitivos? Cunto pueden ser de definitivos? Y si pasa lo que ahora no nos parece probable o incluso posible? Nuevos desastres nucleares que no podemos imaginarnos? Este ser nuestro legado a las futuras generaciones como ha comentado Henning Mankell?

Ha fallado el consenso en Espaa en el almacn de residuos de Cuenca, que est paralizado?, en su opinin. Prefiere no opinar sobre casos particulares. Pero, por mi experiencia, se lanz un proyecto hace muchos aos, que adems no solo era tcnico, sino que tena una parte de interaccin con las comunidades locales, y han pasado cosas y no me atrevo a opinar sobre las razones. Hay un proyecto, afirma, que todava est ah y supongo que las autoridades, teniendo en cuenta todos los elementos que condicionan la realizacin de este proyecto, llegarn a una solucin. Est entrenado, se ha preparado para esta retrica; es un ejecutivo-experto de la OIEA. Las autoridades de Castilla La Mancha ya han llegado a una posicin: no quieren de ninguna de las maneras el almacn nuclear centralizado (y no definitivo, sera provisional por unos 60 o ms aos).

Hay ms tesis en la misma lnea. Qu le parece que en Espaa se plantee ampliar ms de 40 aos la vida de las centrales se le pregunta. Nada nuevo bajo el sol, afirma. No es un debate nuevo, quizs lo sea en Espaa. En otros pases hay muchas decenas de centrales que ya han sido autorizadas para ampliar su vida inicial de diseo de 40 a 60 aos. Uno de los referentes que utiliza Espaa, apunta para convencernos, para crear consenso social, es EE UU, donde hay ms de 60 centrales que han recibido autorizacin del regulador para ampliar sus vidas ms all de lo que se haba pensado. Es una opcin, sostiene, que al igual que cuando se decide utilizar la tecnologa nuclear, se debe tomar teniendo en cuenta la necesidad de esa energa, la seguridad y un licenciamiento con el regulador. De nuevo el punto poltico: Desde el punto de vista social, requiere de consolidacin. Ampliar sus vidas ms all de lo que se haba pensado no merece una profunda reflexin? Qu pensaramos si hablramos de cualquier otra tecnologa? De qu tipo de seguridad hablamos? Necesidad de esa energa? Qu necesidad en la Espaa de 2016?

Pero, se le insiste, es seguro llevar una central ms all de los 40 aos?. Es evidente que cuando muchos organismos reguladores en el mundo en pases tan importantes como EE UU, el Reino Unido, Suecia o Francia han ampliado la vida de sus instalaciones es porque del anlisis de sus reguladores han llegado a la conclusin de que las condiciones de seguridad se mantenan. Luego por tanto... El objetivo, afirma, es que estas condiciones de seguridad no se degraden. Un elemento fundamental para ampliar la vida es observar cmo se han comportado durante la fase operativa, cmo se han degradado algunos equipos y qu necesidad hay de reponer equipamiento. Esto es un balance, concluye, que solo se puede hacer de un estudio pormenorizado de los 40 aos de operacin. Si es as, cul sera entonces la posicin razonable en el caso de Garoa?, qu comportamiento ha tenido durante su fase operativa?

El CSN es el nuevo tema de la entrevista. E st siendo muy cuestionado en Espaa por asuntos como la ampliacin de la vida de Garoa o el almacn nuclear de Cuenca. Le preocupa? Siempre es preocupante, claro, que se cuestione, pero no s hasta que punto lo est. Hay que diferenciar las situaciones de cuestionamiento, si es social, si es ms poltico. No hay motivos para cuestionar numerosas actuaciones del CSN? Ms pruebas? Basta con preguntar a uno de sus miembros, a Cristina Narbona. Conoce la ceguera atmica del resto de componentes. A prueba de todo.

En el Congreso, se le recuerda, una mayora de partidos polticos han reprobado la accin del presidente y han pedido su salida. El, por supuesto, no entra en el mbito poltico, es un experto de la OIEA. Pero s que hay tcnicos en el CSN que son muy competentes y adems estn muy orgullosos de serlo. Y estoy seguro de que van a seguir realizando su trabajo con honestidad, con solvencia y con independencia. A partir de ah, no tiene mayor preocupacin, eso no quiere decir que est todo garantizado. Pero seguro que esto es un activo que sigue existiendo en el CSN. Son redes, las suyas, que dan seguridad, poder y ayuda mutua. Es evidente.

Le preocupa que esa pata ms poltica pueda perjudicar la labor tcnica, que es lo que se est denunciando ahora mismo? Ha vivido casi 30 aos de su vida laborar en Espaa y lo que puedo decir es que, ms all de los diferentes modelos de gestin que los directivos han tenido, el cuerpo tcnico, que es la base, es muy solvente y creble. Hay, asegura, un reconocimiento internacional muy claro. Yo no quiero ni puedo opinar sobre el modelo poltico de gestin del organismo, porque no me corresponde. No le corresponde pero, como es obvio, s que le corresponde y s que opina. Por supuesto tambin, nadie est ubicado en una mera y excluyente perspectiva tcnica. El funcionamiento servil de CSN, tan pegado a los intereses atmicos, ha sido criticado desde perspectivas alejadas.

Regresemos ahora a la arista militar. El mismo da de la entrevista con el ejecutivo de la OIEA, Marc Bassets [3] hablaba en el global-imperial sobre Uravan, el pueblo minero en Colorado que suministr uranio al 'Proyecto Manhattan', que es hoy un terreno vallado e invisible. Veamos el escenario atmico.

Los nombres en este rincn seco y montaoso del Estado de Colorado, en el Oeste de Estados Unidos, parecen sacados de una novela de ciencia ficcin: Naturita, Nucla, Paradox. El ms extrao es Uravan, una contraccin de uranio y vanadio: los metales que se extraan de las minas de este pueblo que floreci durante la Segunda Guerra Mundial y cerr a mediados de los aos ochenta. Uravan puede verse como un pueblo manchado por su papel en la fabricacin de las bombas de Hiroshima y Nagasaki. O, al contrario, como el frente invisible: la trinchera en la que el esfuerzo de sus habitantes decidi la guerra. Fueron hroes los mineros de Uravan? O cmplices inconscientes de un crimen contra la humanidad? Hroes o cmplices? De dnde esa disyuntiva excluyente y, en todo caso, limitada y simplificadora?

En 2013, recuerda MB, la documentalista Suzan Beraza relat en Uranium Drive-In el desgarro que caus el proyecto de una nueva planta de uranio entre ecologistas y mineros. Nadie vive hoy en Uravan. Como si hubiese cado una bomba atmica, en un pueblo de minas de uranio, cualquier rastro de vida humana ha desparecido. Las casas, los muebles, los rboles se hicieron pedazos y quedaron sepultados para descontaminar la zona. Quien viaje por carretera, en un valle entre rocas escarpadas, no se dar cuenta de que un da hubo un pueblo de 800 habitantes, con su escuela, sus calles arboladas y una piscina municipal. Hiroshima y Uravan son dos reversos de la catstrofe, comenta algo literariamente MB. Como un castigo divino, Uravan slo pervive en la memoria de algunos desterrados. Un cartel, junto a la carretera, explica por qu este lugar remoto... fue central en la historia del siglo XX. De las minas de Uravan se extrajo parte del uranio de las bombas atmicas que Estados Unidos lanz sobre Japn.

Uravan slo pervive en la memoria de algunos desterrados. Jane Thompson creci en Uravan. Su padre y su suegro eran mineros. Su abuelo trabaj para el Proyecto Manhattan, aunque desconoca el uso que iba a darse al uranio que l extraa. No iba explicndolo. Aquella generacin no hablaba de estas cosas, ni sacaba pecho. l no habra daado a nadie y yo nunca me avergonzara por lo que l hizo. El abuelo de Thompson muri por cncer de pulmn, pero ella no culpa al uranio. Las condiciones en la mina y el hecho de que fumasen pudo contribuir.

El pueblo, comenta MB, est rodeado por alambres de espinos y hay carteles que avisan, ms de 70 aos despus, del peligro de radioactividad. Otra cara, otras caras igualmente siniestras de la industria y armamentos nucleares, que no se reducen, no debemos reducirlos, a los reactores atmicos y a las centrales. Hay un antes (minas, transporte, transformacin, contaminacin,...) y, sobre todo, un despus. Y en este despus, los residuos, los peligros permanentes de esta industria de la hybris del gran mundo desarrollado, y un planeta lleno hasta la locura de armas de destruccin masiva, siempre transitando por el lado oscuro, al borde del abismo. Son estos, deben ser estos nuestros horizontes de grandeza?

No deberan serlo. David Brooks -Paloma de guerra [4]- ha recordado, como nos record Chomsky, que Estados Unidos, con el gobierno de Barack Obama, rompi el rcord de cualquier presidente desde finales de la Segunda Guerra Mundial en el volumen de ventas de armas y equipo militar al mundo. En el ao fiscal 2015, el total del programa de ventas de armas al extranjero, que no incluye todas las transferencias de armas a otros pases, nos recuerda Brooks, fue de 46,6 mil millones de dlares, segn cifras del propio Departamento de Defensa. Obama, en su reciente visita a Hiroshima donde, como recordamos, no ofreci ninguna disculpa, declar que se requiere un despertar moral alrededor del mundo para deshacerse de armas nucleares, y pidi tener la valenta de escapar de la lgica del temor y promover un mundo sin armas nucleares. Lo que no dijo es que, en los hechos, su gobierno, como tambin ha sealado Chomsky, ha impulsado un ambicioso programa de un billn de dlares para modernizar el arsenal nuclear estadunidenses en los prximos 30 aos.

El programa, lo hemos comentado, incluye el desarrollo de una nueva generacin de bombas nucleares tcticas, o minibombas nucleares, para uso en campos de batalla. Pero, ms an, un informe del propio Pentgono, analizado por la Federacin de Cientficos Americanos, muestra que el gobierno de Obama ha reducido el tamao del arsenal nuclear estadunidenses menos que cualquier otro presidente de la post guerra fra. O sea menos que George W. Bush, menos que Bill Clinton, menos que George Bush padre Aunque podamos pensar lo contrario.

En 2015, Estados Unidos posea 4.571 bombas nucleares, unas 702 menos bombas que en 2008. Las ahora existentes sons que suficientes para destruir el mundo cuantas veces? Aunque Barack Obama asumi su presidencia con un fuerte compromiso de EE.UU. para reducir el nmero y el papel de las armas nucleares y dar pasos concretos hacia un mundo sin armas atmicas, su gobierno podra ser recordado ms por su compromiso con modernizar el arsenal nuclear estadunidense que por sus bellas y vacas palabras. La retrica falsaria, no lo olvidemos, es otra arista destacada del complejo militar-industrial atmico.


Notas:

[1] https://actualidad.rt.com/actualidad/208574-chomsky-hiroshima-legado-obama

[2] http://economia.elpais.com/economia/2016/05/26/actualidad/1464280872_809422.html

[3] http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/26/estados_unidos/1464277338_697553.html

[4] http://www.jornada.unam.mx/2016/05/30/opinion/023o1mun


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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