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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-06-2016

Cervantes y los papeles de Panam

Santiago Alba Rico
Atlntica XXII


En ao cervantino, hay que recordar que Miguel de Cervantes, fracasado, empobrecido, alejado de Madrid, fue a partir de 1594 recaudador de impuestos en Andaluca, lo que le acarre muchos sinsabores y desventuras. Al igual que su Don Quijote, tambin l fue a menudo expulsado a pedradas y palos de aldeas empobrecidas cuyos habitantes se negaban a financiar las guerras y lujos de la Corona. Durante siglos -en efecto- slo los pobres pagaron impuestos, en moneda o en especies, y la mayor parte de las revueltas tenan como objeto -recordemos a Robin Hood- sacudirse esta presin de Estado, que slo se presentaba ante ellos, bajo la forma de funcionario severo y malhadado, para robarles. Esta prctica histrica justifica la desconfianza de los espaoles -y de los europeos del sur- respecto de Hacienda, as como nuestra dificultad para asociar el pago de impuestos a los servicios pblicos, cada vez ms reducidos, que el Estado paga con ellos.

La culpa es de los ricos. Claro que desde 1594 las cosas han cambiado mucho. Hacienda somos todos. O no? Los papeles de Panam demuestran lo contrario. Hacienda somos todos, salvo los reyes, los empresarios, los banqueros, los deportistas de lite: los ricos. Nada en realidad que no supiramos, pero cuya revelacin documentada desmoraliza profundamente. Slo cuando los cadveres reflotan comienza el duelo; slo cuando -es el ejemplo de Zizek- se prueba la infidelidad del esposo, se desata la clera.

Los papeles de Panam y su promiscua transversalidad dejan dos lecciones. La primera tiene que ver con la dificultad para trazar fronteras ntidas entre las clases sociales. O la necesidad de redefinirlas al margen de la produccin y el salario. Si los de abajo tienen una conciencia borrosa de sus intereses comunes -pues el centro de trabajo ya no es un eje espacial estable-, la conciencia de los de arriba tiene que ver con el acceso directo a una riqueza cada vez ms abstracta y caprichosa: el capital productivo, el financiero y el simblico mezclan ah a empresarios y banqueros con estrellas de la cultura y del deporte. La clase dirigente mundial en una economa globalizada es tan transversal y, si se quiere, tan populista como Podemos. Los papeles de Panam configuran, s, la lista mestiza -ni de derechas ni de izquierdas- de los inscritos o militantes en el partido de los ricos.

La segunda leccin tiene que ver con la poltica. Los papeles de Panam, que incluyen a futbolistas y directores de cine junto a grandes financieros, yuxtaponen asimismo, codo con codo, a dictadores y gobernantes democrticos, lo que prueba que entre las dictaduras y las democracias, bajo una economa global capitalista, existe una interseccin indudable que valida las tesis marxistas: todos ellos consideran por igual el Estado un instrumento despreciable de extraccin de riqueza. Si en trminos de pluralidad los papeles de Panam son tan populistas como Podemos, en su relacin con los Estados revelan el mapa de una extravagante -la nica realmente existente- internacional anarquista. Soria, Macri, Gunnlaugsson, Bachar Al-Asad, Moubarak, Gadafi, elegidos o golpistas, todos ellos huyen del Estado, al que consideran sobre todo un obstculo y una cadena. Ni dios ni patria ni amo: esa es -esa ha sido siempre- la consigna de los ladrones poderosos que persiguen a los rateros, los trileros y los manteros.

Europa tiene hoy dos problemas: los refugiados y los prfugos. Seamos precisos. Si un refugiado es -en estricto sentido etimolgico- una persona que huye hacia atrs, que retrocede hacia el pasado, conviene aceptar que refugiados somos los europeos y no los sirios o los iraques, huidos de su propia casa y de su propio pas y abandonados en las fronteras. El acuerdo entre la UE y Turqua, que autoriza deportaciones colectivas y que trata a los seres humanos como si fueran monedas o reses (la definicin misma de terrorismo, segn Kant) convierte a nuestro continente en un refugio brbaro o, si se prefiere, en una reserva salvaje. Mientras nosotros retrocedemos unos ochenta aos para protegernos de los nios hurfanos y sus piojos, nuestros representantes huyen hacia delante con sus maletas llenas de billetes.

Un refugiado es una persona que huye hacia atrs. Cmo se llama el que huye hacia delante? Prfugo. Pues bien, podemos decir que Europa est hoy compuesta sobre todo de refugiados que huyen hacia el pasado y de prfugos que huyen de la justicia o que, en todo caso, tratan de evadir las leyes; por no hablar de los polticos que intentan salvar su pellejo arrastrando de la cola hacia el abismo la ristra entera de los principios y las instituciones. Los papeles de Pnama registran las cifras del dinero prfugo que abandona nuestros refugios, cada vez ms desamueblados y desconchados, y los nombres de los prfugos que, huyendo del Estado, pretenden al mismo tiempo representarlo.

Hay una tercera leccin: frente al populismo del lujo y la internacional anarquista de los ladrones ha sido el internacionalismo periodstico -un periodismo global- el que ha denunciado el caso y el que debe servir para alimentar la resistencia local contra los que saquean la Hacienda comn. Vivimos un nuevo barroco, pero la indignacin ya no puede ser slo moral, como lo fue la de Quevedo o Gracin. Cervantes y Don quijote, expulsados de las aldeas, hoy nos ayudaran a expulsar a nuestros gobernantes de sus palacios. Si hay que volver a votar, no olvidemos a Cervantes; no olvidemos los papeles de Panam.


Fuente original: http://www.atlanticaxxii.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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