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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2016

La agenda perdida del progresismo y la nueva ola de movilizaciones

Salvador Schavelzon
Rebelin


El nuevo siglo comenz en el mundo con fuertes movilizaciones de distinto carcter pero que podan entenderse como parte de un movimiento contrario a la globalizacin neoliberal. No haba una instancia internacional de coordinacin de estas protestas, pero las mismas pueden ser asociadas a un mismo horizonte de poca. Amrica Latina fue parte de este ciclo de forma activa, con movilizaciones contra el ALCA (Alianza de Libre Comercio para las Amricas), y levantamientos que expulsaron presidentes con agendas neoliberales en Argentina, Bolivia y Ecuador, se enfrentaron a tratados de libre comercio en Mxico, o rechazaron ajustes.

En Brasil, el Foro Social Mundial, inicialmente surgido como oposicin al Foro Econmico de Davos, se sumaba a una ebullicin de movimientos sociales que fueron centrales en las protestas latinoamericanas, en un momento en que era posible aglutinar sectores tan diversos que podan mostrar simpata por Chvez o por el Subcomandante Marcos, definirse como autonomistas y horizontales, recibir financiamiento de ONGs o ser un sindicato aliado a un partido. Estudiantes, maestros, campesinos, indgenas, trabajadores sin tierra o desocupados contribuyeron a que se vuelva posible un cambio de signo poltico que se registr electoralmente en la mayora de los pases de la regin.

Buena parte de la energa que vena de estas movilizaciones se transform en apoyo a nuevos gobiernos progresistas, en algunos lugares protagonizados por los propios movimientos, en otros impulsando medidas exigidas por estos en los aos anteriores. Una poltica que se expresara alrededor de la dinmica electoral, en los grandes medios de comunicacin y cada vez ms en las redes sociales, dejara las calles para nuevos participantes. En un mundo de Guerra al Terror, BRICS y la gestacin de una nueva crisis econmica mundial, pasaran diez aos hasta que un ciclo de fuertes movilizaciones se reiniciara.

En el tiempo del auge del progresismo sudamericano, sectores crticos al gobierno y que se movilizaban a partir de nuevos conflictos mantendran cierta conexin con las nuevas modalidades y perspectivas polticas ya expresadas en el momento anterior de movilizaciones anti-neoliberales y altermundialistas. Desde asambleas o movimientos auto-organizados, y con una crtica transversal a toda la clase poltica mostraran creatividad pero, en este momento, poco impacto. Al mismo tiempo se ira generando una agenda poltica nueva ante la persistencia de la violencia policial en las periferias, la amenaza de poblaciones y medio ambiente ante el avance del extractivismo y las grandes obras, o la timidez para efectivizar derechos sociales y escuchar a las minoras.

El repliegue de la movilizacin de organizaciones aliadas al progresismo, an cuando agendas como las de reforma agraria y ampliacin de derechos del trabajo sean interrumpidas o ignoradas, haran que grandes movimientos sociales y sindicatos dejaran de ser componentes centrales de la movilizacin. Las fuerzas que no perdieron capacidad de expresin, sin embargo, no encontraran espacios para denunciar la continuidad del neoliberalismo en escenarios sumamente desmovilizados y envueltos en narrativas mediticas que priorizaban otras temticas. Cualquier propuesta poltica que tuviera los ojos ms all de la coyuntura poltica nacional, o de caminos polticos que no fueran los del mercado y el Estado, adems, se mantendra silenciada ante dos grandes aparatos de creacin de relatos que no cuestionaban esa predileccin por historias de lderes carismticos reformadores o bandidos en el poder.

Durante el tiempo del progresismo tambin se movilizaran sectores de clase media no organizados en movimientos y que no haban sido protagonistas del ciclo anterior de movilizaciones pero que salan a la calle en distintos pases. Levantaban pautas como corrupcin, seguridad, autonoma poltica para regiones abastadas, o crticas a medidas polticas que las afectaban. Como el progresismo, estos sectores enfocaban sus relatos en figuras presidenciales o en partidos de gobierno, y en ese sentido no eran invisibilizados, sino ms bien reforzadas por la polarizacin meditica imperante.

Los estrategas de los gobiernos progresistas atenderan mejor las movilizaciones de clase media, acogindolas desde polticas y discurso. Frente a las que interpelaban ms directamente su identidad poltica, oscilaran entre la indiferencia, el enfrentamiento discursivo desde el pragmatismo y la represin. Slo en Venezuela se vivi un intento de profundizacin de reformas, mientras que en otros pases sera ms visible una deriva conservadora, con acercamiento a agendas de iglesias y alianzas empresariales y polticas muy difciles de justificar. Se aprobaran leyes o acciones anti-terroristas contra la protesta mapuche en Chile, contra la Copa del Mundo en Brasil o conflictos por explotacin minera en otros pases. Se perseguiran lderes sociales o movimientos ecologistas presentados desde el poder como obstculos para el desarrollo.

Las movilizaciones de Junio de 2013 en Brasil, o de distintos sectores en Bolivia y Ecuador que se asocian ms con la conflictividad que anticip la llegada del progresismo que con las clases medias opositoras que tambin estaban en la calle, mostraran nuevas fuerzas y modalidades de protesta que anticiparon el cierre de un ciclo abierto cuando caan los gobiernos iniciados en los aos 90, identificados con la defensa de la privatizacin y aplicacin acrtica de los programas de ajuste de los organismos internacionales de crdito.

Las derrotas electorales recientes en varios pases sudamericanos, reabren la posibilidad de una nueva fase de movilizacin, con la posible articulacin de fuerzas que se enfrentaron al progresismo con otras que reaccionen al cierre o amenaza de una serie de polticas de inspiracin social y estatista impulsadas por el gobierno. Los nuevos gobiernos vern la posibilidad de volver al comienzo de siglo, con movilizaciones que enfrentaron al progresismo y otras que saldrn en su defensa. Al mismo tiempo, pondrn al descubierto la necesidad de retomar una agenda anti-neoliberal enfrentando un andamiaje poltico puesto en funcionamiento dcadas atrs pero que el progresismo no busc desarmar de forma estructural.

En Brasil, los grupos de clase media que impulsaron protestas a favor del Impeachment ya dan muestras de que no permanecern movilizados, aunque el nuevo gobierno no atienda los reclamos que reivindicaban. Las caractersticas que adoptar la movilizacin en este nuevo contexto, deber definirse desde dos lgicas y visiones polticas distintas que pudieron dialogar en las manifestaciones de los aos 90 y 2000, pero que durante el progresismo se encontraron en las antpodas.

En tiempos del nuevo gobierno (interino) de Michel Temer, parte de la movilizacin inscribir sus esfuerzos en la estrategia de recuperacin de las instituciones. La exigencia de nuevas elecciones o de reivindicacin de vuelta para el gobierno depuesto con denuncia de ilegalidad, se combinan desde este horizonte con acciones judiciales y articulacin poltica, adems de un llamado para la movilizacin que hasta ahora no mostr capacidad de impacto y masividad para influir en los acontecimientos.

Esta salida poltica por arriba, apunta sus energas y esperanzas en la cabeza del ejecutivo, subordinando la movilizacin a la resolucin del enredo en la instancia institucional y no siempre aceptando discutir el proyecto que se defendera en una vuelta al gobierno. Mediante la constitucin de frentes unificados en el rechazo al nuevo gobierno, tambin se movilizar con este horizonte institucional el arco poltico partidario que se opuso al Impeachment sin haber abandonado la crtica al gobierno del PT y aliados, desde la reforma de previdencia de 2003 a la poltica de austeridad de 2015.

Volviendo a la movilizaciones altermundialistas de comienzos de siglo, pero tambin a la fuerza destituyente e insubordinada mostrada en las calles en las jornadas de Junio de 2013, se abre tambin, en Brasil y otros lugares, la posibilidad de un rechazo desde abajo a las polticas del nuevo gobierno que profundice el curso conservador o avance contra polticas progresistas s iniciadas en la anterior gestin. Sin un objetivo electoral o partidario, se buscar resistir y poner lmites desde una movilizacin que aspira a fortalecerse sin abandonar las calles. A veces slo es necesario pensar en un nmero de da y una letra de mes para poner fecha a una movilizacin que no surja de la articulacin de dirigentes, y que logre producir efectos por su propia fuerza, sin necesidad de mediaciones que busquen traducirla institucionalmente.

La falta de verticalidad y jerarqua de este tipo de movilizaciones, las hace irreductibles a una negociacin que la finalice sin resultados. Su horizontalidad y dispersin permite sumar innmeras posiciones y reclamos en una fuerza que se constituye como contrapoder sin aspirar a ocupar el lugar de gobierno. Su fuerza no slo est dada por venir de abajo, conectar indignaciones y mantenerse al margen de la institucionalidad del sistema. Su fuerza se relaciona tambin con su forma de articulacin sin cpulas burocratizadas ni filiacin a una estructura clsica. De sentido comn especialmente para muchos jvenes, no identificados con las formas de organizacin verticales, evitan la fragmentacin a la que podra llevar la falta de estructura orgnica con formas de conexin en red. Estas movilizaciones funcionan como performance antes que como discurso y proyecto poltico alternativo.

Este tipo de protestas aparecen como irracionales, infantiles, o subversivas para fuerzas represivas e interlocutores del Estado, pero tambin para una izquierda dogmtica y centralizada, para la prensa y las ciencias sociales que exigen o esperan propuestas y demandas claras, interlocutores con rostro y biografa, trayectos de movilizacin delimitados y horario para finalizar claramente establecido. Protestas como las de Junio de 2013, Occupy Wall Street, el 15M espaol, la primavera rabe y el reciente Nuit Debout en Francia, no se adaptaban a estos parmetros, como crtica desde afuera y desde abajo a todo un sistema poltico, pero tambin a un modelo de sociedad y civilizacin. Esa realidad utpica no la paraliza, de ah deriva su fuerza de rpida difusin e impugnacin poltica.

Desde este lugar, que encuentra jvenes de las grandes ciudades con voces marginales, de visin descolonizadora o comunitaria, se observa con claridad el agotamiento de alternativas ya neutralizadas por el neoliberalismo, como es el caso de la socialdemocracia europea y, por el mismo camino, el progresismo latinoamericano. Tambin se da cuenta del rpido disciplinamiento de opciones inicialmente rupturistas, cuando estas no cuestionan los lmites de la representacin poltica, y se limitan a un escenario de adentro y arriba, limitado a la dimensin nacional e institucional, sin proponerse cambiar las reglas de juego de un sistema ajeno.

Blog del autor: http://anarquiacoronada.blogspot.gr/2016/05/la-agenda-perdida-del-progresismo-y-la.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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