Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-06-2016

Un da de duelo llamado Da de Jerusaln

Gideon Levy
Haaretz

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


La marcha del Da de Jerusaln cerca del barrio musulmn, 17 de marzo de 2015 (Olivier Fitoussi)

Un da, el Da de Jerusaln se convertir en un da de duelo nacional. Las banderas flamearn a media asta. Las sirenas se lamentarn y los israeles se mantendrn en posicin de firmes en memoria de su sueo desaparecido. El 28 de Iyar del calendario hebreo entrar como da de luto para Israel -intercalado entre el da conmemorativo por los soldados cados y Tisha B'Av- un da para conmemorar la destruccin del sueo, que cae antes del da que conmemora la destruccin del Templo.

En el Da de Jerusaln, los israeles marcarn el final de sus cortos 19 aos de inocencia y el principio de la malevolencia institucional y sistemtica de su Estado. No van a entender cmo durante aos se atrevieron a celebrar el da de la ocupacin como una fiesta nacional establecida por ley y cmo pudieron vera Jerusaln, la ciudad que simboliza ms que cualquier otra cosa la tirana y el racismo de su Estado, como el objeto de su deseo. Cuando eso suceda, si sucede, sabremos que la sociedad se ha recuperado. Se ha recuperado de su enfermedad mortal.

Slo una pequea parte de los israeles recuerda el Da de Jerusaln hoy. Para la mayora no significa nada, ya sean seculares, ultraortodoxos o rabes. Tampoco la reina de la fiesta en realidad interesa a la mayora de los israeles. Cundo fue la ltima vez que visit la ciudad por placer? Cuando estuvo en el muro occidental?y Por qu usted debera ir?

El da fue y sigue siendo festividad de los chovinistas religiosos, celebrada por una intimidante y chillona minora que lo festejan en su forma particular. Celebran la nica alegra de Jerusaln regodendose de las desgracias de los otros- con una marcha de banderas totalmente basada en la satisfaccin de quienes pisan fuerte sobre los restos de la dignidad de la otra nacin a la cual tambin pertenece Jerusaln.

Una ciudad pobre, sucia y descuidada que los judos seculares abandonan tan rpido como pueden, a la que los palestinos se aferran con sus escasas fuerzas y que los judos religiosos, machistas, extremistas han tomado casi por completo. Es una ciudad que enva la metstasis de los colonos a cada barrio palestino, simplemente para traer la miseria, para desposeer, oprimir y desalojar. Y todo esto se hace bajo los auspicios de las autoridades, incluido el poder judicial, la autoridad ms ilustrada de Israel.

Se trata de una ciudad descaradamente binacional, que podra haber sido un paradigma de la coexistencia en un estado democrtico, una especie de piloto para establecer una justicia equitativa. En cambio se ha convertido, debido a la codicia israel por los bienes races y el mesianismo, en la esencia del despojo israel, la agresin, el abuso y la prepotencia.

El da de la "liberacin" de esta ciudad insoportable, que es el da de su ocupacin, es el da que la convirti en lo que es ahora, un monstruo de hormign y una ocupacin de Moloc. Se supone que debemos celebrar este da por ley. Ninguna persona consciente puede hacer esto.

Me encantaba Jerusaln cuando era joven. Incluso en el periodo del corto bloqueo despus de la orga del 67, que nos infect a casi todos nosotros. Todava estbamos cautivados por su belleza asombrosa. En ese momento an creamos lo que nos vendan, que la ciudad fue "liberada" y "unida" para siempre y que el liberal viens Teddy Kollek era un conquistador ilustrado.

Pero pronto su belleza fue mutilada ms all de su memoria. No quedaba nada y lo aleccionador e inevitable comenz. Slo los ciegos e ignorantes pueden seguir disfrutando hoy. Quin puede tener placer de visitar una ciudad donde la ocupacin grita desde cada piedra?

Con el equipo de ftbol ms racista en la liga y el alcalde ms machista en el gobierno local -no por casualidad- Jerusaln se ha convertido en el smbolo de la ocupacin, la evidencia ms convincente de su apartheid. Ms de un tercio de los residentes de Jerusaln -el 37 por ciento- son palestinos que deberan tener los mismos derechos que los judos pero estn sometidos de todas las formas posibles. No es casualidad que aqu, entre todos los lugares, sea donde naci la revuelta desesperada de los solitarios, la tercera intifada.

Podra haber sido diferente. Si Israel hubiera reconocido a los palestinos como iguales, a los judos y al pueblo palestino los mismos derechos en la ciudad, hoy disfrutaramos de una Jerusaln diferente y de un Israel diferente. Pero Israel nunca super la tentacin. Hace 49 aos conquist parte de la ciudad y desde entonces ha hecho todo lo posible para convertirla en una ruina moral.

Y as es como vamos a estar de luto un da, el da de Jerusaln.

Fuente: http://www.haaretz.com/opinin/.premium-1.723116

 

 



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