Portada :: EE.UU. :: Katrina, con el neoliberalismo al cuello
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-10-2005

Quin se acuerda ya del Dennis?

ngeles Diez y Andrs de Francisco
Rebelin


Hoy sabemos que el Katrina fue una mega-catstrofe anticipada, casi anunciada. Sabemos que Washington saba de la vulnerabilidad de Nueva Orlens, sobre todo de su parte oriental, negra y pobre. Mucho antes de que naciera y tuviera nombre, se saba que un gran huracn se terminara produciendo, ms pronto que tarde, y que tendra consecuencias devastadoras. Pese a todo Washington decidi recortar drsticamente el presupuesto que debera haber destinado a reforzar el sistema de proteccin de la ciudad (reforzamiento de los diques, de los sistemas de drenaje y de las barreras naturales). Pese a todo, el gobierno federal fue incapaz de organizar un plan racional y eficaz de evacuacin, y dej abandonados a su suerte, durante das, sin agua ni alimento, a los ciudadanos americanos que no pudieron evacuarse a s mismos por falta de medios. Hoy todava se cuentan los muertos y se computan las prdidas materiales. Y se acumulan las preguntas.

Pero, alguien se acuerda del Dennis? El Dennis fue el terrible huracn que slo dos meses antes que el Katrina, los das 8 de julio, golpe de lleno la isla de Cuba. Su intensidad, la misma que la del Katrina, intensidad mxima de 5 en la escala de Saffir-Simpson: los mismos vientos salvajes de 250 km/h, las mismas olas llenas de furia, las mismas lluvias torrenciales. El Dennis afect directamente a 12 de las 14 provincias del pas, en las que residen 8 de sus 11.1 millones de habitantes, lo que significa el 72% del total de la poblacin. El Katrina, por el contrario, afect sobre todo a dos Estados de los 50 que tiene EE.UU -quedaban otros 48 estados que podran haber corrido en ayuda de Luisiana y Mississippi-. Cuba tuvo menos suerte y el Dennis se present como potencial catstrofe nacional. Sin embargo, no lo fue. Los daos fueron considerables, pero lograron minimizarse; hubo muertos, pero se consigui reducirlos a 10 personas, no obstante, la cifra ms alta de muertos en la isla por el azote de un cicln en los ltimos 42 aos. Si el Dennis hubiera pasado por donde pas el Katrina, las consecuencias habran sido las mismas. Por qu Cuba una isla pequea, con tan pocos recursos, acosada- pudo con el Dennis, y la primera potencia econmica y militar del mundo vio parte de su territorio devastado por el Katrina? El gobierno cubano estaba informado de la formacin del cicln; la sociedad cubana lo esperaba. Tambin estaban bien informados la administracin Bush, los gobiernos de los Estados afectados, el ayuntamiento de Nueva Orlens, del acercamiento del Katrina. La informacin no fall en ninguno de los dos casos: ambas zonas son altamente vulnerables a los huracanas, sobre todo en la temporada de ciclones que va de junio a noviembre. La diferencia estuvo en la respuesta, en la capacidad de respuesta integral frente a las catstrofes, en la organizacin, en la coordinacin. Pero tambin, como veremos, en la voluntad poltica y gubernamental- de hacer frente a un desastre anunciado. Ninguna de estas cosas se improvisa.

En Cuba existe una maquinaria de Defensa civil y Nacional que tiene preparado todo un sistema de medidas para responder a situaciones excepcionales (ciclones, inundaciones, sesmos, sequas, explosiones, incendios, etc.). Esa maquinaria implica a toda la ciudadana. Cuando el servicio de meteorologa inform del previsible paso del Dennis, cada cubano saba lo que tena que hacer en cada momento. De hecho, cada cubano es una suerte de experto en ciclones, y sabe que los dems tambin estn preparados. Responden a ellos con inteligente serenidad, y despliegan de forma coordinada pueblo, gobierno y Estado- el rico y variado arsenal de recursos tcnicos y humanos al alcance de toda la sociedad. Durante la fase de Alerta ciclnica, se podan ver por las calles cuadrillas de trabajadores podando rboles, gente limpiando trabantes y desages. Los servicios comunales, mano a mano con los vecinos, despejaban las calles de escombros, maderas y todo objeto que el huracn pudiera convertir en un peligroso proyectil. La gente haca colas para proveerse de velas y pilas. En la universidad, profesores, administrativos todos-, clavaban ventanas y vaciaban los jardines de objetos. Incluso la cabeza de la estatua de Mart fue trasladada. Cuando el Dennis entr en Cuba ya se haban evacuado todas las poblaciones del litoral costero que corran riesgo, ya se haban desmontado cuidadosamente los secaderos de tabaco, as como los tejados de las industrias que pudieran volarse; ya se haba evacuado al ganado, protegido barcos y botes en los puertos; ya se haban habilitado escuelas y hospitales como refugios. La rpida operacin de evacuacin puso a resguardo a ms de 1.400.000 cubanos, as como el ao anterior lo haba hecho con dos millones cuando se prevea el paso del terrible Ivn. El Dennis hizo estragos, qu duda cabe, en slo doce horas atraves la isla de norte a sur y de este a oeste, arranc rboles, inund campos, destruy viviendas, y mat. Pero la respuesta de la sociedad cubana -ptima y global- logr que el Dennis, a diferencia del Katrina, no fuera una mega-catstrofe nacional.

La respuesta cubana al Dennis fue una respuesta democrtica en el sentido fuerte del trmino. Involucr a todo un pueblo acostumbrado a autogobernarse, a implicarse en la cosa pblica, a solidarizarse con sus conciudadanos, a arrimar el hombro y colaborar. Involucr a todo el aparato pblico-estatal, que lejos de abandonar a la poblacin civil a su suerte, supo poner todos sus recursos informativos, materiales, organizativos a su disposicin. El Dennis, como el Ivn, como el Michelle, son fuerzas que la naturaleza desata de forma indiscriminada, pero que permiten juzgar a las sociedades y a los modelos de sociedad.

Tambin al americano. El capitalismo americano no descubrimos nada nuevo- genera pobres, y no sabe qu hacer con ellos, genera sangrantes desigualdades sociales de clase, de gnero, de raza- y no sabe cmo ocultrselas a sus lites, cada da ms voraces y privilegiadas; genera ghettos, violencia y marginacin y toda la respuesta pblica es aumentar la poblacin reclusa y las crceles, que se han convertido en un lucrativo negocio privado. Solitario hegemon de la globalizacin grancapitalista, los EE.UU no slo ejercen un imperialismo hacia fuera e invaden pases y arrasan pueblos so pretexto de liberarlos-; tambin ejercen un imperialismo hacia dentro, en el interior de sus fronteras, contra buena parte de su propia ciudadana. La cleptocracia instalada en Washington, y el tejido corporativo financiero-industrial que la arropa, lo aprovechan todo incluso las catstrofes naturales- para aumentar sus inversiones y sus cuentas de resultados. Y, tambin, por supuesto, para librarse de sus pobres. El Katrina est poniendo al descubierto precisamente eso: la voracidad despiadada de la oligarqua plutocrtica americana, en guerra social y racial contra sus conciudadanos pobres. No parece descabellado hablar de una nueva economa poltica capitalista- de las catstrofes.

En un impresionante artculo (The Mysteries of New Orleans, Znet, 28 de septiembre), Mike Davis y Anthony Fontenot lanzan 25 preguntas que no admiten otra respuesta que esa. Los muros de seguridad del Canal de la Calle 17 slo se rompieron en la parte negra de la ciudad: una casualidad? El distrito industrial de la autova Chef Menteur fue salvado de las inundaciones: por qu los diques que lo protegen haban sido especialmente reforzados? Por qu no lo fueron los que protegan el Bajo Ninth Ward, distrito negro y pobre donde los haya, que fue literalmente sepultado dejando un regueros de cadveres bajo las aguas? Por qu se tard tanto en tomar tantas decisiones por ejemplo: declarar al Katrina incidente de alcance nacional? Por qu se subutilizaron tantos y tantos recursos: buques-hospital cercanos como el U.S.S. Batan o el USS Comfort, la flota de autobuses de la ciudad, el famoso tren llamado La ciudad de Nueva Orlens? Por qu el alcalde el rico afroamericano, Sr. Nagin, elegido con el 87% del voto blanco- posterg tanto la orden de evacuacin? Por qu sta fue tan selectiva e insuficiente? Por qu la autoridad local se limit a pedirle a la poblacin que abandonara la ciudad sin desplegar un plan integral de evacuacin? Por qu se dispar a la muchedumbre desesperada de hombres y mujeres negros que se decidieron a cruzar el puente del ro Mississippi a pi y tuvieron que volver a su salvaje hacinamiento en el Superdome? En su ltimo artculo de Le Monde Diplomatique de octubre, A la Nouvelle-Orleans, un capitalisme de catastrophe, el propio Mike Davies responde a esas y otras respuestas en la misma lnea: la lite del poder agradece el Katrina y lo est aprovechando. En palabras del congresista republicano por Luisiana, Richard Baker, Nosotros no podamos, pero Dios lo hizo. Y ellos se encargaron de ayudar a Dios, con una premeditada negligencia que clama al cielo, a realizar su plan largo tiempo deseado: la limpieza sociotnica de Nueva Orlens. El propio Nagin, en medio de la catstrofe, no pudo reprimir un revelador comentario: Por primera vez esta ciudad est libre de drogas y violencia, y nosotros vamos a intentar que siga as. Ahora bien, ms all de ese horizonte de devastacin asoma un lucrativo plan de reconstruccin ya muchos se frotan las manos- que pasa por la conversin de la carismtica, resistente y negra Nueva Orlens en un parque temtico para turistas idiotas Las Vegas del Mississippi-, con su crnica pobreza escondida en pantanos, viejas roulottes y nuevas prisiones a las afueras de la ciudad. Se habla de convertir el Ninth Ward en zona pantanosa que sirva de proteccin natural a los barrios ricos de la ciudad, se dificulta o imposibilita la vuelta de las familias pobres a sus hogares destruidos. No acababa de golpear el Katrina, y ya el alcalde Nagin se reuna con los lderes empresariales convocados por Jimmy Reiss rico y destacado miembro del Consejo Empresarial de Nueva Orlens- para planear una reconstruccin corporativa de la ciudad segn las directrices del nuevo urbanismo de clase. La administracin Bush ya ha puesto sobre la mesa su presupuesto billonario: que las Halliburton y las Bechtel comiencen su lucrativo trabajo de reconstruccin. Gracias Katrina a Dios gracias- por ayudar a los ricos de Luisiana a librarse de sus empobrecidos negros de Nueva Orlens.

Cuba es una isla con escasos recursos materiales, pobre y pequea. Por all, con toda su furia, pas un huracn de mxima intensidad llamado Dennis. Pero all no se abandona a nadie a su suerte. Cuba sobrevivi al Dennis a base de organizacin y solidaridad cvica, de coordinacin y planificacin poltica. La democracia de base cubana pudo con el Dennis; la oligarqua plutocrtica americana aprovech el Katrina para ganar una batalla ms en su larga guerra social contra sus propios pobres.



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