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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-06-2016

Entrevista a Jos Herrera Plaza sobre "Accidente nuclear en Palomares. Consecuencias (1966-2016)"
"El vasallaje ante el amigo americano condicion el devenir de los acontecimientos."

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


-Estamos en el tercer captulo de tu libro. Se titula La contaminacin radiactiva. Continuamos por el apartado que nos queda, por el 3.3. Primer mapa radiomtrico. Por cierto, qu es un mapa radiomtrico? Quines los elaboran? Para qu?

JH- Un mapa radiomtrico es una herramienta, un instrumento cartogrfico para localizar y delimitar geogrficamente las distintas lecturas radiolgicas de un lugar previamente contaminado. En el caso que nos ocupa, el trabajo fue realizado por equipos mixtos de monitorizacin (USAF-JEN) que realizaron y anotaron los registros y localizaciones. Puesto que no existan mapas previos del Servicio Geogrfico con el suficiente detalle siempre se ha dicho que Palomares no figuraba en ninguno - fue preciso partir casi de cero. La razn de realizar un trabajo tan prolijo fue porque resulta indispensable para planificar y ejecutar las medidas reparadoras. El primer mapa radiomtrico de la zona 0 es un mapa clsico, a escala y bidimensional, porque los trminos fuentes contaminantes se hallan en la superficie.


Primer mapa radiomtrico con los niveles ms prximos a la realidad. Recordemos que los intervalos radiolgicos empleados en las negociaciones eran de 7 a 10 veces menores (7.000-60.000; 60.000-100.000 y > 100.000 desintegraciones por minuto / 100 cm2).

-Hablas de ello, te pido un resumen. Dos de las bombas que cayeron haban esparcido en dos aerosoles un nmero indeterminado de kilos de Pu. Cules fueron, entonces, las principales consecuencias de ello?

-JH.- En realidad las consecuencias en 1966 fueron muchas y variadas, pero si nos circunscribimos a la radioproteccin de los habitantes y forneos, podemos resumirlas en las siguientes: por ser una radiactividad alfa, que no es penetrante, se ha de descartar la contaminacin externa (como en Fukushima y Chernbil). Ello quiere decir que si se contamina la ropa, los tomates, el calzado o el pelo, se han de lavar con abundante agua para eliminar las partculas de polvo y actnidos. La va crtica de contaminacin interna en los humanos es mediante inhalacin. Esta podra venir de los aerosoles iniciales o los innumerables que va a ver posteriormente con vientos superiores a 17 Km/h., o tambin por faenas agrcolas en parcelas con altas lecturas. Eso supone que pueden existir habitantes, o vecinos de aldeas aledaas, que acudieron en las primeras horas y se han contaminado sus pulmones en los primeros minutos o en los das posteriores, por lo que era preciso realizar pruebas biomdicas a los potenciales afectados. Todo lo anterior conlleva que la contaminacin se puede propagar por personas, materiales o productos que salgan fuera de la zona.

-El conocimiento del Pu, afirmas, no eran an tan vasto como lo es en la actualidad. En el momento del accidente de Palomares, llevaba 26 aos descubierto. Qu sabamos entonces del Pu?

-JH.-Era tan pobre el conocimiento que resulta difcil cmo iniciaron una produccin en masa de armamento nuclear con esta sustancia, sin haber investigado previamente sus consecuencias en los seres humanos. Antes del accidente se haban realizado unas pruebas en Nevada (Test Group '57 y Roller Coaster), se haba experimentado en laboratorio con perros y se haban inyectado secretamente plutonio a un grupo estadsticamente insignificante de humanos sin su conocimiento. Los propios doctores Langham y otros que haban estado en Palomares, se reunieron en la Base area de Wright Patterson en Ohio, solo unos meses despus despus del accidente, con la intencin de crear un registro centralizado de afectados por el plutonio, para profundizar en la interaccin y consecuencias de esta sustancia en el cuerpo humano. All reconocen que saban que la carga corporal aceptable de plutonio239 est basada en extrapolaciones de las pintadoras de relojes con radio y pequeos animales. Es decir, en extrapolaciones tericas de otra sustancia, sin un seguimiento a largo plazo de su constatacin con la realidad. Con esos valores se legislaban los mximos permitidos por la ley en el medioambiente y en humanos.

Segn me confes nuestro comn amigo Eduard Rodrguez i Farr, la frmula de excrecin urinaria sobre colecta de 24 h. que hizo famoso al Dr. Langham y sobre la que va a pivotar todo el control dosimtrico a los vecinos de Palomares, est realizada con una cohorte tan minscula de individuos que hoy da no pasara ni la primera evaluacin de un comit cientfico para su aprobacin como experiencia clnica, o publicacin como literatura cientfica. El problema es que en 1966 no haba nada ms nuevo como referencia, por eso la extrema avidez investigadora que pudo haber sido determinante a la hora de descontaminar parcialmente y establecer el Proyecto Indalo.

-Los vientos, afirmas, diseminaron cerca de nueve kilos de plutonio, uranio y americio. Cmo se ha llegado a saber? Cul fue entonces el rea afectada?

JH.- La informacin sobre la cantidad exacta de actnidos que portaban las bombas contina siendo materia clasificada. Pero se conoce la masa crtica o cantidad mnima de Plutonio 239+241 para establecer las fisiones en cadena autosostenidas y la cantidad de reflectores neutrnicos que la hacen posible. Con estos datos, se calcula que, para una capa de reflector de 10 cm. que refleja hacia adentro los neutrones que tienden a escapar hacia fuera, se precisa una esfera maciza de 5 kg. (7,8 cm. dimetro) de combustible nuclear con predominio del 93 % de los istopos impares de plutonio pero con otras cantidades de Pu238+240 y americio241. Esta es la estimacin aproximada para cada una de las dos bombas fisuradas que fue dispersado por el viento el 17 de enero de 1966 y posteriores.

Si intentamos conocer la verdad de la zona contaminada, topamos con la picaresca de la AEC norteamericana. Por un lado realizan un mapa radiomtrico a escala. Delimitan la Zona 0 a partir de las isolneas de 700 cuentas o desintegraciones por minuto en 100 cm2 (cpm o dpm) que es un nivel bajo, aunque apreciable pero, como era muy grande, se refieren a ella con la isolnea de 7.000 cpm que la reduce casi a la mitad. An as declaran 256 ha., pero unos fuertes vientos la extienden a 263 ha. Por su parte la Junta de Energa Nuclear (JEN) declara 226 ha., pero lo reflejado en el Mapa oficial desde la isolnea de 700 cpm es de 435 ha. Esta va a ser una constante en temas de inventariado y dosimetra: todos los errores van a ser por defecto, nunca por exceso. Los "errores" por exceso se guardan para las contramedidas. Es decir, cuando hablamos de las operaciones de remediacin, se tiende siempre a la exageracin.

-Comentas en un apartado el vasallaje del gobierno de Franco respecto a Estados Unidos. Qu nos puede decir de ello? Quin es ese Guillermo Valverde del que hablas en el apartado 3?

-JH.- Esta cuestin va a estar presente desde el principio hasta el final, y no me refiero nicamente a las operaciones en Palomares. Desde 1953 en que se firmaron los Pactos de Madrid hasta ahora, en pleno siglo XXI, poco, muy poco, ha mutado el posicionamiento y roles de ambas naciones en sus relaciones, a pesar de los profundos cambios polticos y el desarrollo social, cultural y econmico generado en este pas. En el mbito que tratamos, sin lugar a dudas, el vasallaje ante el amigo americano condicion el devenir de los acontecimientos. Expresado de otra forma, podemos afirmar que las fuentes consultadas apuntan a una rgida priorizacin de las relaciones con los EEUU frente a los derechos civiles bsicos y la salud de los vecinos de Palomares y Villaricos, o dicho de otra manera: las razones de Estado, o mejor, las razones dentro del absolutismo del Jefe del Estado tendentes a su estabilidad y permanencia - el Frherprinzip que refiere ngel Vias - prevalecieron sobre cualquier otra cuestin.

Guillermo Velarde es uno de esos personajes recurrentes asociados a la historia inicial, al igual que el piloto Larry Messinger. Guillermo era y es una persona de indudable capacidad: fsico nuclear e ingeniero aeronutico, con formacin en los EEUU. Fue el padre de los proyectos de bomba nuclear espaola y nombrado asesor en temas radiolgicos del General Arturo Montel, mximo representante espaol en Palomares. Tambin se le encarg que colectara trozos de las bombas para ser analizados en Madrid y de paso beneficiarse de una sbita transferencia tecnolgica, pero de ello hablaremos ms adelante.

-Cmo se evaluaron los niveles de contaminacin y la delimitacin de las reas? Cundo se hizo? Quines lo hicieron?

-JH.- Transcurridos 8 das del accidente, se crearon equipos mixtos de monitorizacin, compuestos por un soldado norteamericano y un trabajador de la JEN, este ltimo perteneca a los que operaban como prospectores mineros a la bsqueda de minerales de uranio, adscritos a la Fbrica de Uranio de Andjar. Para la cuantificacin de la radiacin alfa dispersada se utiliz el contador PAC-1S diseado exclusivamente para trabajo de laboratorio. Este constaba de dos partes: una sonda con una membrana extremadamente frgil, que haba que pegar en los lugares a medir y que se hallaba unida al mdulo central por un cable. El mdulo tena un asidero manual, el marcador con un rango mximo 100.000 cpm, pero que poda llegar hasta 2.000.000 y un conmutador con 4 escalas de sensibilidad. El desconocimiento de la mayora de los presentes hizo que la prensa y observadores le llamaran Geiger, que se utiliza fundamentalmente para medir la radiactividad gamma (muy penetrante).

-Por qu era especialmente difcil la medicin y cuantificacin de las radiaciones alfa?

-JH.- Los problemas estn motivados por dos razones fundamentales. La primera es por la naturaleza de la radiacin alfa. Esta tiene una naturaleza corpuscular, formada por 2 protones y dos neutrones y, aunque posee una alta energa cintica, apenas alcanza unos pocos centmetros en el aire (en el interior de los tejidos son micras) y carece de capacidad de penetracin. Al tener tan poco alcance, se ha de acercar el contador al mximo, casi en contacto con la superficie a medir. La segunda razn hace referencia al diseo y efectividad del monitor PAC-1S. La sonda, que es la que se aproxima a la superficie, posee una costosa membrana muy sensible a la perforacin por una brizna de hierba o una china minscula, lo que la invalida. Respecto a la capacidad y fiabilidad de sus lecturas, est reconocido una fiabilidad del 50 %. Con este inadecuado e inexacto aparato se elabor el mapa radiomtrico sobre el que se dise y ejecut las medidas reparadoras, a pesar que haban realizado un nmero indeterminado de anlisis qumicos para comprobar los niveles reales de contaminacin, los cuales jams se incorporaron porque perjudicaba los intereses norteamericanos, entonces orientados en minimizar las consecuencias, para reducir las peligrosas, costosas y penosas actividades de limpieza.


Tipos de radiacin ionizante, con la ausencia de los rayos X, segn su naturaleza corpuscular (alfa, beta y neutrones ) o electromagntica (gamma). La emitida por el plutonio es alfa; la menos penetrante, pero con mayor energa. Si se inhala, resulta muy peligrosa pues est continuamente bombardeando las clulas que tiene alrededor, con el riesgo de daar las cadenas de ADN y ARN.

-Te cito: una versin moderna del FIDLER ha servido en el siglo XXI de ayuda para la confeccin del Mapa Tridimensional de Palomares? Qu masa es ese? Para qu se ha hecho? Qu es el FIDLER?

-JH.- El FIDLER parece ser la posterior respuesta tecnolgica ante la ineficiencia del contador PAC-1S ante el fiasco en Palomares. Es un contador sensible a los rayos X y gamma de baja energa (5-50 Kev). Pero no hemos dicho que el plutonio es un alfaemisor?. Efectivamente, pero de manera residual emite tambin otros tipos de radiacin. Cuando se generan partculas alfas se producen secundaria y dbilmente radiacin X y gamma, que se puede detectar con las sensibles ventanas de vidrio revestido de una fina capa de ioduro sdico del FIDLER.

En el presente siglo fue utilizado para evaluar la contaminacin que dejaron los norteamericanos en 1966 y que no ha sido barrida por los elementos climatolgicos. Se bas en la medicin del americio241. Si conocemos la proporcin del americio en relacin con los distintos istopos del plutonio, pues no hay ms que multiplicar por el ratio resultante. En 2008 la proporcin de americio era 1 por 4 de Pu239+240, 3 de Pu241 y 0,1 de Pu238.


 
Equipo FIDLER acoplado con un sistema de geolocalizacin a tiempo real, diseado para la deteccin de radiacin gamma de baja energa por el Programa de recuperacin radiolgica ambiental (RERA) del CIEMAT, empleado para el inventariado radiolgico actual en Palomares. (Foto: CIEMAT).

-Qu tipo de secretismo acompa a todas aquellas operaciones? Por qu?

-JH.- Hubo secretismo para determinadas conductas y mxima publicidad para otras, con la convocatoria a todos los medios, diseada por los inventores del marketing, verdaderos maestros en manipular a los medios de comunicacin y, por ende, a la opinin pblica. La actitud sostenida me recuerda al ttulo de una magnfica pelcula de Mickls Jancs: Vicios privados, pblicas virtudes. Por poner unos pocos ejemplos, se publicaban los anlisis de aire los das de calma, mientras que se ocultaban los de das ventosos. Cuando se descubre una pluma de contaminacin en la Sierra Almagrera, al norte de Villaricos, se dan las lecturas mnimas, no las mximas, que han sido conocidas 40 aos ms tarde. Si se llevan una pequea fraccin (1.000 m3) de la tierra contaminada a los EEUU, se anuncia con alharacas, mientras se calla el enterramiento de casi 4.000 m3 en dos fosas. Si 2 aos ms tarde el Gobierno de los EEUU dona una desaladora a la zona afectada, se anuncia por doquier y de manera reiterada. Cuando esa desaladora no funciona y se muestra inviable, entonces aparece el silencio o, como mucho, unas pocas lneas en un rincn perdido de la seccin Nacional de algn diario.

Respecto a las razones de una cuidada operacin de silencio-publicitacin, te dir Salvador que responde a los intereses de los dos gobiernos implicados. Al espaol le interesaba la menor presencia en los medios pero, si era irremediable, que fueran noticias positivas, para amortiguar en lo posible los daos colaterales al turismo. Los norteamericanos coincidan con los espaoles, pero los intereses eran claramente distintos y, en muchos temas, contrarios. La voluntad de ocultar o minimizar las consecuencias era fundamentalmente para abreviar y abaratar su estada frente a los compromisos de restitucin con el pas anfitrin y los vecinos, que tan ejemplar comportamiento tuvieron en los primeros das, as como la de dejar las condiciones mnimas para un laboratorio vivo de experimentacin.

-Dnde se enterraron inicialmente los residuos contaminados?

-JH.- Pues tras el cementerio de Palomares, idneo paraje donde existen unas colinas que generan privacidad para cualquier comportamiento desleal o inapropiado. El lugar adems coincida con la llamada Zona 2, o donde deflagr la bomba 2. All mismo se llenaron los 4.810 barriles para ser embarcados a los EEUU. El resto de material que se tomaron la molestia de recoger fue enterrado en dos fosas muy prximas una de otra.

Actualmente all siguen enterradas en lo que han denominado el primer cementerio nuclear de Espaa.

-Te vuelto a citar: llama la atencin, escribes, la extrema variacin de algunas lecturas indicadas en una tabla. Por qu esa variacin?, por qu te ha llamado la atencin?

-JH.- Porque una cosa es leer reiteradamente la volatilidad del plutonio en relacin con los vientos y otra es su constatacin con la prctica. Es que en 24 horas, a 9 m. del crter, el incremento de la contaminacin es de un 700%. La lectura vara de 770 gr./m2 a 5.390 (=700.000 cpm). Adems, no deja de ser preocupante que cuando se toman las medidas radiales del crter dejado por la bomba 3, que deflagr en el casco urbano, transcurrida una semana del accidente, an no se haban adoptado ninguna medida reparadora o de contencin a pesar de estos altsimos niveles.

-De nuevo se impone otra cita: El cura del pueblo, Francisco Navarrete, llegaba a definir lo acaecido como un milagro, por las tantas toneladas de restos ardiendo que cayeron del cielo sin ocasionar daos a sus habitantes Yo no digo que fuera un milagro pero no se tuvo mucha, mucha suerte? T mismo sealas que las cuatro bombas de hidrgeno podran haber agostado la vida de medio pas.

-JH.- A la hora de hablar de suerte, podemos especular desde ngulos distintos e incluso contrarios. Si analizamos lo sucedido con una perspectiva positiva, realmente hubo fortuna dentro del infortunio: entre 120 y 135 t. de restos de los aviones cayeron sin herir a nadie o destruir alguna casa. Recordemos la mole que cay a 60 m. de la escuela y que pudo originar una tragedia. Aplicamos aqu el sabio y necesario refrn: el que no se consuela es porque no quiere. Ahora, si tenemos en cuenta los miles de reabastecimientos que se han realizado sin accidentes, si recordamos lo amplia que es la provincia de Almera, la Pennsula y lo pequea que es la barriada de Palomares, que ni siquiera figuraba en los mapas, a lo mejor podemos concluir que el milagro reside en que les haya tocado a ellos.

-Durante cunto tiempo qued paralizada la agricultura de la zona? Siguen existiendo peligros potenciales?

-JH.- La agricultura estuvo paralizada durante el tiempo que duraron las medidas de remediacin. El apuro se impona: todo comenz el 17 de enero y pudieron volver a sus campos a mediados de marzo. Afortunadamente la absorcin sistmica del plutonio por parte de los cultivos agrcolas es mnima, casi despreciable. La principal razn es que los actnidos implicados son bastante insolubles en agua, aunque el tiempo y la interaccin con los nitratos y fosfatos de los fertilizantes y otros factores, puede incrementar su solubilidad. Por otra parte, los cultivos ms contaminados que dejaron los norteamericanos han podido aminorar su carga txica debido a la accin antrpica y climatolgica. Pero la sombra de duda de los productos agrcolas de Palomares, a pesar de su indudable calidad, nunca desapareci del todo. Es lo que pasa con la radiactividad y el imaginario popular, en sinergia con las desacreditadas instituciones y su nula credibilidad: puede contaminar todo a travs de su malditismo: lo real e imaginario, nuestras mentes; nuestras opiniones, sospechas e intuiciones.

-Las cifras aportadas por los norteamericanos, afirmas, no se corresponden ni de cerca con la realidad. Simples errores? Algo ms? Colaboraron los espaoles que tambin intervinieron en las mediciones?

-JH.- Los errores humanos, cuando realmente son involuntarios, pueden ser por exceso o defecto. Cuando son reales y no interesados, la casustica bandea de un lado al otro. Ahora, si hablamos de contaminacin radiactiva en Palomares, y todos los fallos son por defecto, o contradicciones que apuntan siempre a la minusvaloracin en el alcance de la radiactividad y sus consecuencias, entonces, si deseamos ser rigurosos, les llamamos datos falsos, sin eufemismos ni eximentes como inadecuados, inexactos, etc..

Los espaoles oficiaron de fedatarios a la hora del cumplimiento de los acuerdos, pero la Junta de Energa Nuclear(JEN), al igual que su sucesora el CIEMAT, dependen jerrquicamente de un Ministerio, del CSN y de unos polticos que marcan las pautas. Hay constancia documental de una defensa casi numantina de radioproteccin hacia la poblacin por parte de algunos representantes de la JEN, hasta el 25 de febrero, en que le ofrecen el Proyecto Indalo y una oferta de dinero y equipamiento. A partir de este momento no existe evidencia de oposicin a los intereses norteamericanos y gubernamentales espaoles por el potencial dao al turismo. En casi algo ms de dos semanas pusieron fin a las labores de limpieza.

-Hablas de un miembro de la JEN que prefiere mantenerse en el anonimato en el apartado 3.3.2. Rebajas Radiolgicas. Y por qu este anonimato? A qu puede ser debido?

-JH.- La razn se inici con la monitorizacin radiolgica de la escuela pblica de chicos. Como era habitual, el equipo humano de medida estaba compuesto por un soldado norteamericano y un prospector minero de la JEN. A la hora de realizar las medidas, el soldado le iba dando unas lecturas inferiores a las que registraba el contador alfa. Al percatarse el espaol, se lo recrimin y comenz una discusin. Esto me lo cont el maestro Pedro Snchez, pero no se pudo confirmar si fue un hecho puntual, casual o un simple malentendido. Con los aos y la fortuna consegu dar con el prospector, que confirm la versin del maestro y que era una prctica generalizada en todos los equipos mixtos. El problema fue que el maestro intuy que la situacin radiolgica no era muy halagea. Comenz a presionar al prospector y este se fue de la lengua, lo que no tard en llegar a odos de sus superiores. La bronca que tuvo que aguantar por alarmar a la poblacin fue muy desagradable.

El deseo de anonimato de muchos testigos o implicados est asociado a pasajes de la historia negativos. Estos normalmente se ocultan, se intentan escamotear al historiador por diversas razones, pero en ocasiones, cuando se les pregunta por ellos, lo confirman pero piden que omitas su nombre.


La evaluacin radiolgica de la zona afectada se realiz mediante equipos mixtos de la USAF y la Junta de Energa Nuclear (JEN). En la foto vemos a un soldado midiendo la radiactividad alfa en el alfizar de una ventana. A su lado Rafael Carmona Arvalo atiende la medicin para evitar las lecturas falsas que le suministraban sus compaeros.

-Al final del captulo haces referencia a Eduardo Ramos. Quin fue? Se comport honestamente? Dices de l: Como cientfico honesto sabe o intuye que la mejor radiactividad es la que no existe, o se aproxima a cero y en consecuencia acta.

-JH.- El coronel y doctor Eduardo Ramos era jefe de la Divisin de Medicina y Proteccin de la JEN. Segn quienes lo conocieron, era la mayor autoridad nacional en radioproteccin. Aunque tras el accidente siempre estuvo ms tiempo destacado en la zona el farmacutico Emilio Iranzo, cuando l iba por las calles de Palomares, los vecinos le paraban continuamente para hablar, saludarle o tomarse unos chatos de vino. Los norteamericanos del Laboratorio de Los lamos o del Dep. de Energa que visitaban la barriada con l, se quedaban gratamente impresionados con su popularidad.

Luch denodadamente por descontaminar las casas afectadas y alrededores del ncleo urbano (Zona 5). l ha sido el nico que defendi la limpieza radiolgica muy por debajo de los niveles marcados por la ley, una excepcin entre sus compaeros, en sintona con las modernas tendencias de radioproteccin en cientficos independientes de la industria nuclear: cuando se trate de una poblacin civil, hay que reducir a la dcima parte las exposiciones mximas permisibles, afirm en un simposio en Mnaco (octubre de 1966). Es lo que podramos denominar un criterio sanitario con margen de seguridad y no una descontaminacin basada en niveles normativos. Su criterio no pervivi, ni fue seguido por sus sucesores en el cargo, ni actualmente con la firma del Acuerdo Kerry-Margallo de octubre de 2015, en las que se especifica dejar una contaminacin de 4 Bq/gr en las montaas tras una hipottica descontaminacin.

-Te cito de nuevo: Conforme pasan las semanas se va a generar entre ambos pases un progresivo distanciamiento de algunos de los intereses comunes. Qu distanciamientos por ejemplo?, qu comportamientos desleales?.

-JH.- Si repasamos en las hemerotecas las declaraciones iniciales de los representantes civiles y militares de los EEUU, vemos que todo son promesas de justa restitucin a los afectados y sus propiedades. Promesas que suscriban y proclamaban como eco las autoridades espaolas, pero al ver que las zonas afectadas eran mucho mayores de lo esperado y que iban a precisar un alto nmero de efectivos humanos, esfuerzo, tiempo y dinero para remediar el desaguisado y que adems exista un gran inters de los laboratorios cientficos militares porque se quedara una contaminacin "residual" lo suficientemente considerable para su deteccin analtica y que el gobierno anfitrin era fcilmente moldeable, cambiaron de actitud privadamente, mientras que mantenan la faz pblica. Comenz el juego sucio, los comportamientos desleales con la poblacin que inicialmente se tir a la calle para auxiliar a los heridos y ayudar en lo posible; desleales con la nacin que le extendi la alfombra roja, facilitndoles todo lo que precisaron, hasta el punto que, en un documento no desclasificado y que ha llegado a nuestras manos, se reconoce que lo tuvieron mucho ms fcil en Espaa que si se hubiese producido el accidente en su propio pas, poniendo como ejemplo la costa de California. Con esta alucinante afirmacin nos hacemos una idea del grado de pusilanimidad de la Dictadura. En cuanto a la especificacin de los comportamientos desleales, los pasamos a tratar en el siguiente captulo, pues son muchos y variados.

-Hablas de que eso solo fue el principio. La cosa promete. Pasamos al captulo IV, Las labores de descontaminacin.

-JH.- Cuando quieras.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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