Portada :: Colombia :: Dilogos de paz 2012-2015
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2016

Dilogo entre el gobierno de Santos y el ELN

Gilberto Lpez y Rivas
La Jornada


Despus de ms de dos aos de plticas exploratorias confidenciales entre el gobierno colombiano y el Ejrcito de Liberacin Nacional (ELN), sostenidas en Ecuador, Brasil y Venezuela, finalmente, el 30 de marzo de 2016, ambas partes firmaron el Acuerdo de Dilogos y la instalacin de una mesa pblica para abordar los puntos establecidos en la agenda, con el fin de suscribir un convenio final para terminar el conflicto armado y acordar transformaciones en bsqueda de una Colombia en paz y equidad. En estas conversaciones actuaron como garantes los gobiernos de esos tres pases, junto con el de Noruega, mientras los de Cuba y Chile oficiaron como acompaantes. Las delegaciones reconocieron que la paz es un bien supremo de toda democracia, y con el objetivo de poner fin al conflicto armado y erradicar la violencia de la poltica, ubicaron en el centro la situacin de las vctimas para avanzar hacia la reconciliacin nacional mediante la activa participacin de la sociedad en la construccin de una paz estable y duradera. Las partes acordaron instalar en Ecuador la mesa de dilogos pblica, adelantar plticas directas e ininterrumpidas y desarrollar una agenda con la mayor celeridad y rigurosidad, fungiendo todos los gobiernos mencionados como garantes.

Cuatro aos atrs, el ELN haba manifestado su disposicin para participar en un proceso de paz, planteando por medio del comandante Nicols Rodrguez Bautista que la salida real para el futuro de Colombia al conflicto es de un consenso social y poltico alrededor de la paz () El ELN siempre ha dicho que si en Colombia se abren los cauces para la actividad poltica de la sociedad, llega un momento en que las armas comienzan a sobrar, es decir, nadie va a preferir alzarse en armas si hay condiciones de desarrollar la lucha y la actividad poltica por las vas democrticas, legales, institucionales y amplias, porque precisamente la negacin de esa realidad fue la que posibilit el levantamiento de armas () y llega un momento en que el motivo que llev a ste dejar de ser razn para tenerlas, porque habr garantas, y eso es lo que quieren la mayora de los colombianos y la insurgencia misma.

El problema ha sido, como pudimos observar cuando asistimos a Colombia como testigos de la firma de otros acuerdos de paz en El Cagun, en 1999, que no se crearon las condiciones para garantizar la participacin y la accin poltica de los insurgentes, siendo el paramilitarismo y las redobladas estrategias de terrorismo de Estado, apoyadas por Estados Unidos, el principal impedimento para un efectivo cumplimiento de acuerdos. Una reunin en esa fecha con el presidente Andrs Pastrana termin abruptamente cuando se le inquiri, precisamente, sobre la recurrencia del paramilitarismo. Aos despus, como miembro de la Comisin tica contra los Crmenes de Estado en Colombia, corrobor tambin en el terreno la impunidad con que actan los paramilitares, y el terrible impacto en el mundo rural de la conocida prctica castrense de los falsos positivos. Con toda razn, el comandante Rodrguez afirmaba en enero de 2013: Se requiere que haya cambios, que haya procesos que visibilicen ese cambio, donde las garantas polticas no se ofrezcan tericamente, sino que se palpen en la vida misma del pas, de la realidad social, de la realidad poltica. Eso es lo que hay que crear, y el ELN cree que eso se crea con la participacin de la sociedad colombiana, particularmente de los sectores excluidos de la poltica por esa accin terrorista del Estado, porque, por ejemplo, es difcil pensar que pueda creerse en un acuerdo si el paramilitarismo sigue existiendo como existe hoy (...) El ELN habla de un gobierno de Nacin, Paz y Equidad, porque Colombia es un pas que est en guerra y la paz es la mayor aspiracin de los hombres y mujeres colombianos, incluida por supuesto la insurgencia. El ELN entiende la paz como justicia, equidad, democracia y soberana.

De la agenda que las partes acordaron, el fin del conflicto armado adquiere, a la luz de las experiencias pasadas, un relieve singular, ya que en este tema se trata de erradicar la violencia y propiciar el trnsito del ELN a la poltica legal. Para ello, se discutir la definicin de la futura situacin jurdica del ELN y sus integrantes, las garantas de seguridad para sus miembros, las condiciones y garantas para el ejercicio de la poltica, los miembros procesados o condenados, el esclarecimiento del fenmeno del paramilitarismo para que no se repita, las dinmicas y acciones humanitarias, el cese del fuego y hostilidades bilateral, y el acuerdo sobre las armas del ELN.

En todo caso, esta organizacin poltico-militar ha expresado su disposicin para avanzar de manera digna en la edificacin de una nueva patria. Su determinacin por luchar por una paz, siempre ligada a las aspiraciones populares, con su protagonismo y conduccin. El ELN reitera que la paz slo se expresar en cambios reales en el modelo econmico, en las trasformaciones estructurales de las fuerzas armadas del rgimen, en el fin del narcoestado, el paramilitarismo, la actual poltica petrolera y en la defensa de la tierra y el territorio. Sus integrantes consideran que a lo largo de ms de 50 aos de lucha han ganado una legitimidad en el corazn de las mayoras populares de las cuales nacen y a quienes se deben. Sostienen, asimismo, que la tica de su lucha parte tambin, y sustancialmente, de su posicin con respecto al narcotrfico, considerado como una corporacin capitalista ms a la que hay que combatir.

El ELN es hoy una fuerza insurgente madura, que forma parte y nace de un pueblo heroico, rebelde y trabajador que ha buscado incansablemente la paz. Es patrimonio de las luchas de resistencia de los pueblos contra la tirana de las oligarquas criollas y frente a la explotacin imperialista. Lucha por la integracin soberana de los pueblos, que proporcione poder real a Amrica Latina frente a las grandes potencias, frente a Estados Unidos, como han sido los sueos de Mart, Bolvar, Zapata y Camilo Torres. Con otras capacidades y protagonistas, pretende profundizar las grietas del imperialismo, afianzar la lucha anticapitalista con procesos que debe librar toda Amrica Latina, no una sola nacin, pues la transformacin revolucionaria del continente representa un eje estratgico en los caminos de rebelda para los movimientos populares, revolucionarios y democrticos de Nuestra Amrica.

Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/texto/017a2pol.htm


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter