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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2016

Una inmensa crcel llamada Palestina

Jose Schulman
Rebelin


La estrategia de encarcelar como modo de dominacin

Si la estrategia de expansin colonial se descubre en las acciones sistemticas e integradas que hagan insoportable la vida de los palestinos en su territorio, como intentamos explicar en el texto sobre la guerra del agua[1], la estrategia de dominacin tiene uno de sus centros en el sometimiento de una alta porcin de la poblacin palestina a la prisin poltica en condiciones extremas (que constituyen tortura en s misma) y por largos periodos de tiempo, de modo tal que haya siempre una proporcin alta de la militancia entre rejas con el mltiple efecto imaginado: sobre el prisionero, su familia, su entorno social y la sociedad palestina toda.

Desde el comienzo de la ocupacin israel del Territorio Palestino en 1967, ms de 750.000 ciudadanos palestinos han sido detenidos. Entre ellos, 15.000 mujeres y decenas de miles de nios. Desde el ao 2000 hasta este da, ms de 85.000 casos de detenciones han sido registrados. Entre ellos ms de 10.000 son nios (menores de 18 aos) y aproximadamente 1.200 son mujeres, ms de 65 ministros o miembros del Consejo Legislativo Palestino y ms de 24.000 bajo detenciones administrativas[1] que pueden renovarse varias veces. Durante los ltimos cuatro aos, ha comenzado a quedar claro que los nios palestinos son objetivos de detenciones. Se registraron ms de 3.755 casos de detenciones a nios, de los cuales 1.266 ocurrieron durante 2014. Durante el primer trimestre del ao en curso, ms de 200 casos de detenciones a nios han sido registrados sin consideracin a su edad o debilidad fsica y sin atender a sus necesidades bsicas. Han sido tratados duramente, torturados, sus derechos humanitarios bsicos negados, sentenciados y condenados a prisin, multados y confinados en sus hogares. Ms de 95% de los nios liberados de las crceles aseguran que han sufrido torturas y maltrato durante el interrogatorio y la detencin. Estas acciones suponen una amenaza real a la niez palestina y su futuro.

Ms de 7000 presos polticos se encuentran an en las crceles de la ocupacin israel. Entre ellos 478 condenados a cadena perpetua una o varias veces, 70 mujeres, 104 nios menores de 16 aos, 414 nios menores de 18, 715 bajo el rgimen de Detencin Administrativa, tres miembros del Consejo Legislativo Palestino, 1500 enfermos de los cuales 80 estn en grave estado de salud, 30 estn detenidos desde antes de los Acuerdos de Oslo de 1994, 459 con sentencias de ms de veinte aos, 16 pasaron ms de 25 aos en prisin tal como Karim Younis y Maher Younis que hace 33 aos ininterrumpidos que estn en la crcel y 65 de ellos siguen en prisin a pesar de haber cumplido condenas de 20 aos.. Los presos polticos palestinos estn distribuidos en 22 crceles y centros de detencin israeles, las ms destacadas son Nafha, Remon, Asqalan, Beir Sabee, Hadareem, Jalbou, Shata, Ramlah, Damoun , Hasharoon, Hadarim, Naqab, Ofar y Majedo.[2]

Nuestra experiencia directa

Durante los das que estuve en Palestina, la cuestin de los presos polticos se impona en cada encuentro. Difcil encontrar algn dirigente social o poltico que no haya pasado por alguna forma de encierro y ms difcil que en las entrevistas en los campos de refugiados, las barriadas de Jerusaln Oriental o los movimientos sociales de Cisjordania no surgieran referencias muy directas a los presos polticos.

El autor de estas lneas tiene alguna idea de la cuestin. Tuvo su propia experiencia de permanencia en un centro clandestino, La Cuarta de Santa Fe, y una crcel, Coronda; adems durante algunos aos, bajo la dictadura, trabaj como receptor de denuncias en la sede de la Liga de Rosario, en la mtica Ricardone 74, y en los ltimos diez aos ha compartido con los equipos jurdicos de la Liga la participacin en decenas de juicios donde ha escuchado cientos de testimonios sobre los centros y las crceles de la dictadura.

Lo primero que debo decir que todo fue rebasado en Palestina. Por el nmero (se calcula que el 40% de los palestinos varones han pasado por la crcel desde 1967) y por la perversin industrializada. Los organismos defensores de los derechos humanos del pueblo palestino han identificado ms de cien tcnicas de tortura.

De ellas nos habl Yacoub Odeh, miembro del Consejo Directivo de Addameer (la entidad que nos invit y organiz la gira poltica por Palestina) quien pas diecisiete aos en prisin por ser parte de la resistencia a la ocupacin militar de 1967 y quien, por las razones ya explicadas de solo contar con "permiso de residencia" hace ms de siete aos que no puede salir de Jerusaln.

El testimonio de Yacoub Odeh es casi insoportable de receptar: hasta le arrancaron el cuero cabelludo y los daos que recibi en las interminables sesiones de tortura todava se muestran a flor de piel. Sin embargo, ni una sombra de odio hay en su discurso donde abundan reflexiones humanistas y la conviccin de que solo ganando una parte de la sociedad israel y buena parte de la opinin publica mundial se podr encontrar salida a la aparente encerrona del "conflicto"

En un barrio palestino de la Jerusaln Oriental visitamos la familia de Majd Barbar; l est preso desde hace quince aos acusado de instigar la Segunda Intifada del 2000. Tomamos te con su compaera y sus dos hijos, de diecisis aos el muchacho y de quince aos la muchacha. Ambos vestidos al modo occidental, estudiantes de una escuela catlica que les permite estudiar a pesar de que ellos son musulmanes no practicantes. La nia no ms que intent decir algo que se emocion tanto que sali corriendo de la habitacin donde estbamos. Su madre la disculpa y explica que todava est conmovida por un hecho extraordinario: por primera vez en quince aos de encierro de su padre la han dejado darle un abrazo, tocarlo, y sacarse una foto. Sera la segunda que tiene con su padre (a dos semanas no se la haban dado y podra ocurrir que la seguridad estatal decida que la foto es un peligro para la seguridad de Israel, as de absurdo y perverso es todo), en la primera ella tena dos semanas y su padre quince aos menos. La madre cuenta que cuando fue detenido su esposo tambin detuvieron su hermano y que en una ocasin, cuando ambos ya tenan meses de detencin la llevaron a ella para torturarla delante de ellos, para quebrar su voluntad de resistir. Lo cuenta con la humildad y la naturalidad de quienes han hecho del patriotismo y la dignidad una opcin de vida que no admite opcin. Tiene prohibido trabajar en cualquier empresa israel, pero ha conseguido empleo en una ONG de ayuda al pueblo palestino. Su ilusin es que finalmente su marido salga (falta muy poco para el cumplimiento de la condena, pero eso no es ninguna garanta) y se preocupa por el estudio y salud de sus hijos. Est particularmente temerosa de que el muchacho se enrede en alguna pelea con los israeles que actan como matones en las calles. Los escupen y golpean, amparados en la polica israel. El muchacho explica que l se cruza de calle cuando los ve pero que ellos lo provocan, lo empujan. Se adivina el conflicto: el muchacho no tiene mucha ms paciencia, la madre tiene terror a que lo encarcelen antes que salga el padre.

En el campo de refugiados de Ramalah, Al Jalazoon, nos encontramos con ese drama. Resulta que Murad Nakhla est a punto de salir luego de quince aos de prisin (todos son los presos de la Intifada del 2000, la Segunda Intifada) y la visita se program porque en estos casos, los vecinos pintan murales, tiran luces de colores y todo el barrio se prepara para la recepcin. Eso lo vimos en el Campo de Refugiados Ada de Beln. Pero aqu la fiesta se agu. La noche anterior a nuestra visita el Ejercito Israel asalt el Campo y allan la vivienda de Murad Nakhla para detener a su hijo de quince aos Osaid. La autoridad militar israel no proporcion ninguna informacin y se sabe que est en "interrogatorios" donde seguramente ser torturado salvadamente, sin que las sesiones tengan que ser filmadas o grabadas gracias a la gracia de la Corte Suprema Israel que desafa la comunidad internacional y permite la tortura del Ejercito an contra los nios.

El clima es tenso, dramtico. Nuestro discurso se vuelve intil. Tonto.

En un momento muy duro en Jerusaln, cuando nosotros repetimos el discurso de la solidaridad internacional, el muchacho nos pregunt qu podamos hacer por su padre y nosotros dijimos que podamos hacerlo ms visible. Que podamos protestar ante la embajada de Israel. El nos pregunt si alguna accin nuestra podra obligar a Israel a liberar a su padre o algn preso y cuando le dijimos que no entonces l dijo que no podamos hacer nada por l.

Seguramente que un anlisis fino de la cuestin nos dara la razn y la idea de la acumulacin de crticas y de acciones finalmente traer algn resultado, pero creo que el muchacho, igual que aquel otro de Hebrn que agarr una piedra cuando el soldado le prohibi cruzar la reja para acompaarme hasta la Mesquita, est al borde de la paciencia, de la rebelin, aunque no tengan ni plan ni estrategia de victoria.

En el campo Al Jalazoon nos llevan de casa en casa. Todos tiene familiares presos o asesinados por el Ejercito. En todas est la foto de los compaeros en un sitio de honor. Las madres de ellos son honradas como tambin lo son las madres de mrtires y es algo muy profundo en la cultura palestina, rabe y musulmana. Recuerdo algunos nombres. Al Saf asesinado por el Ejercito. Khaled Safi preso desde hace aos.

Los israeles pretenden darle a toda su poltica de encarcelamiento masivo y sin causa una ptina de legalidad. Tienen todo un men de opciones para encarcelar por que s a los palestinos pero en todos los casos, fingen una instancia judicial. Claro que no se aplican los derechos humanos del derecho internacional, ni siquiera el derecho que protege las acciones de guerra o las de las personas que quedan bajo dominio de un ocupante militar. No por casualidad Israel se niega a adherir a la Corte Penal Internacional y cuestiona toda labor de los organismos internacionales que sistemticamente condenan su accionar. El autoritarismo es tan perverso y cnico que han llegado a sancionar una ley que prohbe la huelga de hambre, casi el nico recurso que le quedaba a los presos para manifestarse. En efecto, el 30 de de julio de 2015 la Knesset israel (el parlamento) aprob la "Ley para prevenir daos causados por Huelga de Hambre", que permite la alimentacin forzada de los palestinos en huelga de hambre en crceles de la ocupacin Israel quitando el ltimo recurso de ejercer la voluntad para los presos.

Junto a la abogada de Addameer, Farah Bayadsi, tuvimos la oportunidad de presenciar un juicio en la Corte Militar de Ramalah, adjunta a la Crcel de Ofer.

Llegar al recinto fue toda una travesa. Cruzar una vez y otra y otra vez los controles militares. Someterse a los chequeos, presentar una y otra vez los documentos para finalmente esperar en un patio alambrado el turno para entrar al momento de la apelacin final. El joven palestino llevaba un ao en prisin, sus padres vinieron de Hebrn y estaban sentados solos en una pequea sala. La acusacin era que haba tirado una piedra contra un soldado israel y eso constituye segn el ocupante militar el delito de agresin a la autoridad y el fiscal pidi dos aos y una multa de cuatro mil new sheckel (la moneda israel, aproximadamente unos mil dlares, una suma importante para la economa palestina) que de no pagarse aumentaba la pena.

La mayora de los juicios se tramitan como los "juicios abreviados" de Argentina. La autoridad militar impone la situacin de que si no se acepta la culpa del delito por el cual es acusado, la espera del juicio ser mucho ms que la posible condena. De este modo, toda la discusin es sobre el monto de la pena y no sobre la inocencia o culpa del acusado. La mayora de los casos se constituyen con el testimonio del soldado o de los Servicios de Inteligencia como nica prueba, suficiente para el "orden jurdico militar" que por supuesto presupone la credibilidad de la palabra militar y la falsedad del testimonio del acusado palestino. El nivel de absoluciones es mnima y la pena por tirar una piedra oscila entre los dos a los cinco aos.

Cinco aos por tirar una piedra y pueden ser condenados hasta los nios.

La ley dice que solo pueden ser condenados a los 16 aos, pero no prohbe apresarlos antes y esperar que cumplan los aos necesarios en prisin.

De todo esto hablamos mucho con el encargado de la autoridad palestina para los asuntos de los presos polticos, un cargo inslito para un funcionario de gobierno, pero Issa Qaraqa no se amilana y enumera las acciones que su oficina realiza: desde acciones de esclarecimiento de los derechos que le corresponden a los presos polticos hasta el sostenimiento de un equipo de abogados que intenta, en las condiciones ms adversas por que la Justicia Israel permite el uso de prueba secreta o que los compaeros lleguen al juicio oral sin haber visto al abogado, quien a su vez conoce la acusacin en el momento mismo de la audiencia oral lo que convierte la labor jurdica en un burdo remedo del "debido proceso" y dems condiciones que hacen a un Estado de Derecho, que a todas luces Israel no respeta ni por asomo.

Quisiera terminar esta crnica con la opinin de una periodista israel, Amira Hass, publicada en abril de 2013, ante una seguidilla de detenciones de palestinos acusados de tirar piedras. . El artculo se titula: La sintaxis interna de las piedras palestinas y afirma: "Lanzar piedras es el derecho y el deber de toda persona sometida a la dominacin extranjera. Lanzar piedras es una accin tanto como una metfora de la resistencia. Perseguir a los que arrojan piedras, incluyendo a los de 8 aos de edad, es parte inseparable -aunque no siempre explcita- de los requisitos laborales del gobernante extranjero; no menos que disparar, torturar, robar tierras, restringir la libertad de movimiento y asegurar la distribucin desigual del agua. La violencia de los soldados de 19 aos de edad, de sus comandantes de 45, y de los burcratas, juristas y abogados, es dictada por la realidad. Su trabajo consiste en proteger los frutos de la violencia intrnseca en la ocupacin extranjera: recursos, lucro, poder y privilegios. (...) A menudo el lanzar piedras es producto del aburrimiento, el exceso de hormonas, la emulacin, la jactancia y la competencia. Pero en la sintaxis interna de la relacin entre el ocupante y el ocupado, el lanzamiento de piedras es el adjetivo que acompaa al sujeto: "Ya hemos tenido suficiente de ustedes, ocupantes".

Otro israel, Guideon Levy, coment el texto diciendo que el comentario de Hass fue publicado pocos das despus que los judos leyeran la Hagad [lectura de Pascua], que relata su historia de liberacin, "una lucha que incluy calamidades mucho ms terribles que las piedras lanzadas contra los que les negaban la libertad. Generaciones de judos leen este texto con temor y asombro, y se lo narran a sus hijos. Pero no estn dispuestos a aplicar la misma regla bsica (...) segn la cual la resistencia, incluyendo la resistencia violenta, es el derecho y el deber de toda nacin oprimida"; porque "En la experiencia israel est profundamente arraigada la idea de que lo que est permitido al pueblo judo est prohibido a los dems." Levy afirma una verdad de Perogrullo, pero a menudo soslayada por los defensores de Israel: "La nica manera de acabar con [la violencia] es poner fin a la ocupacin."[3]

En una entrevista con Ahmad Attoun, ex preso poltico y parlamentario por Hamas de Jerusaln Oriental, hoy expulsado de su vivienda y radicado en Ramalah, dijo algo parecido: "la etapa actual del movimiento de liberacin nacional palestino es terminar con la ocupacin militar, as se podra discutir democrtica y con total libertad el modo de organizar el estado palestino y el tipo de sociedad que los palestinos quieren para s".

Es que lo primero es lo primero y no tengo ninguna duda que en Palestina, lo primero es terminar con la ocupacin militar, causante de todas las injusticias y desigualdades, de la prisin poltica y de las polticas de apartheid que no solo denigran y humillan al pueblo palestino que la sufre, tambin denigran y degradan a la parte del pueblo de Israel que las consiente y aprueba. Hay otros israeles que resisten la ocupacin y la fascistizacin de Israel pero su valiente lucha amerita otra crnica palestina: la de los que construyen la paz a pesar de todo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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