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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2016

Los tres muros

Paco Puche
Rebelin


El primero

Ha sido denominado el muro de la vergenza. Cay al final del pasado siglo, no por s solo sino ms bien por la sorda y eficaz resistencia social de miles de actores, en miles de acciones. Con l termin el experimento del comunismo estaliniano de una vez por todas.

Las sabias y esperanzadas palabras de John Berger ilustran, hacia atrs y hacia delante, el porqu, a veces, caen los imperios sin grandes aspavientos.

A estas palabras nos referimos:

En primer lugar estn los operadores del orden mundial, los cuales toman cada minuto alguna decisin que afecta directamente a millones de vidas en todo el mundo, sin responder ante nadie, ni mucho menos ante los polticos individuales que han perdido gran parte de su poder pero no quieren admitirlo. Tenemos despus a millones y millones de personas que en un cierto sentido no tienen poder o no actan polticamente, por lo menos no en el sentido tradicional del trmino. Estas personas trabajan para ofrecer pequeas soluciones que les permitan sobrevivir con la mayor simplicidad; representan un amplio movimiento, en cierto sentido amorfo pero que comparte muchas prioridades, ligadas a las acciones a emprender y a las formas de resistencia y de solidaridad a poner en marcha. Las personas que forman este movimiento no estn planificando el cambio, simplemente lo construyen con sus propias vidas. Pienso que es la primera vez en la historia que sucede una cosa de este tipo y, si miro al cielo, veo algo que se parece a este movimiento que prepara la alternativa al poder actual que gobierna el mundo y que esperando prepara la alternativa para la supervivencia. Si miro en el espejo que el cielo me ofrece veo un espacio que contiene dentro de s a todas las personas que intentan restituir un sentido a sus vidas

El segundo

Lo hemos bautizado como muro de la codicia. Estamos viviendo su desmoronamiento, ms por su propia autodestructividad gentica que por la resistencia de los muchos damnificados, aunque tambin. La culminacin de su ocaso necesitar una ayuda eutansica.

El tercero

Lo hemos llamado muro de la ceguera y est por caer. En ella nos aplicamos los ecologistas.

La cuestin es centrarse en los ecosistemas y reconocer la evidencia de que nosotros como especie estamos insertos en la trama de la vida, es decir que dependemos esencialmente de la biosfera (esencialmente es psicolgica, espiritual y materialmente)

No hay manera humana de sustraernos a nuestra propia esencia: somos hijos de las estrellas y desde ese nacimiento estamos entramados en las redes de interdependencia planetaria.

Este tipo de cosmovisin, que en principio es biocntrica encierra un gran humanismo: nos ocupamos de los sistemas ecolgicos de los que depende la vida de los seres humanos. Es un humanismo del presente y del futuro, y de toda la especie.

Los que dicen de s mismos que son meramente humanistas son, con frecuencia, antropocntricos, y tanta soberana exhiben que acaban, en su ceguera, aserrando la rama del rbol de la vida sobre el que se sustentan.

Como la desmesura que se practica en el capitalismo est colocada a inters compuesto, arrasan con todo hasta acabar con la propia especie. Esa es la tendencia.

A los que nos acusen de radicales o catastrofistas lejos de molestarnos hemos de reconocerles cierta razn, pues no en vano somos parte de esos dos gremios y venimos a decir que, in extremis, de seguir as las cosas el Apocalipsis est asegurado. Pero como esta escatologa la consideramos responsabilidad humana puede ser obra nuestra, tambin, el evitarla. Hay mimbres antropolgicos, psicolgicos y simbiticos para lograrlo.

Por eso hoy resulta de los ms revolucionario y radical derribar el tercer muro y, en contra de la prohibicin, atreverse a ver la evidencia de nuestra grandiosa y modesta insercin en la urdimbre inconstil de la biosfera.

Para derribar este muro sera indispensable formar parte de ese espacio que est en el cielo que contiene dentro de s a todas las personas que intentan restituir un sentido a sus vidas.

Mil personas, mil gestos, mil das en la direcciones biomimticas adecuadas.

Hay otros muros, pero estn en estos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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