Portada :: Mentiras y medios
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2016

Cmo podemos separar la verdad de las mentiras en los informes de crmenes de guerra?

Robert Fisk
Counterpunch

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


Todos sabemos el problema. Cualquier periodista o historiador que tiene que contar atrocidades se enfrenta al mismo dilema. Qu se hace cuando se informa de que un ejrcito, milicia o cuerpo de lite ha cometido un escandaloso crimen contra la humanidad -y realmente ha cometido muchas atrocidades en el pasado- cuando no se tiene ninguna prueba de que este evento en particular realmente ocurri? As leemos esta semana que "19 nias yazides fueron quemadas vivas por negarse a tener relaciones sexuales con sus captores del Desh".

El insano contenido sado-sexual hizo que una historia vil se transformase en excitante. As los periodistas, antes de que se escribiera sobre el caso, tuvieron la especial obligacin de asegurarse de que era verdad. Pero, lo era? En su revista Dabiq, el Desh ha presumido de la esclavizacin de las mujeres yazides. Han quemado prisioneros vivos y han filmando su agona. Los asesinos del Desh han cortado cabezas de los cooperantes y periodistas extranjeros y han grabado estas mismas crueldades para que el mundo las vea. Han disparado sobre miles de presos en fosas comunes. Justamente esta semana las fuerzas iraques han descubierto un osario cerca de Faluya que contiene alrededor de 400 cuerpos, la mayora de ellos de soldados iraques que recibieron disparos a quemarropa en la cabeza, incluyendo civiles acusados ​​de "espionaje".

Sin embargo haba un gran problema con la terrible historia de las chicas yazides que supuestamente fueron inmoladas en Mosul. La informacin no se origin, como de costumbre, en el propio Desh, sino que provenan de una agencia de noticias kurda que tena todas las razones para difundir propaganda sobre el terrorismo del Desh.

Los corresponsales locales en el Kurdistn iraqu tenan serias dudas acerca de la historia. En la prensa de Beirut no hay tabes para mostrar fotografas de bebs muertos, la quema de mujeres o nios eviscerados. Pero siempre hay un siniestro vuelco en la verdad muchos peridicos rabes en el Lbano ignoraron una historia a la que normalmente habran dado relevancia para relamerse en un abrir y cerrar de boca.

Ahora todos sabemos la historia de las monjas belgas crucificadas por las tropas alemanas que, supuestamente, clavaron en las puertas de la iglesia en su avance hacia Francia en 1914. El mundo qued horrorizado por la barbarie prusiana a pesar de que los informes resultaron ser ficticios. El problema era que realmente las fuerzas alemanas cometieron atrocidades contra civiles belgas, poniendo tanto a mujeres como a hombres frente a sus pelotones de ejecucin despus de que los soldados alemanes recibieran disparos de francotiradores en el rea alrededor de Lieja. Hay imgenes reales en los archivos de los patticos cadveres de esos pobres belgas, las mujeres con faldas blancas yaciendo entre los muertos. Pero era tal el disgusto del pblico cuando descubri que la historia de las monjas crucificadas era falsa que las historias de las atrocidades alemanas llegaron a ser ampliamente descredas.

En el caso del genocidio armenio, en el que las fuerzas turcas mataron a un milln y medio de cristianos armenios en 1915 -un crimen de guerra registrado con fotografas y un montn de testimonios de testigos presenciales-, nadie dudaba de que se produjeron estas atrocidades en masa. Los gobiernos aliados expresaron su horror, sealando que los oficiales alemanes que haban entrenado al ejrcito otomano haban sido testigos de lo que se convertira en el primer holocausto industrial del siglo XX.

Slo dcadas ms tarde, cuando la nueva Turqua de Ataturk se convirti en una potencia regional, los gobiernos occidentales comenzaron a poner en duda estos hechos histricos de maldad del Imperio Turco Otomano. De hecho los gobiernos de Gran Bretaa y de Estados Unidos hoy en da han llegado a extremos casi excntricos para negar que el mayor crimen de guerra de la Primera Guerra Mundial -en el que montones de bebs armenios fueron quemados vivos- en realidad se llevara a cabo. Sus oficiales se burlan con slo escuchar esos cuentos sobre las monjas crucificadas. Acaso no era otra ficcin de la Primera Guerra Mundial?

Y as llegamos a Auschwitz. Europeos y americanos eran muy conscientes de la persecucin nazi de los judos mucho antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. El campo de concentracin de Dachau ya exista. Pero cuando los primeros reportes de asesinatos en masa de judos en la Unin Sovitica llegaron a la neutral Suiza y a Londres en tiempos de guerra, fueron largamente ignorados. Incluso los primero reportes detallados sobre la gasificacin de masas y la quema de judos en Auschwitz y otros campos de exterminio en el este de Europa en 1942, estuvieron tapados bajo los escombros de las historias de terror acaecidas en Blgica en 1914 y previamente desacreditadas. No habamos odo hablar antes de estas "atrocidades" alemanas?

El Daily Telegraph public los primeros informes de Auschwitz slo en una corta historia en la mitad inferior de la primera pgina. As la primera evidencia del Holocausto nazi, el numricamente mayor crimen contra la humanidad en la historia moderna, se trat con la duda en lugar de la credibilidad. Se pag a los aliados de la guerra para mantener las cosas estticas: queran bombardear las ciudades alemanas, no los campos de exterminio nazis.

Pero, qu se puede esperar de los gobiernos aliados que mantuvieron durante aos despus de la guerra -en el inters de complacer al to Jos Stalin y sus sucesores- que la masacre del bosque de Katyn del cuerpo de oficiales polacos en 1940 haba sido perpetrada por los nazis en lugar de por la polica secreta de la Unin Sovitica? La lista sigue y sigue. Lo mismo ocurre con las falsas atrocidades. En 1982, por ejemplo, los periodistas israeles dijeron que haban encontrado pruebas de que los guerrilleros palestinos en el Lbano meridional haban establecido una clnica en la que haban matado civiles y los colocaron de manera que su sangre poda ser drenada con el fin de suministrar transfusiones de sangre para los guerrilleros palestinos heridos.

La historia se derrumb en cuestin de das. Sin embargo todava aparece de vez en cuando entre los mitos de la guerra del Lbano entre los aos 1975-1990, enturbiando las terribles y verdaderas atrocidades como la matanza de 1982 en Sabra y Chatila donde los aliados libaneses de Israel mataron a ms de 1.700 civiles palestinos. Cada falsa atrocidad sangra dentro del cuerpo de la evidencia de otros crmenes, reales, contaminando la verdad para las dcadas venideras.

Las monjas "crucificadas" ponen en duda los civiles belgas muertos de 1914 y, posteriormente, la primera evidencia del Holocausto. Los denominados "negacionistas del Holocausto" estn ahora a la bsqueda de la ms mnima discrepancia en la evidencia de los crmenes nazis para poner en duda toda la naturaleza criminal del rgimen nazi. De manera que nosotros, los periodistas, tenemos que investigar con bisturs semnticos cada una de las bestialidades que se nos presenten, por lo general en el Medio Oriente. Porque si resulta que esas 19 nias yazides nunca fueron quemadas hasta la muerte -y tenemos que esperar sinceramente que no haya ocurrido- a continuacin los futuros "negacionistas" de los crmenes de Desh perpetuarn la "inocencia" de este culto vicioso por otra generacin.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2016/06/10/how-do-we-separate-truth-from-lies-in-war-crime-reporting/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.

 

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter