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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2016

Mohamed Abdelaziz, del campo de batalla a la lucha poltica

Pablo Jofr Leal
Hispan TV


Tras una penosa y larga enfermedad - aquejado de un cncer pulmonar- el pasado martes 31 de mayo muri, el presidente de la Repblica rabe Saharaui Democrtica RASD Mohamed Abdelaziz.

Abdelaziz tambin fungi como Lder del Frente Popular de Liberacin de Saguia El Hamra y Ro de Oro, conocido internacionalmente como Frente Polisario. Este mdico, que dirigi los destinos de su pueblo, desde la sede del gobierno en Rabouni, en los campamentos de Tindouf fue un guerrero imbuido de una profunda fe en que el camino para su pueblo era esencialmente el poltico, lo que significaba fuertes disputas al interior de la sociedad saharaui, sobre todo con aquellas generaciones convencidas, que tras 41 aos de exilio es necesario alzarse en armas contra el ocupante Marroqu.

Mohamed Abdelaziz naci en Smara, tal como lo seal en una entrevista dada en Tifariti en julio del ao 2014 en una zona poco retirada de la parte urbana a 170 kilmetros al otro lado del muro. Mi infancia transcurri entre Hagunia y Smara. A fines del ao 1956 mi familia tuvo que refugiarse en el sur de Marruecos, al mismo tiempo que se desarrollaba una guerra de Liberacin en Argelia. Por ese tiempo, muchos de los Saharauis, entre esos mis padres, se incorporaron esa lucha contra el colonizador. Las potencias colonizadoras eran Francia y Espaa. El espritu reinante de la poca era, entre todos, tanto en Egipto como en Tnez y Argelia, de involucrarse en la lucha contra la expulsin del colonizador y fomentar la idea nacionalista por la autodeterminacin de los pueblos. Este espritu reinante, es lo que ha hecho, que desde mi propia infancia, desde la escuela primaria como cornica, est impregnado de este espritu de lucha por la autodeterminacin. De ese pasado de niez y estudios universitarios en el campo de la medicina, Abdelaziz pasara a comandar a una sociedad durante 41 aos de exilio en las arenas del desierto del Shara, en una modesta jaima en una de las Wilayas de Tindouf

Abdelaziz fue parte del ncleo original que dio nacimiento al Movimiento Nacional de Liberacin saharaui el ao 1968, con apenas 20 aos y bajo el liderazgo del hroe saharaui Mohamed Sidi Brahim Basir conocido popularmente como Basiri hecho desaparecer por la legin espaola el ao 1970. El ao 1973 deviene en fundador del Frente Polisario y en agosto del ao 1976, en plena guerra contra Marruecos y Mauritania, durante el Tercer Congreso del Polisario, es elegido su Secretario General. El ao 1982 pasa a ocupar la presidencia de la Repblica rabe Saharaui Democrtica, reconocida por 84 pases del mundo, gran parte de ellos africanos y latinoamericanos.

Con la muerte de Mohamed Abdelaziz, fallece un hombre valeroso, que dedic toda su vida a la lucha por la autodeterminacin de su pueblo. Un poltico que encabez la bsqueda de esa libertad con el respeto a ultranza del derecho internacional. Muere tambin el padre de siete hijos, un ser humano referente en materia de las causas de descolonizacin de los pases del mundo y un defensor inclaudicable por la justicia de los pueblos.

Tras su muerte, la sucesin de Abdelaziz se torna complicada. En momentos que el proceso de autodeterminacin se encuentra estancado y en un entorno regional donde los grupos takfir han comenzado a tejer sus redes, lo que requiere extremo cuidado en el anlisis y manejo poltico que el Frente Polisario debe hacer de la actual situacin. Esto, porque el fallecido mandatario lograba nuclear en torno suyo las posiciones ms conservadoras como tambin las ms radicales de un pueblo cansado de 41 aos de transtierro. Su sucesin, a no dudar, ser un parto complejo donde es necesario evitar la agudizacin de las divisiones tribales, que permita conjugar las distintas posiciones de una sociedad que se debate entre seguir respetando a rajatabla el derecho internacional o levantarse nuevamente en armas, para conseguir aquello que se le ha negado.

La atmsfera que se vive en las Wilayas de los campamentos de refugiados de Tindouf, as como en los territorios ocupados, es una ambiente cargado de frustracin frente al estancamiento del proceso de autodeterminacin Cunto ms puede esperar un pueblo por su libertad? Cunto ms puede vivir una sociedad en la hamada seca y sin posibilidades de desarrollo? Cunto ms se puede vivir de la caridad internacional? Cunto ms de paciencia se le puede pedir a un pueblo que ha dado muestras de su vocacin por la paz, por el respeto a la legalidad internacional? Ya los jvenes, las mujeres y los hombres saharauis han dado su opinin con toda firmeza a sus dirigentes entre ellos al fallecido mandatario: si el referndum ya no es una posibilidad de salida a su actual situacin que cada da se reafirma ms como una utopa - u otra salida que impulse el proceso de autodeterminacin, el pueblo saharaui se plantea seriamente poner fin al armisticio firmado el ao 1991.

Esto, porque la lucha pacfica tiene condiciones, no es eterna y una de esas condiciones es aplicar el instrumento prometido, que concrete los pasos necesarios para celebrar un referndum destinado a concretar una RASD en su propio territorio. Si esto no es as el desengao ir en aumento, sobre todo cuando se ve que organizaciones como la ONU, a travs de la Misin de las Naciones Unidas Para el Referndum del Shara Occidental MINURSO - sigue sin hacer nada, convertida en una Misin estril, convertida en objetivo de fcil acceso a dinero y comodidades, sin grandes peligros como otras misiones, para centenares de militares y personal civil de la ONU. El anlisis ms estricto de la situacin lleva a concluir, que el mencionado proceso de de referndum no se concretar.

La muerte de Abdelaziz y el simbolismo que encierra la muerte de un dirigente, que en 41 aos no pudo ver concretado el proyecto de autodeterminacin, enciende las luces de alarma respecto a que comiencen a imponerse las visiones ms radicales. Por el momento, la calma reina en los campamentos de refugiados mientras se da paso a 40 das de luto, posterior a ello un Consejo Extraordinario determinar el sucesor del fallecido mandatario en un ambiente donde saldr a relucir las crticas que se le haca a Abdelaziz y al ncleo dirigente del Polisario: eludir las reformas al interior de la organizacin y haber sepultado la opcin de las armas frente a una Monarqua refractaria a cualquier concesin que implique la autodeterminacin del pueblo saharaui.

Cuanta ms gente adquiera el convencimiento que no hay posibilidad alguna de efectuar un referndum u otra accin que determine su independencia, ms puede radicalizarse la lucha por la libertad. As visualizado, el Shara Occidental puede transformarse, nuevamente, en un campo de lucha. Esta vez, en un escenario internacional nuevo, distinto al siglo XX pero igualmente sangriento y peligroso, para el precario equilibrio de toda la zona del Magreb, ya bastante desestabilizado tras los sucesos en Libia y Egipto.

En las conversaciones que este cronista llev a cabo en los campamentos de Tindouf, en mayo del ao 2014, con jvenes, adultos y viejos, hombres y mujeres, civiles y militares se mencion, cada vez ms como una realidad, que la paciencia est llegando a su trmino, de la necesidad de movilizarse militarmente, como sinnimo de dignidad y del nico concepto que los marroques pueden entender. Cansados de tanta postergacin, de engaos a los que ha sido sometido por Espaa, Marruecos y organizaciones como la ONU, las autoridades saharauis barajan la posibilidad de poner fin al cese de hostilidades, teniendo como elemento central el tenor de la labor y una nueva visin que debera tener la MINURSO.

Esta nueva visin que se le exige a la ONU y que era parte del trabajo poltico del fallecido Abdelaziz, significara, segn las autoridades saharauis contactadas por este cronista en su viaje al Shara, que la ONU y sus instrumentos legales obligue a Marruecos a respetar los derechos humanos de la poblacin saharaui, en los territorios ocupados, lo que supone, efectivamente, un giro radical en la forma que la MINURSO se ha planteado su papel y develara la doble moral de potencias como Francia que hablan de respetar los derechos humanos pero los ayudan a violar al mismo tiempo.

Si Marruecos contina su ocupacin en el Shara es gracias a la represin que ejerce sobre la poblacin, con una poltica de Estado que tiene el terror como arma principal de lucha contra los afanes independentista de la poblacin saharaui al interior del Muro de la Vergenza. Por ello, cada vez que una autoridad de la ONU u otras opiniones relevantes afirman que la MINURSO debe garantizar el cumplimiento de los derechos humanos, Marruecos amenaza con romper con la ONU o expulsa a personal civil como lo hizo a principios del mes de marzo del 2016 cuando el Secretario general de la ONU, en una visita a los campamentos de refugiados en Tindouf se atrevi a decir una verdad del porte de un buque Marruecos ocupa el Shara Occidental lo que gener la indignacin de la Monarqua Marroqu y con ello la toma de decisiones como la expulsin de parte de la MINURSO de los territorios ocupados.

Una poltica de chantaje, que a todas luces es inaceptable pero, que en el caso de Marruecos se le deja hacer y deshacer bajo el prisma poltico e ideolgico de la defensa de los intereses de occidente en el Magreb y los espurios intereses econmicos que suelen ocultar la dignidad bajo las montaas de Euros y Dlares que la Monarqua Marroqu entrega a raudales para los bolsillos de gobiernos europeos y lderes polticos especialmente franceses y espaoles.

Las autoridades saharauis han sealado y en ello Abdelaziz lo repiti incansablemente, que la ONU puede y debe, en esta nueva orientacin que pretende abordar, imponer sanciones econmicas. Pasar del artculo seis al siete de la Carta de las Naciones Unidas. Ello implicara el uso de la fuerza e imponer as a las autoridades de Rabat el respeto a los derechos humanos.

Sotto voce en principio y cada da en forma ms ntida, el pueblo saharaui exige que se ponga en accin su maquinaria blica: en comps de espera, aceitada por su experiencia de combate entre los aos 1975 y 1991, con el mpetu de una poblacin que no desea y no puede esperar ms. Mientras este dilema se resuelve, la sociedad saharaui, tanto en los campamentos de Tindouf, como en los territorios liberados y en las zonas ocupadas, gobiernos como el de Cuba, Venezuela, asociaciones de amistad con el pueblo saharaui de Espaa, Italia, Suecia, Francia entre otros, lloran a Mohamed Abdelaziz, reconociendo en l la lucha permanente del valeroso y digno pueblo saharaui.

Pablo Jofr Leal es periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamrica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de pgina WEB de anlisis internacional ANLISIS GLOCAL.

Fuente: http://www.hispantv.com/noticias/opinion/257866/mohamed-abdelaziz-saharaui-frente-polisario-marruecos-minurso-rasd



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