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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2016

La poltica exterior de Clinton y Trump (I)
Irn e Israel

Nazann Armanian
Pblico


Alguien dijo que dada la injerencia de los dirigentes de EEUU en la vida del resto de la humanidad, los no estadounidenses tambin deberamos poder votar en sus elecciones. A quin votara usted? A un Donald Trump mediocre, reaccionario e ignorante o a una Hillary Clinton siniestra, tramposa y con antecedentes de haber cometido crmenes de guerra en Libia, Afganistn e Irak? Esa es la verdadera libertad que ofrece un sistema poltico esquizofrnico que a la vez que engendra esta clase de dirigentes, presume de ser la culminacin de la civilizacin humana y de sus valores.

Hoy, el electorado estadounidense, adems de la dificultad de elegir entre uno y la otra, sufre una crisis de identidad: que ninguno de los dos candidatos cumple con el perfil tradicional de sus partidos. No hay pulso Halcn-Paloma; ella es el halcn y l, imprevisible, no se deja catalogar en la lista de las aves. Casi la mitad de los votantes demcratas se niegan a respaldar a Clinton (entre ellos, la actriz y activista de izquierdas Susan Sarandon, que hasta prefiere a Trump), ya que en los asuntos primordiales de la poltica interior y exterior, la demcrata se sita a la derecha del republicano. Lo mismo sucede en el Partido Elefante: en una carta abierta, las figuras Neocon ms ultras del equipo de G. Bush, muestran su repulsa hacia Trump y votan a Clinton. Entre sus motivos reales: el rechazo de Trump a lanzar guerras en el extranjero, proponer a Rusia a una cooperacin estrecha, y negarse a dar la prioridad a los intereses de Israel en Oriente Prximo.

En este escenario surrealista, el indigesto republicano que cuenta con el apoyo de las fuerzas racistas, fundamentalistas cristianos, los negacionistas del cambio climtico, las empresas de armas, un amplio sector de desempleados y una posible mayora silenciosa de la poblacin, se dispone a romper los marcos dibujados por su partido; carece de un programa electoral y presume de ser imprevisible. En frente est Hillary Clinton, una poltica previsible, respetuosa con el enfoque de establishment sobre el mundo, cuenta con el respaldo de la banca inversora Goldman Sachs, Wall Street, las grandes compaas petroleras, de seguros y farmacuticas, y los lobbies israel y rabe.

Lo cierto es que nunca ha habido una lnea roja entre los programas de ambos partidos. Barak Obama, por ejemplo, entreg al republicano Chuck Hagel el silln de Defensa en su gabinete, y aunque la denominacin demcrata puede confundir, en cuanto al belicismo ganan a los republicanos:

Fue Harry Truman quien atac Hiroshima y Nagasaki para probar la bomba atmica y agredi a Corea en 1950; fue John F. Kennedy quien masacr a los vietnamitas en 1961; bajo el mandato de Lyndon Johnson EEUU asalt Repblica Dominicana en 1965. El esposo de Hillary, William Clinton mand atacar Hait y destruir Yugoslavia, como ensayo de la guerra humanitaria, sin dejar de bombardear a los civiles en los estratgicos pases de Sudn, Afganistn e Iraq. La propia senadora Hillary estuvo a favor de aplastar a Irak, desde su puesto en el gobierno de Obama, organiz la carnicera de Libia, y continu lanzando bombas y misiles sobre los desesperados afganos y pakistanes.

Lo que comparten ambos candidatos

Los representantes de la oligarqua empresarial de EEUU, Clinton y Trump, coinciden en:

.Preservar la hegemona mundial de EEUU, a pesar de los costes humanos para sus ciudadanos y para las naciones vctimas.

.La creencia en la excepcionalidad de EEUU, cuyo significado es la legitimidad del uso de la guerra y tortura, con impunidad, por la nica razn de ser EEUU. Desde 1991, fecha de la desaparicin de la Unin Sovitica, las guerras promovidas por Washington, slo en Irak, Afganistn, Libia, Siria, y Yemen, han destrudo la vida de cerca de 100 millones de seres humanos.

.Prolongar las guerras actuales y lanzar nuevos ataques militares contra otros pueblos, salvando los intereses de sus patrocinadores.

.Seguir utilizando la tramposa guerra eterna contra el terrorismo islmico como cortina de humo para extender el Arco de Crisis a las regiones de inters estratgico.

.Ignorar las dinmicas y las lgicas de Oriente Prximo, y seguir interpretndolas en claves metafsicas huntingtonianas.

.Insistir en contener a Irn, aumentando la presin sobre este pas, sin tener en cuenta la posible respuesta de su gobierno.

.Compartir la ignorancia sobre el mito de la guerra limitada.

Aun as, hoy estamos ante una situacin de indefinicin catica en los detalles de sus propuestas, reflejo de una nueva realidad difcil de asimilar por los estadounidenses: que su pas ya no es la potencia hegemnica indiscutible, y tendrn que disearse un nuevo lugar en el mundo.

A quin votaran Irn e Israel?

A pesar de su parecido a Donald Trump, Benjamn Netanyahu optara por Clinton, por los siguientes motivos:

.Por su apoyo incondicional a la ultraderecha israel, y para presentarle a ste como vctima y a los palestinos como opresores.

.Empezar a deshacer los tmidos aunque valientes intentos de Obama para independizar la poltica de EEUU en Oriente Prximo de la agenda de Tel Aviv y poner orden en la extraa relacin tradicional asimtrica entre ambos pases, un caso singular en las relaciones internacionales.

.Silenciar la negativa de Israel al plan de Dos Estados, respaldado por los demcratas, republicanos y la mayora de los judos de EEUU. Ella, que nunca reproch a los 600.000 colonos israeles por ocupar tierras palestinas.

.Seguir con la poltica de Obama de borrar el conflicto palestino-israel de su agenda. Le ingresar a Israel 3.000 millones de dlares al ao en ayuda militar, que obviamente no son para destruir los palos y piedras de los palestinos, sino para convertirle en el gendarme de la regin.

.Le dar el honor a Israel de ser uno de los primeros pases en visitar como presidenta de EEUU.

.Luchar contra el movimiento pacfico y Anti-Apartheid de boicot-desinversin-sanciones (BDS).

.Seguir defendiendo el muro construido por Israel que prohbe la entrada de los musulmanes, mientras critica a Trump por querer expulsar a los musulmanes del pas y levantar un muro igual en la frontera de EEUU con Mxico.

.Ocultar la amenaza de las bombas nucleares de Israel para la regin y el mundo.

.Hacer de portavoz de Netanyahu para sealar a Irn como un estado terrorista, y prometer ante AIPAC aplicar amplias medidas para combatir la agresin de Irn en la regin. Dice que Irn representa un peligro existencial para un Israel con al menos 200 cabezas nucleares!

.Someter a Irn a una contundente poltica de desconfianza y verificacin, sin apartar la espada de Damocles del cello de los persas: si no cumplen con el acuerdo nuclear, les caern bombas de los siete cielos! Deca algo parecido, casi disculpndose ante AIPAC por no haber destruido Irn durante su mandato, y haber dirigido las negociaciones sobre el programa nuclear con el equipo iran, con el nico objetivo de ahorrar otra guerra a las tropas de EEUU, afirmaba.

Sus amenazas bblicas a Irn revelan un importante detalle: que ella enviara a las tropas de EEUU a la carnicera de otra guerra slo para defender los intereses de Israel que pretende sabotear el acuerdo del siglo como sea. Ambos saben que la lite israel (que no la del Occidente) es la principal beneficiaria de las guerras dirigidas por EEUU que azotan la regin. Cmo disfruta viendo las cenizas de los poderosos estados rabes que han cado uno tras otro! Ignora que cuando la casa de un pirmano est rodeada de hogares en llamas, ni un milagro le salvar de acabar chamuscado. Quizs la mejor manera de proteger a Israel fuese democratizarlo y exigirle que cumpla con la legalidad internacional, y as recuperar la ancestral convivencia pacfica de los hebreos con los dems pueblos de la zona.

.No denunciar al rgimen de Netanyahu por respaldar a Al Qaeda. Pues, tanto el presidente demcrata Jimmy Carter como el republicano Ronald Reagan tambin patrocinaron el terrorismo religioso. Hillary Clinton aprovecha la amnesia que padece la sociedad estadounidense para proponer las mismas polticas de Bush para Oriente Prximo, amenazando a Irn y destruir el nico logro de la poltica exterior de Obama, a pesar de sus luces y sombras.

Lo cierto es que a la candidata se le escapan dos detalles: que la capacidad de su pas en realizar agresiones militares tiene un lmite, y que incluso para enviar a matar y morir a miles de soldados, hay que tener la carisma de lder, y ella no la tiene.

En cuanto a Trump, es posible que ni sepa dnde est ubicado Irn:

.Anuncia que ya decidir el destino de ste pas y sus 80 millones de almas. l considera un desastre el acuerdo nuclear, y asegura, sin ofrecer pruebas, que Tehern ya lo ha violado en breve conseguir la maldita bomba.

.Promete que si los iranes molesten a Arabia Saud (no a Israel!) revocar el acuerdo nuclear y les atacar con una de las 5.113 bombas de su arsenal atmico, eso s, a condicin de que los jeques le paguen el trabajo y el material empleados. Otra de las joyas de sus propuestas es proporcionar armas nucleares a la Casa Saud para defenderse.

.Al contrario de otros republicanos, Trump quiere ser un rbitro en el conflicto israel-palestino, poniendo en duda el compromiso de Likud con la paz.

.Israel, que hubiera querido ver amenazas a Irn a nivel industrial en los discursos de Trump, teme convertirse en un aliado irrelevante durante su posible mandato. No le convence este seor, aunque prometa trasladar la embajada de EEUU a Jerusaln.

Trump, el favorito de Irn?

Algunos dirigentes de Italia, Alemania, Gran Bretaa o Japn ya han mostrado su horror ante un Trump en la Casa Blanca, quizs por su postura aislacionista e incluso por exigirles a los socios militares de EEUU que la fiesta ha terminado y deberan hacerse cargo de los gastos de su propio militarismo.

Para Tehern, la opcin ideal era Bernie Sanders, crtico tanto con las agresiones militares de su pas, como con el patrocinio del terrorismo wahab por Arabia Saud, el expansionismo israel (es el nico candidato que rechaz la invitacin de AIPAC y se comprometi a buscar una solucin justa por Israel y Palestina por igual), y su postura favorable hacia una mayor cooperacin con Irn en el Oriente Prximo para gestionar y resolver las crisis de la regin. Y con Sanders apartado, los iranes meditan su voto entre la mala conocida y el otro por conocer.

No hay que descartar que Trump fuese un simple elemento de miedo para canalizar los votos hacia Clinton (parecido al escenario de las elecciones francesas del 2015). Un magnate exitoso normal, no hubiera dicho ni la mitad de las sandeces que ha dicho l durante la campaa.

Salvo que suceda una sorpresa de octubre, el prximo presidente de EEUU ser

Fuente: http://blogs.publico.es/puntoyseguido/3390/la-politica-exterior-de-clinton-y-trump-i-iran-e-israel/


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