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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-06-2016

Unidos s se puede

Miguel Riera y Vctor Ros
El Viejo Topo


La historia poltica de los pueblos en algo se parece a los avatares de la navegacin a vela: hay periodos de calma chicha, en los que la quietud llega a ser desesperante, y otros en los que se levanta el viento, se agitan las aguas y todo se acelera. Ah es donde se pone a prueba la agilidad y la pericia de los navegantes para sortear las amenazas y usar el viento a favor para surcar los mares rumbo a nuevas latitudes.

El sistema poltico espaol establecido tras la muerte del dictador se agot despus de muchos aos de calma chicha. La dinmica de alternancias PP-PSOE, asistida cuando haca falta por las muletas ocasionales de los nacionalismos conservadores vasco y cataln beneficiarios de una ley electoral hecha a medida de los que mandan, dej de funcionar por vez primera en diciembre pasado. Y ello a pesar de las presiones de la trama de caciques y oligarcas que  falsifican el sufragio y corrompen el sistema, abusando de su posicin, de su riqueza, de los resortes de la autoridad y de su poder, por decirlo con palabras de Joaqun Costa en 1901 que conservan su vigencia. Trama a la que hay que sumar hoy la novedad  de las instituciones europeas que remataron el secuestro de la soberana popular en los tratados de Maastricht y Lisboa, obedientemente acatada por el PP y el PSOE mediante la modificacin introducida en la Constitucin Espaola para dar prioridad al pago de la deuda sobre la atencin a las necesidades sociales.

Este fracaso de las lites en componer su gobierno tras los resultados de diciembre nos otorga a los ciudadanos una nueva oportunidad para remacharlo con mayor rotundidad, y en mejores condiciones, este 26 de junio. A nuestro modo de ver, no se trata de una segunda vuelta, sino de la posibilidad de abrir, ahora s, un nuevo periodo constituyente en la historia poltica de nuestro pas.

Los aires nuevos sembrados por las movilizaciones que alumbraron el 15M y continuaron en las Mareas en defensa de los servicios pblicos, en la lucha contra los desahucios y los despidos masivos, en los Campamentos y Marchas de la Dignidad, en el reclamo de una renta bsica, entre otros, llegaron para quedarse. El S Se Puede de las movilizaciones hizo su incursin en las instituciones en las elecciones municipales de mayo 2015 y se tradujo en ganar las alcaldas de Madrid, Barcelona, Zaragoza, Valencia, Cdiz, A Corua, Santiago En las generales de diciembre cuajaron confluencias electorales con excelentes resultados en Catalua y Galicia que junto a la irrupcin de Podemos y a los sufragios obtenidos por Izquierda Unida sumaron 6.112.438 votos, el 24,33%, que se tradujeron en 71 escaos. (El PSOE con 5.530.693, el 22,01%, lograba 90). La ampliacin de las confluencias con nuevas incorporaciones en varias Comunidades Autnomas y el acuerdo electoral entre Podemos e Izquierda Unida para concurrir en lista nica en las dems circunscripciones provinciales permite ahora optimizar los resultados en escaos y generar una dinmica indita en unas elecciones generales: la posibilidad de disputar al PP y al PSOE su condicin histrica de partido ganador. Ese es el envite mayor y ms inmediato, aunque no el nico en juego.

Pues la apertura de un periodo constituyente a corto plazo depender no solo de los resultados electorales sino de que la dinmica generada por las confluencias polticas trascienda ese campo. Y para ello es necesario contar con la incorporacin activa de fuerzas sociales y culturales organizadas capaces de conectar con las mayoras sociales e ir conformando as el bloque histrico para enfrentar la resistencia de los poderosos y a la vez sustentar y arropar a los actores polticos que impulsen el proceso constituyente en las instituciones. Solo as, con la forja de un contrapoder social y popular organizado, ser posible sostener gobiernos que impulsen polticas favorables a las mayoras en todos los niveles institucionales.

En lo inmediato, ya estamos asistiendo a un gran despliegue de la artillera meditica de los poderes que no se presentan a las elecciones y las fuerzas polticas a su servicio para tratar de impedir su derrota a manos del frente electoral compuesto por Podemos, Izquierda Unida y las confluencias. Su argumentario apunta en dos direcciones: una, infundir miedo a esta coalicin para movilizar a sus anteriores votantes que hoy puedan estar hartos de tener que taparse las narices para votar a un PP carcomido por la corrupcin o a un PSOE que tras haber firmado ya un pacto de gobierno con la nueva derecha de Ciudadanos dar el siguiente paso en la direccin de buscar un acuerdo con el PP como le mandarn desde la Troika y el IBEX. Para ello no solo se agitar el viejo espantajo de la amenaza comunista sino que se intensificar la guerra sucia plagada de calumnias con el uso de las cloacas del estado conectadas a sus altavoces mediticos. Y el otro blanco al que apuntarn ser el de intentar desalentar la participacin de anteriores votantes de Podemos o de I.U. inducindoles a pensar que la coalicin acordada supone una traicin que perjudica y amenaza los intereses o la identidad de cualquiera de las dos fuerzas.

Habr que contrarrestar esta ofensiva para que no se salgan con la suya en ninguno de los dos casos. Los acontecimientos de estos meses recientes pueden abrir los ojos a muchos votantes de los sectores populares que han estado hasta ahora cautivados por un PSOE al que seguan considerando de izquierdas o por un PP del que quizs desconocan el tamao de su naturaleza corrupta hoy al descubierto. Y qu decir de la servicial disposicin de Ciudadanos para apuntalar a cualquiera de los dos o a los dos a la vez, como en Madrid al PP y en Andaluca al PSOE, dejando en nada su barniz regeneracionista.

No se trata de disear escenarios idlicos. Pero s de convencer a muchos de que, como se indica en la presentacin del documento Cambiar Espaa: 50 pasos para gobernar juntos, hoy nada es ms urgente que poner en pie un gobierno capaz de construir un nuevo futuro para nuestro pas. Un nuevo futuro para los millones de trabajadores precarios y para los cientos de miles de jvenes que han tenido que marcharse por falta de un futuro. Nada es ms urgente que ayudar a las familias que han perdido su casa, a los que han tenido que cerrar su negocio, a quienes lo han perdido todo durante esta crisis. Nada es ms urgente que proteger a quienes echan horas que nadie les paga por salarios de miseria, a quienes quieren formar su propia familia y no tienen ni para empezar, a los enfermos que a duras penas llegan a pagarse sus medicamentos y a los jubilados que han tenido que volver a sostener a sus familias, esta vez con su pensin. Nada es ms urgente que recuperar la inversin sustrada a la sanidad pblica y a la educacin pblica; a los servicios sociales y a las personas dependientes; a la I+D+i, a las infraestructuras, a la cultura y al deporte. Nada ms urgente que poner fin al robo sistemtico de dinero pblico que unas lites polticas corruptas han llevado a cabo durante dcadas con total impunidad.

Para hacer todo ello, la suma de energas necesarias va mucho ms all de las fuerzas y confluencias polticas. Pero esas confluencias y acuerdos son imprescindibles. Nosotros estamos dispuestos a aportar nuestro granito de arena, convencidos de que Unidos, S Se Puede.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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