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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2016

Matar por matar

Atilio A. Boron
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En el imaginario colectivo de gran parte del mundo la sociedad norteamericana es la sociedad ideal. Segn esa construccin ms que ideolgica mitolgica, una verdadera proeza de la industria cultural de ese pas, los Estados Unidos son una sociedad abierta, de intensa movilidad social, pletrica de derechos, igualitaria, amante de la paz, los derechos humanos, la justicia y la democracia. Una sociedad, adems, que se ha arrogado una misin supuestamente encomendada por la Providencia para difundir por todo el mundo el mensaje mesinico y salvfico que redimira a la humanidad de sus pecados y sus miserias. Pero esa imagen nada tiene que ver con la realidad. Estados Unidos es una sociedad profundamente desigual, en donde el diferencial de ingresos y riquezas entre los ms ricos y los ms pobres asumi, en el ltimo cuarto de siglo, ribetes escandalosos y jams vistos en su historia. Una sociedad que a siglo y medio de la abolicin de la esclavitud sigue estigmatizando y persiguiendo a los afroamericanos con una virulencia que, desde que uno de ellos, Barack Obama, asumi la presidencia de la repblica no hizo sino crecer. Haca dcadas que policas blancos no mataban a tantos negros en las calles de Estados Unidos. Una sociedad que presume de ser democrtica cuando los ms brillantes intelectuales de ese pas no dudan en caracterizarla como una obscena plutocracia.

Pero sobre todo, Estados Unidos es una sociedad enferma, con una proporcin de adictos a toda clase de drogas que no tiene parangn a escala mundial y que constituye el gran estmulo para el negocio del narcotrfico; y con una propensin al asesinato indiscriminado de nios en una escuela, de personas en un cine, de afroamericanos que concurren a su iglesia, de gente que acude a un shopping, de estudiantes que concurren a sus clases en la universidad o de gays que van a un bar con sus amigos y que, de repente, entra uno de estos psicpatas armados hasta los dientes y comienza a disparar sin ton ni son, al voleo, matando por matar. Y no son hechos aislados sino rasgos profundos y reiterativos de una patologa social. Un reportaje de la BBC indica que en el ao 2015 hubo en Estados Unidos 372 balaceras masivas, que mataron un total de 475 personas e hirieron a 1.870.

La de Orlando, el asesinato masivo ms importante de la historia norteamericana, agrega 50 ms a esa lista ominosa y 53 heridos, algunos de ellos de extrema gravedad. Un problema crnico que se retroalimenta con los crmenes interminables que la Casa Blanca perpetra sin pausa en Medio Oriente y Asia Meridional, lo que despierta en algunos un incontrolable deseo de venganza. Segn el New York Times el atacante en bar de Orlando habra llamado al 911 de la Polica poco antes de efectuar su ataque y manifest su lealtad el Estado Islmico. Testigos aseguran que antes de comenzar a disparar grit Al es grande, aunque hay que tener cuidado con estas informaciones.

Ms all de estas dudas, el matar por matar, o matar para vivir un momento de celebridad, como el cretino que acab con la vida de John Lennon en Nueva York, o matar a cualquiera para vengar los crmenes de Estados Unidos en su cruzada contra el Islam (como parecera ser la motivacin en este caso) se ha convertido en una constante histrica y un sntoma del nivel de locura que prevalece en una sociedad que pretende erigirse como el non plus ultra de nuestro tiempo cuando en realidad es una formacin social afectada por una grave patologa que, poco a poco, va destruyendo los fundamentos mismos de cualquier convivencia civilizada.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/subnotas/301627-78051-2016-06-13.html


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