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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2016

Per
El fujimorismo social

Ral Zibechi
Brecha


Aunque las elecciones las termin ganando Pedro Pablo Kuczynski, economista neoliberal de 77 aos, el fujimorismo mantendr en Per una fuerza considerable, controlando el parlamento. El triunfo de este tecncrata se habr debido al frente anti Keiko construido con apoyo de gran parte de la izquierda, pero su gestin augura un continuismo de las polticas econmicas.

Son las elecciones presidenciales ms ajustadas de la historia reciente peruana. Un puado de votos, y bastante menos de un punto porcentual (50,11 a 49,9) separan a ambos candidatos en poco menos de veinte millones de votantes. Los resultados, aadidos a los de hace cinco aos, cuando Keiko Fujimori perdi en segunda vuelta ante Ollanta Humala por menos de tres puntos, indican que el fujimorismo est slidamente asentado en la sociedad peruana, en particular en los sectores populares. Y que es ms que probable que, tarde o temprano, la hija del dictador ocupe el silln de Pizarro.

En las elecciones de 2011 el partido fujimorista Fuerza 2011 haba obtenido en primera vuelta apenas 23 por ciento de los votos y 37 escaos, ocho puntos menos que el actual presidente. En estas elecciones logr, bajo el rtulo de Fuerza Popular, casi el 40 por ciento y 73 escaos de los 130 que componen el parlamento, ubicndose muy por encima de las dems fuerzas polticas. El izquierdista Frente Amplio, que llev a Vernika Mendoza como candidata, se qued con 20 diputados, y el partido de Kuczynski con 18. El crecimiento del fujorimorismo en el quinquenio lo muestra como una fuerza avasallante.

No le ser fcil a Pedro Pablo Kuczynski (PPK, le dicen) gobernar frente a la holgada mayora que tiene el fujimorismo. Salvo que, como buena parte de los analistas especulan, se registre una divisin en filas del partido hoy dirigido por la China. Algo de eso puede estar sucediendo si se pone la lupa sobre la actitud de Kenji Fujimori, hermano de Keiko, quien ostensiblemente no acudi a votar por su hermana en la segunda vuelta.

Una sociedad partida

Kenji forma parte del sector duro del fujimorismo, alineado detrs del patriarca encarcelado. Segn el analista Nelson Manrique, Fujimori padre mantiene tensas relaciones con su hija, al no compartir su estrategia electoral moderada, y envi una carta exigiendo la reincorporacin de viejas e impresentables figuras del movimiento, punto que fue rechazado por Keiko, que se esfuerza por tomar distancias de la pesada herencia familiar.

Ella tuvo que recurrir a una enrgica respuesta, alineando al comando de su partido, negndose a poner en la lista del parlamento a los escuderos de Alberto y dejando bastante en claro que la persistencia de Kenji en autoproclamarse candidato presidencial para 2021 podra terminar con su exclusin del movimiento, destaca Manrique. (La Repblica, martes 7).

Sin embargo, ms all de aciertos o errores, fue la propia historia del fujimorismo la que impidi que la hija prdiga se alzara con la victoria. Si la candidata pudo, mal que bien, despegarse mediticamente de su padre, se vio envuelta en un escndalo mayor. El secretario general de su partido, Joaqun Ramrez, es investigado por lavado de dinero por las autoridades peruanas y por la Dea, la agencia antinarcticos de Estados Unidos.

La casa donde est instalado el cuartel general de su campaa electoral y hasta la camioneta que usa Keiko para sus desplazamientos son propiedad de Ramrez, uno de los principales financistas de la campaa. Todo indica que las acusaciones en su contra golpearon la candidatura de Keiko en la ltima semana previa a la segunda vuelta, en la que perdi la eleccin. Otro analista, Mirko Lauer, seala que los graves destapes de los medios obligaron a Fujimori a pasar a la defensiva (La Repblica, martes 7).

Hubo dos fuerzas sociales que jugaron fuerte contra Keiko. Por un lado, el sur del pas, que vot masivamente a la izquierda. En esa regin (que abarca Cusco, Arequipa, Apurmac, Puno, Moquegua y Tacna) Kuczynski no super el 10 por ciento de los votos en la primera vuelta, pero el Frente Amplio haba tenido muy buena votacin. La opcin implcita de la mayora del FA peruano a optar por Kuczynski para frenar a Fujimori hizo que el empresario con acento ingls superara all el 70 por ciento el domingo ltimo. La segunda razn es la votacin en Lima, donde Kuczynski triunf por estrecho margen. Keiko haba ganado en la primera vuelta con gran amplitud y se esperaba que la capital fuera, una vez ms, uno de sus bastiones. Sin embargo, la fuerte irrupcin de los movimientos sociales y de la izquierda en la capital, con una enorme marcha de 100 mil personas bajo el lema Keiko no va, mostr que el antifujimorismo tiene capacidad de movilizacin y de influir en los resultados (vase recuadro).

Sin embargo, se trata de dos sectores sociales diferentes. Mientras el voto del sur es campesino, popular y de izquierda, gente que rechaza al fujimorismo y apoya al Frente Amplio, en Lima es un voto dividido masivo de las clases media y media-alta. Es un voto que desconfa del fujimorismo porque teme que una nueva gestin de esa tendencia desestabilice el pas y abra las puertas a gobiernos ms o menos radicales de izquierda.

Futuro inmediato

Una vez ratificada la victoria de Kuczynski, comenzar la danza de acuerdos y nombres para integrar el gabinete comandado por una fuerza poltica que no tiene mayora parlamentaria y que es la segunda en votos pero la tercera en escaos. El nuevo presidente deber formar necesariamente un gabinete pluripartidista, pero tendr que elegir entre una alianza con el Frente Amplio o tentar acuerdos con el fujimorismo.

La intervencin de Vernika Mendoza das antes de las elecciones llamando a votar por Kuczynski a ttulo personal, ya que el Frente Amplio decidi no pronunciarse, con el argumento de cerrarle el paso al fujimorismo, tuvo un efecto indudable que puede inducir al presidente electo a otorgarle a esa fuerza algn ministerio. Otra cosa es que la izquierda acepte quemarse en un gobierno que ser neoliberal e inestable.

En cualquier caso el futuro inmediato de Per augura ms de lo mismo. El quinquenio de Humala, que se present en sus inicios como un cambio popular, se caracteriz finalmente por manejar una poltica muy similar a la de gobiernos anteriores, por ejemplo alentando la expansin de la minera, lo que gener la resistencia de las comunidades andinas y amaznicas. La respuesta desde el Ejecutivo a esa resistencia fue la sistemtica declaracin del estado de excepcin y la militarizacin de las regiones conflictivas, con un saldo de decenas de muertos, cientos de heridos y encarcelados. Slo en la poblacin de Celendn (Cajamarca) hay 300 juicios pendientes a pobladores que rechazan a la multinacional minera Newmont y su proyecto aurfero Conga.

Muchas comunidades consiguieron frenar los emprendimientos trasnacionales en una coyuntura en que ha bajado el ritmo de las inversiones mineras por la cada de los precios internacionales. El problema es que no se vislumbra ninguna alternativa a la minera y los hidrocarburos, ya que nadie propone modos de desarrollo no extractivos sino apenas aumentar o reducir las regalas.

El economista Humberto Campodnico enfatiza en los rasgos peculiares de su pas: En Per el Consenso de Washington sigue vivo, a diferencia de otros pases que han adoptado polticas distintas al neoliberalismo, o de Chile y Colombia, que han sido ms pragmticos. Kuczynski y Keiko Fujimori garantizan la continuidad de ese modelo econmico. Tienen algunas diferencias, pero comparten la misma matriz econmica neoliberal.

Ms aun, porque como seala la directora de Cooper Accin, Ana Leyva, el empresariado minero ha pasado a la ofensiva en contra de la regulacin ambiental: Desde 2013 los mineros hacen campaa contra la legislacin ambiental porque sera un obstculo para las inversiones. El sector logr modificar algunos decretos y se cambiaron los estndares de calidad ambiental para el agua destinada al consumo humano y se simplificaron los trmites para conseguir licencias ambientales.

Mientras pases dependientes de la exportacin de commodities como Arabia Saudita y Argelia se proponen encender otras velas ante la cada de los precios internacionales, en Per no parece haber ms ideas que profundizar el modelo minero. A pesar de que incluso el Banco Mundial y el Bid recomiendan que la economa se oriente hacia una diversificacin productiva, los dos candidatos no mostraron la menor inflexin en perpetuar las polticas econmicas tradicionales, que slo conciben al pas como exportador de materias primas.

Ms represin?

Todo indica que se prepara un aumento de la represin. Mirtha Vzquez de Grufides, que acompaa la resistencia antiminera, destaca que hay una tendencia a considerar la protesta como acto criminal. Antes el bloqueo de vas era un delito menor al que le correspondan seis aos, pero ahora se considera extorsin y le corresponden 25 aos de crcel. Vzquez explic que cada vez se utilizan figuras penales ms severas, como secuestro y asociacin lcita para delinquir, para enfrentar las acciones de los movimientos sociales.

En la prxima gestin gubernamental, dijo a Brecha, es ms que probable que haya un intento de destrabar los megaproyectos, mientras se propiciara la participacin de las fuerzas armadas en el control del orden social, o sea militarizar los conflictos. Se tratara de una suerte de estado de emergencia permanente, en el cual los derechos de los ciudadanos se veran recortados y sometidos a la fuerza pblica.

Ante semejante panorama, un gobierno con apoyos parlamentarios raquticos puede convertirse en rehn del fujimorismo, que cuenta desde siempre con excelentes relaciones con militares y policas, entre cuyas jerarquas muchas se identifican con el ex presidente. El continuismo econmico est garantizado. La gran incgnita es si el tecncrata Kuczynski profundizar la represin, abriendo espacios a una radicalizacin de izquierda, o buscar algn tipo de consenso que alivie la presin social.

La poeta Roco Silva Santisteban lo dice sin remilgos: Cualquiera de los dos candidatos podra dar rdenes de fuego a discrecin para aquella gente que se resista al extractivismo bloqueando carreteras. Adems, el actual presidente Humala deja listo todo un andamiaje de normativas que permiten, por un lado, la flexibilidad en el uso de la fuerza y el gatillo fcil con impunidad, y (por otro) la criminalizacin de la protesta, con esas normas de flagrancia y sentencias en dos das a ocho aos, as como la persecucin a los lderes ambientalistas a travs de fiscales que convierten a los Frentes de Defensa locales en asociaciones ilcitas para delinquir (La Repblica, martes 7). Silva asegura que tendremos muertos durante los prximos cinco aos de protestas sociales, tendremos hurfanos y viudas. Esa certeza, que parece compartir una parte de los peruanos, en particular los campesinos del sur, puede ser la explicacin de la amplitud de los movimientos para frenar el retorno del fujimorismo, as como la actitud de la candidata del Frente Amplio. Con Fujimori retorna la oscuridad. Con Kuczynski hay, por lo menos, una mnima esperanza que debe ser regada con paciencia y firmeza.


Todos contra la China

El movimiento #KeikoNoVa tuvo la virtud de convocar la mayor movilizacin desde la clebre Marcha de los Cuatro Suyos, en 2000, que contribuy a enterrar el rgimen autoritario de Fujimori padre. Algo similar sucedi en la semana anterior a la segunda vuelta. Un movimiento heterogneo, juvenil, cargado de creatividad y sujeto de la denuncia de uno de los perodos ms negros de la historia del pas, cambi una vez ms el destino que pareca hecho a la medida de la hija del autcrata.

#KeikoNoVa naci en las redes sociales y all se viraliz. Fue la forma de denunciar el narco-Estado y la corrupcin, de forma tan potente que la prensa conservadora debi darle cabida a la protesta.

Uno de los lderes del movimiento, Jayson Day, escribi en marzo pasado, previo a la primera vuelta de las elecciones: La candidatura de Keiko pasaba piola, nadie se meta con ella, los medios rara vez la mencionaban, y ella se mantena en su slido porcentaje de votantes nostlgicos por los logros del padre (quienes por miopa selectiva ni por un segundo se detienen en los crmenes que ste cometi ni en el dao casi irreparable hoy seguimos viendo las secuelas, tan vivas como entonces que a la institucionalidad produjo). Y, de pronto, hoy, el antifujimorismo despert con la misma intensidad con que lo hizo en la segunda vuelta de 2011: a Keiko el ataque de nervios se le adelant (La Repblica, 19-III-16).

Es el otro Per. El que debe recordarle a la sociedad que Alberto Fujimori ha sido condenado por delitos de lesa humanidad y que su hija se propone ponerlo en libertad, aunque formalmente haya negado esa eventualidad. En las marchas que se sucedieron en todo el pas, los grupos defensores de los derechos humanos jugaron un papel en la recuperacin de la memoria. Las feministas tuvieron una participacin muy activa durante la campaa, recordando las esterilizaciones forzadas de indgenas practicadas durante el rgimen de Fujimori. Somos las hijas de las mujeres que no pudiste esterilizar, rezaban las pancartas.

http://brecha.com.uy/


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