Portada :: Ecologa social :: El genocidio industrial del amianto
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2016

Los marcados por el amianto
Jams pens que vivira tanto

Arantxa Rodrguez
Deia

Patxi se siente afortunado por disfrutar de su nieta viviendo como vive con la espada de Damocles del amianto sobre su cabeza. La misma que seg la vida a los maridos de Aurora y Asun. Todos denuncian el inters en que no saliera a la luz


Jams pens que vivira tanto. Patxi Kortazar no es ningn anciano. Apenas tiene 62 aos, pero ms de uno firmara por llegar. He conocido a muchsima gente que ya no est, dice. Es lo que tiene el amianto, que uno no para de tachar telfonos de la agenda. Uno con 41 aos, otro con 52... De 2010 a 2015 tenemos registrados 126 fallecidos y en lo que va de ao 11. Ves esto y dices: Si puedo estar contento y sentirme un privilegiado, reconoce. De hecho, de los doce compaeros que empezaron en la Asociacin de vctimas del amianto de Euskadi, solo quedan otro y l. Atendemos seis nuevos casos todos los meses. Con muchos me tengo que poner cortina, porque si no, te hace dao.

Por ms que procure desconectar, siempre hay quien deja huella. Como ese amigo al que le detectaron un bultito de 2 milmetros. Le tuvieron todo el ao trabajando y en el siguiente reconocimiento tena un mesotelioma de 12 centmetros. Por qu no le hicieron antes un TAC?, se pregunta Patxi, su ltima mirada an impresa en la retina. Estaba en fase terminal y le cost reconocerme. Aquello me hundi. Tampoco puede quitarse de la cabeza a aquel hombre de 41 aos que acudi a la asociacin con un cncer muy avanzado. Su mujer estaba embarazada y la nica preocupacin que tena era cmo iban a poder vivir. Le aguantaron para que pudiera conocer al hijo y a la mujer le adelantaron un mes el parto. Mientras le ponan el cro en el brazo, por la otra mano le estaban sedando. Fue muy duro, pero hay que vivir.

Nadie quiere cadveres encima de la mesa

Patxi Kortazar ha sufrido un calvario. Por la asbestosis que padece y por la batalla judicial que tuvo que emprender, la salud mermada, la moral por los suelos, para que la mutua le reconociera su enfermedad como profesional. Lo cuenta con tono pausado, sentado entre sol y sombra en un banco de Durango. El cansancio hace mella. Difcil adivinar si es ms fsico o emocional. Ningn empresario ni nadie quiere tener cadveres encima de la mesa. Haba un inters para que el tema del amianto no saliera a la luz, denuncia sin alzar la voz. Pese a la alerta dada por la OMS en los aos 40, el amianto no se prohibi en el Estado hasta 2002. Algo imperdonable para Patxi, que urge a tomar medidas con el que todava queda en pabellones abandonados, conejeras o gallineros. La gente no tiene ni idea de que lo hay en esas placas de fibrocemento, advierte. Ahora que hemos conseguido que el Parlamento vasco pida a Madrid un fondo de compensacin, tendremos que empezar a solicitar una ley que ordene retirar lo que queda, propone, luchador.

Mecnico soldador de mantenimiento, Patxi manipul mangueras de refrigeracin revestidas de amianto. Con 49 aos le detectaron placas pleurales. Dos aos despus, un catarro feo destap un derrame de pleura complicado con una neumona atpica. El dolor en la espalda, provocado por una calcificacin, le acompaa, fiel a su cita, desde hace dos aos y medio. Cada vez estoy peor por la capacidad pulmonar, el cansancio... A m se me acabaron el monte, las cuestas, las escaleras, pero suelo decir: Virgencita, virgencita, que me quede como estoy. Un deseo ms que entendible despus del susto que le dieron en la ltima consulta. Me hablaron de un posible mesotelioma. Luego result que no. Estoy en un control radiolgico en periodos ms cortos para ver el desarrollo, explica con calma, la procesin va por dentro.

Dice Patxi que ha pasado por varias etapas antes de alcanzar este aparente estado de resignacin. Primero sinti una rabia contra el mundo. Luego no par de preguntarse: Por qu a m? Qu he hecho yo?. Despus su mujer le tuvo que quitar el ordenador para que no se martirizara adelantando acontecimientos. Aun as, se sumi en una profunda depresin. Vives casi la mitad del da con dolor, una puerta se te cierra, te ponen una zancadilla, empiezas con problemas de sueo y todo suma: la enfermedad, el barullo de juicios, un abogado, un perito mdico... Se me haca un poco grande. Su pareja, Esther, le ayud a salir del pozo. Tir de m para sacarme a la calle y menearme porque yo me qued parado, anclado.

Cansado de batirse en duelo, le denegaron la incapacidad total y lleg a un acuerdo con la empresa para prejubilarse. Seguir peleando en sus condiciones, no le poda traer nada bueno. Lo nico que te puede llevar es a que un da hagas un disparate porque llega un momento en que pierdes las ganas de todo, hasta de vivir. Los das de bajn, que los hay, los sobrelleva gracias a la medicacin, que amortigua el dolor fsico y el mental y le permite conciliar el sueo. Hace poco comparti charla con enfermos de silicosis y todos coincidieron en lo mismo, en que empiezas con respiratorio y terminas con psiquiatra.

Ahora que la angustia no le corroe por dentro, Patxi ve la vida con otros ojos. Incluso ha reparado en las maravillosas vistas de la crestera del Anboto. No haba tenido tiempo de fijarme antes porque ests todo el da corriendo, con estrs... He tenido momentos en los que estaba como un flan, me emocionaba cualquier detallito como la llamada de un amigo, confiesa. De hecho, estar eternamente agradecido al nico compaero que testific en sus juicios. Cuando enferm l estaba jubilado y vino varias veces a Durango hasta que me localiz para decirme: Para lo que necesites. Las vctimas del amianto se han sentido muy solas. La gente, da fe, no tiene ganas de problemas.

Con la de afectados jvenes a los que ha despedido, no es de extraar que Patxi no confiara en poder ver a su hija formar su propia familia. Es hablar de su nieta, de 17 meses, e iluminrsele el rostro con una sonrisa. Cuando la cog en el hospital recin nacida sent que me quitaba diez aos de encima. La vida te da tambin cosas bonitas, afirma, con la esperanza de poder verla crecer. Por si las moscas le tiene ya preparada la herencia principal, una caja de madera con las entrevistas que le han hecho sobre su enfermedad. Para que cuando se haga mayor diga: Qu guerrero fue mi abuelo.

Si otros llevaban mscaras, algo se saba

Asun Mguez pasea a su mascota por Durango. Patxi la saluda. Es una de las muchas viudas que ha dejado el amianto, un mineral que se ha ganado a pulso su apodo de asesino silencioso. A su marido, Miguel Crdenas, se lo llev a los 57, en poco ms de medio ao. l nunca supo que no iba a salir. Siempre deca: Haber tenido que coger esto ahora que pronto me voy a jubilar. Saldr? Saldr? l solo preguntaba eso, recuerda Asun, el mazazo tatuado en el semblante. Preguntaba eso y cmo no les avisaron del peligro para haberse protegido.

Miguel era panadero y ayud, junto a otros compaeros, a desmontar unos hornos antiguos para cambiarlos por otros elctricos. Metan aquello a puados con las manos en sacos sin guantes ni nada. No saban que era amianto ni nadie se lo dijo, cuenta Asun con una mezcla de dolor e impotencia porque aquel trabajo ni siquiera les corresponda. Quienes s deban hacerlo iban protegidos, dice, de pies a cabeza. Los de la empresa de montaje de hornos venan con sus mscaras, buzos y guantes. Si otros llevaban mscaras, es que algo supuestamente ya se saba, se duele. Su marido apenas estuvo en contacto con el amianto unos meses, pero fue suficiente. El mdico me dijo: Este hombre era muy trabajador porque en una exposicin tan puntual lo ha cogido muy fuerte. Digo: S, trabajador cien por cien. Echaba cantidad de horas. No lo esperbamos ni por lo ms remoto y ah contrajo la enfermedad.

El mesotelioma que le roa la pleura a la chita callando aprovech unas vacaciones para manifestarse a travs de un dolor en el costado, que se agudiz un da al coger una garrafa. Fuimos al hospital y el mdico dijo: No hay ninguna duda, es inhalacin de amianto. Los primeros meses, bueno. Luego se puso peor, con muchsimo dolor, con la morfina continuada, le pas a los huesos y muri. Fue fulminante, de julio a febrero, as fue, reitera. No es un final nada envidiable, pero Patxi le dijo en su da a Asun que a su marido le haba tocado la lotera por haber sido la muerte tan rpida. Y si l, que sabe muy bien de qu habla, lo dice, por algo ser.

Dos aos despus de enviudar, Asun sigue en tratamiento para sobrellevar el embiste y va a denunciar a la empresa. No quera hacerlo porque mi marido era muy querido, pero visto que igual la van a cerrar y que yo tengo una hipoteca y llego por los pelos... Todos me decan: No seas tonta y al final me he decidido.

No queran destaparlo por el tema econmico

Martn Tejero era tubero soldador e inhal amianto trabajando para una empresa que ya no existe. Con 47 aos le concedieron la incapacidad absoluta por enfermedad comn. Cinco aos despus le quitaron un pulmn. Tena asbestosis pleurales. Estuvo doce aos con oxgeno en casa, seis permanente. El cncer se le declar un 14 de octubre y el 30 falleci. Se fue en 15 das, detalla su viuda, Aurora Morn. Tena 65 aos.

En ninguna de las consultas a las que acudieron, denuncia Aurora, se pronunci la palabra amianto ni se les inform de que la enfermedad que padeca su marido era profesional. El mdico pona asbestosis en los informes y se lavaba las manos, pero saba que a mi marido no le estaban pagando lo que le corresponda. Es intolerable. No queran destapar que tena amianto por el tema econmico, sospecha. De hecho, apunta, la pensin que perciba su esposo no llegaba a los 1.000 euros cuando le habran correspondido 2.500. El dinero no habra frenado la enfermedad, pero habra mejorado su calidad de vida y otras cosas que no vienen al caso.

Ya se lo deca Aurora a su marido: Esto te viene del trabajo, Martn, pero l se conformaba. Con la espina clavada, una vez enviud, se inform, pero le dijeron que haba prescrito y no tena nada que hacer. Hasta que un da, saliendo del cementerio, un matrimonio le coment el caso de otra viuda que estaba reclamando lo que le perteneca. Me puse negra. Dije: Si alguien tena amianto era l. No puede ser que nos est pasando esto. Fui a la asociacin y gracias a ellos me concedieran una compensacin y me pude jubilar, relata. Fue a contrselo al mdico. Me dijo: Da gracias a que ha muerto para que lo hayas luchado. A Aurora se le anega la garganta. No ha salido de mi boca hasta hoy. Se emociona. Me fui con las lgrimas en los ojos. No tuve fuerza para contestar.


Fuente original: http://www.deia.com/2016/06/12/economia/jamas-pense-que-viviria-tanto



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