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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2016

Metfora de la Argentina

Susana Merino
Rebelin


Podramos comparar a nuestro pas con una gran cadena de hoteles de muchas habitaciones cuya administracin est a cargo de un gobierno pretendidamente republicano federal pero que no puede independizarse de su tradicin centralista y tendenciosamente concentrada. Un conjunto de hoteles que disponen de una variada y atractiva oferta turstica, glaciares en el sur, cataratas en el Iguaz, altas montaas aptas para el trecking y el rafting en Cuyo y la Patagonia, cerros de increbles colores en la quebrada de Humahuaca, paisajes lunares en San Juan y La Rioja, extenssimas playas atlnticas, en concreto una infinita variedad de paisajes reunidos en un territorio amigable, accesible y hospitalario.

Pero frente a esta maravillosa oferta de la naturaleza se suceden dos tipos de gobierno que lejos de compartir con su pueblo las ventajas y los rditos que el emprendimiento hotelero produce invariablemente se centran en acentuar una concentracin de esa riqueza en la menor cantidad de destinatarios posible. Llmense gobiernos populistas o neoliberales, como quiera calificrselos, solo responden al mezquino objetivo de beneficiar a unos pocos privilegiados que hacen de la poltica su modus vivendi basndose en la siempre renovada promesa del desarrollo, de crecimiento, de bienestar comn, objetivos que reiteradamente traicionan, sea cual fuere el color del lbaro que enarbolan o la proyeccin de los ideales que invocan.

Y de ese modo se suceden los gobiernos algunas de cuyas diferencias bsicas podran ejemplificarse de la siguiente manera: estn los autoproclamados nacionales y populares que se conforman con acumular fortunas procedentes tan solo o casi exclusivamente del turismo interno. Las habitaciones hoteleras se hallan medianamente ocupadas y producen un rdito modesto pero sustancial y continuado lo que permite una interesante acumulacin de capital. Hasta que un da aparece una Gran Agencia de Turismo Internacional, que contacta a los aspirantes polticos de signo aparentemente contrario, momentneamente en stand by y les propone el siguiente trato:

Ustedes, los argentinos disponen de una extraordinaria oferta turstica pero la estn desaprovechando miserablemente. Nosotros conocemos bien el negocio y les proponemos lo siguiente: estamos dispuestos a financiarles la campaa electoral que les permita llegar al poder a cambio de compartir las futuras ganancias. Actualmente con el turismo interno y muy poco internacional estn obteniendo un rdito de apenas un 20% sobre la inversin, nosotros les proponemos llevar esa ganancia al 80%, o al 100 o al 120, sobre la que les hacemos una tentadora oferta de ese total el 20% ser para ustedes y el resto para nosotros que pondremos capital, know how e intenssima publicidad a nivel mundial para incentivar el aporte dolarizado del turismo internacional.

Es un decir, las proporciones son absolutamente arbitrarias y tienen por nico objeto relacionarlas hipotticamente con las polticas inversionistas que se proponen para activar la economa del pas pero, lo que se pretende destacar es que su orientacin no ser en modo alguno en beneficio local. De modo que es probable que se amplen las posibilidades de usufructuar nuestras riquezas naturales (incluyendo la minera, la produccin agrcola, forestal, hdrica, petrolfera, etc) pues no resulta demasiado difcil imaginar propuestas similares para otras reas y sectores que sin duda seguiran la tradicional tendencia de aumentar la concentracin de la riqueza en pocas manos, con el agravante mayor en tales casos de que una gran parte pasara a engrosar las arcas extranjeras.

Es hora de que los argentinos encontremos la manera de exigir, de imponer que nuestras riquezas encuentren el camino de una distribucin justa y equitativa, de establecer controles sobre el arbitrario uso de nuestras contribuciones impositivas, del rdito que puede generar nuestra naturaleza adecuadamente cuidada, de la penalizacin cierta, no solo amenazada, del enriquecimiento ilcito de todos y cada uno de los electos o designados funcionarios de la administracin pblica nacional, provincial, municipal. Que exijamos la rendicin de cuentas, sobre lo prometido y lo realizado, especialmente a todos aquellos que se postulan para nuevos cargos luego de transcurrido un perodo gubernativo. Solo as podremos revertir estas situaciones de delictuosa deshonestidad que perodo tras perodo, gobierno tras gobierno aquejan y que, de otro modo, sin duda, seguirn aquejando permanentemente a nuestro pas. En las condiciones actuales suponer que una pretendida, aunque podo creble, alternancia ideolgica puede resolver nuestros problemas no tiene el menor sentido y eso es sin embargo lo que an cree y espera mucha gente.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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