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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2016

Su consolidacin est llena de interrogantes
La economa colaborativa pasa de cisne a patito feo

Isabel Bentez
El Salmn Contracorriente


Naci con grandes promesas y con una belleza que dejaba sin palabras a quienes la cogieron de la mano en sus primeros pasos. Sin embargo, la adolescencia de la economa colaborativa se antoja rebelde y hay quienes temen el efecto de las malas compaas. Todos quieren saber cmo se portar con ella la madurez.

Dicen que lo importante de la mayora de las historias no es cmo comienzan, sino cmo acaban. Y esto es un poco lo que le est sucediendo a la economa colaborativa. Si bien su nivel de implantacin vara por pases, comienza a generalizarse ese sentimiento de esto no es lo que pareca entre buena parte de sus seguidores y adeptos. Lo que comenz como la promesa de cambio que todos esperaban (esperbamos), precisa ahora de ciertos matices.

Hay incluso quienes temen que se haya apropiado del adjetivo colaborativa de manera indebida. Lo advierten quienes ven en esta otra economa la redefinicin del capitalismo, capitalismo de plataforma lo llaman. Empresas que han pasado de ser el paradigma del empoderamiento ciudadano a diferenciarse de una compaa tradicional en que han nacido en plena era digital y nadan como pez en el agua en el entorno online. Empresas como otra cualquiera, dicen, que, para ms inri, aprovechan los recursos o servicios que otros producen (reduciendo costes) para enriquecimiento (rpido y eficaz) de unos pocos inversores. Los AirBnB y Uber de turno ponen en duda que la economa colaborativa sea capaz de acabar con las crisis econmica, social y medioambiental en que estamos sumidos. Porque, s, compartir coche permite reducir las emisiones de dixido de carbono, pero quin se est llevando el dinero y a costa de quin y de qu?, quin pone las normas?, quin ofrece el servicio y en qu condiciones?, qu riesgos supone para el consumidor?, cmo devuelve a la sociedad lo que obtiene de y gracias a ella?

Tantas preguntas sin respuesta alertan de que el cisne que todos pensaban embellecera y restara hostilidad al paisaje econmico general, podra ser solo un patito ms, con muy poco que aportar. Es como si, cual adolescente rebelde, la criatura hubiera decidido desviarse de los valores que le ensearon sus padres y jugar con los malotes de la clase, para ver qu se siente. Y, claro, eso pone en entredicho su futuro prometedor y disruptivo.

No obstante, como siempre, hay quienes se niegan a aceptar esa evolucin del cisne. Ellos son quienes han abierto el debate y proponen plataformas colaborativas que lo son en el sentido ms estricto de la palabra. Incluso le han dado un nombre: Platform Coop, un trmino acuado por Trebor Scholz y Nathan Schneider en 2014. El cooperativismo de plataforma (como se traduce al espaol) propone una economa colaborativa que combina lo mejor de las plataformas con los principios cooperativos internacionales. Esto es, con la idea de propiedad compartida, la puesta en marcha de nuevos modelos de gobernanza, la participacin del ciudadano-productor de valor en la toma de decisiones en principios de igualdad (frente al control exclusivo del inversor) y con el reparto de los beneficios entre los usuarios.

Ejemplos ya existen. Fairmondo es una cooperativa alemana con 2.000 socios que pretende convertirse en la alternativa de eBay los vendedores son co-propietarios de la organizacin. Mientras, los fotgrafos canadienses de Stocksy han constituido el equivalente a una cooperativa de trabajo que les permite decidir cmo se gestiona la empresa y obtener ms beneficios por foto vendida a travs de internet. Por otro lado, los conductores son dueos del 50% de Juno, la alternativa a los servicios para compartir trayectos en coche. Y hasta tenemos un caso en Espaa: Goteo, la alternativa cooperativa a las plataformas de crowdfunding. Todas ellas proponen un modelo de plataforma ms distribuida en lo que se refiere a la propiedad, los beneficios y la responsabilidad.

Nos guste o no, la economa colaborativa entra en su fase de desarrollo y consolidacin con un acuciado maniquesmo. Una tendencia que podra incluso ser arriesgada para el sector si se acaba distinguiendo entre grandes proyectos que triunfan e iniciativas con valores pero que son incapaces de escalar. Ya les pas a las cooperativas y a las otras economas, como la social y solidaria, aunque siempre hay matices: en este caso, el Platform Coop (o como decidamos llamarlo) juega con la ventaja de tener un aspecto fresco, moderno y digital que las alternativas tradicionales nunca han tenido.

As pues, esta nueva propuesta plantea dudas sobre los niveles de participacin que el sector cooperativo ha tardado en cuestionar y frmulas para involucrarse en la gestin y la toma de decisiones que las empresas ms sociales, en muchos casos por falta de recursos, no podan ni imaginar. Me refiero con esto a retos como la revisin de los modelos de membresa para integrar a todos los agentes involucrados en la organizacin (trabajadores, usuarios, beneficiarios) o, por ejemplo, a la creacin de mecanismos de voto online. Al mismo tiempo, invita a reflexionar sobre en qu medida la extrapolacin de los principios cooperativos se dara en todos los sentidos, creando empresas con un marcado compromiso con las personas, el medio ambiente, la independencia o la formacin de sus miembros.

Como patito o como cisne, o simplemente como ambos a la vez, la economa colaborativa evoluciona y se consolida. Estoy deseando descubrir en qu se convertir cuando sea mayor.

Fuente: http://www.elsalmoncontracorriente.es/?La-economia-colaborativa-pasa-de



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