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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-06-2016

El Reloj del Apocalipsis
Armas nucleares, cambio climtico y perspectivas de supervivencia

Noam Chomsky
TomDispatch.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Introduccin de Tom Engelhardt

No llevaba ni tres meses en el cargo cuando viaj a Praga, capital de la Repblica Checa, para pronunciar unas palabras respecto al dilema nuclear del planeta. Fueron unas palabras que podan haber procedido de un activista antinuclear o de alguien perteneciente al movimiento, entonces en ciernes, contra el cambio climtico, no del presidente de los Estados Unidos. A la vez que peda el uso de nuevas formas de energa, Barack Obama habl con rara elocuencia presidencial sobre los peligros de un mundo en el que las armas nucleares se propagaban y de cmo ese hecho, si no se controlaba, hara inevitable su utilizacin. Pidi un mundo sin armas nucleares y dijo sin rodeos: Cmo nica potencia nuclear que ha utilizado un arma nuclear, EEUU tiene la responsabilidad moral de actuar. Incluso se comprometi a adoptar medidas concretas para empezar a construir un mundo sin esa clase de armas.

Siete aos despus, aqu est el rcord del primer y posiblemente nico presidente abolicionista estadounidense. El arsenal nuclear de EEUU -4.571 ojivas (muy por debajo de las casi 19.000 existentes en 1991, cuando se derrumb la Unin Sovitica)- sigue siendo lo suficientemente grande como para destruir varios planetas del tamao de la Tierra. Segn la Federacin de Cientficos de EEUU, las ltimas cifras del Pentgono sobre tal arsenal indican que el gobierno de Obama ha reducido el arsenal estadounidense mucho menos que cualquier otro posterior a la Guerra Fra, y que el nmero de ojivas nucleares desmanteladas en 2015 fue el ms bajo desde que el presidente Obama asumi el cargo. Es decir, poniendo estos datos en perspectiva, que Obama ha hecho mucho menos que George W. Bush en lo referente a la reduccin del arsenal estadounidense existente.

Al mismo tiempo, nuestro abolicionista presidente est ahora liderando la llamada modernizacin de ese mismo arsenal, un proyecto inmenso de tres dcadas de duracin cuyo coste estimado ser al menos de un billn de dlares, cifra por supuesto anterior al exceso habitual de gastos que se producir. Durante el proceso se producirn nuevos sistemas de armas, se crearn los primeros misiles nucleares inteligentes (piensen en esto: armas de precisin con resultados mucho ms reducidos, lo que implica empezar a utilizar armas nucleares en el campo de batalla) y Dios sabe qu ms.

Ha logrado un xito en el terreno antinuclear, su acuerdo con Irn para asegurar que este pas no produzca tal arma. Sin embargo, un dato tan desalentador en un presidente al parecer decidido a situar a EEUU en la senda abolicionista nos dice algo sobre el dilema nuclear y el peso que el Estado de seguridad nacional tiene en su pensamiento (y, presuntamente, en el de cualquier futuro presidente).

No es poco horror que en este planeta nuestro la humanidad contine impulsando dos fuerzas apocalpticas, cada una de las cuales una en un relativo instante y la otra a lo largo de muchas dcadas- podra paralizar o destruir la vida humana tal y como la conocemos. Ese debera ser un hecho aleccionador para todos nosotros. Es el tema sobre el que Noam Chomsky reflexiona en este ensayo de su nuevo y destacado libro Who Rules the World?

***

En enero de 2015, el Boletn de Cientficos Atmicos adelant su famoso Doomsday Clock (Reloj del Apocalipsis) a tres minutos para la medianoche, un nivel de amenaza que no se haba alcanzado a lo largo de treinta aos. El comunicado del Boletn explicaba que tal avance hacia la catstrofe invocaba las dos amenazas ms importantes para la supervivencia: las armas nucleares y el cambio climtico descontrolado. El llamamiento condenaba a los dirigentes mundiales por no actuar con la velocidad y escala requeridas para proteger a los ciudadanos de la potencial catstrofe, poniendo en peligro a cada persona sobre la Tierra al fracasar en la que era su tarea ms importante: asegurar y preservar la salud y vitalidad de la civilizacin humana.

Desde entonces, hay muy buenas razones para pensar en mover las manillas del reloj incluso ms cerca del da del apocalipsis.

Cuando 2015 llegaba a su fin, los lderes mundiales se reunieron en Pars para lidiar con el grave problema del cambio climtico incontrolado. Apenas pasa un da sin una nueva prueba de lo grave que es la crisis. Por citar algo casi al azar, poco antes de la apertura de la conferencia de Pars, el Laboratorio de Propulsin a Chorro de la NASA public un estudio que sorprendi, a la vez que alarm, a los cientficos que han estado estudiando el hielo del rtico. El estudio mostraba que un inmenso glaciar de Groenlandia, el Zacharie Isstrom, se haba desprendido en 2012 de una posicin glacialmente estable y haba entrado en una fase de repliegue acelerado, un hecho inesperado e infausto. El glaciar contiene agua suficiente como para elevar el nivel global del mar en ms de 46 centmetros si llegara a derretirse completamente. Y ahora est metido ya de lleno en una dieta extrema, perdiendo 5.000 millones de toneladas de masa cada ao. Todo ese hielo est derrumbndose sobre la zona norte del Ocano Atlntico.

No obstante, haba pocas esperanzas de que los dirigentes mundiales en Pars actuasen con la velocidad y a la escala requeridas para proteger a los ciudadanos de una potencial catstrofe. E incluso si por algn milagro hubieran actuado as, habra tenido un valor limitado por razones que deberan ser profundamente preocupantes.

Cuando se aprob el acuerdo de Pars, el ministro francs de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, que alberg las negociaciones, anunci que era legalmente vinculante. Ojal que as fuera, pero hay ms de unos cuantos obstculos que merecen una atencin cuidadosa.

En toda la amplia cobertura de los medios de comunicacin de la conferencia de Pars, quiz las frases ms importantes fueran estas, enterradas cerca del final de un largo anlisis ofrecido por el New York Times: Tradicionalmente, los negociadores han tratado de forjar un tratado legalmente vinculante que necesitara de la ratificacin de los gobiernos de los pases participantes para tener fuerza. No hay forma de conseguir eso en este caso por culpa de Estados Unidos. Un tratado estara muerto si llega al Capitolio sin la necesaria votacin mayoritaria de dos tercios de un Senado bajo control republicano. Por tanto, los planes facultativos estn tomando el lugar de los objetivos obligatorios de arriba a bajo. Y los planes facultativos son una garanta de fracaso.

Por culpa de Estados Unidos. Ms concretamente, por culpa del Partido Republicano, que se est convirtiendo ya en un peligro real para la supervivencia humana decente.

Las conclusiones aparecen subrayadas en otro artculo del Times sobre el acuerdo de Pars. Al final de una larga historia encomiando el logro, el artculo seala que el sistema creado en la conferencia depende en muy gran medida de los puntos de vista de los futuros dirigentes mundiales que desarrollen esas polticas. En EEUU, todos los candidatos republicanos que se presentaban a presidente en 2016 han cuestionado o negado el carcter cientfico del cambio climtico y han expresado su oposicin a las polticas sobre el cambio climtico de Obama. En el Senado, Mitch McConnell, el lder republicano que ha estado al frente de la campaa contra la agenda del cambio climtico de Obama, dijo: Antes de que sus socios internacionales descorchen el champn, deberan recordar que este es un acuerdo inalcanzable basado en un plan energtico interno que probablemente es ilegal, que la mitad de los Estados estn tratando de parar y que el Congreso ha votado ya en su contra.

Ambos partidos han estado girando hacia la derecha durante el perodo neoliberal de la ltima generacin. La principal corriente demcrata se parece mucho ahora a los que solamos tildar de republicanos moderados. Mientras tanto, el Partido Republicano se ha desplazado en gran medida fuera del espectro, convirtindose en lo que el respetado analista poltico conservador Thomas Mann y Normal Ornstein llaman una insurgencia radical que prcticamente ha abandonado la poltica parlamentaria normal. Con la deriva hacia la extrema derecha, el compromiso del Partido Republicano con la riqueza y los privilegios se ha hecho tan extremado que sus polticas reales podran no atraer votantes, por tanto, han tenido que buscar una nueva base popular movilizada en otros campos: los cristianos evanglicos que esperan la Segunda Venida, los patriotas fanticos que temen que ellos estn quitndonos nuestro pas, los racistas recalcitrantes, la gente con quejas reales que confunde gravemente las causas de las mismas y otros como ellos que son presas fciles de los demagogos y que pueden convertirse fcilmente en una insurgencia radical.

En los ltimos aos, el establishment republicano ha conseguido suprimir las voces de la base que se haba movilizado. Pero eso se acab. A finales de 2015, el establishment estaba manifestando considerable desaliento y desesperacin por su incapacidad para lograrlo, ya que la base republicana y sus opciones estaban fuera de todo control.

Los contendientes republicanos electos para la prxima eleccin presidencial manifestaron un claro desprecio por las deliberaciones de Pars, negndose incluso a asistir a los actos. Los tres candidatos que lideraban las encuestas en aquel momento Donald Trump, Ted Cruz y Ben Carson- adoptaron la posicin de la base mayoritariamente evanglica: los seres humanos no tienen impacto en el calentamento global, si es que tal cosa est verdaderamente producindose.

Los otros candidatos se niegan a que el gobierno acte en esa esfera. Inmediatamente despus de que Obama hablara en Pars prometiendo que EEUU estara a la vanguardia de la bsqueda de la actuacin global, el Congreso, bajo dominio republicano, vot a favor de tumbar sus recientes normas en la Agencia de Proteccin Medioambiental para reducir las emisiones de carbono. Como inform la prensa, este fue un mensaje provocador ante ms de 100 lderes mundiales, en el sentido de que el presidente estadounidense no cuenta con el apoyo total de su gobierno en la poltica sobre el clima, por decirlo de forma eufemista. Mientras tanto, Lamar Smith, presidente republicano del Comit para la Ciencia, el Espacio y la Tecnologa del Congreso, sigui adelante con su yihad contra los cientficos del gobierno que se atreven a informar sobre los hechos.

El mensaje est claro. Los ciudadanos estadounidenses se enfrentan a una responsabilidad enorme en casa.

Una historia parecida informaba en el New York Times de que las dos terceras partes de los estadounidenses apoyan que EEUU se incorpore a un acuerdo internacional vinculante para frenar el crecimiento de las emisiones de gases invernadero. Y, por un margen de cinco a tres, los estadounidenses consideran que el clima es ms importante que la economa. Pero no importa. Pasan por encima de la opinin pblica. Ese hecho, una vez ms, est enviando un mensaje fuerte a los estadounidenses. Es responsabilidad suya sanar un sistema poltico disfuncional en el que la opinin pblica es un factor marginal. La disparidad entre opinin pblica y poltica, en este caso, tiene implicaciones muy importantes para el destino del planeta.

Desde luego que no deberamos hacernos ilusiones sobre una edad dorada del pasado. Sin embargo, los hechos que acabamos de revisar constituyen cambios significativos. El debilitamiento de la democracia funcional es una de las contribuciones del ataque neoliberal contra la poblacin mundial en la ltima generacin. Y esto no est sucediendo slo en EEUU; el impacto puede ser mucho peor en Europa.

El cisne negro que nunca podemos ver

Pasemos a otra de las preocupaciones (tradicionales) de los cientficos atmicos que ajustan el reloj del da del juicio final: las armas nucleares. La amenaza actual de guerra nuclear justifica ampliamente su decisin de enero de 2015 de adelantar el reloj dos minutos para la medianoche. Lo acaecido desde entonces revela ms claramente an la creciente amenaza, un asunto que, en mi opinin, suscita una preocupacin insuficiente.

La ltima vez que el reloj del juicio final se avanz tres minutos para la medianoche fue en 1983, en la poca de los ejercicios Able Archer de la administracin Reagan; estos ejercicios simularon ataques contra la Unin Sovitica para poner a prueba sus sistemas de defensa. Los archivos rusos publicados recientemente revelan que los rusos estaban profundamente preocupados por las operaciones y se preparaban para responder, lo que habra sencillamente significado: FIN.

Hemos sabido ms cosas acerca de esos ejercicios precipitados e imprudentes y de cmo el mundo se abocaba al desastre por el analista militar y de inteligencia de EEUU Melvin Goodman, que fue jefe de divisin de la CIA y alto analista de la Oficina de Asuntos Soviticos en aquella poca. Adems de los ejercicios y movilizaciones del Able Archer que alarmaron al Kremlin, escribe Goodman, la administracin Reagan autoriz ejercicios militares inusualmente agresivos cerca de la frontera sovitica que, en algunos casos, violaron la soberana territorial sovitica. Las arriesgadas medidas del Pentgono incluyeron el envo de bombarderos estratgicos estadounidenses sobre el Polo Norte para poner a prueba el radar sovitico y ejercicios navales blicos prximos a la URSS por zonas donde los buques de guerra estadounidenses no haban entrado anteriormente. Adems, una serie de operaciones secretas simularon ataques navales sorpresa sobre objetivos soviticos.

Ahora sabemos que el mundo se salv de una probable destruccin nuclear en aquellos aterradores das gracias a la decisin de un oficial ruso, Stanislav Petrov, que no trasmiti a sus autoridades superiores el informe de los sistemas de deteccin automtica de que la URSS estaba bajo un ataque de misiles. Por consiguiente, Petrov ocup un lugar junto al comandante de submarinos rusos Vasili Arkhipov, quien, en un momento peligroso de la crisis de los misiles cubana de 1962, se neg a autorizar el lanzamiento de torpedos nucleares cuando los submarinos estaban bajo ataque de los destructores estadounidenses imponiendo una cuarentena.

Otros ejemplos recientemente revelados enriquecen un rcord realmente aterrador. El experto en seguridad nuclear Bruce Blair informa que cuando el presidente de EEUU estuvo ms cerca de lanzar una decisin estratgica inadecuada fue en 1979, cuando una grabacin de entrenamiento de alerta temprana NORAD describiendo un ataque estratgico sovitico a escala total se curs inadvertidamente a travs de la red de alerta temprana real. Al asesor nacional de seguridad Zbigniew Brzezinski le llamaron dos veces en medio de la noche y le dijeron que EEUU estaba bajo ataque, que slo tena que descolgar el telfono y persuadir al presidente Carter de que era necesario que autorizara de inmediato una respuesta a escala total, cuando se produjo una tercera llamada para decirle que se haba tratado de una falsa alarma.

Este ejemplo recin revelado trae a mi mente un incidente crtico de 1995, cuando la trayectoria de un cohete noruego-estadounidense con equipamiento cientfico pareca la trayectoria de un misil nuclear. Esto suscit las preocupaciones rusas, que rpidamente se hicieron llegar al presidente Boris Yeltsin, encargado de decidir si haba que lanzar un ataque nuclear.

Blair aade otros ejemplos de su propia experiencia. Hubo un caso, en la poca de la guerra en Oriente Medio de 1967, en que se envi una orden de ataque real a la tripulacin de un portaaviones nuclear en vez una orden de ejercicios/entrenamiento nuclear. Pocos aos despus, a principos de la dcada de 1970, el Mando Areo Estratgico en Omaha retransmiti una orden de ejercicio de lanzamiento como si fuera una orden de lanzamiento real en un mundo real. En ambos casos haban fallado los controles de los cdigos y la intervencin humana impidi el lanzamiento. Se dan cuenta?, aade Blair. No era nada raro que se produjeran ese tipo de chapuzas.

Blair hizo estos comentarios en reaccin a un informe del aviador Johan Bordne que slo hace muy poco ha publicado la Fuerza Area de EEUU. Bordne estaba sirviendo en la base militar estadounidense en Okinawa en octubre de 1962, en la poca de la crisis de los misiles cubanos y tambin en un momento de graves tensiones en Asia. Se haba elevado el sistema de alerta nuclear estadounidense a DEFCON 2, un nivel por debajo de DEFCON 1, cuando los misiles nucleares pueden ser inmediatamente lanzados. En el pico de la crisis, el 28 de octubre, una tripulacin de misiles recibi autorizacin, por error, para lanzar sus misiles nucleares. Decidieron que no, evitando una probable guerra nuclear y unindose a Petrov y Arkhipov en el panten de los hombres que decidieron desobedecer el protocolo, salvando as al mundo.

Como Blair observ, ese tipo de incidentes no eran infrecuentes. Un estudio reciente de un experto detallaba docenas de falsas alarmas durante todos los aos del perodo revisado de 1977 a 1983; el estudio conclua que el nmero de las mismas fluctu entre 43 y 255 por ao. El autor del estudio, Seth Baum, resume con estas adecuadas palabras: La guerra nuclear es el cisne negro que nunca podemos ver, excepto en el breve momento en que nos est matando. Aplazamos la eliminacin del peligro por nuestra propia cuenta y riesgo. Es hora ya de abordar la amenaza, porque ahora estamos todava vivos.

Estos informes, al igual que los que contiene el libro de Eric Scholosser Command and Control, se ajustan en gran medida a los sistemas de EEUU. Los rusos son sin duda mucho ms propensos a los errores. Por no mencinar el peligro extremo que plantean los sistemas de otros, especialmente Pakistn.

Una guerra ya no es algo impensable

En ocasiones la amenaza no ha sido consecuencia de un accidente, sino del aventurerismo, como en el caso del Able Archer. El caso ms extremo fue la crisis de los misiles cubanos en 1962, cuando la amenaza de desastre fue demasiado real. La forma de abordar dicha crisis fue impactante; al igual que el modo habitual de interpretarla.

Con este sombro antecedente en mente, es til mirar los debates y planes estratgicos. Un caso escalofriante fue el estudio Essentials of Post-Cold War Deterrence del STRATCOM de 1995, en la era Clinton. El estudio pretende conservar el derecho al primer ataque, incluso contra Estados no nucleares. Explica que las armas nucleares se utilizan constantemente en el sentido de que proyectan una sombra sobre cualquier crisis o conflicto. Insta tambin a disponer de un personaje nacional irracional y ansioso de venganza para intimidar al mundo.

La doctrina actual se explora en el artculo principal de la revista International Security, una de las ms acreditadas en el campo de las doctrinas estratgicas. Los autores explican que EEUU est comprometido con la primaca estratgica, es decir, aislamiento de un ataque de represalia. Esta es la lgica de la nueva triada de Obama (reforzar la potencia de submarinos, misiles terrestres y bombarderos), junto con la defensa con antimisiles para contrarrestar un ataque de represalia. La preocupacin que plantean los autores es que la exigencia estadounidense de primaca estratgica podra inducir a China a abandonar su poltica de no ser el primero en utilizar armas nucleares y ampliar su disuasin limitada. Los autores piensan que no lo har, pero la perspectiva sigue siendo incierta. La doctrina acenta claramente los peligros en una regin tensa y conflictiva.

Lo mismo sucede con la expansin de la OTAN hacia el este violando las promesas verbales hechas a Mijail Gorbachev cuando la URSS estaba derrumbndose y accedi a permitir que una Alemania unificada formara parte de la OTAN, una concesin muy notable si uno piensa en la historia del siglo. La expansin hacia la Alemania del Este se produjo de inmediato. En los aos siguientes, la OTAN se expandi por las fronteras rusas; ahora hay sustanciales amenazas incluso para incorporar a Ucrania, en el corazn geoestratgico de Rusia. Uno puede imaginar cmo reaccionara EEUU si el Pacto de Varsovia estuviera an con vida, hubiera incorporado a l a Amrica Latina y ahora Mxico y Canad estuvieran solicitando su entrada.

Aparte de eso, Rusia entiende, al igual que China (y los estrategas estadounidenses, si vamos al caso), que los sistemas de defensa de misiles de EEUU cerca de las fronteras rusas son, en efecto, un arma de primer ataque con el objetivo de establecer una primaca estratgica: inmunidad ante la represalia. Quiz su misin sea totalmente inviable, como algunos especialistas apuntan. Pero los objetivos no van a confiar nunca en eso. Y las reacciones militantes de Rusia son muy naturalmente interpretadas por la OTAN como una amenaza para Occidente.

Un destacado experto britnico en Ucrania plantea lo que denomina paradoja geogrfica fatdica: que la OTAN existe para manejar los riesgos creados por su propia existencia.

Las amenazas son muy reales ahora. Por fortuna, el derribo de un avin ruso por un F-16 turco en noviembre de 2015 no produjo un incidente internacional, pero poda haberlo hecho, especialmente teniendo en cuenta las circunstancias. El avin iba a una misin de bombardeo en Siria. Pas durante tan slo 17 segundos a travs de una franja de territorio turco que sobresale hacia Siria, y era evidente que se diriga a este pas cuando se estrell. Derribarlo parece haber sido un acto innecesariamente imprudente y provocador, un acto con consecuencias.

La reaccin de Rusia fue anunciar que sus bombarderos iran a partir de ahora acompaados por aviones de combate y que iba a desplegar en Siria un sofisticado sistema de misiles antiareos. Rusia orden tambin a su portaaviones Moskva, dotado de un sistema de defensa area de largo alcance, que se acercara ms a la costa, para que estuviera preparado para destruir cualquier objetivo areo que supusiera una amenaza potencial para nuestros aviones, anuncin el ministro de Defensa Sergei Shoigu. Todo esto prepara el escenario para confrontaciones que podran ser letales.

Las tensiones son asimismo constantes en las fronteras entre Rusia y la OTAN, incluyendo maniobras militares de ambas partes. Poco despus de que el reloj del juicio final se moviera amenazadoramente ms cerca de la medianoche, la prensa nacional informaba que los vehculos militares de combate de EEUU desfilaban el mircoles por una ciudad de Estonia que se adentra en Rusia, un acto simblico que pona de relieve las apuestas por ambas partes en medio de las peores tensiones entre Occidente y Rusia desde la Guerra Fra. Poco antes, un avin de combate ruso estuvo a unos segundos de chocar con un avin civil dans. Ambas partes estn llevando a cabo rpidas movilizaciones y redespliegues de fuerzas en la frontera entre Rusia y las fuerzas de la OTAN, y ambas creen que una guerra no es ya algo impensable.

Perspectivas de supervivencia

Si eso es as, ambas partes estn ms all de la locura, porque una guerra bien podra destruirlo todo. Durante dcadas se ha reconocido que un primer ataque por parte de una potencia importante podra destruir al atacante, incluso aunque no hubiera represalias, sencillamente por los efectos del invierno nuclear.

Pero as es el mundo actual. Y no slo el de hoy en da, eso es lo que estamos viviendo desde hace setenta aos. El razonamiento es de punta a cabo sorprendente. Como hemos visto, la seguridad de la poblacin no es bsicamente una preocupacin importante para los polticos. Eso ha sido as desde los primeros das de la era nuclear, cuando en los centros de formacin poltica no se haca esfuerzo alguno al parecer, ni siquiera se expresaba el pensamiento- para eliminar una potencial amenaza grave para EEUU, como podra haber sido posible. Y as continan las cosas hasta ahora, en formas slo brevemente paladeadas.

Ese es el mundo en el que hemos estado viviendo y en el que vivimos en estos momentos. Las armas nucleares representan un constante peligro de destruccin inmediata pero, al menos en principio, sabemos cmo aliviar la amenaza, incluso cmo eliminarla, una obligacin emprendida (y despreciada) por las potencias nucleares que han firmado el Tratado de No Proliferacin. La amenaza de calentamiento global no es instantnea, a pesar de su gravedad a largo plazo que podra incrementarse repentinamente. Que tengamos capacidad para lidiar con ello no est del todo claro, pero no puede haber duda de que cuanto ms nos demoremos, ms terrible ser el desastre.

Las perspectivas para la supervivencia decente a largo plazo no son muy grandes a menos que se produzca un cambio significativo de rumbo. Una gran parte de la responsabilidad est en nuestras manos, las oportunidades tambin.


Noam Chomsky es profesor emrito en el Departamento de Lingstica y Filosofa del Instituto Tecnolgico de Massachusetts (MIT). Es colaborador habitual de TomDispatch; entre sus libros ms recientes estn Hegemony or Survival y Failed States. El presente ensayo procede de su nuevo libro Who Rules the World? Su pgina web es www.chomsky.info.

Fuente: www.tomdispatch.com/blog/176152/tomgram%3A_noam_chomsky,_tick..._tick..._tick.../

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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