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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2016

Felipe VI, un rey por cojones y por los cojones

Luis Gonzalo Segura
Rebelin


Se cumplen dos aos de la coronacin de Felipe VI (19 de junio) y casi nada ha cambiado. Seguro que muchos de los que se hacen llamar periodistas se dedicarn a ensalzar la imagen de El Preparado casi tanto como lo hicieron con El Campechano. Esperemos que la cruda realidad no les deje en el mismo lugar que a los que durante dcadas nos engaaron, que no sean los Cebrianes de turno que luego aparecen vinculados a Panam.

Dejando a un lado la indefendibilidad intelectual de una monarqua en un sistema democrtico, la realidad es que la Casa Real ha hecho muy poco, desde un punto de vista objetivo, por adaptar su institucin a los mnimos requisitos exigibles en una democracia.

Un rey por los cojones: coronacin machista

Un rey que no fuera machista jams habra ascendido al trono por encima de una hermana mayor (dos) y un pas que no lo fuera tampoco lo habra permitido. Aunque nuestra sociedad hace tiempo que ha redoblado esfuerzos para terminar con esta lacra, poco parece haberle importado a Felipe. Quera reinar y nada ni nadie se lo ha impedido, ambicin que recuerda a la de su padre cuando pas por encima de Juan de Borbn.

Por desgracia, ejemplos tan machistas como el de la coronacin suponen una falta de legitimacin considerable. Los partidos polticos se esfuerzan en las listas cremallera o en la paridad, los medios de comunicacin denuncian las diferencias salariales entre hombres y mujeres y las grandes personalidades se apuntan a campaas de concienciacin. Sin embargo, todos enmudecen ante el caso de Felipe VI y su coronacin machista. Parece que para alguno las hermanas mayores del rey ni existen. Qu legitimidad puede tener el rey, la reina o cualquier miembro de la Casa Real para posicionarse en contra del machismo si son los primeros en practicarlo? Ninguna.

Un rey por cojones: sin consulta popular

El monarca, al igual que su padre y antepasados, no parece muy demcrata. Hay muchos que afirman que no borbonea, como si fuera suficiente muestra de valores democrticos que no participe de un golpe de estado o conspire contra el presidente. Pienso que nos conformamos con muy poco.

Se deberan haber emprendido dos reformas que adecuaran la existencia de la monarqua, si ello es posible, a una democracia moderna (que no somos). Las medidas son evidentes: referndum previo a la coronacin y posibilidad de revocacin. De esta forma, se conseguira que el reinado estuviera subordinado a los ciudadanos. Si la soberana emana del pueblo, tendr que ser este el que decida qu gobierno prefiere, qu rey o reina desea que ostente la corona y hasta qu momento quiere que esto suceda. Parece que lo de la subordinacin y la soberana popular no son valores del gusto de la realeza.

Un rey con privilegios anacrnicos

Sin ningn gnero de dudas, convertir al rey en un ciudadano ms a efectos jurdicos debera ser una prioridad de los partidos polticos, los ciudadanos y los medios de comunicacin. De momento no est en la agenda. Llegados a esta situacin, si alguien debera ser el primero en dar ejemplo y terminar con la inviolabilidad jurdica tendra que ser el propio Felipe. El rey no es que est aforado, es que es inviolable jurdicamente hablando. Resulta muy grotesco que en un pas democrtico uno de sus ciudadanos pueda legalmente atentar contra todos y todo y salir indemne de semejante crimen. Algunos dirn que no pasar, pero por desgracia ah est el comportamiento de Juan Carlos I durante su reinado.

Puede que uno de los motivos para que se mantenga este privilegio sea que si el rey emrito pudiera ser juzgado tendra muchas dificultades para evitar la crcel.

Un rey con un salario desorbitado

En lo salarial el rey no es ejemplar. Un pas en el que un tercio de los ciudadanos gana menos de 650 euros no parece el mejor escenario para el salario real (236.544 euros). Somos muchos los que reclamamos una mejor redistribucin de rentas y quin mejor que el rey para aplicar medidas en este sentido. El problema es que para ello se requiere ejemplaridad y cuando se habla de dinero (y de otras cuestiones) en la Casa del Rey, la ejemplaridad ni est ni se la espera.

No es en ningn caso procedente, menos an en mitad de una de las mayores crisis que se recuerdan, ganar casi el cudruple que el presidente del Gobierno y que diversos miembros de su familia sumen salarios superiores a los de este (el rey emrito, 189.228 euros, la reina emrita, 106.452 euros, o la reina, 130.092 euros). Entre los cuatro salarios reales (662.316 euros) multiplican por ms de siete lo que recibe la familia presidencial. No est mal. Podran haber rebajado su salario hasta el nivel del presidente del Gobierno y haber eliminado el resto de salarios, dejando en todo caso el salario del rey emrito (equiparndole al de los expresidentes de Gobierno). Ni que decir tiene que comprobar que los reyes ganan ms que las reinas es de bastante mal gusto despus de la reclamacin que tantas mujeres hacen en cuanto a equiparacin salarial.

Otro punto que resulta bastante anacrnico es que sea el propio rey el que se suba o baje el sueldo.

Un rey jefe de las Fuerzas Armadas: otro anacronismo real

No es solo una cuestin de seguir teniendo a un rey como Jefe de las Fuerzas Armadas, que tambin. Lo peor de todo es que en estos dos aos de reinado no ha instado a un cambio profundo del mundo militar (justicia militar, rganos de control, macrocefalia o excedente de oficiales, despilfarro y corrupcin, abusos y acosos, precariedad laboral y despido de la tropa, abandono de los discapacitados, etc.). No ha tenido ni una palabra para los militares heridos o discapacitados que reclaman pensiones y/o justicia, no ha compartido un gesto con aquellos militares que son enviados al desempleo, no ha exigido el fin del excedente de oficiales que ya se dibujaban a la perfeccin en los relatos literarios del siglo XX y tampoco ha credo oportuno abanderar la lucha contra una corrupcin militar que hasta Santiago Ramn y Cajal describi a finales del siglo XIX.

Un rey compi-yogui

Por desgracia, hay pocos cambios destacables salvo que el rey actual no es amigo de Villar Mir como lo fue el emrito, sino de su yerno y que el nuevo monarca es ms del gusto del yoga que de los elefantes, blancos y cazados. Cosas de compi-yoguis que la plebe y los medios de mierda (tal y como afirm Letizia, La Republicana) no estamos preparados para entender.

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejrcito de Tierra, miembro del colectivo Anemoi.

En la actualidad, sobrevive gracias a las ventas de Cdigo rojo, CONSGUELA AQU FIRMADA Y DEDICADA!. Cdigo rojo le echa huevos al asunto y no deja ttere con cabeza. Se arriesga, proclamando la verdad a los cuatro vientos, haciendo que prevalezca, por una vez, algo tan denostado hoy en da como la libertad de expresin (A golpe de letra por Sergio Sancor).

El colectivo Anemoi recomienda las novelas Cdigo rojo (2015) y Un paso al frente (2014).

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Prximas presentaciones: SANTANDER (23 y 24 de junio). Consultar Facebook para ms informacin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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