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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2016

Coyuntura Poltica en Venezuela
Crisis, Tendencias y el Desafo de la Independencia de Clase

Vctor Vallejos y Juan Williams
Rebelin


El presente artculo, constituye un humilde intento de aportar a un balance crtico del proceso de cambio en Venezuela y su situacin poltica actual. No pretende ser un documento exhaustivo y reconocemos que presenta limitaciones tericas. Nuestro anlisis parte de una mirada abiertamente militante, que echa races y se reconoce en el comunismo libertario. Gran parte de estas reflexiones, surgen a partir de una serie de entrevistas a militantes y organizaciones sociales y polticas venezolanas, las cuales fueron realizadas en Caracas y en el Estado de Lara, durante el mes de febrero de este ao.

En los ltimos 17 aos, Venezuela ha experimentado un proceso de transformacin social de avanzada para el contexto internacional que, junto con situar nuevamente al socialismo como horizonte a conquistar, ha permitido la politizacin y el desarrollo de un extenso movimiento popular -de races histricas profundas que exceden ampliamente a la irrupcin de Chvez en el ao 1992- apostando adems, a una integracin latinoamericana que aunque se ha dado principalmente por arriba -entre Estados y gobiernos- logr instalar en lo discursivo la necesidad de formar un polo revolucionario desde Amrica Latina y de romper con la hegemona de los Estados Unidos en la regin.

No obstante, como todo proceso real, el venezolano tambin ha estado atravesado por mltiples contradicciones. Si bien el gobierno bolivariano logr impulsar una poltica redistributiva que permiti destinar parte significativa de la renta petrolera hacia la mejora en las condiciones de vida de amplias capas de la poblacin, en estos 17 aos no se han dado pasos claros hacia la superacin bajo perspectiva socialista del modelo rentista petrolero1. El ejecutivo ha quedado atrapado entre polticas que han apuntado a un capitalismo de estado2 y la conformacin de alianzas con sectores de la burguesa productivista, estrategias que han fracasado en su objetivo de diversificar la matriz productiva del pas y que le han costado caro al movimiento popular en trminos de la prdida de su autonoma frente al empresariado y al Estado.

El carcter del Estado en Venezuela tampoco se ha modificado de manera sustancial. En un primer momento, el chavismo logr desplazar del centro del poder poltico -mas no del poder econmico- a la vieja oligarqua tributaria del pacto de punto fijo3, avanzando adems, en la institucionalizacin de espacios de participacin abiertos al protagonismo popular, lo que en un contexto de avanzada del pueblo movilizado, permiti vislumbrar la posibilidad de ir superando las lgicas de la democracia representativa tradicional. No obstante, en la medida que el campo popular ceda terreno4 como fuerza movilizadora y autoorganizada, se termin consolidando una estructura estatal burocrtica, clientelar y permeable al surgimiento de sectores identificados con el chavismo, o ligados en forma oportunista a este, los cuales usurparon la riqueza colectiva y se enquistaron en posiciones de poder en pos de la defensa de sus propios intereses de clase5.

Por otra parte, la muerte de Chvez sac a la luz otro de los problemas que arrastra el proceso venezolano. La prdida de claridad estratgica y de iniciativa poltica que se evidencia desde ese momento refleja la ausencia de una direccin colectiva, posibilidad ahogada en un primer momento por el liderazgo apabullante ejercido por Chvez, elemento constantemente reforzado en el marco de una cultura poltica caudillista, caracterstica arraigada en la historia del pas caribeo6.

1.1. La situacin econmica

Como mencionbamos previamente, el rentismo petrolero es uno de los principales rasgos de la economa venezolana. Esto es, que Venezuela capta del mercado internacional una cantidad enorme de valor no producido en el propio pas. La venta del petrleo supera holgadamente el 90% de las exportaciones del pas, constituyendo la principal entrada de divisas en dlares. Esta condicin monoexportadora ha sido as desde hace muchsimo tiempo antes del chavismo y fue determinando el sesgo parasitario de su burguesa7, la cual ha dependido de manera directa del traspaso de parte de la renta petrolera bajo la forma de subsidios para la importacin y produccin.

Uno de los grandes logros del gobierno bolivariano fue haber nacionalizado realmente la produccin petrolera y redistribuir los excedentes a amplias capas de la clase trabajadora8, excluida hasta ese momento de tales recursos. Esto permiti la aplicacin de fuertes polticas sociales que elevaron el nivel de vida y la dignidad del pueblo trabajador.

No obstante, esto no implic desplazar la condicin hegemnica de la burguesa sobre la economa del pas, al punto de mantener prcticamente intacta la preeminencia del sector privado en este mbito9. De hecho, el mismo proyecto bolivariano, le asigna al empresariado nacionalista y productivo un rol importante dentro del proceso de cambio10.

Por otro lado, el alto precio del petrleo durante la dcada de los 2000, permiti aumentar la acumulacin de parte importante de la burguesa venezolana al mismo tiempo en que se aumentaba fuertemente el gasto social. Esta reparticin de la renta tanto para la burguesa como para la clase trabajadora -llamada equilibrio distributivo entre las clases por el economista uruguayo Rodrigo Alonso11-, es la que se volvi insostenible desde que comenz a bajar el precio internacional del petrleo, sobre todo a partir del ao 2012. La creciente demanda interna -dependiente de las importaciones y, por lo tanto, de divisas- y los cada vez menores ingresos en dlares al pas provocados por la baja del precio internacional del petrleo, son la base material del ciclo inflacionario del pas. Por su parte, el bachaqueo, el acaparamiento y el contrabando constituyen fenmenos secundarios que agravan la inflacin, pero que en primer lugar estn incentivados por ella al volverse ms rentables estas prcticas12.

En tal sentido, la actual crisis econmica debe ser entendida como el lmite del propio capitalismo rentista venezolano para sostener procesos de inclusin y elevacin del nivel de vida de la clase trabajadora, mientras paralelamente la burguesa mantiene tasas de ganancias elevadas y no como el fracaso de una experiencia socialista que no ha sido tal todava13. De hecho, las discusiones frente a las posibles salidas apuntan todas a la necesidad de cortar este equilibrio distributivo entre las clases, ya sea haciendo pagar a la clase trabajadora o a la burguesa el costo de la crisis. Por una parte, hay quienes apuestan por las tpicas medidas de ajuste neoliberal (reducir el gasto social, liberacin de precios, precarizacin laboral, etc.). Y por otra, se plantea un avance en sentido expropiador (control del comercio exterior, nacionalizacin de la banca y de empresas estratgicas, aumento de la carga impositiva a la burguesa y sobre todo fin a sus subvenciones). Esto, con mayor o menor nfasis en el control popular de tales medidas, pero siendo el gobierno y otros poderes del Estado quienes deberan protagonizar las intervenciones.

En todo el espectro de fuerzas en disputa, existe plena conciencia del catastrfico costo poltico que traera la aplicacin de las medidas de ajuste. Adems, ya sea si se descargan los costos de la crisis a la clase trabajadora o la burguesa, se asume que el nivel de conflictividad entre las clases necesariamente aumentar. Estos ltimos aos, el aumento de la deuda pblica y la emisin de bonos soberanos han suplido la carencia de entrada de divisas, pero esto solo ha permitido ganar tiempo14; tiempo que tambin se est agotando.

1.2. La situacin poltica:

La derrota del chavismo en las elecciones de la Asamblea Nacional el 6 de diciembre fue contundente e inesperada en su magnitud. Aunque la compleja situacin econmica haca prever que el resultado no sera favorable para el PSUV, ni en la derecha se imaginaban que ganaran con tanta holgura la mayora de la Asamblea Nacional. No obstante, al mirar los resultados con atencin, si bien se profundiza la tendencia del oficialismo a perder apoyo electoral, esto tampoco se ha traducido en un crecimiento significativo de la oposicin. Si se compara la eleccin del 6 de diciembre del 2015 con la eleccin presidencial del 2013, el chavismo perdi cerca de 2 millones de votos (un 26,2%), pero la derecha slo creci en 343.434, es decir un 4,6%. Si a esto le agregamos el alto porcentaje de votos nulos15 (4.77%, casi el triple de votos nulos que en la eleccin parlamentaria anterior), la tesis del voto castigo como expresin de sectores chavistas descontentos con la conduccin del gobierno, adquiere sentido.16

Este descontento con el gobierno, manifestado en las votaciones no se explica exclusivamente por la escasez de productos bsicos o la inflacin. Venezuela vivi una crisis econmica comparable en el periodo comprendido entre el golpe de abril del 2002 y el paro petrolero de fines de ese mismo ao, el cual se extendi hasta principios del 2003. Si bien aquella situacin fue ms breve, en ese momento la devaluacin de la divisa y la contraccin de la economa fueron enormes17 y aun as la poblacin mantena un apoyo fuerte al gobierno, representado en la consigna con hambre y sin empleo con Chvez me resteo. De hecho, fue justo un momento en que la movilizacin popular en respuesta al golpe permiti radicalizar el proceso, tomar control de empresas estratgicas y ganar terreno en distintas instituciones. Justo lo opuesto que ha ocurrido ahora, cuando luego de una nueva arremetida violenta por parte de la derecha expresada en las guarimbas del 2014, se impulsaron una serie de mesas de dilogo que llevaron a que el gobierno cediera y se abriera a poner a disposicin del empresariado venezolano, recursos adicionales en dlares18 y mayores facilidades para sus importaciones y exportaciones; todo ello supuestamente para fortalecer la capacidad productiva del pas. Esta tendencia se ha ido profundizando y como botn de muestra tenemos la creacin del Consejo Nacional de Economa Productiva compuesto principalmente por empresarios y la nominacin como vicepresidente de economa productiva al ex presidente del gremio empresarial Fedeindustria Miguel Prez Abad, quien estar al mando del Ministerio de Economa Productiva19.

La derrota electoral del oficialismo no solo le abri la posibilidad a la derecha de desmantelar las polticas redistributivas del gobierno bolivariano,20 sino tambin, le permiti volver a plantear abiertamente la salida de Maduro antes que termine su mandato. Si a esto le sumamos la prdida de liderazgo de Maduro al interior del oficialismo y la ineficacia de las medidas impulsadas desde su gobierno para superar la crisis econmica, se configura un escenario en donde amplios sectores coinciden en la posibilidad cierta de que el PSUV con Maduro a la cabeza, pierda el ejecutivo en el corto plazo.

En ese contexto, parte considerable del PSUV y del gobierno estn impulsando una poltica de acercamiento y negociacin con sectores del empresariado productivo, buscando profundizar una alianza con este sector de la burguesa como herramienta que les permita superar la crisis econmica y estabilizar la situacin poltica. Esto, intentando agudizar las supuestas contradicciones entre esta burguesa productivista y su par parasitario.

Al mismo tiempo, los sectores ms lcidos de la derecha, acarician la posibilidad de una transicin pacfica y negociada, que les permita recuperar el ejecutivo evitando mayores niveles de conflictividad y agudizacin de las contradicciones de clases, apostando a que las primeras medidas de ajuste econmico tpicamente neoliberales comiencen a impulsarse durante el gobierno de Maduro. Esto, por la incapacidad de la oposicin de derecha de superar sus divisiones internas y recuperar el liderazgo poltico que mantuvo en otras dcadas. Al decir del profesor Roberto Lpez Snchez: Un eventual ascenso de la derecha pro-imperialista tendra escenarios de ingobernabilidad muy superiores a los que haya podido afrontar el chavismo en estos aos21.

La priorizacin de la alianza con la burguesa arrastra consigo el deterioro en la correlacin de fuerzas para el campo popular, lo que se expresa adems, en la agudizacin de las contradicciones entre sectores de avanzada de la clase trabajadora y el gobierno bolivariano. Como botn de muestra podemos mencionar el conflicto que protagonizan los trabajadores de la Empresa de Propiedad Social Directa Comunal (EPSDC) Proletarios Unidos en conjunto con la comuna Po Tamayo en la ciudad de Barquisimeto, Estado de Lara.

La EPSDC Proletarios Unidos, surge a partir de la iniciativa de los trabajadores de la cervecera de capitales brasileos Brhama, quienes frente al abandono injustificado de la empresa por parte de sus anteriores dueos, deciden no aceptar el finiquito que les ofrecan y optan por ocupar la fbrica bajo la perspectiva de hacerla producir en forma autogestionada. A partir de ese momento, los trabajadores se ven obligados a resistir y enfrentarse no solo a los antiguos dueos de dicha fbrica, sino tambin, a la gobernacin de derechas de Lara y a los funcionarios que dentro del gobierno socavan y obstaculizan la posibilidad de que el proyecto de Proletarios Unidos se consolide. En ese proceso, los trabajadores se articulan con los comuneros de Po Tamayo, quienes tambin han sido protagonistas de una interesante experiencia de construccin de poder popular de carcter territorial y productivo.

No obstante, pese al enorme potencial que evidencia el esfuerzo de los trabajadores de la ex Brhama y la comuna de Po Tamayo, el gobierno se ha abierto a la posibilidad del traspaso de la fbrica al grupo Cisneros, propiedad de uno de los ms grandes empresarios de Venezuela, miembro de la Barrick Gold Corporation22. Lo anterior se basa en el supuesto de que una alianza con este grupo econmico exponente de la burguesa industrial, le permitira al gobierno mermar el poder econmico de Lorenzo Mendoza, presidente de empresas Polar, grupo que actualmente hegemoniza el mercado de las cervezas y de la alimentacin en Venezuela.

Esta situacin es homologable a la que experimentan otras empresas que intentan ser autogestionadas por sus trabajadores en alianza con organizaciones populares articuladas en las Comunas. En la misma ciudad de Barquisimeto, empresas de propiedad social directa comunal como Beneagro y Alfareros del Grez, han visto obstaculizado su desarrollo no slo a causa del boicot empresarial, sino tambin, producto de las lgicas burocrticas del Estado venezolano y la poltica de alianza del gobierno con sectores de la burguesa.

1.3. El Factor Pueblo23: la clase trabajadora como motor de cualquier transformacin

No cabe duda que el proceso Bolivariano, con sus contradicciones incluidas, ha permitido la politizacin de amplias capas de la poblacin adems del desarrollo de verdaderas experiencias de poder popular. Con estas ltimas nos referimos a las comunas24, a las empresas bajo control obrero, a expresiones de autoconstruccin en los barrios, entre otros espacios tanto urbanos como rurales25. Lamentablemente, estas genuinas organizaciones de la clase trabajadora distan mucho de ser hegemnicas en el pas caribeo. Ms bien, se trata de organizaciones que han debido sortear y sobreponerse a la promocin de relaciones clientelares que han sido facilitadas por la entrega de ingentes recursos econmicos desde el gobierno. De hecho, a lo largo de los aos, estas relaciones fueron apaciguando la iniciativa poltica de muchas otras expresiones de clase.

Creemos que es la fuerza del pueblo trabajador -factor decisivo para impulsar hacia un sentido revolucionario la actual crisis- la que se ha perdido de vista desde miradas superficiales que entienden que el futuro del proceso se juega exclusiva o principalmente en el mbito gubernamental o en las instituciones del Estado.

Como lo relata Lpez Snchez26, por lo menos desde mediados del siglo XX y en trminos generales, la izquierda venezolana ha adolecido de la capacidad de acoplarse a los tiempos propios del desarrollo de la clase trabajadora. Esto se ha expresado en que se ha privilegiado la construccin de relaciones instrumentales con la clase trabajadora, relegndola al mero apoyo electoral o al seguimiento de incursiones de carcter vanguardista y foquista, es decir, como masa de maniobra27.

No obstante, si observamos la historia venezolana reciente, fue la respuesta ms o menos espontnea del pueblo trabajador la que cambi las correlaciones de fuerza para detener el golpe de abril del 2002, abriendo con ello un escenario distinto tanto para Venezuela como para el continente. En este caso, ni los golpistas ni el propio gobierno bolivariano consideraron que el pueblo trabajador sera quien finalmente inclinara la balanza hacia la profundizacin del proceso de cambio. Asimismo, fue la participacin de ese mismo pueblo y la capacidad operativa de los trabajadores de PDVSA los que permitieron reanudar la produccin en el contexto del golpe petrolero de 2002-2003 a pesar de la incredulidad de los gerentes golpistas28. Para ese momento la conduccin chavista ya tena prevista una respuesta organizada al golpe, la cual pudo apoyarse en el respaldo popular, siendo particularmente llamativo el rol que cumplieron los crculos bolivarianos.

Justamente, luego de la coyuntura de 2002-2003, es cuando se desat con mayor fuerza la autoorganizacin de la clase trabajadora, bajo formas diversas y enormemente masivas y donde la juventud y la mujer adquirieron un nuevo protagonismo. Este proceso tuvo su auge y un progresivo declive despus del 2006-2007. Se trate de las masivas redes de medios comunitarios agrupados en ANMCLA29, de la renovacin sindical que supuso la creacin de la Unin Nacional de Trabajadores (UNT) frente a la descompuesta CVT (Confederacin de Trabajadores de Venezuela) o la creacin de los Consejos Comunales como formas de auto-administracin territorial; todos debieron enfrentarse al problema de la independencia frente al gobierno. Ello suscit los quiebres de algunas de estas organizaciones (como ANMCLA), la desaparicin y el virtual reemplazo de otras (como la UNT por la Confederacin Bolivariana Socialista de los Trabajadores, CBST) o de la aceptacin clientelar de otras (como la mayora de los Consejos Comunales, que al da de hoy son principalmente herramientas para percibir renta). La no resolucin de este problema desde una perspectiva de independencia de clase es la raz de lo que algunos identifican como el declive de este proceso auto-organizativo.

Al da de hoy la clase trabajadora de Venezuela todava cuenta con mltiples y variadas organizaciones con importante capacidad de lucha y combate. Una de las ms interesantes es la articulacin entre organizaciones comunales con control efectivo del territorio, las cuales representan autnticas expresiones de poder popular. Sin embargo, es claro que estas y otras organizaciones se encuentran a la defensiva30. Lo ms preocupante es que en los posibles escenarios futuros se encontrarn todava ms asediadas.

1.4. Tendencias actuales

Por el momento, es claro que las medidas impulsadas por el gobierno de Maduro no han logrado abrir un camino que permita la superacin de la crisis econmica31 en curso, afectando con ello a millones de miembros de la clase trabajadora venezolana incluidas sus capas ms acomodadas. Son ellos y ellas quienes sufren cotidianamente la devaluacin de sus salarios, la escasez de medicinas y la dificultad para conseguir alimentos y artculos de primera necesidad.

Por su parte, el bloque opositor empuja una estrategia marcada por un delicado equilibrio entre una posicin de fuerza en las calles -con marcados tintes fascistas32- que obligue a Maduro a salir del ejecutivo y, una tarda apuesta por un referndum revocatorio en el marco de la constitucin bolivariana. Este eventual referndum debiese ejecutarse durante el 2016 para que se convoque a nuevas elecciones y la derecha pueda retomar el poder poltico por la va electoral.

A nivel internacional, esta estrategia se articula con el rol que juegan los Estados Unidos y las derechas de otras latitudes. La constante infiltracin de paramilitares colombianos con el objetivo de aumentar los niveles de violencia y generar una situacin de caos es una de sus apuestas ms peligrosas si consideramos adems los constantes llamados a la aplicacin de la carta democrtica de la OEA33. Sumados, ambos elementos amenazan con la posibilidad de una intervencin militar extranjera. Esto no quiere decir que la intervencin necesariamente vaya a ocurrir, pero la amenaza constituye en s misma un elemento de presin.

En ese contexto, desde el gobierno de Maduro se ha ido profundizando la poltica de alianza con sectores del empresariado industrial, a la vez que ha ido adquiriendo rasgos cada vez ms autoritarios expresados en el fortalecimiento de los lazos con la cpula del ejrcito y en los intentos por retrasar34 la realizacin del referndum revocatorio.35 Por su parte, es un verdadero secreto a voces el acercamiento de personajes importantes de gobierno a sectores de la oposicin poltica para hablar sobre la transicin pacfica.

Evidentemente, esta situacin favorece la tendencia del gobierno a perder apoyo popular, a que parte importante de su militancia se abra36 y a que sectores crticos intenten capitalizar el descontento. En esta senda, organizaciones expulsadas de facto del PSUV como Marea Socialista han podido aglutinar parte del desencanto. No obstante, en lo programtico no se distinguen significativamente de las tendencias crticas internas del propio PSUV, pues acentan ms la necesidad de las auditoras, el ataque a la corrupcin, etc. pero a nuestro juicio, no apuntan a las dimensiones estructurales de la actual crisis. Por lo dems, dadas sus dimensiones y su nivel real de insercin dentro de las organizaciones de la clase trabajadora, tampoco constituyen por s solos una alternativa real a la situacin poltica.

La mayor parte de la izquierda -bases de apoyo del PSUV, como quienes se sitan fuera de su rbita- se mantiene en una llamativa pasividad respecto a estas peligrosas tendencias en desarrollo. Parte importante de ellas, una generacin completa de jvenes, se resignan a asumir la posibilidad de perder el gobierno despus de 17 aos. Otra parte, minoritaria, asume estas posibilidades. Pero sus mayores preocupaciones se centran en la posibilidad de una eventual victoria electoral en un futuro post Maduro, para lo cual sobrevaloran los resguardos democrticos de la institucionalidad burguesa y la capacidad futura que tendr el aparato electoral del PSUV luego de una derrota que no slo ser electoral, sino que afectar directamente a las organizaciones de lucha en el terreno econmico y social. Por ltimo, existen tendencias an ms minoritarias que las anteriores que asumen las consecuencias de un posible escenario de retroceso y que ello pondr a la clase trabajadora a la defensiva, en una situacin de resistencia. Lamentablemente, en ellas predominan estrategias ms militaristas que de desarrollo en el plano social, no asumiendo con todas sus implicancias las desastrosas experiencias de los aos 60 y 70. En general, se observa una preocupante inercia por parte de los sectores honestamente revolucionarios del contexto venezolano, los cuales parecieran estar a la espera de un nuevo caudillo o liderazgo al cual seguir, en lugar de asumir la responsabilidad de renovar la discusin estratgica y programtica.

1.5. Reflexiones finales

Desde hace aos, diversas organizaciones de izquierda en Chile hemos abordado una serie de discusiones en torno a las estrategias que nos permitan abrir un camino hacia la superacin del capitalismo y sus especificidades neoliberales, teniendo como horizonte el socialismo. En esas discusiones, las referencias a los gobiernos progresistas o de izquierda en Amrica Latina han sido inevitables. Pero lamentablemente, muchas veces estas experiencias se evalan desde miradas superficiales y acrticas.

En un momento poltico a nivel latinoamericano, marcado por el estancamiento, retroceso o crisis abierta de estos procesos y sus expresiones gubernamentales que -con matices- se plantearon en oposicin a la hegemona neoliberal predominante en los 90, debemos revisar en profundidad estas experiencias, de manera de ir esclareciendo nuestros propios problemas que se abren a la hora de emprender un camino de transformacin profunda.

Al respecto, mirando la experiencia venezolana, hay varios elementos que nos parecen pertinentes mencionar.

En primer lugar, la poltica de alianzas policlasista impulsada por el gobierno, donde se le asigna un papel relevante a sectores de la burguesa industrial, parece un error si lo que se persigue es un proyecto postcapitalista. Recordemos que este sector es prcticamente insignificante en una economa de carcter rentista como la venezolana. Adems, es evidente que esta alianza en conjunto con los vnculos que se han establecido con otros pases de mayor podero industrial y sus respectivas burguesas, tampoco le ha permitido a Venezuela diversificar su matriz productiva, en base a un componente industrial propio que le permita a su economa superar dicho carcter rentista petrolero.

Al contrario, dicha alianza ha tendido a debilitar a la clase trabajadora venezolana y sus experiencias de autogestin directa de la produccin, lo que incluso ha dado pie para que se agudicen contradicciones objetivas entre el movimiento popular venezolano y el gobierno bolivariano.

Pero estas contradicciones no slo se dan en el plano econmico-productivo. Uno de los aspectos que ms nos llama la atencin, es el abismo que se produce entre un aparato estatal que en el plano institucional, abre enorme posibilidades para el protagonismo popular en la gestin de los asuntos pblicos, pero que en la prctica, no slo se encuentra cooptado por una burocracia altamente corrupta que se ha ido constituyendo en una nueva fraccin de la clase dominante (la boliburguesa), sino que tambin, ahoga y desnaturaliza experiencias de construccin de poder popular de avanzada, que terminan cediendo al peso de la burocracia o apacigundose bajo las lgicas clientelares del gobierno.

En la misma lnea, la ausencia de un liderazgo colectivo, que permita superar aquella conduccin apabullante que represent Hugo Chvez, nos parece un elemento central que explica en parte la desorientacin y prdida de claridad estratgica en la que se encuentra el movimiento popular venezolano y la izquierda revolucionaria. La discusin sobre los instrumentos polticos que permitan canalizar dicha conduccin colectiva se vuelve cada vez ms relevante bajo estas circunstancias. Si bien, compaeras y compaeros valiosos, tanto dentro como fuera del PSUV han ido planteando en los ltimos aos estos elementos, dichos esfuerzos hasta el momento an no se han logrado cristalizar.

Finalmente, si bien insistimos en que la izquierda debe mantener una mirada crtica frente a este u otros procesos de transformacin, no podemos negar que a lo largo de estos 17 aos, la clase trabajadora venezolana nos ha dado a los pueblos de Latinoamrica y del mundo entero numerosas lecciones de valenta, conviccin y creatividad, por lo que en los actuales y duros momentos que atraviesan nuestros hermanos y hermanas en Venezuela, no podemos perder de vista la necesidad de crear y fortalecer puentes de solidaridad concreta y efectiva entre los pueblos que luchan.


Vctor Vallejos, Juan Williams

Militantes de Solidaridad - Federacin Comunista Libertaria
Mayo-Junio 2016

1 En esto coinciden diversos investigadores e investigadoras, quienes sealan que la base capitalista y especficamente rentista de la economa venezolana se ha mantenido intacta. Recomendamos revisar, entre otras, las argumentaciones de Cira Pascual, profesora de Estudios Polticos en la Universidad Bolivariana de Venezuela. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=206456 y http://www.rebelion.org/noticia.php?id=208627 .

2 A modo de ejemplo, podemos mencionar el caso de SIDOR. En el 2008 y en respuesta a los trabajadores movilizados, el gobierno bolivariano decide comprar a los empresarios argentinos este complejo industrial orientado a la produccin de acero. Si bien inicialmente se plantea un modelo de control obrero con participacin comunal en la gestin de la fbrica, finalmente el gobierno opta por dirigir la empresa de forma burocrtica, poniendo a militares como gerentes y relegando la participacin de los trabajadores a un segundo lugar. Los resultados han sido nefastos, disminuyendo progresivamente su produccin, debido tambin a la crisis econmica que atraviesa el pas. Ver Control Obrero y Autogestin, el ejemplo del compejo industrail SIDOR en Venezuela, Sbastien Brulez, recopilado en Amrica Latina, Emancipaciones en Construccin, Franck Gaudichaud.

3 Pacto poltico entre COPEI (de tendencia demcrata cristiana) y Accin Democrtica (socialdemocracia renovada) quienes se repartieron el poder desde 1958 a 1998. Actualmente forman parte del bloque opositor MUD (Mesa de Unidad Democrtica).

4 Principalmente en el terreno de la autoorganizacin de clase, pero tambin en el plano institucional pues por un parte, durante un momento signific un asedio a la institucionalidad heredada y por otra, se reflej en la conduccin de nuevas instituciones estatales (por ejemplo, las Misiones). Ver apartado 1.3 de este escrito.

5 El surgimiento de la llamada boliburguesa, trmino poco preciso pero bastante difundido que refiere a grupos principalmente empresariales que se han enriquecido con el acceso a determinados negocios, prebendas y subvenciones gracias a su cercana al gobierno chavista o a la participacin dentro de ste.

6 El caudillismo como elemento arraigado en la cultura poltica venezolana, se evidencia claramente en el excesivo culto a la imagen de Chvez y una visin acrtica de su liderazgo que predomina en amplios sectores del espectro poltico y social venezolano. No obstante, este elemento es previo a la llegada de Chvez y rastreable a lo largo de la historia postindependentista venezolana: Al igual que en 1814, la muerte del lder que guiaba el movimiento revolucionario de las masas, Ezequiel Zamora, dej inconclusas las aspiraciones del campesinado. [...] Nuevamente, la ausencia de un slido liderazgo colectivo que continuara la lucha cercen las posibilidades de triunfo de los desposedos. Lpez, R. 2015. El Protagonismo Popular en la Historia de Venezuela. Editorial Trinchera.

7 Este carcter parasitario se expresa en el hecho de que para la burguesa venezolana, histricamente ha sido ms rentable apropiarse de la renta petrolera importando bienes de consumo, evitando los riesgos de invertir dentro del pas en pos de la diversificacin de la matriz productiva. Durante buena parte del siglo XX y XXI, los conflictos sociales en el pas pueden ser analizados desde la disputa por la apropiacin de la renta petrolera.

8 Incluida la as llamada Poblacin obrera sobrante, es decir aquellos sujetos excluidos del proceso de produccin capitalista.

9 La participacin estatal en la economa slo ha subi un 0,37% entre el ao 1999 y 2014. http://www.aporrea.org/trabajadores/a213256.html

10 Entre otros, en el desarrollo de las fuerzas productivas del pas.

11 http://rebelion.org/noticia.php?id=194106

12Segn el investigador del investigador del Centro de Investigacin y Formacin Obrera (CIFO) y recientemente despedido de la Universidad Bolivariana de Venezuela, Manuel Sutherland: La cada vez ms barata importacin [con un tipo de cambio enormemente sobrevaluado] fue mutando en la desviacin de divisas destinada a importar bienes y servicios, en aras de usar esas divisas para fugar capitales o para revenderlas en el mercado paralelo con ganancias que en la actualidad rozan el 15773 %. En: https://alemcifo.wordpress.com/2016/02/17/2016-la-peor-de-las-crisis-economicas-causas-medidas-y-cronica-de-una-ruina-anunciada/

13 Como el mismo Rodrigo Alonso lo sostiene en este escrito: http://brecha.com.uy/crisis-del-socialismo-del-siglo-xxi/ .

14 Pascual, Cira. Ibd.

15El alto porcentaje de votos nulos de esta eleccin, al parecer tambin dependera de una serie de problemas relacionados con la emisin misma del voto. Por otra parte, la derecha efectivamente ha incrementado su votacin de manera constante desde el 2007, a la vez que fue acortando su brecha con el chavismo.

16https://alemcifo.wordpress.com/2015/12/16/elecciones-a-la-asamblea-nacional-crisis-economica-o-la-falaz-guerra-economica-derrota-historica-y-grises-perspectivas/

17 Snchez, G. 2012. La Nube Negra. Vadell Hermanos, Editores.

18 Segn algunas fuentes de prensa, estos recursos habran supuesto miles de millones de dlares. http://www.bbc.com/mundo/ultimas_noticias/2014/04/140423_venezuela_economia_anuncios_maduro_msd

19 http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/02/160215_venezuela_ministro_economia_salas_destitucion_az

20 El proyecto de ley que abre la posibilidad de especulacin inmobiliaria con la Gran Misin Vivienda constituye un buen ejemplo.

21 Lpez, R. 2015. El Protagonismo Popular en la Historia de Venezuela. Editorial Trinchera.

22 Conocida en Chile por mega proyectos como Pascua Lama.

23 Tomamos prestada la expresin de Roberto Lpez Snchez. Ibdem.

24 Las que efectivamente existen y tienen un protagonismo popular, no a aquellas comunas de papel que estn para inflar estadsticas y que son muchos de los casos.

25 Cabe mencionar que, segn entrevistas realizadas y las limitadas experiencias que hemos podido observar, muchas organizaciones populares que ya existan antes del primer gobierno de Hugo Chvez, aprovecharon de manera particular el proceso para fortalecerse.

26 Ibd.

27 Piate, E. 2013. El Partido Socialista Unificado de Venezuela y su Relacin con el Movimiento de Masas. Editorial Trinchera.

28 Snchez, G. 2012. La Nube Negra. Vadell Hermanos, Editores.

29 Asociacin Nacional de Medios Comunitarios, Libres y Alternativos: Naci en 2004. Segn Modesto Guerrero, para 2006 contaba con 324 medios de prensa tradicional, de la web, semanarios, quincenarios, radios, canales de televisin y cine, controlaban salas de cine. Militantes: 3 a 5 mil. http://www.herramienta.com.ar/revista-herramienta-n-33/constitucion-dinamica-y-desafios-de-las-vanguardias-en-la-revolucion-boliva

30 Las fbricas recuperadas resistiendo los intentos de desalojo, las Comunas centradas en resolver sus problemticas al nivel local, etc.

31 Agudizada adems por una crisis energtica ocasionada por una de las peores sequas que le ha tocado enfrentar al pas caribeo.

32 Recordar las guarimbas de febrero de 2014 como estrategia desestabilizadora impulsada por la derecha venezolana, manifestaciones violentas que adquirieron el carcter de ensayo de guerra civil, dejando como resultado decenas de muertos (la mayora personas afines al proceso de cambio bolivariano) y de edificios pblicos destruidos. Ver Una Revuelta de Ricos, Crisis y destino del Chavismo, del periodista Modesto Emilio Guerrero. Los rasgos fascistas de aquellas revueltas tambin son descritos por el autor.

33 http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/19/estados_unidos/1463688722_510990.html

34 Si el referndum revocatorio se realiza durante el 2017, en caso de que Maduro pierda, no se convocan a nuevas elecciones y el vicepresidente asume el ejecutivo hasta el fin del perodo.

35 A donde nos conducen Maduro-Cabello, Roberto Lpez Snchez. Disponible en http://www.aporrea.org/actualidad/a228327.html

36 Lo que en Chile se llamara dar un paso al costado; abandonar la militancia, o asumir pasividad dentro de ella, resignndose al desarrollo predominante dentro del partido.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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