Portada :: Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2016

Brexit, frexit, nedxit o los Estados Unidos de Europa

Juanlu Gonzlez
Rebelin


La semana antes del referndum britnico, cuando todos esperaban que el Reino Unido siguiera en la Unin Europea y que el voto del miedo finalmente se impusiera, me dispuse a enumerar cules seran los beneficios de un eventual brexit. Lo llamaba incluso Bendito Brexit en la cabecera del artculo, porque lo que surge claramente de estas elecciones es la necesidad de una nueva Unin Europea o, por contra, su disolucin definitiva.

Tras los momentos iniciales de autntico shock que hemos visto en periodistas, polticos y tertulianos varios, ya al fin se habla abiertamente de los motivos de desafeccin de las poblaciones europeas por las instituciones de la UE. Y ah hay muy poco recorrido, la socialdemocracia europea, junto con liberales y conservadores han impuesto estos aos una agenda austericida que literalmente ha dinamitado los cimientos de los estados del bienestar del Viejo Continente. El mximo exponente de esa tendencia en nuestro pas fue la reforma express del artculo 135 de la Constitucin. Hecho con nocturnidad y alevosa, como se cometen la mayora de los atracos, en la nueva redaccin de este artculo se consagra el principio de estabilidad presupuestaria y se establece la prioridad absoluta en los presupuestos para el pago de la deuda frente a los gastos sociales ms elementales para el mantenimiento de la calidad de vida de la poblacin. De esta manera, se entreg la soberana social y econmica a la UE y se obviaba el principal cometido de todo estado y todo gobierno: el bienestar y la felicidad de su ciudadana.

Con estas evidencias, es obvio que se produzca un manifiesto rechazo a la Unin, sobre todo por parte de la mayora social que ha sufrido en sus carnes los efectos de las decisiones de los prceres comunitarios. Nadie puede extraarse, pues, de que surjan de norte a sur amplios movimientos de toda ndole que digan basta a las polticas de Bruselas o mejor, de Alemania, que pidan el rescate de la soberana cedida a los burcratas europeos y apuesten por el empoderamiento de una ciudadana que se siente abandonada por sus dirigentes. En muchas ocasiones, el testigo del rechazo lo ha recogido la extrema derecha, impelida por el miedo a la inmigracin de los pases del este del continente e incluso a la llegada de refugiados; pero muchas otras veces ha sido la izquierda quien ha aglutinado mejor el sentimiento de desencanto.

Populistas los llaman, curiosamente desde las formaciones pertenecientes al Partido Popular Europeo y desde los restos de una socialdemocracia desnortada que ha perdido el contacto con la realidad desde hace dcadas, que ha hecho un viaje infausto hasta quedar totalmente desdibujada y fundida con lo peor de la derecha. Se imaginan que dira Hollande o Pedro Snchez de la privatizacin de la banca y de los sectores industriales clave que llev a cabo Francoise Mitterrand en los 70 si la impulsase ahora otro partido? Bolchevique comunista sera lo ms suave que imagino

Y es que el terreno de juego poltico nos lo han ido estrechando hasta lmites insospechados, de manera que el espacio que queda entre las viejas derecha e izquierda tradicionales es prcticamente despreciable. Del campo de ftbol de primera en el que se jugaba en la segunda mitad del siglo pasado, hoy no queda ms que un exiguo futboln con unos pocos jugadores, casi todos iguales, atados a una barra que manejan unas pocas manos que jams se presentan a las elecciones. A quin le extraa que el partido cada vez interese a menos gente? Si la desafeccin por los partidos tradicionales nacionales es un hecho ms que patente y recurrente cmo no va a multiplicarse cuando se trata de un organismo supranacional que puede presumir de ser de todo menos democrtico y representativo?

Como afirmaba anteriormente, las polticas de la Unin Europea han sido generadoras de millones de euroescpticos. Sin embargo, en el propio enunciado de la frase se encuentra la solucin. Tienen que cambiar drsticamente las polticas de la UE si quieren recuperar la confianza popular en las instituciones comunitarias. Por eso he defendido que, a pesar de los indudables problemas que generar el brexit, a la postre va a ser algo muy positivo para el conjunto de la Unin.

Hay quien dice a boca llena que hoy ha muerto la Europa de los mercados y ha nacido la Europa de la ciudadana. Que ha muerto la Europa monetaria y que ha nacido la Europa social. Que hoy ha muerto la religin de la contencin de la deuda y ha nacido la Europa de los estmulos Tampoco creo que haya que lanzar las campanas al vuelo y montar un botelln en honor de su graciosa majestad. Se trata ms bien de una cuestin de oportunidad. Merkel y su banda no van a ceder tan fcilmente, pero tendr que mover ficha, tragarse sus propias palabras, o arriesgarse a un Frexit, a un Nedxit o a la destruccin total del proyecto de integracin continental. De la postura de los gobiernos comunitarios, de los equilibrios de fuerza en el Parlamento Europeo y en la Comisin, depender el camino que tome la institucin. Por eso es tan importante votar cambio en Espaa el prximo domingo, pero con la cabeza puesta tambin en el cambio de la Unin Europea. No desaprovechemos esta oportunidad. Se puede sacar algo muy positivo de esta situacin que, a priori, nos pintan tan negativa. Pero no nos vendr dada, no caer del cielo. La tierra para quien la trabaja.


Blog del autor: http://www.bitsrojiverdes.org/wordpress/?p=13082

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter