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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-10-2005

Modesta contribucin a la lucha del bien contra el mal
Los diablos del Diablo

Eduardo Galeano
Rebelin

sta es una modesta contribucin a la guerra del Bien contra el Mal. El autor aporta algunos identikits que nos ayudan a identificar los diversos rostros del Prncipe de las Tinieblas. En esta muestra slo figuran los demonios de ms larga duracin, que desde hace siglos o milenios siguen activos en el mundo.


El Diablo es musulmn

Ya el Dante saba que Mahoma era terrorista. Por algo lo ubic en uno de los crculos del infierno, condenado a pena de taladro perpetuo. "Lo v rajado", celebr el poeta en La divina comedia, "desde la barba hasta la parte inferior del vientre"

Ms de un Papa haba comprobado que las hordas musulmanas, que atormentaban a la Cristiandad, no estaban formadas por seres de carne y hueso, sino que eran un gran ejrcito de demonios que ms creca cuanto ms sufra los golpes de las lanzas, las espadas y los arcabuces.

En tiempos actuales, los misiles fabrican muchos ms enemigos que los enemigos que destripan. Pero, qu sera de Dios, al fin y al cabo, sin enemigos? El miedo manda, las guerras comen miedo. La experiencia prueba que la amenaza del infierno es siempre ms eficaz que la promesa del Cielo. Bienvenidos sean los enemigos. En la Edad Media, cada vez que tambaleaba el trono, por bancarrota o furia popular, los reyes cristianos denunciaban el peligro musulmn, desataban el pnico, lanzaban una nueva Cruzada y santo remedio. Ahora, hace un ratito noms, George W. Bush ha sido reelecto presidente del planeta gracias a la oportuna aparicin de Bin Laden, el Satn mayor del reino, que en vsperas de la eleccin anunci, desde la tele, que iba a comerse a todos los nios crudos.

All por el ao 1564, el demonlogo Johann Wier haba contado los diablos que estaban trabajando en la tierra, a tiempo completo, por la perdicin de las almas cristianas. Haba siete millones cuatrocientos nueve mil ciento veintisiete, que actuaban divididos en setenta y nueve legiones.

Muchas aguas hirvientes han pasado, desde aquel censo, bajo los puentes del infierno. Cuntos suman, hoy da, los enviados del reino de las tinieblas? Las artes de teatro dificultan el conteo. Estos engaeros siguen usando turbantes, para ocultar sus cuernos, y largas tnicas tapan sus colas de dragn, sus alas de murcilago y la bomba que llevan bajo el brazo.

El Diablo es judo

Hitler no invent nada. Desde hace dos mil aos, los judos son los imperdonables asesinos de Jess y los culpables de todas las culpas.

Cmo? Que Jess era judo? Y judos eran tambin los doce apstoles y los cuatro evangelistas? Cmo dice? No puede ser. Las verdades reveladas estn ms all de la duda y no exigen ms evidencia que su propia existencia. Las cosas son como se dice que son, y se dice porque se sabe: en las sinagogas el Diablo dicta clase, y los judos estn desde siempre dedicados a profanar hostias y a envenenar aguas benditas. Por ellos han ocurrido las bancarrotas econmicas, las crisis financieras y las derrotas militares; son ellos quienes han trado la fiebre amarilla y la peste negra y todas las pestes.

Inglaterra los expuls, sin dejar ni uno, en el ao 1290, pero eso no impidi que Chaucer, Marlowe y Shakespeare, que nunca haban visto un judo, fueran obedientes a la caricatura tradicional y reprodujeran personajes judos segn el molde satansimo del parsito chupasangre y el avaro usurero.

Acusados de servir al Maligno, estos malditos anduvieron los siglos de expulsin en expulsin y de matanza en matanza. Despus de Inglaterra, fueron sucesivamente echados de Francia, Austria, Espaa, Portugal y numerosas ciudades suizas, alemanas e italianas. Los reyes catlicos, Isabel y Fernando, expulsaron a los judos, y tambin a los musulmanes, porque ensuciaban la sangre. Los judos haban vivido en Espaa durante trece siglos. Se llevaron las llaves de sus casas. Hay quienes las tienen todava. Nunca ms volvieron.

La colosal carnicera organizada por Hitler culmin una larga historia de persecucin y humillacin. La caza de judos ha sido siempre un deporte europeo. Ahora los palestinos, que jams lo practicaron, pagan la cuenta.

El Diablo es mujer

El libro Malleus Maleficarum, tambin llamado El martillo de las brujas, recomendaba el ms despiadado exorcismo contra el demonio que lleva tetas y pelo largo. Dos inquisidores alemanes, Heinrich Kramer y Jakob Sprenger, lo escribieron, por encargo del Papa Inocencio VIII, para hacer frente a las conspiraciones demonacas contra la Cristiandad. Se public por primera vez en 1486, y hasta fines del siglo dieciocho fue el fundamento jurdico y teolgico de los tribunales de la Inquisicin en varios pases.

Los autores sostenan que las brujas, harn de Satn, representaban a las mujeres en estado natural: "Toda brujera proviene de la lujuria carnal, que en las mujeres es insaciable." Y demostraban que "esos seres de aspecto bello, contacto ftido y mortal compaa" encantaban a los hombres y los atraan, silbidos de serpiente, colas de escorpin, para aniquilarlos. Y advertan a los incautos, citando a la Biblia: "La mujer es ms amarga que la muerte. Es una trampa. Su corazn, una red, y cadenas sus brazos."

Este tratado de Criminologa, que envi a miles de mujeres a las piras de la Inquisicin, aconsejaba someter a tormento a todas las sospechosas de brujera. Si confesaban, merecan el fuego. Si no confesaban, tambin, porque slo una bruja, fortalecida por su amante el Diablo en los aquelarres, poda resistir semejante suplicio sin soltar la lengua.

El Papa Honorio III haba sentenciado que el sacerdocio era cosa de machos:

- Las mujeres no deben hablar. Sus labios llevan el estigma de Eva, que perdi a los hombres. Ocho siglos despus, la Iglesia catlica sigue negando el plpito a las hijas de Eva.

El mismo pnico hace que los fundamentalistas musulmanes les mutilen el sexo y les tapen la cara. Y el alivio por el peligro conjurado mueve a los judos muy ortodoxos a empezar el da susurrando:

- Gracias, Seor, por no haberme hecho mujer.

El Diablo es homosexual

Desde 1446, los homosexuales marchaban a la hoguera en Portugal. Desde 1497, los quemaban vivos en Espaa. El fuego era el destino que merecan estos hijos del infierno, que del fuego venan. En Amrica, en cambio, los conquistadores preferan arrojarlos a los perros. Vasco Nez de Balboa, que a muchos emperr, crea que la homosexualidad era contagiosa. Cinco siglos despus, escuch decir lo mismo al arzobispo de Montevideo.

Cuando los conquistadores asomaron en el horizonte, slo los aztecas y los incas, en sus imperios teocrticos, castigaban la homosexualidad -y con pena de muerte. Los dems americanos la toleraban, y en algunos lugares la celebraban, sin prohibicin ni castigo.

Esta provocacin insoportable deba desatar la clera divina. Desde el punto de vista de los invasores, la viruela, el sarampin y la gripe, pestes desconocidas que mataban indios como moscas, no venan de Europa sino del Cielo. As Dios castigaba el libertinaje de los indios, que practicaban la anormalidad con toda naturalidad. Ni en Europa, ni en Amrica, ni en ningn lugar del mundo se ha llevado la cuenta de los muchos homosexuales condenados al suplicio o a la muerte por el delito de ser. Nada sabemos de los tiempos lejanos, y poco o nada sabemos del ahora noms.

En la Alemania nazi, estos "degenerados culpables de aberrante delito contra la naturaleza" estaban obligados a portar un tringulo rosado. Cuntos fueron a parar a los campos de concentracin? Cuntos murieron all? Diez mil, cincuenta mil? Nunca se supo. Nadie los cont, casi nadie los mencion. Tampoco se supo nunca cuntos fueron los gitanos exterminados.

El 18 de setiembre del ao 2001, el gobierno alemn y los bancos suizos resolvieron "rectificar la exclusin de los homosexuales entre las vctimas del Holocausto". Ms de medio siglo demoraron en corregir la omisin. A partir de esa fecha, pudieron reclamar indemnizacin los homosexuales que haban sobrevivido en Auschwitz y otros campos, si es que alguno quedaba todava vivo.



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